Por Alejandro Herrera*

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El Esterismo de José Parrilla**

 

“Volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”, fue la frase de Roberto Matta que los iconoclastas infrarrealistas de Roberto Bolaño tomaron como bandera. José Parrilla ―al menos en su primera etapa― bien hubiera estado de acuerdo con estos infras pero, a diferencia de otros movimientos artísticos, el de Parrilla supo experimentar una larga evolución hasta convertirse en una doctrina metafísica y existencial. De las entrevistas a Parrilla, testimonios de sus contemporáneos, amigos, seguidores, discípulos, que lo escucharon hablar y recitar, el Esterismo es ―si es que es posible explicarlo―: todo y nada, el ser y el no ser, lo concreto y lo abstracto, la oscuridad y la luz… Algo que se podría explicar con una palabra, con muchas palabras y con ninguna. El sinsentido y el sentido absoluto, la verdad y la mentira, lo explicable y lo inexplicable.

La teoría más probable sobre el origen de la palabra Esterismo es que Parrilla “fundó” ediciones Ester en referencia a la prostituta de la novela de Onetti (a quien Parrilla idolatraba): El pozo. Esta “editorial” se encargaba de “publicar” la obra de Parrilla. De ahí derivarían las otras nomenclaturas: esterista, esterismo. ¿Por qué precisamente el nombre de una prostituta? No se sabe. Aunque hay que tomar en cuenta que, por ese entonces la poesía de Parrilla llevaba una desbordante carga pornográfica. Incluso en uno de sus poemas escribía haber violado a una niña de doce años en una plaza y haber sido arrestado por eso. Su afán provocador tenía pocos límites.

El caso es que esta nueva palabra se convirtió en el estandarte de la filosofía de su vida. Filosofía que él mismo se encargó de desplazar por Montevideo, Madrid, Valladolid, Barcelona, París y el sur de Francia, donde finalmente se le perdió el rastro (parece que había dado órdenes expresas a los miembros de su familia de no revelar a nadie su dirección). Para ese momento, su vida de asceta había ido in crescendo y se rumoreaba que había fundado una religión ―incluso una secta, decían―, que se había convertido en una suerte de supremo sacerdote, etc. Todo en su vida está cubierto de leyenda.

Poco se conoce de este poeta insurgente, excéntrico, maldito que siempre prefirió manejarse por las vías alternas. Entre sus primeras extravagancias se cuenta que en una ocasión Parrilla alquiló un cine (con todo su sueldo del mes) y anunció: “Parrilla, profesor de amor, disertará sobre el amor”. Llegado el momento, se paró al frente y dijo: “Como no hemos podido preparar la disertación sobre el amor, vamos a hablar sobre la guerra”. Dicen que andaba repartiendo por las calles de Montevideo unas tarjetas de presentación en la que se calificaba como: “José Parrilla, Profesor de Amor” y volanteando sus sediciosos poemas que llevaban nombres como: “Elogio del miembro” o “Elogio del pene”. En otra ocasión se cuenta que Parrilla dio una conferencia de solo cinco palabras y otra en la que usaba largos silencios para provocar a los participantes en el auditorio. En otra ―junto a otros miembros esteristas recién incorporados y todos con la cabeza rapada a cero― se leyó poemas de Rimbaud, con un fondo de flauta y con los textos deformándose progresivamente a placer de Parrilla, todo ante la perplejidad del público presente.

 

 

Existieron dos libros publicados: El elogio del miembroLa llave en la cerradura. Algunos hablan de otro libro llamado: Rey beber. Dicen que Parrilla mismo sacaba copias de sus escritos para los que quisieran leerlo. Solo una pequeña editorial uruguaya decidió publicar una reciente antología hace unos años. Eso es todo.

Entre los participantes del Esterismo figuraba el pintor Raúl Javier Cabrera (en realidad Parrilla se encargó de hacer de su protector y de difundir su obra por Europa). La vida de Cabrera tampoco estuvo libre de turbulencias. Después de unos años salvajes al lado de Parrilla y de ganar algunos premios menores de pintura, pasó treinta años en el manicomio. Parrilla (que había partido a Europa con decenas de pinturas de Cabrera bajo el brazo para su propagación) decidió más tarde llevar a Cabrera a Europa para que viviese con él, pero este apenas duró dos años y decidió regresar al manicomio de Montevideo. Se debe mencionar, también, que Parrilla mismo terminó una temporada en un manicomio de Montevideo después de intentar suicidarse cortándose las venas.

Ya en Europa Parrilla fundaría el grupo Pascual Letreros, junto a otros artistas que él se encargó de reclutar. Valladolid fue el primer escenario europeo para sus extravagancias. Se creó un círculo bohemio, publicó boletines, organizó conferencias, exposiciones, lecturas y cualquier cosa más que se le ocurría. Hacía de las suyas provocando a la sociedad conservadora del lugar poco habituada a presenciar este tipo de excentricidades.

