Vallejo & Co. presenta un texto del investigador y literato Juan Zevallos Aguilar escrito con motivo del homenaje a Carlos Oquendo de Amat por los 100 años de su natalicio (1905-2005) para el Congreso Internacional “Oquendo de Amat, Abril y la Vanguardia Hispanoamericana” realizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Academia Peruana de la Lengua y la revista Dedo Crítico, en 2005, tras lo que fue publicado en dicha revista.

Publicamos, para este homenaje por los 110 años de Oquendo de Amat, esta versión corregida y actualizada por su autor.

 

Por: Juan Zevallos Aguilar*

Crédito de la foto: Cortesía Omar Aramayo

 

Compresión de tiempo/espacio

y psicastenia en Cinco metros de poemas

 

En el poemario Cinco metros de poemas (1927) de Carlos Oquendo de Amat (Puno, 1905 – Navacerrada 1936) se imagina la modernidad y se representa la modernización capitalista tomando como escenario a las ciudades. Para Oquendo de Amat la modernidad tiene lugar en ciudades del hemisferio norte. Por ello inventa un yo poético que observa el despliegue de la modernidad en los poemas “new york”, “amberes” y “film de los paisajes” que hace referencia a Viena y al Campo de Marte (Parc du Champ de Mars) que se encuentra frente a la Torre Eiffel en París. Las observaciones de Amberes, Nueva York y París parecen tomas que se hacen utilizando una cámara cinematográfica. De este modo cumple su propósito de satisfacer un deseo de conocimiento de ciudades metropolitanas y dar una opinión sobre ellas.[1] También se representa la modernización primermundista en los poemas “réclam”, “puerto” y “poema del manicomio”. En los poemas se enfoca la compresión de tiempo y espacio y la psicastenia que ocurren en procesos de modernización capitalista. Así Oquendo de Amat se adelanta a varios artistas que exploraron estos temas en sus obras más tarde.

Los poemas urbanos “new york” y “amberes” son un gran ejercicio de imaginación. Carlos Oquendo de Amat no pudo viajar al extranjero antes de la publicación de Cinco metros de poemas. La muerte del padre que llevó a la precariedad de su familia en su pubertad, la carencia de educación superior, su reticencia a medrar del presupuesto público, los encarcelamientos y torturas que sufrió por sus creencias políticas fueron los obstáculos para visitar el hemisferio norte. Por todo ello, Oquendo de Amat escribe sobre Nueva York y Amberes y las experiencias que provocan utilizando información recuperada del cine y de la prensa de la época. Luego de trabajar con cierto deslumbramiento elementos que se identifican con la modernidad como la invención y el uso de nuevas máquinas para la época (ascensor, cine), manifiesta su desasosiego frente a ellas y enfatiza su carácter deshumanizante. En suma, la experiencia de la modernidad de Oquendo de Amat es vicaria. Conoce la realidad moderna (industrialización y urbanismo) y la experiencia del sujeto moderno del hemisferio norte (enajenación) a través de los medios masivos y desde una visión crítica del capitalismo que le proporcionaba el marxismo.

La representación de dos ciudades paradigmáticas del hemisferio norte está relacionada a la importancia que ha tenido el viaje para artistas e intelectuales. El desplazamiento al extranjero ha sido una acción consagratoria del joven escritor en la institución literaria moderna. En el caso de la institución literaria periférica peruana el viaje a Europa o los Estados Unidos tiene varios efectos particulares. En el plano personal, la emigración se convierte en un rito de pasaje de la juventud a la adultez. En el plano institucional y literario el viaje consagra y legitima al escritor. En el caso de retorno, como ocurrió con José Carlos Mariátegui que volvió de Europa al Perú, el viajero trae las novedades artísticas y teóricas de la metrópoli que son ávidamente escuchadas o leídas por sus contemporáneos. En el caso de exilio, se hace factible la consagración en una institución literaria extranjera en la que odios y prejuicios locales dejan de tener importancia. Esto ocurrió con César Vallejo que se autoexilió a Europa, logró el reconocimiento internacional y no volvió al Perú. Por estas razones, a Carlos Oquendo de Amat no le quedó otra alternativa que satisfacer sus deseos a través de la escritura frente a la imposibilidad de realizar el desplazamiento a una metrópoli extranjera por una situación personal marcada por la carencia de medios económicos y de títulos universitarios. Así recreó en Cinco metros de poemas una realidad moderna caracterizada por la actividad de nuevas industrias y el vértigo de las ciudades. Para ello escogió Amberes y Nueva York, dos ciudades que eran concebidas como escenarios donde se llevaba a cabo la modernidad.

