La presente es una entrevista realizada en el mes de marzo de 2012, con motivo de la realización y participación del poeta Antonio Cisneros (1942-2012) en el Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIP Lima 2012). Fue publicada en el extinto blog La Convención, y fue realizada tan sólo siete meses antes del penoso fallecimiento del poeta. Para recordarlo, como el gran poeta, maestro y amigo que fue, repasamos esta entrevista en un aniversario más de su sensible pérdida.

 

 

Nota y entrevista por: Mario Pera

 

 

Antonio Cisneros, el poeta de las muchas vidas

 

Para Toño,

Como un carbón prendido entre la niebla

 

Antonio Cisneros es uno de los poetas más representativos de la lengua española. Perteneciente a la Generación del 60, su obra fue reconocida desde que, muy joven, recibiera el Premio Nacional de Poesía (con 22 años) por el poemario Comentarios reales de Antonio Cisneros, y cuatro años más tarde, en 1968, su siguiente poemario, Canto ceremonial contra un oso hormiguero, fuera reconocido con el Premio Casa de las Américas.

A lo largo de cinco décadas, Cisneros ha publicado más de 20 poemarios, y su obra poética ha sido traducida, como la de muy pocos, al neerlandés, griego, danés, chino, italiano, portugués, rumano, sueco, inglés, alemán, húngaro, finlandés, ruso, francés, turco, japonés y serbio, entre otros idiomas. Ha trabajado como periodista, guionista de cine, traductor y catedrático universitario en el Perú y en universidades del extranjero. Es un incansable viajero que residió por largas temporadas en Europa (Francia, Gran Bretaña, Hungría) y en Estados Unidos de América.

Hace dos años ganó el Premio de Poesía Pablo Neruda, y el año pasado se hizo merecedor del Premio Southern Perú a la creatividad en mérito a su amplia trayectoria artístico-literaria. Actualmente, desempeña funciones para el Ministerio de RR.EE. del Perú en el cargo de Director del Centro Cultural Inca Garcilaso.

Sin duda, la obra de Antonio Cisneros es una de las más representativas de la tradición poética hispanohablante de la segunda mitad del siglo XX, manteniéndose vigente y reinventándose conforme el paso del tiempo, para llegar a consagrarlo como uno de los poetas en lengua española más reconocidos, leídos y publicados de los últimos tiempos. Próximo a participar del Primer Festival Internacional de Poesía de Lima, el poeta Cisneros nos permite en esta entrevista conocer algunas de sus opiniones y críticas, no exentas del humor e ironía que lo caracterizan.

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Antonio “Toño” Cisneros, 2012 en el balcón colonial del Ministerio de RR.EE. del Perú.
Foto: ©Bruno Pólack


 

 

Antonio Cisneros: «La poesía no es más que un testimonio de ti mismo

y de lo que te rodea»

 

 
Mario Pera [MP]: Toño, comenzaste a publicar poemarios desde muy joven, a los 19 años. ¿Qué fue lo que te sedujo de la poesía, qué te atrajo de ella tanto como para dejar de lado la narrativa u otros géneros literarios que también pudieron ser de tu interés?

Antonio Cisneros [AC]: Cuando era niño según yo escribía novelas, obras de teatro, poesía, escribía todo y era dibujante y pintor. Con el tiempo me fui quedando sólo de poeta, aunque me gusta dibujar de vez en cuando y manejo prosa y crónicas. Buena prosa dicho sea de paso, pero la poesía me fue ganando creo por intensidad.

A mí me parece que la poesía es uno de los pocos géneros en donde el objeto y el sujeto son el propio autor. Entonces, la poesía no te deja muchas opciones en realidad, la poesía te atrapa, en la narrativa tú puedes esconderte detrás de cualquier personaje y no importa, o sea, la intensidad de la poesía es tal que, digamos por ejemplo, en Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa tú no crees que Mario Vargas Llosa es Pantaleón, ni que es una visitadora, pero si tú lees Poemas humanos de Vallejo no vas a decir: «es un señor que escribe sobre un señor que sufre», objeto y sujeto son lo mismo en la poesía, y es esa intensidad la que me hizo descartar los otros géneros a los que yo, desde niño, pretendía ingresar y me quedé con la poesía.

 

 

[MP]: Durante tu vida has viajado mucho, ¿cuán importante han sido las experiencias que has vivido en tus viajes y tus largas estadías fuera del Perú para tu poesía?