El significado de Pascual Letreros es probablemente el mismo que el de Esterismo. Quizá un nombre escogido al azar a la salida de algún bar español, de madrugada, en alguna calle cualquiera, junto a algunos discípulos (siempre se las arregló para tener un sequito fornido de incondicionales). Pascual Letreros y el Esterismo tenían ciertas similitudes Dadá, sí. De hecho, siempre se le ha querido relacionar a Parrilla con este grupo ―al igual que al surrealismo―, pero Parrilla nunca se vio interesado en seguir ―ni mucho menos introducirse o identificarse― a ninguna agrupación ni movimiento. La intención de Parrilla parecía ser crear un estilo de vida que se adaptara a sus intenciones, a su visión del arte y a su filosofía de vida, y Pascual Letreros y el Esterism, solo fueron excusas para esto. Como si Tristán Tzara hubiera decidido vivir ―de manera permanente― una vida dadá, escribiendo únicamente cosas dadá, entablando conversaciones dadá…; porque lo de Parrilla fue llevar su Esterismo (o lo que fuera) al extremo, usando su propia vida entera como ejemplo ya que, para él, para ser un esterista era preciso dejar de ser artista. El esterista tenía que ser un buscador.

 

Recorte de nota de Pablo Rocca sobre José Parrilla del diario «El País» (España), 1993

 

Parrilla también hizo incursión por la prosa. Uno de sus grandes referentes fue Juan Carlos Onetti. El crudo pesimismo de su novela corta El pozo caló profundo en él. Aquí un fragmento del libro: “Esta es la noche, quien no pudo sentirla así no la conoce. Todo en la vida es mierda y ahora estamos ciegos en la noche, atentos y sin comprender (…) Esta es la noche. Yo soy un hombre solitario que fuma en un sitio cualquiera de la ciudad; la noche me rodea, se cumple como un rito, gradualmente, y yo no tengo nada que ver con ella”.

Parrilla leyó estas páginas con enardecido fervor. Logró averiguar la dirección del escritor y le envió una inquietante nota: “Tenés razón, la vida es mierda. Yo no soy homosexual, pero pienso que si vos sos Verlaine, yo soy Rimbaud. Aquí te dejo mis versos. Voy a matarme. J. Parrilla”. Onetti nervioso no sabía si era una broma o no y decidió salir a buscar a ese tal Parrilla, y es así como lo encontró en el hospital, con las venas cortadas. Luego Parrilla escribiría el único libro en prosa que se conoce de él: El cazador de moscas, en el que se puede ver una clara influencia de Onetti:

“Ahora me he puesto a fumar, a pensar en los dos metros cuadrados de noche que tengo para mirar mi cara, con la boca y el cigarrillo, y el tiempo y el chasquido de los fósforos rojos. Ahora intento esperar, saber qué es, el que ella duerma ahora, con un reloj en los pómulos y una clara seriedad de cuadro. Y que yo diga: ‘Irene, calle Santa Fe’, y piense en el tiempo en que estuve loco. Esto es la noche. Fumo. Quisiera saber llorar, despacito, como un llanto de niño que llora y que se muere”.

 

“Yo estaba loco.

Y eso me impidió

hacer una locura”

 

“Yo soy Parrilla.

No traigo escuela, ni doctrina ; no soy Maestro ni Jefe.

Debo decir que no me asusta tener discípulos; además, conozco el Manicomio y la historia de las

religiones.

no tengo discípulos.

(Lavarse los pies y tomarse el agua.)

no tengo discípulos.

¿Dónde está vuestra nariz? Los jóvenes poetas desdentados, que no saben hablar sino es con alguien;

no habrá puntas del carretel.

Pese a todo, no hanse ofendido ni me han abandonado.

A veces me encuentran ; si los veo, me pagan el café, me invitan con cigarros y me presentan a sus

novias.

Comprendo que se permita a un individuo enseñar matemáticas y corretear escendedores de gas. nada

sirve para nada.

Comprendo que haya también tanto sujeto que hace arte, escribe, pinta, mira, o habla de arte.

Esta fauna es despreciable porque tiene arrogancia o vergüenza de mear ante vecinos.”

 

“Era un sueño

una vez, con zapatos.

Era la niña.

Maté al padre y a la madre

de la niña,

que la habían usado

doce años

Le di un fémur a ella,

Y ella golpeaba la mesita

Y se reía de la cara

que los monstruos

sacaban de la cara

de sus padres”.