 

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Oquendo de Amat estaba muy bien informado sobre lo que ocurría en el hemisferio norte. Acertó en escoger a Amberes y Nueva York como espacios modernos. En las primeras décadas del siglo XX, Nueva York se constituyó en la metrópoli más avanzada de las Américas. Amberes, una antigua ciudad puerto belga, por su ubicación estratégica en el continente europeo, aumentó sus actividades durante esta época. Aunque es visible la representación de dos paisajes urbanos diferentes, el yo poético se preocupa también en establecer una relación entre ellas. Las dos ciudades puerto estaban unidas por los flujos migratorios que tuvieron lugar entre Europa y los Estados Unidos de América durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Aunque está ausente la mención de Ellis Island en el poema “nueva york”, que fue el principal centro administrativo de inmigración europea cuando la mayor parte del transporte se hacía en trasatlántico, en el poema “amberes” se representa una escena porteña donde un grupo de mujeres espera a pasajeros que bajen del barco.[2] Para hacer más denotativa la representación de esta situación el verso “los pasajeros” adoptan forma de una escalera que usualmente tenían los barcos de la época para embarcar y desembarcar a la tripulación y viajeros. Asimismo, las mujeres son configuradas como que están bien informadas por los periódicos y las películas estadounidenses: “Las señoritas/ con sus faldas plegadas de noticias/ y sus ojos receptivos de celuloide”. Ellas tienen conocimiento de la fauna, los habitantes y la concepción de los Estados Unidos como tierra de la prosperidad: “Los curiosos leen en sus ojos paisajes de América/ y el puma que abraza a los indios con sus botas/ s u r t i d o r e s d e o r o”.

Del mismo modo en “amberes” se representa el inicio del mundo como una aldea global gracias a la distribución mundial de la producción cinematográfica estadounidense y el surgimiento de agencias de noticias que transmitían vía cable las novedades ocurridas en todo el mundo. Así las mujeres belgas están al día de lo que ocurre en los Estados Unidos gracias a los noticias que traían los periódicos y veían los últimos estrenos hollywoodenses en los cines como se vio anteriormente.

Aparte de establecer el vínculo entre estas dos ciudades puerto del hemisferio norte, en los dos poemas se representa las características que las diferencian. Nueva York es caracterizada como un agitado centro financiero, industrial y de entretenimiento donde todo se vende y el tiempo es dinero. Así se mencionan rascacielos, grandes avisos que publicitan productos para el cabello, películas y humo de las fábricas. Al contrario, Amberes es caracterizada como una ciudad pequeña ordenada y todavía apacible donde los niños aprenden hábitos y una rutina urbana simple que se desenvuelve en distancias manejables.

