Performance: «Cuerpx en Vela» (2023), de Germa Machuca

 

Por Miguel Lescano*

Crédito de la foto Elie Angles

 

 

Un no grito. Un no silencio.

En una ciudad llamada Lima performance:

Cuerpx en Vela (2023), de Germa Machuca

 

 

I.

En el año 1893 en la ciudad de Oslo, el artista Munch pinta su obra El Grito. Pintura donde configura un espectacular y aterrador grito. La actitud se deja oír en el mundo. La obra de tendencia expresionista es desgarradora. Apocalíptica. Quedó adherida en la mente de los receptores indiferentes y en los escritos de la historia del arte universal. En el año 2023, en la ciudad de Lima, la performance: Cuerpx en Vela del artista Germa Machuca se oye en silencio otro grito. Grito sin palabras. El más doloroso y estruendoso de la historia en el Perú. Desenlace esencial de marcar un desacuerdo y abrir discusiones. Implosión de un país en ruinas. Donde el silencio y la mirada disonante es el grito sin misericordia y de protesta. De un poblador y una población aterradas por el caos político. 

 

Performance:
«Cuerpx en Vela» (2023), de Germa Machuca.
Crédito de la foto Elie Angles

 

II.

La crisis genera crisis. En el Perú los políticos lanzan metrallas sobre su población que reclaman sus derechos. Generando un país en llamas y de sufrimiento de cuando no acabar. Una vez más el mundo entra en peligro. En el Perú las marchas de protesta atisban sus calles. La población, harta de engaños históricos, se desliza por sus caminos y reclaman sus derechos. El grito del artista Machuca se desliza por escaleras de acero. Potente. Entre luces cruzadas. Se sitúa en un fondo de azucenas negras, casas en cerros y una parafernalia de ciudad. Apu universal de colores contrastantes. El performance como piedra incólume se sitúa y mira al público. ¿Los observadores no atinan que hacer o que decir? El silencio es de terror. Machuca sostiene una bandera roja y blanca entre sus brazos. Parece un ángel que duerme. Enciende los cerebros, la mente y brinda luz propia a caminos oscuros. Explota sobre plañideras. Rosas rojas de fuego. Velas se van encendiendo para purificar el alma y velar a nuestros muertos caídos. Ciudadanos que protestan por un mejor vivir. Escarcha invisible de gritos. Mañanas de terror.

El grito no se escucha, pero resuena en nuestros corazones y cerebros disconformes. Machuca se coloca en su cabeza un casco de cera llena de velas. Al encenderlas alumbran nostalgias. Luz de protesta y de amor. Pero el amor no es suficiente. El Perú está herido nuevamente como toda su vida. Florero de velas para alumbrar la oscuridad mental. Tacones azules caminar por un camino pedregoso sin rutas. ¿Dónde escapar para no morir en esta guerra sin fin?

 

Performance:
«Cuerpx en Vela» (2023), de Germa Machuca.
Crédito de la foto Elie Angles

 

III.

Cuerpx en vela performance para sobrevivir en ciudades enloquecidas por el caos y la muerte. Perú, donde las fuerzas del orden disparan ráfagas de clavos y lanzan bombas lacrimógenas a la población en ruina moral. Heroicos protestan. Por un futuro mejor. Los pobladores se resisten y se protegen de la muerte. La performance de Machuca es cuerpo de Cristo lacerado de dolor. Encendido de vida. Que no se doblega. La virgen María protege el cuerpo de Machuca. De disparos a quema ropa que hieren nuestra bandera simbólicamente. El cuerpo de Machuca es emblema Santo. Su cuerpo como acero se mantiene como piedra inca. Indestructible. Agujeros simbólicos de dolor laceran sus ropas. País donde la vida nada vale. En el libro Lima sobre Lima escribo:

Fuertes pasos zozobran las pistas rajadas

y papeles son arrastras del tiempo.

El verano sólo traerá roedores

desagües, sudor, sequías, machacas

suicidios, deshidratación y frustración.

Pero los gusanos invisibles no se transformarán

en moscas, morirán como larvas suicidas.

¡Oh Lima aglomerada!

sólo escondido en un baño se puede orinar

con determinación.

Al día siguiente el viento de hollín

arrastrará los últimos residuos de pólvora

que anoche durmió cerca (31).

 

Pólvora, perdigones de metal, fuego y dolor no doblegarán nuestras miradas y nuestras manos. El Perú saldrá a los bosques con velas encendidas. A iluminar el camino de la verdad y la justicia. Pintaremos miradas nuevas, rosales de colores en nuestras miradas.

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1963). Poeta y artista plástico. Desarrolla e interacciona las disciplinas de las artes visuales y la literatura con el objetivo de crear una obra de arte autónoma. Magíster en Escritura creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú). Codirige desde el 2000, junto a la artista Liliana Avalos, el Taller de Grabado Cono Norte. Como artista plástico ha realizado 25 exposiciones individuales en ciudades como Nueva York, Buenos Aires, París, Boston, Ottawa, Madrid, Barcelona y Lima. Ha publicado en poesía Ilusión caja de poesía (2018), Disonante. Texto & imagen (2017), La música dibuja el cielo (2011), Sonrisa negra (2002) y Lima sobre Lima (1987).

 

 

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