[AC]: El viaje para mí, en todo caso, ha sido fundamental siempre, empezando porque si te fijas bien buena parte de mis libros son cuadernos de bitácora de los viajes. Tienes Canto ceremonial contra un oso hormiguero que es Inglaterra, Como higuera en un campo de golf es Francia, El Libro de Dios y de los húngaros es Hungría, el Monólogo de la casta Susana es Alemania, entonces el viaje es, finalmente, la ruptura con lo establecido, el volver a comenzar, a vivir, volver a tener vecinos, volver a tener una bodega donde fiar, volver a averiguar dónde paran los buses, volver a vivir otra vez. Entonces es una forma de renovarte muy interesante que, al mismo tiempo, es un pretexto para el viaje interior porque en realidad el viaje no lo es tanto. Claro que hay puntos de referencia externos, en el poema de repente hay un puente, una calle, un bus, una persona, esa es la cáscara pero adentro lo que está es el viaje interior que tienes que emprender cada vez.

Entonces, para mí ha sido fundamental el viaje, yo creo, por ejemplo, que el comienzo de mi nueva relación con la poesía después de Comentarios reales y antes de Canto ceremonial contra un oso hormiguero no lo hubiera tenido, probablemente, si no me hubiese ido del Perú, al Londres de ese tiempo, de Los Beatles y los Rolling Stones.

 

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[MP]: Sobre tu relación con la religión, regresaste a tu fe a partir de una misa que oíste en húngaro en Sofía, viaje del que, además, surgió El libro de Dios y de los húngaros. ¿Tu retorno a la religión marcó en algo tus siguientes libros? ¿La religión y tu fe, en general, tanto como la ironía y el humor, ocupan un lugar importante en tu obra?

[AC]: Supongo que sí, porque empezamos por El Libro de Dios y de los húngaros y continuamos con la Crónica del Niño Jesús de Chilca pero, en general, si te fijas bien el tema religioso siempre fue importante para mí desde antes en David, mi libro publicado en 1962, en Comentarios reales publicado en el 1964, los temas son bíblicos, los temas son blasfemos en muchos casos, pero la preocupación religiosa está.

Lo que pasa, es que a partir de una especie de reconversión, no un descubrimiento sino un retomar la religión en Hungría, vuelvo a una cierta armonía conmigo mismo, una armonía que ya se había deshecho realmente porque estamos hablando de que antes de Hungría ya había pasado mi divorcio, la lejanía de mi hijo, la pérdida de la fe política, la pérdida de la fe moral; es decir, la reconversión es una forma de armonía que, en algunos casos, se ve directamente en la poesía por ciertos temas, ciertas actitudes, y en algunos no pero supongo que la poesía, al fin y al cabo, no es más que un testimonio de ti mismo y de lo que te rodea. Aparece, tiene que aparecer.

 

 

[MP]: Cada poemario per sé es un pequeño mundo, contando con más de 20 poemarios publicados, ¿piensas en tu obra ya impresa al ofrecer una nueva publicación, o, como dicen, lo pasado pisado?

[AC]: No, normalmente no tengo una idea de una especie de obra integral, no es cierto, como en la poesía de Jorge Guillén, que plantea la construcción de un solo mundo, no. Además cada vez soy una persona distinta, para mí es muy importante la diferencia más que la unidad. Soy muchas personas que lo único que tienen en común es el DNI. En realidad, no puedo comparar al muchacho de dieciocho años, con el treintón, con el que se casa, con el que se divorcia, con el que tiene un hijo, el que tiene un nieto, son muchas vidas vividas y la poesía corresponde a esos momentos de tu vida; es decir, hay que respetar las cosas como están, y en esa medida yo no me planteo una idea de totalidad, cada vez estoy por mi cuenta.

 

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Toño Cisneros recibiendo el Premio de Poesía Pablo Neruda 2010

[MP]: ¿A qué crees que se deba la gran cantidad de producción poética nacional, la gran cantidad de personas que toman el rumbo de la poesía y la alta calidad que muchos muestran en su obra? En un país con tantas carencias, ¿ello motiva a los poetas o es un contrasentido?

[AC]: Primero, yo no creo que sea exclusivo del Perú, yo creo que es en general en el mundo, siempre ha habido, siempre hay, una gran producción, bueno no sé si grande tampoco, nos parece grande porque estamos planteándolo desde el punto de vista del círculo de la gente que está cercana a la poesía; en realidad, no es grande, ni es importante, ni es masiva, entendámoslo así.

Entonces, la pregunta sería por qué hay poesía, más que si es grande, pero yo creo que es normal, es decir, el mundo estará lleno de decadencia, pero igual no va a dejar de producir cumbias andinas, cumbias selváticas, la vida sigue. En realidad, ese problema de cómo escribir poesía en medio de la pobreza es un problema de los sociólogos de los años sesenta, no tiene ni pies ni cabeza; además, la conciencia, como por ejemplo si siguiéramos pensado en términos de las ciencias sociales de los años sesenta no habría habido el boom de la gastronomía, porque cómo puedes hablar de comida en un mundo donde hay gente desnutrida.