Creo que hay varias razones para que Oquendo de Amat haya escogido a Nueva York y Amberes y sus habitantes como objetos de representación de ciudades y experiencias urbanas.[3] En primer término en estos poemas y en otros existe un fuerte elemento de auto ironía. Oquendo de Amat está representado su situación de artista e intelectual periférico de izquierda que tiene una relación ambigua de admiración y crítica a la metrópoli capitalista. Como todo izquierdista de su época creía en el desarrollo y el progreso. Oquendo de Amat en estos poemas da evidencias que es un ávido consumidor de los productos de la industria cultural de la metrópoli que es el cine y que está atento a las últimas novedades sobre el hemisferio norte que traen los periódicos y revistas locales y extranjeros. En efecto, existen varios testimonios de sus contemporáneos que cuentan de un Oquendo de Amat cinéfilo que no se perdía ningún estreno y que veía las mismas películas varias veces (Ayala 118). También recuerdan a un asiduo lector, con horario fijo, de hemerotecas y bibliotecas de la Universidad de San Marcos cuando residía en Lima y la Universidad San Agustín en su estadía en Arequipa (Ayala 118, 279). Al mismo tiempo en estos poemas se ensaya una descripción a la manera de un mapa y luego se elabora una interpretación marxista de la fase fordista del capitalismo y sus efectos en los seres humanos. Oquendo de Amat podía emprender este tipo de crítica. Aparte de asistir a los coloquios de José Carlos Mariátegui donde se discutía marxismo, leyó en Arequipa una traducción al castellano de El capital de Carlos Marx (Ayala 279). En otras palabras, Oquendo de Amat reprueba un sistema de producción que se basa en la estandarización masiva y el uso de la línea de ensamblaje. Así es como Oquendo de Amat representa el fenómeno de la comprensión de tiempo y espacio que caracteriza al mundo moderno.

El mundo moderno ha estado profundamente ligado al desarrollo del capitalismo a partir del siglo XV. Su desarrollo ha tenido varias fases. Las diferencias entre ellas radican en el hecho de que se han llevado a cabo modernizaciones que buscan compresiones de tiempo y espacio específicas. Según Harvey “el efecto general de la modernización capitalista es el aceleramiento de los procesos económicos que, a su vez, aumentan la velocidad de la vida social” (230). El objetivo de este aceleramiento es “disminuir el tiempo del ciclo del capital que está compuesto del tiempo de producción y del tiempo de circulación del intercambio” (229). En este proceso la rapidez del tiempo aniquila las barreras del espacio. Para tal efecto, según Harvey,

“las innovaciones [tecnológicas] dedicadas a la eliminación de barreras espaciales han sido de inmensa importancia en la historia del capitalismo, convirtiendo su historia en un asunto geográfico ?el ferrocarril y el telégrafo [en el siglo XIX], el automóvil, radio y teléfono [en la primera mitad del siglo XX], el jet y la televisión [entre 1950-1980], y la revolución reciente de la telecomunicación son casos concretos [1980-2005]” (232).

 

5metros

 

La fase del capitalismo a la que alude Oquendo de Amat en Cinco metros de poemas es a la hegemonía que alcanzó el imperialismo norteamericano en el mundo entero en el periodo de entreguerras (1920-1940 aproximadamente). Por esa razón, escoge a la ciudad de Nueva York que se constituyó en el centro de expansión imperial norteamericana. Las oficinas centrales de bancos y corporaciones se encontraban en Nueva York. Mientras las corporaciones vendían productos elaborados en centros industriales metropolitanos que procesaban las materias primas extraídas del resto del mundo, los bancos daban préstamos a los gobiernos para modernizar a sus países. En Cinco metros de poemas, las innovaciones técnicas en el transporte y los medios de comunicación que hacen posibles la compresión de tiempo y espacio, en esta etapa del capitalismo, ocurren en escenarios urbanos de metrópolis y periferias. Así se mencionan medios de transporte: El automóvil (“el tráfico/escribe una carta de novia”); el ascensor (“un ascensor compró para la luna cinco metros de poemas”); barcos (“debajo del tapete hay barcos”); medios de comunicación: teléfono (“Los teléfonos son depósitos de licor”); cine (“película sportiva pasada dos veces”, Rodolfo Valentino, Mary Pickford, “sus ojos receptivos de celuloide”); prensa (“faldas plegadas de noticias”, “diez corredores desnudos en la Underwood”, “Todos los poetas han salido de la tecla U. de la Underwood”) y construcciones como el rascacielos (“28 PISO”, “100 PISO”).

