Por Lígia Dabul*
Traducción del portugués al español por Joan Navarro
Revisión de la traducción Gladys Mendía
Curaduría por Fabrício Marques
Crédito de la foto (izq.) Ed. Universidad Nacional de La Plata /
(der.) revistaacrobata.com.br
9+1 poemas de Luces (2008),
de Lígia Dabul
Costumbre
Ella cargaba el día en la calle
y el tipo simuló que mordía a otra.
Al ver la escena se preparó. Pero con ansiedad:
no ahora.
Más tarde, manoseando las tareas, toqueteando la rejilla,
las cosas se abrieron naturalmente
como de costumbre ocurre con las flores y las alas
de las aves cuando llega el momento.
Santa Teresa
Bella brusca, mi mano distiende
la música hasta el corredor que
encontramos por casualidad. Es por allí.
Lo que se llama instante. Una fiesta
que no explica nada de eso, ni
la cerveza que consigo, la luz que
entra multiplicada por la ventana
y la noche está oscura, el sonido tan alto,
diverso, la danza primordial
esparce en la sala los perfumes, espejos
de los hombres que les gustan los hombres, de las
mujeres que les gusta todo, de todos
que mezclan a todos, y nosotros con
las notas deambulando por el corredor
en busca, la bella brusca instantánea,
sin un porqué, y yo ni sabía de la rueda encendida
de veras em aquel último cuarto.
Piña colada
son las once, mucho más de las once
y no creo que encuentre un alma
dispuesta al último mojito o después
de los últimos daiquiris aguados convertir
algunos pesos en comentarios sobre
la vida del Hemingway — por poco
de la bodeguita a esa plaza besaría
al marlín que bailase conmigo,
la frente fría, cuando llegue,
no voy a sentirme una isla que sea
un vedado que recuerde matanzas
españoles dignos de otros
aperitivos especialmente porque
ya pasan de las tres y mi propia
alma pretende el azul turquesa
tal como me prometió
Ronda
el dragón despierta
en la rampa de las piratas
con agujas rulas
las centellas
del fuego de la noche
y vuela
para mí, alborada
y no sé
si después veré las lunas
con la misma luz o
ícaros con resaca
árboles quemados aliento
de dragón del mar
Estación
Comienza la migración de las naves de alas
insensatas. Un rastro plateado
rasga nubes de estrellas, la humareda
del amor que poco a poco se deshace.
Sala de estar
La propia visita esconde el lugar raído.
Escapan muchos incomodos de las sonrisas.
Encuentran gracioso el adorno. Lo sacuden hasta que la
nieve danza desesperada en el paisaje de
pinares. Escenas sueltas, que desprendo y entrego.
Piernas cruzadas. Comento los copos de luz.
El aire que entra dispersa algunos malentendidos,
focos de luz. Salgo por la escalera de incendios.

Baby bag
amor un centro y dentro
otro centro — vivir
en la estepa sin freno sin
despensa con el lloro
nasal de sueño ligero
de todo libre en el asiento
de atrás cuando aquí
delante es deprisa y
no hay air bag nadie
en la hora del tranco del
tropel lobos cortan
la pista calculan el coche
hierve los llantos pues
paso ultrapaso el plazo
sola conecto el paipay
el ventilador que no puedo
Lacre
Polvo por todas partes
pero las hojas son
de agua por dentro. Ve.
En medio de piedras
tiene un líquido, abre
pues, pedía él. No
llueve hace tiempo.
Del viaducto sube
ese polvo: Abre,
llueve ahora. No es de
lodo la resina. La pieza
delgada, laminada,
primero. Anda,
hasta en las piedras tiene.
Mira yo mismo,
ensangrentando.
Puede ser una flor
mojada — dije
así como un aceite
de frenos, para después
abrir.
Favila
esas paredes ceniza
eses cenizas de las paredes
dos pares de paredes todos
los tonos ceniza hasta
el techo de un ceniza seco mas
ahora que me dieron
la rosa paredes rosa o
rojas ni lo sé apenas
de este modo el color sin
polvo y rociando sin
sin con un color
líquido el sudor de ese color
caliente de flor o de
olor de musgo el limo
por el borde por el limbo
y no sabemos mucho
aún
Pilares
Pensé que sería fácil partir ahora
que la luz aún incide estaca
viga el cuerpo en la fila
a la espera de la señal de esta tarde.
Ahora que hace poco estaba,
mañana mía,
sola y rápida ligera
alma
con tu sabor de eterno
dentro.
———————————————————————————————-
(poemas en su idioma original, portugués)
9+1 poemas de Luzes (2008)
de Lígia Dabul
Costume
Ela carregava o dia na rua
e o cara fez que mordia a outra.
Ao ver a cena preparou-se. Mas com aflição:
não agora.
Mais tarde, remexendo o serviço, mexendo no ralo,
as coisas se abriram naturalmente
como de costume ocorre com flores e asas
das aves quando chega o momento.