 

“NENA MÍA estamos desnudos

casi

y tu boca y tu lengua son /como este aire

apresado por mi mano en tus axilas,

nena con los cigarrillos los muslos

el pequeño pintado vientre

los besos escapados del humo

tuberías

mientras yo siento un dolor

/de cabeza

una luna maquinista

un amor dorsal de pitadas densas

bronce del amando tu sexo

tu ahora

tu disposición ojos antebrazo

y quererte a las cuatro y media /de la mañana

en el patio de mis piernas

conmigo y

y te quiero por el ojal del alba

por el recuerdo de un ángel /parturiento

por tu calor de tren de naipes

por el por la duda el despido

y tu cara aún y

mi boca en tu boca tu sexo.”

 

“Señoras, retratos:

Ha empezado la fiesta,

La fiesta llega al fin,

el fin llega a la efe,

yo aparezco desnudo

yo sonrío navaja,

yo tropiezo cabello (…)

Leo:

Abajo la idea y el pensamiento,

abajo de nuestro pie lo que ellos sienten,

abajo de nuestra orina, el

te quiero, tus manos, etc.,

porque las momias son ceniza

porque las naranjas son crepúsculo

porque alguien debe decir que todo ha terminado

porque va todo a empezar

por una letra.

Aquí hay luz,

por mucho negro que pongamos

porque esto es el recuerdo y el origen de la poesía

porque no tenemos otra bandera que los dientes

azulados,

cinc, cocina, bosque.

 

Puedo hablar ahora

que estoy muerto

y nadie va a pedirme

que jure la bandera (…)”

 

El poeta José Parrilla descansando en su habitación en Barcelona (España)

 

Aquí dos de las declaraciones de Parrilla. La primera una explicación a propósito de la existencia del grupo Pascual Letreros y, la segunda, su visión sobre la misión y labor del artista:

“Los esteristas pretenden que el artista nada ha de deber a la cultura, a refinamientos; que nada necesita de fuera, para dar lo propio. Y exigen que sea hombre antes que artista, antes que nada un hombre dispuesto a llorar o reír, que salte, que ande, que piense, que olvide, que sospeche, que tenga miedo. Porque más les importa el hombre que el artista”.

“La creación no es una profesión sino una función; toda creación que signifique un problema no es tal; ismos, estética, ideas de belleza o de lo que quieran, sólo tiene lugar cuando el hombre se desenvuelve ―o mejor se envuelve― queriendo alcanzar algo, cuando está buscando y en su busca lleva ya la imagen de lo que quiere encontrar. Así, los pretendidos grandes poetas, artistas, científicos, etc., lejos de creadores son más bien simuladores, impostores o mistificadores de la verdad. Tomo hombre es potencialmente creador, porque lo ha sido; hay que realizar esas potencias, actualizarlas. Pero Pascual Letreros no brinda ninguna receta para escritores o artistas, ni propone receta para escritores o artistas, ni propone un nuevo modelo de universo. Si queremos estar en la verdad. No cabe plantearse más problemas a resolver ni entregarse a la solución de problemas ociosos y estúpidos, que ese entregarse al sueño… Para saber realmente, hay que volver al principio, al origen, y es necesario saber en qué nos andamos, qué padecemos, o nos padece. No cabe estar en nada”.

 

Y aquí la entrevista que en el 1958 dio a un periodista catalán de La Vanguardia:

Vino a verme ―Parrilla―. Cabeza rasurada y con barba. Me invitaba a un Acto esterista.

-Y eso, ¿qué es?

-Una escuela de “arte virginal”, póngalo entre comillas, que ha devenido la primera escuela de abstracción del Occidente.

-Si no concreta más, no entiendo.

-Nuestro concepto de abstracción no es simplemente filosófico o estético, sino científicofilosófico a la vez.

-Más claro. La abstracción tiene una base filosófica; de los cuatro tiempos de la respiración, dos. La primera pausa favorece a la intuición y la segunda la facultad de crear.

-A ver, a ver, eso de los cuatro tiempos y su teoría.

-Primer tiempo, inspiración; segundo, pausa; tercero, expiración; y cuarto, segunda pausa. Cuando no se produce el segundo tiempo, la primera pausa, es la muerte.

-¿El abstractismo está en la primera pausa?

-Sí.

-¿Si no, la muerte?

-Claro, el último suspiro.

-Hasta ahora no veo su teoría del Esterismo.

-Consiste en el desarrollo del hombre interior; por tanto, no de la personalidad, no de las formas en que se mueve el hombre concreto (externo), sino de la esencia.

-¿Cómo se manifiestan?

-El desarrollo de la esencia lo obtenemos por medio de la mano izquierda exclusivamente (para escribir o pintar, ya que esta izquierda significa lo esencial; mientras que la derecha es la personalidad, y si la derecha significa el puro movimiento físico, la izquierda es signo del espectador, de lo pasivo.

