Vallejo & Co. presenta algunos extractos del análisis de Martín Rodríguez-Gaona sobre la situación de la poesía contemporánea española.

 

 

Por Martín Rodríguez-Gaona

Crédito de la foto www.sd.keepcalm-o-matic.co.uk

 

 

La poesía es importante, los poetas no tanto:

antecedentes a una polémica

sobre la poesía nativo digital en España

 

Introducción

Quebrando la quietud de la poesía española contemporánea, ha surgido un importante debate en torno a la literaturidad en las obras de los poetas jóvenes, al cuestionarse la exitosa comercialización de decenas de miles de ejemplares por una parte de ellos, los llamados poetas Youtubers: Marwan, Irene X, Elvira Sastre, entre otros. Como suele suceder, detrás de estos intercambios hay una cuestión de posicionamiento y legitimación de propuestas, pues el apoyo de grandes multinacionales de la edición (como Planeta y Espasa) y la prensa corporativa hace prácticamente invisibles a otros poetas, incluyendo aquellos autores que habían logrado cierta presencia al ser vinculados a las comunidades virtuales creadas por la poeta y gestora Luna Miguel, y a una editorial eminentemente literaria e independiente, de indiscutible mérito, como La Bella Varsovia, de Elena Medel.

 

 

Blog de Luna Miguel

Blog de Luna Miguel

 

Estos dos extremos no son los únicos dentro de esta generación (piénsese en la poesía civil de Carlos Loreiro, ganador del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández 2014, o en los de María Salgado y Pablo Fidalgo Lareo, ambos con solventes propuestas de poesía escénica, quienes no han alcanzado la difusión que merecen). Mas, a diferencia de otras ocasiones, al tratarse de la primera generación de poetas nativos digitales, lo crucial del debate está en la naturaleza del propio lenguaje, el cual no puede ser enfocado exclusivamente desde una perspectiva de estilística literaria. Sí, todos los poetas nativos digitales, fuera de sus diferencias, al vivir cotidianamente en el entorno electrónico, realizan una escritura que ya no se limita al papel ni a la lectura tradicional (solitaria y silenciosa). La nueva página en blanco es el pergamino que brindan Internet y las redes sociales. En otras palabras, esto también supone considerar que, inevitablemente, vamos entrando en una literatura extendida, de la que se irán desprendiendo prácticas, géneros y categorías distintos.

Para comprender mejor este fenómeno, rescato fragmentos del libro Mejorando lo presente. Poesía española última: Posmodernidad, humanismo y redes (2010) y del artículo «Postprotagonistas: una muestra de poéticas contemporáneas» (2012), que explican cómo se ha venido desarrollando este proceso. Estos temas, en sus distintas ramificaciones actuales, han sido estudiados a profundidad en un ensayo nuevo de mi autoría: La lira de las masas: Internet y la crisis de la ciudad letrada, aún inédito.

 

De Mejorando lo presente. Poesía española última: Posmodernidad, humanismo y redes (2010)

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Fragmento 1

La irrupción de numerosos poetas con libros estilística y discursivamente renovadores ha sido progresiva y en cierta forma sorprendente pues, en gran parte, su visibilidad se debe al apoyo que las nuevas tecnologías han brindado a la difusión de sus proyectos. La distribución y la interacción posibilitadas por Internet han consolidado redes alternativas (comunidades) que, en su rapidez y alcance, se han demostrado más efectivas que las de la institucionalidad literaria tradicional a la que, de otro modo, paulatinamente van afectando. La aparición de este grupo de creadores está, por lo tanto, estrechamente vinculada al crecimiento de pequeñas editoriales y a la repercusión que la red ha propiciado de libros impublicables en términos comerciales hasta hace pocos años.

No obstante estos escritores y sus obras, que promueven una superación estilística largamente anhelada, aparecen en un medio en abierta crisis, en el que día a día se vive una pugna feroz entre la idea de la literatura como entretenimiento (economía de mercado) y los coletazos del proyecto emancipador ilustrado (humanismo). Estas posiciones, aparentemente irreconciliables, tienen un tratamiento casi esquizoide en los medios de comunicación masiva, que constantemente mezclan farándula y conmemoraciones institucionales, listas de best sellers y premios nacionales de la crítica, intereses empresariales y política representativa, sin considerar mayores diferencias entre géneros masivos y minoritarios, consumidores eventuales y lectores asiduos.