La alusión a la industria cinematográfica y desarrollo de la prensa y radio que caracterizan a este proceso de expansión económica es imprescindible. El cine, la prensa y luego la radio se convierten en industrias culturales que divulgaban valores, hábitos y actitudes de la sociedad de consumo. Del mismo modo, el protagonismo del rascacielos como punto de observación panóptica, desde donde se observa el paisaje urbano neoyorkino, indica la compresión del espacio. Se diseñaron los rascacielos para sacarle el máximo provecho al terreno y ubicar a los gerentes y empleados de una compañía en un espacio concentrado. Así se dinamizaba la interacción humana para tomar decisiones rápidas y ganar más dinero. Sin embargo, mientras el espacio se comprimía en el centro administrativo central de una corporación cuyas oficinas ocupan los pisos de un rascacielos, el mercado y las fuentes de insumos se expandían gracias a esta toma rápida de decisiones.

Según David Harvey la compresión de tiempo y espacio tiene un fuerte impacto en las psiques de los seres humanos. Según Harvey

“alude a procesos que revolucionan las cualidades objetivas de espacio y tiempo. Así [los seres humanos] somos forzados a alterar, a veces de modo muy radical, las formas de cómo representamos el mundo. Uso la palabra compresión por que lo que define a la historia del capitalismo es el aceleramiento del ritmo de vida. Mientras se sobrepasaban barreras espaciales, el mundo a veces parecía colapsar en nuestro interior. …Como el espacio parece encogerse a una ‘aldea global’ de las telecomunicaciones o a una ‘nave terráquea’ de interdependencias económicas y ecológicas… y así como los horizontes temporales se acortan al punto donde el presente es todo lo que existe (el mundo del esquizofrénico), nosotros tenemos que aprender a sobrellevar con un increíble sentido de compresión de nuestros mundos espaciales y temporales” (240).

Luego añade: “La experiencia de la compresión de tiempo y espacio es un desafío, excitante, estresante y a veces profundamente problemática, capaz de originar, por lo tanto, una diversidad de respuestas sociales culturales y políticas” (240).

En Cinco metros se da cuenta del proceso de compresión de la economía capitalista. Para aumentar las ganancias del capital hay que producir la mayor cantidad en el menor tiempo posible (“Time is money”). Para ello hay que hiper especializar el trabajo en el proceso productivo y administrativo. Solamente los gerentes tienen la capacidad de conocer a los empleados y trabajadores y juntar los resultados específicos de cada trabajo. El yo poético enuncia la perspectiva de los trabajadores (“Aquí como en el primero nada se sabe de nada”). La consecuencia de este modo de trabajar y producir, que se ha denominado fordismo, es la deshumanización de trabajadores y empleados de baja categoría que se sumergen en aburridas rutinas de trabajo. Los detractores del capitalismo se dieron cuenta de estos problemas de inmediato. Sin embargo Oquendo de Amat se adelantó años a las dos críticas más conocidas que se expresaron cinemáticamente en el hemisferio norte. À nous la Liberté (1931) de René Clair y Tiempos modernos (1936) de Charles Chaplin trabajan los efectos de la línea de ensamblaje en sus protagonistas.

Oquendo de Amat desmonta el carácter inhumano de este sistema de producción que provoca tensión y vértigo y termina en la locura como se ve en el “poema del manicomio” o en la interpretación de un segundo nivel de significación del verso (“nadie podrá tener más de 30 años”). Sin embargo, a pesar de los elementos críticos, la experiencia visual propia de la modernidad se encuentra en el poemario. La realidad se percibe principalmente a través del sentido de la vista. En el caso de Oquendo de Amat, está percepción es más aguda puesto que tiene una experiencia vicaria de la modernidad con el consumo de películas, lectura de periódicos y revistas de actualidad ilustradas. En sus poemas se acumulan percepciones visuales que aluden la mirada y los ojos. En “new york”, en tercera persona se describe la visión de un aviso publicitario de una poción para hacer crecer el cabello que promueve el actor Rodolfo Valentino desde el piso 28, luego el yo poético observa el reflejo de la actriz, de larga carrera hollywoodense, Mary Pickford. Luego mira a la ciudad de Nueva desde un rascacielos de 100 pisos veinticinco veces. “Para observarla/HE SA LI DO/ RE PE TI DO/ POR 25 VEN TA/NAS”. La crítica alemana Sabine Harmuth interpreta acertadamente la separación silábica y en letras mayúsculas de estos versos:

“se separan las sílabas para ‘contar’ la perspectiva multiplicada y para ‘dibujarla’ al mismo tiempo. Mientras que la frase deja de fluir, los elementos visuales logran una autonomía considerable como identificaciones del Yo. A diferencia de la pintura cubista, que fracciona también el objeto, con la ritmización silábica se produce una diferencia en la continuidad temporal” (278).[4]

 

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Poeta Carlos Oquendo de Amat

 

Por último, desde el piso 100, se describe en tercera persona el paisaje urbano industrial de Nueva York: “El humo de las fábricas retrasa los relojes” y se da una opinión sobre la concepción capitalista del tiempo. Este verso posee varios niveles de significación. En el primero se refiere al tedio que produce la jornada de trabajo. En un segundo nivel alude al sobretiempo que se les obligaba a laborar a los trabajadores y a los retrasos, a propósito, de los relojes. Usualmente, el capataz o jefe de planta hacían esta trampa para dejar de pagar por el tiempo extra. En ambos casos se anulaban las posibilidades de un ocio creativo.

En Cinco metros de poemas también se aborda los efectos del fenómeno de la compresión de tiempo espacio en la vida social y los seres humanos. La compresión de tiempo y espacio erosiona el lugar para transformarlo en espacio, crea una desconexión del individuo con el lugar y subsecuentemente produce un sentimiento universal de no lugar en las ciudades. Esto ocurre en los fenómenos espaciales de las megalópolis que son definidas como “los sitios urbanos que ya no son capaces de mantener una forma definida” (Poe). En este espacio urbano, la ausencia de referencialidad para organizarse uno mismo causa desorientación, pérdida de identidad y sinsentido. A esta situación, Celeste Olalquiaga recuerda que se llama psicastenia. Olalquiaga define el término como

“un conflicto en la relación entre el yo y el territorio que le rodea. Psicastenia es un estado en el cual el espacio es definido cuando las coordenadas del cuerpo del organismo se confunde con el espacio representado. Incapaz de demarcar los límites de su propio cuerpo, perdido en la inmensa área que los circunscribe, el organismo psicasténico procede a abandonar su propia identidad para abrazar el espacio circundante. Lo consigue camuflándose” (1-2).

Estos efectos se pueden ver en la acumulación de percepciones visuales que corresponden a diversas personas poéticas que en lugar de un único yo poético se encuentran en Cinco metros. Raúl Bueno llegó a esta conclusión luego de hacer su análisis semiótico del poemario: “los poemas ‘réclam’, ‘jardín’, ‘puerto’ y ‘amberes’ constituyen discursos en ‘se’, esto es, sin señas del enunciador ni del destinatario” (120). Más adelante Bueno añade

“entre los poemas que encasillan una enunciación ficticia encontramos dos (‘poema del manicomio’ y ‘mar’) que no tienen enunciatario (no prefiguran un ‘tú’ discursivo, ni en sus variantes ‘vosotros’, ‘usted’, ‘ustedes’… Cuatro poemas entrañan una enunciación ficticia vacilante (‘cuarto de espejos, ‘film de los paisajes, ‘new york’ y ‘comedor’) en que el ‘ello’ cede una vez la oportunidad de un espacio discursivo a un solitario e implícito ‘yo’ (‘HE SA LI DO/RE PE TI DO/POR 25 VENTA-/NAS’” (121).

 