 

 

[MP]: Has ganado varios premios importantes por tu obra poética. El Premio Nacional de Poesía del Perú, el Casa de las Américas, el José Donoso, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y acabas de recibir el año pasado el Premio Southern Perú en reconocimiento obra poética y tu labor cultural. A todo escritor le gusta recibir premios pero, ¿qué significan los premios para Toño Cisneros más allá del dinero y del reconocimiento?

[AC]: Bueno, más allá de eso ya no hay nada ¿no?… lo importante es la gloria respaldada por plata, las dos cosas juntas ayudan a sobrevivir, te dan confianza, te devuelven cierta armonía con el mundo en el cual existes, te reconcilia con el mundo. Son importantes para mí como para cualquier humano, cualquier persona; por ejemplo tú lo estás personificando, qué es para Antonio Cisneros, ¿qué es para cualquiera? Quién va a decir “no, no me interesan los premios, no me gustan los premios, no me gustan los reconocimientos, ¡ay, detesto la plata!”. Yo creo que hace muy bien el llamado de la gloria acompañado de sus chivilines, está bien.

 

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Toño como jurado del premio Casa de América en la edición siguiente a la que ganó en 1968

 

[MP]: Actualmente existe el debate de la reinstauración del Premio Nacional de Poesía que, tal como otros grandes poetas nacionales, tú también ganaste. ¿Consideras que es importante la reinstauración de este premio? ¿Qué podría aportar a la tradición poética peruana el que este premio entre nuevamente en vigencia?

[AC]: Mira, primero, los premios que ganamos Eielson, Washington, Romualdo, yo, en fin, sí eran premios nacionales, pero eran reconocimientos parciales en realidad porque todos, que yo sepa, los ganamos muy jóvenes. Sobre todo yo que tenía 22 años, imagínate, mientras que creo que lo que se está planteando es un premio nacional más sólido, más verdadero, que es el reconocimiento a una obra de vida y eso es importante. Es una vergüenza que el Perú no tenga premios nacionales que reconozcan, es decir, hay países como México que tienen varios premios nacionales donde no solamente el monto pecuniario es grande, sino que muchos de los premios nacionales dan una pensión vitalicia. Hay muchos países que tienen ese gran reconocimiento para sus humanistas, artistas, creadores y, entonces, ¿qué significan?, pues que son importantes.

Yo no sé si aquí aportaría para la poesía, pero sí aportaría para los poetas, es básico ese reconocimiento. Ni Honduras, cualquier paisito tiene premio nacional. Es mezquino y frívolo. Entonces está muy bien que den ese premio.

 

 

[MP]: Además de tu labor literaria como poeta y ensayista, has realizado traducciones del inglés, del portugués y del francés. ¿Traducir poesía es tan o más difícil que escribirla?

[AC]: Bueno, son dos cosas muy distintas, no tienen nada que ver. Es una cosa muy distinta. Escribir poesía es una creación completa, y traducir poesía es un elemento creativo pero mucho menor porque ya está dado el tema, está dado por lo menos si no el lenguaje exacto, la fronda del lenguaje está dada, no se pueden comparar. Escribir es todo un acto y traducir es un acto interesante, pero no se puede comparar.

Ahora, es cierto que para traducir poesía, el traductor de poesía (y no me refiero al de prosa o al de documentos formales) tiene que ser un poeta reconocido o no, secreto, misterioso, inédito, pero poeta porque no hay otra forma de convertir en poesía lo que ha sido poesía en su idioma original. Y ahí viene el famoso traduttore, traditore, el «traductor es un traidor», tienes que saber traicionar para poder saber dar la versión; y sí, tiene que ser poeta.

 

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[MP]: Toño, está próximo a realizarse el Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLima), en el que vas a participar. Es un evento sin duda inédito en el Perú, al menos por su envergadura. ¿Qué expectativas tienes en relación al festival?

[AC]: Bien, yo, personalmente, no sabría decirte qué expectativas tengo porque, en general, no suelo hacerme expectativas, pero lo que me parece fundamental, igual como hablamos del premio nacional de poesía -ya era hora ojalá que salga bien-, es hacer un festival internacional de nivel, porque otra de las cosas que tiene el Perú en su profunda mezquindad y frivolidad es que tampoco tiene en cuenta los festivales, no tiene premios nacionales y no tiene, realmente, festivales de peso. Todos los países de América Latina, por hablar de la región, tienen uno. Sin hablar de los que tienen montones de encuentros como Brasil, México, Colombia; es decir, por supuesto que el modesto Ecuador y Paraguay también tienen. Todos tienen encuentros menos el Perú.