-¿Cuántos le siguen?

-Los que quieran encontrarse a sí mismos.

-¿Qué quiere decir Esterismo y a ver si nos entendemos de una vez?

-Una actitud distinta; no particularmente estética o filosófica, exclusivista, parcial, local; sino una consideración universal, por tanto, impersonal y objetiva de todo. Esto a través del signo o imagen del hombre abstracto.

-Ni pum.

-Es porque no hablamos en términos estéticos.

-Complíquemelo más; hablemos en esos términos.

-Por el momento, lo más que se puede hacer es llamar la atención.

-¿Usted ya la llama con esa cabeza. ¿Qué pretende con ello?

-En ese sentido, el Esterismo sería una superpolicía del espíritu: siempre llamaremos la atención, porque ese es nuestro trabajo, nuestra acción.

-¿Para qué? ¿Para qué le tomemos por chalado?

-Si no pueden ir un poco más lejos, no nos desanimemos. Si ven una cabeza rapada, es probable que alguna vez piensen en el pelo.

-¿Y qué tiene que ver el pelo con las ideas?

-Si el cabello es el producto de una substancia, digamos la 368.

-¿Por qué ese número?

-Porque se refiere a la cantidad de elementos que la constituyen; las ideas también son la resultante de otra substancia.

-¿Qué numero?

-Digamos, en ocasiones, el cero.

-¿A más cabello, menos ideas?

-A ningún cabello, muy pocas ideas: solamente aquellas que se pueden convertir en hechos.

-¿Tiene usted una sola idea, ya que no tiene ni un pelo?

-En este momento no tengo ninguna.

-¿Se la he quitado yo?

-Lo que es propio no puede quitarse.

-¿Qué tiene usted dentro de la cabeza?

-Una cantidad de gente trabajando.

-¿Para usted?

-Para ellos tampoco: para el hombre abstracto: para usted cuando está tranquilo, cuando no sufre nada y tampoco se divierte

-¿Cuándo duermo?

-Cuando duerme no siempre puede dejar de sufrir y de divertirse: es la substancia de los sueños.

-¿La meta del Esterismo es el hombre abstracto?

-Sí, y está en la prehistoria; o fuera del tiempo.

-¿Usted no come?

-Para el hombre abstracto.

-¿Para el concreto no?

-El concreto se come solo.

-¿Para qué da de comer al abstracto si no existe?

-Es lo único real que existe.

-¿Con cuál de los dos estoy hablando?

-Uno es la sombra del otro.

-Pero el que da sombra es materia. ¿Hablo con la sombra?

-Es posible.

-¡Ah! Bueno.

Y desapareció sin hacer ruido.

 

El poeta José parrilla en dibujo de Óscar Larroca

 

Esta descabezada entrevista, es el mejor retrato de un Parrilla maduro, virtuoso, contemplativo, espiritual, ya muy alejado de sus días salvajes. El antes Rey beber ahora se parecía más a un monje budista que dedicaba su vida al desarrollo de la inteligencia emocional ante la vida y el arte. Para este entonces, tal vez lo que Parrilla quería transmitirnos era que cada uno de nosotros partiéramos en busca de nuestro interior (o de nuestro exterior, que en términos esteristas vendría a ser lo mismo). “Hay una línea que puede ponernos en comunicación con el universo, y el descubrimiento de esta línea puede darnos la clave de un arte universal”, dijo. Tal vez ese era su propósito de arte, su propósito de vida y al fin al cabo, ¿para qué explicarnos algo que cada uno de nosotros lo tendríamos que ir a buscar ―sin la garantía de encontrar nunca nada porque como decía el padre del teatro absurdo: Eugen Ionesco: no es la respuesta la que ilumina sino la pregunta?― Tal vez, porque la intención de Parrilla era no darnos las pistas de ninguna filosofía de vida, pero sí en tendernos una plataforma para que, de esa forma, nosotros mismos emprendiéramos nuestras propias pisadas que nos hicieran llegar a ningún sitio.

 

 

 

 

 

*(Ancash-Perú, 1978). Narrador. Actualmente reside en Londres (Inglaterra). Estudió en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad Complutense de Madrid (España). Ha escrito las novelas Bienvenido a mi vida, dictador (2012) y El mundo en que vivimos (2013).

 
 
 

**(Montevideo-Uruguay, 1923 – Levens-Francia, 1994). Poeta. Creador del movimiento/escuela denominado Esterismo, surgido en Montevideo el 1944 y que reclutó el arte popular de poetas, narradores, escultores, pintores grabadores con el propósito de incomodar a la casta artística del momento. Además, fue líder del grupo Pascual Letreros. Publicó en poesía El elogio del miembro, La llave en la cerradura y El cazador de moscas (prosa).

 

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