Fragmentos de «Hoy no hay tiempo para la eternidad (2024), de María Mascheroni

 

Por María Mascheroni*

Crédito de la foto (izq.)  la autora /

(der.) Los hilos Ed. 

 

 

Fragmentos de Hoy no hay tiempo para la eternidad (2024),

de María Mascheroni

 

 

Comenzó después de su muerte y dejé que sucediera. No se trata

de recuerdos, aunque participe a pleno la memoria. Decidí, una y

otra vez, no abandonar la conversación. Sucede que hablo de

un vínculo incorpóreo, sideral, extraterreno.

 

La transformación sufrida por ambas partes es definitiva.

 

La poeta María Mascheroni

 

*

 

 

 

Así es que no está. Se aproxima cada día. Con sigilo intenta

acercar la palma de su mano a mi cabeza. Yo me distraigo,

pienso: ¿son humanos los muertos madre? ¿o las especies no

existen en tus dominios? Y entonces, ¿qué ahora?

 

 

La ignorancia me separa de la muerte, empaña los días con

una nostalgia protectora.

 

 

 

Madre se inclina, pide por favor que me aquiete, dice que

existe enlazada a los pájaros y los caballos del cielo y

encuentra allí cercanía con su Dios. ¿Madre, dónde te detenés,

cómo, cómo te acercás?

 

 

Una pluma cae delicada y en tiempo real a mis pies. Y madre

se ilumina, ríe ante esa constatación de su presencia en mi mundo.

Una permanencia sin remedio. Ese amor.

 

 

 

*

 

 

 

Hoy pienso en lo escaso, en la materialidad disminuida

del lenguaje. El vocabulario no es accesible. El hueso se

cortó. Y con él vasos, nervios, filamentos. Lo que hacía

luminoso el atardecer que vivo. Tengo una edad que

no comprendo del todo    eso fue ambicioso, comprender.

Madre decía que hasta los ochenta años fue bueno     

y ahora           ¿cómo vivir este tiempo de cielos

excesivamente abiertos?

 

 

 

Miro cómo se desgarran las cortezas de esos troncos

anchísimos ¿Qué decías, hablaste de los árboles esa vez?

Sucede cuando la brisa suave no parece un llamado, quizás

un intento de orientar mi pensamiento inquieto               conducirlo

a lo que importa

 

madre dice    obedece a los árboles que olvidan la corteza

 

 

 

Está diseminada entre los elementos y las cosas.

 

Ayer caminando por las cercanías, vi un árbol confundido

en glicina, paré y pregunté en voz alta ¿es una glicina, mamá?

como si vinieras a mi lado.

 

 

En el sueño se puso el sol sobre nosotras

junto al río Ibicuy

y era brillante

los peces saltaban con insistencia

– o no ¿eran gallaretas? –

y el reflejo del sol cortaba el río en dos

un corte limpio

como de geometrías afiladas

separó de pronto el paisaje

una divisoria que dejó de un tajo mi respiración en una orilla

y la tuya lejos           río abajo corriendo con los peces y las aguas

 

 

 

Acecho cada día un modo de existencia sutil, al límite de

la no existencia. Esta tarea se me impone cuando Vira muere.

Ya decirlo suena a traición

decir que muere.

 

Vira es mi madre.

 

 

 

*

 

 

 

Escuchar ¡mamá!            ¿mamá?

un susurro que es un grito en medio de la soledad de la noche

en una ciudad vacía

 

que de nuestras bocas emerja un susurro que ruega: mamá

mamita            a los diez años, como a los treinta, a los cincuenta

o a los ochenta, no importa, como si algo no hubiera crecido

como si esa palabra agazapada no se hubiera separado y

pudiera aún mecernos en cada noche atribulada del alma

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1958). Poeta, editora y psicoanalista. Coordina desde 1996 los talleres de investigación, pensamiento y acción poética Martes Intenso. Desde su fundación en el 2010, forma parte del Consejo editor de Hilos Ed, dedicada a la poesía, en la que también hace al arte de tapa. Coordinó, junto con Dolores Etchecopar, el espacio Santo Cielo dedicado a la poesía y aledaños. Ha publicado en poesía La inevitable curva (1997), Impaciencia de la sed (2001), La tierra sabe lo que hace cuando tiembla (2001), estrenado en 2001 en Teatro del Pueblo con dirección de Susana Torres Molina, Jardín (2004), El cansancio de los hijos (2011), Hoy no hay tiempo para la eternidad (2024) y otros. Escribió, entre otros, los ensayos Un catálogo de lesiones y Consenso inútil. Coordina los talleres de pensamiento, investigación y acción poética Martes intenso. 

 

 

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