new york

Oquendo de Amat escribe sobre Nueva York, megalópolis por excelencia, con el propósito de mostrar ese descentramiento sin fin. Si el presente es todo lo que existe en la megalópolis, el reto artístico es representar la mayor cantidad de experiencias y percepciones simultáneas. A Oquendo de Amat en los poemas urbanos en general y en “new york” en particular se le presentaban los mismos desafíos estéticos que resolvió la narrativa urbana de vanguardia.[5] Así en el poema “new york” se registran 25 imágenes visuales y mentales que son tomadas por una cámara con distintos ángulos y planos. El verso que nos da la clave es “Para observarla”. En este verso el pronombre directo la se refiere a la ciudad de Nueva York. Con excepción del verbo observar y la restitución de los verbos en los versos “Diez corredores [escriben] desnudos en la Underwood” y “[SE BAILA] CHARLESTON” se tienen 25 acciones. Las imágenes visuales equivalen a tomas de cámara que se hacen desde distintos puntos de observación dentro de un rascacielos de 100 pisos. Así encontramos tomas en plano general, desde el piso 28 y 100, de policías que están en un bosque, un parque de diversiones famoso de la época Coney Island, el centro financiero de Wall Street, el tráfico de las avenidas. O planos de detalle que describen a una oficina con teléfonos y máquinas de escribir. Las imágenes mentales se le ocurren al observador mientras está en un lugar. Por ejemplo, mientras está en la oficina recuerda la noción del tiempo del capitalismo (“TIME IS MONEY”), su opinión sobre el fordismo (“AQUÍ COMO EN EL PRIMERO NADA SE SABE DE NADA”) o “Y la mañana se va como una muchacha cualquiera”.

En esa relación ambivalente con la modernidad y modernización capitalista se encuentran versos, pero no poemas, que aluden a la fascinación por las máquinas y la técnica. Así se tiene, el verso “Todos los poetas han salido de la tecla U. de Underwood” o “un ascensor compró para la luna 5 metros de poemas” de “réclam”. En estos versos, las máquinas tienen gestión propia para producir poetas o para comprar flores. En el caso del primer verso,

“el sujeto como prolongación creativa y natural o como emanación sugestiva de la técnica, como criatura de su propia creatividad técnica se entiende por una lado como un indicio de la fascinación por la técnica y aclara por el otro ?invirtiendo la imagen de la técnica como prolongación del sujeto que en los días fundadores de lo medios técnicos todo iba a parar en acoplar carne y máquina, fisiología y tecnología.” (Harmuth 276).

Sin embargo, se encuentran indicios de una visión de pesadilla de los avances tecnológicos y las mercancías creadas por el capitalismo. Las máquinas que son creaciones humanas para estar a su servicio pueden terminar dominando y explotando a sus creadores. Temas que se abordan en la ciencia ficción desde antaño. La serie cinematográfica del Terminator (1984, 1991, 2003) con el protagonista Arnold Schwarzenegger es el mejor ejemplo contemporáneo.

Los versos de “poema del manicomio” son los que mejor tratan la relación disfuncional entre hombre, máquina y tecnología. Primero el yo poético asevera: “Tuve miedo y me regresé de la locura”. Luego explica la razón de su miedo en un verso quebrado espacialmente: “Tuve miedo de ser/ una rueda/ un color/ un paso/ PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS/ Y mi corazón/ un botón más de mi camisa de fuerza”. Cuando se refiere al hecho de haberse convertido en rueda está aludiendo a varios aspectos del desarrollo del capitalismo. Una de las invenciones claves del desarrollo del capitalismo que subsecuentemente facilitó la conquista de culturas amerindias fue la rueda. También este verso alude al hecho de convertirse en cosa por efectos del capitalismo que a ciertos seres humanos les da esta calidad al poder disponer de sus cuerpos. El hecho de haberse convertido en “un color” indica los riesgos de la cosificación y un distanciamiento de la poética modernista que le daba tanta importancia a la simbología del color. La transformación en “un paso” junto con la idea de “rueda” entendida como engranaje señala a la realidad contemporánea donde el ser humano y su trabajo se convierten en una pieza, una parte de un proceso mayor que lo deshumaniza y lo controla. Estas ideas fueron desarrolladas por Ernesto Sábato en su famoso ensayo Hombres y engranajes (1951). Finalmente, el yo poético recapacita y vuelve de la locura (“Pero hoy que mis ojos visten pantalones largos/ veo a la calle que está mendiga de pasos”). Su madurez cronológica e intelectual le ha permitido salir de la locura. Terminó la fascinación que producen las máquinas y adelantos técnicos. Ahora ve una realidad desmembrada o desarticulada. La madurez puede haber sido provocada por el marxismo que lo alejó de las instituciones convirtiéndose en un poeta independiente que oscilaba entre periodos de subempleo y desempleo en Lima.