 

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Fragmento 2

La aparición de una nueva promoción sirve como revulsivo hacia una redefinición de las necesidades de los lectores, cada vez más alejados de una institucionalidad literaria marcada involuntariamente aún por prácticas diseñadas e implementadas en la dictadura franquista.

Con creciente contundencia, por lo tanto, los poetas que han accedido a la publicación en los primeros años del nuevo siglo evidencian que ciertas retóricas, al menos en sus concepciones ortodoxas, van entrando irremediablemente en desuso. En consecuencia, la pluralidad para estos autores es asumida como un síntoma de riqueza, a la vez que un ejercicio de tolerancia cívica. Sin embargo, resulta difícil establecer un criterio estético para valorar obras de matrices diversas y en ocasiones enfrentadas, casi siempre dispersas en los recovecos de un mundo editorial con poco espacio para conjugar el riesgo económico y el interés artístico.

 

Carlos Loreiro

Carlos Loreiro

 

Fragmento 3

Creemos muy significativo que tal eclosión de proyectos se haya hecho visible por el apoyo de las nuevas tecnologías: ordenadores, Internet y blogs, en su lógica democrática (redes distribuidas), promueven constantemente la aparición de propuestas literarias, mediante el flujo informativo y la difusión de proyectos que no tenían cabida en el sistema tradicional. Es precisamente esa brecha generacional con respecto a Internet y las nuevas tecnologías la que estos autores explotan como herramienta de cara al futuro. Para incidir en el cambio dramático que han significado estos medios y en su estrecha relación con la transición demográfica: no es tan fácil repetir mecánicamente que se ha perdido el interés por la cultura escrita comprobando la incesante proliferación en la red de todo tipo de bitácoras personales, muchas de ellas dedicadas exclusivamente a la poesía. Dos cosas parecen bastante probables a partir de dicho fenómeno: la actual gestación de nuevos lenguajes y la existencia de millares de potenciales lectores.

 

Bar "Aleatorio" en Madrid, punto de reunión.

Bar «Aleatorio» en Madrid, punto de reunión.

 

De «Postprotagonistas: una muestra de poéticas contemporáneas» (revista Quimera N°339, febrero 2012)

 

Resulta cada vez más evidente que la sustitución del libro tradicional y el empleo de otros formatos ha dejado de ser una posibilidad remota para convertirse en una práctica cotidiana. De los poetas que integran Postprotagonistas [*], la mayoría cuenta con bitácoras virtuales, algunas muy populares y otras casi secretas. Pero éstas, que no se limitan a la mera publicación de poemas, exponen la particular concepción que sobre el lector posee cada uno de sus autores, y la voluntad de acercarse a ellos sin intermediarios. Sea como espacios publicitarios o de reflexión, sea en su fidelidad al texto o en su uso indiscriminado de fotografías y vídeos, las bitácoras virtuales van construyendo una forma nueva de aproximarse a la palabra y a la lectura. En ellos se aprecia, por lo tanto, una serie de concepciones distintas hacia lo poético.

Un asunto completamente diferente –y, sin embargo, crucial frente al cambio de paradigmas- implica dilucidar cuáles y por qué algunas de estas propuestas serán editadas, y el modo en el que sus autores se van asimilando a la institucionalidad literaria. En ese trasvase, la calidad intrínseca de la obra parece ser sólo un aspecto entre muchos, y pocas veces el decisivo. Algo que equivale a reconocer que, pese a sus posibilidades, Internet es fundamentalmente un espejo: sus páginas más visitadas reproducen el tono que caracteriza a una determinada sociedad. En el caso de España esto supone, en cuanto a lo literario y lo artístico, una producción cultural profundamente conservadora, ligada a lo institucional, las subvenciones, el espectáculo y lo mediático corporativo.

La red, entonces, no elimina por completo el riesgo de la promoción y la canonización de obras totalmente condescendientes con las estructuras del poder comercial y político.  Los blogs también pueden ser una versión digital del simulacro que promueve la cultura corporativa, que anhela un consumidor mayoritariamente empático, irreflexivo o pasivo, entregado a la moda o al entretenimiento.