Santa Teresa
Bela brusca, minha mão distende
a música até o corredor que
encontramos por acaso. É por ali.
O que se chama instante. Uma festa
que não explica nada disso, nem
a cerveja que eu pego, a luz que
entra multiplicada pela janela
e a noite está escura, o som tão alto,
diverso, a dança primordial
espalha na sala os perfumes, espelhos
dos homens que gostam dos homens, das
mulheres que gostam de tudo, de todos
que misturam todos, e nós, com as notas
perambulando conosco pelo corredor
em busca, a bela brusca instantânea,
por nada, e eu nem sabia da roda acesa
valendo naquele último quarto.
Piña colada
são onze horas, bem mais que onze
e não penso que encontre uma alma
disposta ao último mojito ou depois
dos últimos daiquiris aguados converter
alguns pesos em comentários sobre
a vida do Hemingway — por pouco
da bodeguita a essa praça beijaria
o marlim que dançasse comigo,
a frente fria, quando chegar,
não vou sentir uma ilha que seja
um vedado que lembre matanças
espanhóis dignos de outros
drinques especialmente porque
já passa das três e a minha própria
alma pretende o azul turquesa
tal qual me prometeu

Arrodeio
o dragão acorda
na rampa das piratas
com agulhas balas
as faíscas
do fogo da noite
e voa
para mim, alvorada
e não sei
se depois verei as luas
com a mesma luz ou
ícaros de ressaca
árvores queimadas bafo
de dragão do mar
Estação
Começa a migração das naves de asas
insensatas. Um rastro prateado
rasga nuvens de estrelas, a fumaça
do amor que pouco a pouco se desfaz.
Sala de estar
A própria visita esconde o lugar puído.
Escapam muitos incômodos dos sorrisos.
Acham graça do enfeite. Sacodem até a
neve dançar desesperada na paisagem de
pinheiros. Cenas soltas, que desprego e entrego.
Pernas cruzadas. Comento os flocos de luz.
O ar que adentra dispersa alguns mal-entendidos,
focos de luz. Saio pela escada de incêndio.
Baby bag
amor um centro e dentro
outro centro — viver
na estepe com o choro
nasalado de sono leve
de tudo livre no banco
de trás quando aqui
na frente é depressa e
não há air bag ninguém
na hora do tranco do
atropelo lobos cortam
a pista deduzem o carro
ferve aos prantos pois
passo ultrapasso o prazo
sozinha armo a ventarola
a ventoinha que não posso
Lacre
Pó por todos os lados
Mas as folhas são
de água dentro. Vai.
No meio de pedras
tem um líquido, então
abre, ele pedia. Não
chove há tempos.
Do viaduto sobe
essa poeira: Abre,
chove agora. Não é de
lama a resina. A peça
delgada, lamelosa,
primeiro. Anda,
até nas pedras tem.
Olha eu mesmo,
ensanguentando.
Pode ser uma flor
molhada — eu disse
assim como um óleo
de freio, para depois
abrir.
Favila
essas paredes cinza
esses cinzas das paredes
dois pares de paredes tudo
que é tom de cinza até
o teto no cinza seco mas
agora que me deram
a rosa paredes rosa ou
vermelhas nem sei só
assim mesmo a cor sem
pó e orvalhando sem
sem com uma cor
líquida o suor dessa cor
quente de flor ou de
odor do musgo o limo
pela borda pelo limbo
e não sabemos muito
ainda
Pilotis
Pensei que fosse fácil partir agora
que a luz ainda incide estaca
viga o corpo na fila
à espera da senha desta tarde.
Ora ora há pouco eu estava,
manhã minha,
só e rápida leve
alma
com o teu gosto de eterno
dentro.
*(Rio de Janeiro-Brasil). Poeta. Recibió una beca de creación literaria de la Fundación Biblioteca Nacional y estuvo en Monsanto, Idanha-a-Nova, y en la Casa de la Escritura (Coímbra-Portugal) durante el Programa de Poetas en Residencia de la Universidad de Coímbra. Ha publicado en poesía Som (2005), Luces/Luzes (2008), Nave (2010), Garça Torta/Crooked Heron (2017), O tempo que leva (2022) y las plaquetas Algo do Gênero (2010) y Sambaqui (2022).
————————–
*(Rio de Janeiro-Brasil). Poeta. Recebeu bolsa de criação literária da Fundação Biblioteca Nacional e esteve em Monsanto, Idanha-a-Nova, e na Casa da Escrita (Coimbra-Portugal), durante o Programa Poetas em Residência de Monsanto da Universidade de Coimbra. Publicou em poesia Som (2005), Luces/Luzes (2008), Nave (2010), Garça Torta/Crooked Heron (2017), O tempo que leva (2022) e as plaquetes Algo do Gênero (2010) e Sambaqui (2022).