Definitivamente, a pesar de imaginar la modernidad y la modernización capitalista con deslumbramiento, ser lector de noticias internacionales y ávido consumidor de cine hollywoodense, Oquendo de Amat estaba convencido de que era imposible alcanzar la modernidad capitalista en un país periférico como el Perú tal como ocurría en el hemisferio norte. Los efectos de la compresión del tiempo y espacio y la cosificación del hombre y psicastenia que trabajó en sus poemas lo llevan a esta conclusión. Oquendo de Amat apuesta por la otra opción de la modernidad que es la socialista y una modernidad alternativa cimentada en el universo indígena que será materia de otro artículo. Su militancia en el Partido Comunista y su obra poética son muestras de ello.

 

 

Obras citadas

 

Ayala, José Luis. Carlos Oquendo de Amat: Cien metros de biografía, crítica y poesía de un poeta vanguardista itinerante: De la subversión semántica a la utopía social. [Lima]: Editorial Horizonte y Ediciones Merqe Marka, 1998.

 

Bueno, Raúl. Poesía hispanoamericana de vanguardia: procedimientos de interpretación textual. Lima: Latinoamericana Editores, 1985.

 

Chaplin, Charles. Modern Times. Hollywood: Charles Chaplin Productions, 1936.

 

Clair, René. À nous la Liberté. París: Films Sonores Tobis, 1931.

 

Harmuth, Sabine “Poesía del metro corriente: 5 metros de poemas de Carlos Oquendo de Amat”. En: Gunia, Inke et al (ed. and introd.) La modernidad revis(it)ada: Literatura y cultura latinoamericanas de los siglos XIX y XX. Berlín: Tranvía; 2000. pp. 271-84.

 

Harvey, David. The Condition of Postmodernity: An Enquiry into the Origins of Cultural Change. Oxford [England]: Cambridge, Mass., USA: Blackwell, 1989.

 

Lienhard, Martin. “La ‘andinización’ del vanguardismo urbano”. Arguedas, José María. El zorro de arriba y el zorro de abajo. Ed. crítica y coordinación de Eve-Marie Fell.

Nanterre, France: ALLCA XXe, Université Paris X, Centre de Recherches Latino-américaines, 1990.

 

Olalquiaga, Celeste. Megalopolis: Contemporary Cultural Sensibilities. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1992.

 

Oquendo de Amat, Carlos. Cinco metros de poemas (edición facsimilar). Lima: Petróleos del Perú, 1980.

 

Poe, Thomas G. “Repo Man’s Los Angeles: The Megalopolis as Postmodern Site/Sight,” Ponencia presentada en “Popular Culture Meeting”. Los Angeles, April, 1991.

 

Sábato, Ernesto R. Hombres y engranajes; reflexiones sobre el dinero, la razón y el derrumbe de nuestro tiempo. [Buenos Aires] Emecé Editores [1951].

 

Vich, Cynthia. “Hacia un estudio del ‘indigenismo vanguardista’: La poesía de Alejandro Peralta y Carlos Oquendo de Amat”. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 1998; 24 (47): 187-205.

 

 

 

 

* Obtuvo su bachillerato en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudió su maestría y doctorado en University of Pittsburgh y un posdoctorado en Darmouth College. Luego de largas estadías en y Canadá, Guatemala y México decidió establecerse en los EEUU. Ejerce la cátedra de Literaturas y Culturas Latinoamericanas Contemporáneas en Ohio State University desde el 2003. Ha publicado decenas de artículos y varios libros sobre los Andes Centrales. Sus libros Las provincias contraatacan. Regionalismo y anticentralismo en la literatura peruana del siglo XX (2009), MK (1982-1984): Cultura juvenil urbana de la postmodernidad periférica (2002) e Indigenismo y nación. Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua (2002) son lectura indispensable para los interesados en las culturas periféricas andinas. Es Secretario Ejecutivo de la AIP y JALLA.

 



[1] José Luis Ayala llega a la conclusión que “durante muchos años París fue para Oquendo una obsesión, lugar al que llegó antes de su muerte con la salud definitivamente quebrantada” (379).

