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Por Omar Lara*

Selección por Mario Pera

Crédito de la foto www.artistasdelacero.cl

 

 

In memoriam.

7 poemas de Omar Lara

 

 

El tiempo ¿dónde estuvo?

 

El tiempo no tardó, simplemente no estuvo

En el momento justo, en el tiempo del tiempo

Olvidó su gotera, su roce, su porfía

El tiempo dónde estuvo con su garra y su hueso

 

Lo que sí me persigue descascarada piedra

Airada mansedumbre de una noche sin tregua

Como si no existiera  como si hubiese sido

Inventada por alguien que no sabe de cuentos

 

Fuimos como si fuéramos invitados ansiosos

Una silla en el límite de las irrealidades

Alguien que interrogaba bajo una luz de miedo

Y no supe decir ni siquiera mi nombre

 

Se supone que soy ese ser esa sombra

Esa escuálida bruma  ese olvido  esa línea

Esa pregunta ciega ese llanto de límite

Esa mano que busca sin embargo esa mano

 

 

Asedio

 

Mira donde pones el ojo

cazador

lo que ahora no ves

ya nunca más existirá

lo que ahora no toques

enmohecerá

lo que ahora no sientas

te ha de herir algún día.

 

 

Decires

 

La noche dice: el sol

Es un sueño por soñar

El hombre el portador del sueño

A un pasado

A su vez

En otros sol.

 

Dice el camino: el sol

No es sino el mismo camino

El hombre el espejo de algún sueño

En el que mutuamente ambos se ven.

 

El poeta Omar Lara en su juventud

 

Acoso

 

Debo acostumbrarme a tu nombre

en todas partes

escucharlo en las conversaciones

encontrarlo en libros y revistas

en anuncios publicitarios

en títulos de tiendas y florerías.

Es curioso cómo se extiende tu poder en el mundo

a través de las descaradas letras de tu nombre

y si no estoy en tu influencia

me hace llorar otra vez como antes.

Aunque tenga un amor (una mujer que amo)

aunque tenga un amor (una mujer que ama).

No me engaño

no te engaño

ya ves

no te engaño sombra fatua

que haces nido en mi memoria

con un gesto posesivo y cansado.

 

Con la tristeza sin fin te di.

 

Revista “Trilce”, n°17

 

En el futuro, madre,

yo estaré en el medio de la mar

como si me esperaran

todos los peces invisibles y mudos

por debajo de olas y corrientes.

Yo nadaré desnudo una vez más

con tu rostro marcándome las brazas

con tus menores gestos y demás.

 

Yo estoy

madre

mirándome en ti misma.

Este nadar en ti ya lo sabía

pero repito tanto y tanto gesto

en las más submarinas y espasmódicas

tormentas del venir y del viniendo.

 

Yo tiro de esta soga y tú

la guardas

en tu mano más suave de palmera

de colihue

de sauce

de junquillo.

 

Nado

Madre

en la nada

nado

y nada.

 

 

Gran Himalaya

 

Es un hecho que no subiré jamás a las cumbres

del Gran Himalaya;

está escrito que los hombres allí se vuelven

   dioses

y el poder temible de la naturaleza disminuye a

los seres: sus pasiones,

a una blanda indolencia.

Pero yo no subiré al Gran Himalaya,

tropezaré con las piedras del camino,

me embriagaré con deleznables licores,

seguiré maldiciéndome con ternura.

 

El poeta Omar Lara

 

Este silencio

 

Este silencio no nos pertenece

nadie ha deseado este silencio

nadie ha pedido este silencio

este silencio se equivocó de mesa

se equivocó de miedo

se equivocó de dolor.

 

 

 

 

 

*(Nohualhue–Chile, 1941 – Concepción-Chile, 2021). Poeta, traductor y editor. Pedagogo en Castellano por la Universidad Austral (Chile). En 1964 fundó el grupo y revista de poesía Trilce, de la cual fue director hasta su fallecimiento. Se desempeñó como bibliotecario entre 1965-69 y director de la oficina de publicaciones y difusión de la Universidad Austral. Tras el Golpe de Estado pinochetista de 1973, Lara fue detenido y encarcelado por cuatro meses. Se eilió en Perú en 1974 y luego viajó a Rumania donde permaneció por varios años y donde se licenció como filólogo por la Universidad de Bucarest (Rumania). En 1981 pasó a residir en Madrid refundando la revista Trilce e iniciando Ediciones LAR. Tradujo al español a poetas rumanos como Marin Sorescu, Eugen Jebeleanu, Mihai Eminescu, etc. labor por la que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Mística Fernando Rielo (1983).  Obtuvo además el Premio Casa de las Américas (1975), la Beca Guggenheim (1983), la Medalla Mihai Eminescu por el Gobierno de Rumanía (2001), la Medalla Presidencial Centenario Pablo Neruda (2004), el Premio Casa de América de Poesía Americana (2007) y el Premio Internacional Rafael Alberti (2012). Publicó en poesía Argumento del día (1964), Los enemigos (1967), Los buenos días (1972), Serpientes (1974), Oh, buenas maneras (1975), Crónicas del Reyno de Chile (1976), El viajero imperfecto / Calatorul neimplimit (1979, antología bilingüe español/rumano), Islas flotantes (1980), Cuaderno de Soyda (1991), Fuego de mayo (1997), Jugada maestra (1998), Voces de Portocaliu (2003), Delta (2006), La nueva frontera (2007), Papeles de Harek Ayun (2007), Vida, toma mi mano (2009), La tierra prometida (2009), Nohualhue (2012); y en narrativa infantil: Historias de Micutza (2006).

 

 

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