Un comentario paralelo y aparte, es el hecho de que te inviten a encuentros a cada a rato, de que te inviten a encuentros mundiales, es una doble razón de orgullo para uno. Primero porque te invitan y qué bueno que te hayan invitado pero, segundo, porque te invitan por ti mismo, porque nosotros no tenemos moneda de cambio. O sea, si tú eres colombiano, bueno me invitan al festival de Veracruz, México, porque yo lo puedo invitar al festival de Manizales, Colombia. Nosotros no tenemos moneda de cambio, es decir, los peruanos que van a distintos lados, o que los traducen, o que están en la palestra francamente bravo por ellos, porque es por ellos mismos, porque nosotros no tenemos acá ni un premio internacional que se otorgue a nadie, ni un encuentro internacional. Entonces, es fundamental este encuentro.

 

 

[MP]: Has trabajado como periodista, catedrático, traductor, ahora eres Director del Centro Cultural Inca Garcilaso, trabajos que pese a su rigor no han menguado tu producción literaria. El oficio de escritor es muy absorbente, pero de algo hay que vivir. ¿Cómo has hecho para amalgamar la vida de Antonio Cisneros el trabajador con la de Antonio Cisneros el poeta?

[AC]: Mira, yo siempre he sido esquizofrénico, eso desde muchachito. Por un lado era un muchacho de barrio, fútbol en la calle, trompeaderas en la calle, miraflorino antiguo, clásico, y por otro lado escribía poesía, era secreto, mariconazo escribiendo poesía un muchacho de barrio. Entonces, en ese momento yo era esquizofrénico. Siempre he podido hacer las dos cosas, siempre he podido ganarme la vida, detesto a la gente que llora y que no trabaja, el que no trabaja no come por si acaso, así de simple es la vida. Yo toda la vida he trabajado y no es para llorar, ni es una tragedia. Me parece que es humano. Es un orgullo saber cuánto cuesta el pan, dónde para el autobús, tener hijos, tener nietos, ver por tu gente ¡caramba! Eso me parece una cosa maravillosa. Detesto a los llorones, vagos.

 

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Toño Cisneros junto al gran José María Arguedas cuando eran profesores en la Universidad de Huamanga, Ayacucho.
C. 1960

 

[MP]: Quisiera que nos cuentes, Toño, si estás trabajando algún proyecto literario. Tal vez algún nuevo poemario del que nos puedas comentar como primicia.

[AC]: Estoy escribiendo, pero todavía no puedo llamarlo proyecto ni tengo la idea y la ilación. Solamente tengo vagamente la sensación de que a esta edad, a estas alturas que soy un caballero de la tercera edad, se me ha dado por escribir poemas sobre mi mamá, que está viva por lo demás. El problema de mi mamá, como le digo, no es que es vieja sino que encima tiene un hijo viejo. Entonces, eso es una tragedia como te darás cuenta.

 

 

 

 

 

 

*(Lima, 1942-Lima-Perú, 2012). Poeta, cronista, periodista, guionista, traductor y catedrático universitario. Estudió Letras en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Doctor en Letras por la UNMSM. Se desempeñó como catedrático universitario en universidades de Inglaterra, Francia, Hungría, EE.UU. y Perú. Trabajó, además, como entrevistador cultural para la radio y la TV y como cronista para diversos medios escritos. En los últimos años se desempeñó como Director del Centro Cultural Inca Garcilaso por encargo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. A lo largo de su trayectoria poética ganó diversos premios entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía (1965), el Premio Casa de las Américas (1968), el Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío (1980), el Premio Gabriela Mistral (2000), el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (2004), el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval (México, 2009), el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (Chile, 2010) y el Premio Southern (2011). Además recibió la Condecoración al Mérito Cultural de la República de Hungría (1990), la distinción como Caballero de la Orden de Artes y Letras del Gobierno Francés (2004) y el homenaje a su obra en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino (México, 2009). Publicó en poesía Destierro (1961), David (1962), Comentarios reales de Antonio Cisneros (1964), Canto ceremonial contra un oso hormiguero (1968), Agua que no has de beber (1971), Como higuera en un campo de golf (1972), El libro de Dios y de los húngaros (1978), Crónicas del Niño Jesús de Chilca (1981), Agua que no has de beber y otros cantos (1984), Monólogo de la casta Susana y otros poemas (1986), Por la noche los gatos (1988), Poesía, una historia de locos (1989), Material de lectura (1989), Drácula de Bram Stoker y otros poemas (1991), Las inmensas preguntas celestes (1992), Poesía reunida (1996), Postales para Lima (1999), Poesía (2001, en tres volúmenes), Un crucero a las Islas Galápagos (2005), Como un carbón prendido entre la niebla (2007), Propios como ajenos (2007), A cada quien su animal (2008) y El caballo sin libertador (2009); y en prosa El arte de envolver pescado (1990), El libro del buen salvaje (1995; 1997), El diente del Parnaso (manjares y menjunjes del letrado peruano) (2000), Ciudades en el tiempo (crónicas de viaje) (2001), Cuentos idiotas (2002) y Los viajes del buen salvaje (crónicas) (2008).

 

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