 

Recitales

Recitales

[…]

 

Mas, la función publicitaria de la red actualmente también sirve a intereses opuestos a los de la institucionalidad cultural o a los de los medios masivos.  En su uso comunal, la red  supone un instrumento para la creación y difusión de eventos literarios de toda índole. En concreto, esto es lo que sucede semanalmente en muchos centros urbanos, en los que las convocatorias a recitales de poesía, jam sessions y fiestas diversas son parte de una recuperación de la oralidad y de una reivindicación de lo local. Tales propuestas, protagonizadas casi siempre por poetas jóvenes (con el apoyo de redes sociales virtuales), manifiestan el anhelo de una mayor independencia frente a la institucionalidad literaria (los autores mayores, la prensa y las editoriales). Los jóvenes que participan de dichos eventos no esperan ya que la edición y la consagración lleguen de una generación previa o a través de los suplementos culturales.

 

María Salgado

María Salgado

 

 

Luna Miguel

Luna Miguel

 

Esta independencia frente a lo institucional deriva en la creación de circuitos paralelos, una nueva versión de la contracultura, apoyada en lo virtual y en la edición artesanal. Son precisamente estos sectores quienes mejor asimilan los cambios culturales que supone la presente etapa de la sociedad postindustrial, proponiendo ya nuevas categorías y valores como el aprecio de la independencia y lo alternativo, el trabajo con lo comunal y la aceptación de lo efímero.

 

[…]

 

Es decir, en las presentes circunstancias, la creación de comunidades poéticas supone el uso natural de nuevas tecnologías como los blogs, facebook y twitter. Pero, no siendo internet un formato propicio para la lectura atenta o concentrada, el empleo de estas herramientas se limita a la incesante convocatoria de eventos, lecturas, fiestas y presentaciones de libros. Esto deriva en el auge de la práctica de la literatura como un acto social.

Así, quizá lo decisivo para comprender el sentido de esta producción, esa infinita serie de personajes y eventos, sea aceptar que los autores en la red escriben desde una perspectiva nueva, en la que el valor de lo literario (lo sublime y lo formal) es residual o hasta resulta secundario: lo importante estaría en la inmediatez y en la repercusión obtenida en una comunidad concreta, creada en tiempo real. La centralidad del texto va cediendo ante estrategias comunicativas en las que la fotografía, el vídeo y la presentación en vivo cobran preponderancia, pues son herramientas fundamentales para el desarrollo de lo local, lo comunitario y lo relacional. Lo efímero y, en algunos casos, lo intrascendente son una mera consecuencia del cambio en las condiciones de producción.

 

[…]

 

Desde una perspectiva mayor, entonces, la producción poética española de inicios del siglo XXI es apenas un síntoma de un fenómeno mucho más complejo y trascendente. Sea por sus implicaciones en la política directa, o en la pugna por posicionarse en el mercado, la poesía es también un territorio en disputa, uno de los objetivos de la contrarreforma centralista de las grandes corporaciones (las de la información y las nuevas tecnologías, en primer lugar), que buscan tener mayor control de la ciudadanía y condicionar su consumo hacia el mainstream.

 

Loreto Sesma

Loreto Sesma

 

[…]

 

La creación de comunidades, circuitos alternativos, prestigios e incluso celebridades previos a la obra publicada (o circunscritos a la lectura pública) puede tener, a mediano plazo, aspectos que trasciendan la mera acción publicitaria, si se analiza el fenómeno más allá de propuestas tradicionales o exclusivamente literarias. Esta superación de lo textual, tanto en el espacio virtual como en la eclosión de lo performativo, sería parte de un largo proceso por el cual la escritura en la modernidad ha pretendido ser siempre algo más que simple escritura, desde los homenajes a la música por los románticos, la obsesión por la sinestesia de los simbolistas o el collage del simultaneismo surrealista.

 

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[…]

 

La comercialización y posterior canonización de nuevas propuestas requiere indefectiblemente la consolidación de una comunidad, que se identifica, promueve y avala las mismas. Una comunidad, virtual o física, que propone su propio sistema de valoraciones y prestigios, y que incluso puede consagrar a un autor o convertirlo en una celebridad.  Esta última figura, la de la celebridad, es la que responde con mayor exactitud a las exigencias del mercado y la cultura corporativa. La incógnita es si este tipo de reconocimiento podrá, simultáneamente, responder a los patrones de calidad del paradigma ilustrado o ser sólo una  expresión más de un populismo mediático.