[2] La lectura de Cynthia Vich difiere de esta interpretación: “En el poema ‘amberes’, el poeta se burla de la ingenuidad de las expectativa de los habitantes de esta ciudad europea frente a la llegada de pasajeros americanos” (p. 194).

[3] Cynthia Vich en su análisis de “amberes” hace una observación que la desarrollo en esta parte del artículo: “Pero Oquendo de Amat no sólo utiliza la ironía para cuestionar a los ‘otros’ (en este caso los europeos), sino también para expresar una crítica interna frente a la ingenuidad y la pasividad de algunos sectores de la sociedad latinoamericana que, entusiasmados por las ‘maravillas’ del mundo desarrollado, se dejan encantar por sus trucos. En ‘film de los paisajes’ la parodia utiliza al cine como el elemento clave de es de dulce engaño del capitalismo vendedor de ilusiones. La magia del lenguaje cinematográfico es así paralela a la del mito del progreso y del desarrollo que occidente se encontraba instaurando en América Latina durante esos años” (p. 194).

[4] Si bien estoy de acuerdo con la primera parte de la interpretación de Sabine Harmuth me parece que la segunda parte está totalmente errada. La arquitectura postmoderna de los años 80 recién utilizo los espejos como material de construcción de paredes y ventanas. El verso “salgo repetido” que interpreta como salgo reflejado en los vidrios-espejo de veinticinco ventanas en realidad debería interpretarse salgo repetidamente por veinticinco ventanas.

[5] Según Martín Lienhard, “el lugar de producción de… [Petersburgo (1914) de A. Biela, Ulises (1922) de J. Joyce, Manhattan Transfer (1925) de J. dos Passos o Berlin Alexandereplatz (1929) de A. Doblin] por lo general también su tema, su escenario y su ‘personaje’, es la gran ciudad occidental moderna de comienzos de siglo, la megalópoli industrial mecanizada con sus heterogéneas concentraciones de muchedumbres humanas y de individuos solitarios, su fragmentación social y su complejidad urbanística, el contraste entre una modernidad técnica aparente y el arcaísmo de la organización social o de los comportamientos humanos, el peso agotador de las relaciones mercantiles y la escasa transparencia de la existencia humana. Colocados frente a la dolorosa novedad de la vida urbana moderna, los escritores elaboran en la práctica una estética narrativa que traduce el desarraigo, la frustración, la falta de perspectivas personales e históricas de los individuos ?especialmente de los que pertenecen a su propio sector social…. Rechazando la convención de representar, a través de la actuación de unos personajes transparentes ‘redondos’ y coherentes, un devenir histórico orientado hacia el Progreso o la Revolución, los escritores destruyen la mixtificación del narrador ‘omnisciente’, la linealidad del discurso narrativo con su tesis implícita o explícita, la permanencia de los personajes y la retórica novelesca tradicional. Al narrador omnisciente ?paternalista? sucede la multiplicación de las perspectivas e instancias discursivas y la visión fragmentada, fugaz; a la trama lineal o progresiva, un montaje (cines) más sugestivo de las secuencias que imita el flujo espontáneo de la conciencia: a la ‘historia’ o al argumento, unos cortes instantáneos de apariencia arbitraria. Los personajes no se elaboran ya a través de la descripción exhaustiva de su ‘psicología’ y su actuación racional, sino mediante la acumulación de datos fragmentarios: comportamientos y aspectos intrascendentes, introspecciones momentáneas, fragmentos de su discurso. El tradicional declive entre el registro del narrador y el de los diálogos, codificados por la tradición, se diluye a favor de la coexistencia y la interpretación de múltiples registros discursivos, entre los cuales el del narrador ya no goza de ningún privilegio exclusivo. En toda su configuración verbal, el texto deja de ser un territorio cerrado donde reina un lenguaje propiamente ‘novelesco’, para abrirse ampliamente a todos los discursos que surgen dentro de la sociedad: orales y escritos, populares y cultos, antiguos y modernos, artísticos, periodísticos, técnicos y publicitarios, colectivos e individuales” (324-325).

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