 

[…]

 

Perdida la posibilidad clara de establecer prestigios, ser célebre en la actualidad supone convertirse en un personaje con presencia en los medios y que da que hablar a una comunidad. Una condición que requiere, en primer lugar, aceptar vivir la vida públicamente, con el menoscabo de la intimidad o el silencio. La celebridad es, entonces, la manera nueva de constatar la excepcionalidad del individuo al diferenciarse de la masa anónima. El fenómeno de la celebridad expresa la crisis del sistema de representación y el ansia de diferenciación propios de las sociedades postindustriales. En cuanto a la extrapolación de este modelo en el mundo de las artes y las letras, el conflicto radica en que dicha condición torna hasta cierto punto innecesaria la propia obra (y la evaluación de la misma). O, quizá con más exactitud, la obra ya no se limita a la escritura sino que supone la creación de todo un sistema de representación simbólica alrededor del sujeto.

 

[…]

 

Pese a su raíz romántica, el culto a la celebridad, en su naturaleza materialista y efímera, se opone a la trascendencia, a la gloria, pero también al pensamiento crítico o a la belleza abstracta. Contraviniendo paradójicamente sus potencialidades emancipadoras y democráticas, la red y la cultura de la celebridad que en ella predomina, no son favorables a enfoques formalistas, la techné o lo sublime. Las propias condiciones epistemológicas de la navegación en la red denotan una predilección por el reconocimiento (lo que se ha visto antes en los medios) frente al conocimiento (lo que descubre uno mismo).

 

[…]

 

Consecuentemente, por presión comercial de los editores,  los autores que aspiran a ser publicados en papel se ven obligados cada vez más a emprender una gesta en pos de una visibilidad o significación social, luchando contra el anonimato y la indiferencia. El nuevo paradigma implica apreciar lo que tiene poder o aura: es bello lo que posee éxito, utilidad económica. Antes que en el deleite o la contemplación, la emoción se hallará al identificar el valor social y comercial de una propuesta. Así, lo artístico -o los remanentes de esta categoría- podría estar en la manera en la que se accede a la celebridad, y en cómo ésta se mantiene, a través de una constante renovación.

 

Irene X

Irene X

 

[*] Los poetas que integraron Postprotagonistas fueron Batania, Francisco Carreño, Miguel Ángel Curiel, Mercedes Díaz Villarías, José Daniel Espejo, David Mayor y María Salgado, todos, a excepción de la última, en un rango de edad que corresponde a los denominados como inmigrantes digitales.

 

Pintada de Batania

Pintada de Batania

 

[BONUS TRACK: poema de la multitud nativa digital]

 

 

All along the Watchtower

 

¿Desde dónde me hablas esta vez? ¿El Pireo, El Empire State o, al menos, la terraza del Palacio de Cibeles? ¿Y por qué te complaces en hacerlo desde ahí, osada ballerina, si sabes que padezco acrofobia? Cuando tengo hambre no me gusta pagar plusvalía, a pesar de la belleza de las vistas, aún si, en efecto, lo amerite, y mucho, la etérea y fluctuante compañía.

 

Creo más en la elevación natural de salir recién duchado de tu cama y, también, en que a veces se puede subir a la cima de una ola sonora, como en Stevie Ray Vaughan (escalando una montaña en línea recta) o Jimi Hendrix (un manantial incesante de ruido, cortocircuitos, giros velocísimos, desquiciadas distorsiones).

 

Y también están: Robert Johnson, Muddy Waters, T-Bone Walker, Chuck Berry, B.B. King, Bo Diddley, Peter Green, Eric Clapton, George Harrison, Duane Allman, Jimmy Page, Carlos Santana,  Keith Richards, Jeff Beck, Lindsey Buckingham, David Gilmour, Dave Davies, Ritchie Blackmore, Ry Cooder, Jerry García, Frank Zappa, Robert Fripp, John McLaughlin, Joe Satriani, Angus Young , Brian May, Eddie Van Halen, Johnny Ramone, Mark Knopfler, Johnny Marr, Steve Jones, Andy Summers, Prince, Steve Stevens, Joan Jett, Thurston Moore, Lee Ranaldo, Peter Buck, Slash, John Frusciante, Jack White…

 

Me estoy mareando entre tanta delicia, pero te escucho aún potente, vibrante e ininterrumpida (Mentira: están internet y los turistas, siempre los turistas, sáquenlos de ahí, rápido, por Dios, me estropean la tarde y el paisaje).

 

Bajemos de una vez, que he quedado con diecisiete compañeros para leer esta noche en Aleatorio. Sí, poesía, lo sé, sí, diecisiete, pero, ¿qué quieres que haga?

 

Nunca más habrá espacio sólo para uno en lo más alto de la torre.

 

Jimmi Hendrikx

Jimi Hendrix

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