Una poética desde la marginalidad y el deseo. Francisca Huamaní

 

Por Javier Huincho Ramírez*

Crédito de la foto (izq.) archivo de la autora /

(der.) Cono Norte Eds.

 

 

Una poética desde la

marginalidad y el deseo

 

 

En un país como el nuestro, publicar poesía sigue siendo un acto heroico. Uno puede crear cuento, ensayo o poema, pero el paso a la publicación implica un costo emocional y económico que no todos pueden asumir. Y quienes lo hacen, como Francisca Huamaní** con su poemario Confesor, lo hacen por amor a la producción estética y por la necesidad íntima de entregar un objeto discursivo.

Como decía mi profesor García Bedoya en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, no hay una voz unánime que determine si un poemario es bueno o malo: es el lector quien lo decide. No hay un canon infalible. La poesía, a diferencia del cuento, encuentra un público más esquivo. Marco Aurelio Denegri explicaba que no importa cuántas páginas tenga un poemario; si hay uno solo que te sacude, que cuestiona tu juicio interno, entonces ese autor ya es poeta.

 

La poeta Francisca Huamaní

 

El erotismo en Confesor —presente en al menos ocho poemas— tiene una carga vital, y Francisca lo maneja con éxito. Antes de profundizar en los poemas, citaré a Octavio Paz, quien en La llama doble distingue dos tipos de pasión: la llama azul (el amor espiritual) y la roja (el deseo carnal). En Confesor, el yo lírico busca la llama azul, pero encuentra la roja. Endiosa al amante aun cuando este la daña; lo mitifica, lo sostiene, y a través de ese conflicto, emerge la columna vertebral del poemario: una búsqueda frustrada del amor verdadero que se transforma en una poética del desengaño.

Un poeta —o el yo lírico que lo representa— se inspira en su capital simbólico, en lo que contempla, en sus lecturas. Así ocurre con Confesor de Francisca Huamaní, un texto pequeño pero nutrido, donde subrayo cinco poemas: «Escribes mi nombre», «Apego», «Libre», y «Remojo». Como lector, destaqué especialmente estos textos que considero logrados en forma y fondo.

Este poemario se construye como objeto estético. Francisca crea una poética desde el desdoblamiento, donde el yo lírico busca algo que no encuentra; en esa búsqueda emerge el placer, y también la sacralización de lo amado.

 

 

Confesor

Bajo una cubierta vanguardista y con dibujos de estilo gótico-graffiti, Confesor abre con una presentación de Marco Martos, quien también firma el colofón. El libro contiene 30 poemas. Los primeros, como «Confesor», «Días calvos» y «Esencia», están marcados por el desencanto. En «La Sagrada Familia» el sexo es ajeno al amor. En «Achacoso», el yo lírico perfila al amante como siniestro. En «Microscopica», hay confusión y dependencia carnal.

«Ególatra» endiosa al amante lánguido:

Estacioné en ti esta libertad que me agobia./ Olvido el deseo que cerca mi miedo./ Voluntad que excluye./ Empieza tu violencia, poeta malvado y bello./ Atraes mitologías barrocas/ que no consumen el leño,/ empedrado en el desorden de tu vida.

 

«Escribes mi nombre» es un punto lírico alto donde aparece la figura paterna. Luego, «No nació mujer» ofrece un retrato ambiguo y pesimista del hombre deseado. «Delator» hace una biografía del truhan. «Confidencia a los patos» denuncia, pero sin romper el silencio cómplice. A pesar de un uso limitado de figuras retóricas, hay una fuerte intertextualidad musical, referencias mitológicas, extranjerismos y un lenguaje citadino y directo que enriquecen el verso. La ausencia de naturaleza como metáfora reafirma la idea de un sujeto urbano, encapsulado, herido.

En «Cabaret» se hila el recuerdo y en «Penitencia» se rinde homenaje a María Emilia Cornejo con guiños a la mitología. La constante es el yo lírico atrapado entre amor perdido y soledad no asumida. «Despedida sonriente» busca un amor ideal, y «Reflejo» rompe con el ideal romántico. «Sonrisa nocturna» celebra la soledad. «Aldeana» evoca con furia al amante. En «Duelo de Robin y Jacob», se emplean nombres como símbolo del amante nefasto y la homosexualidad aparece como tema clave.

 

La poeta Francisca Huamani Quispe

 

Uno de los poemas más reveladores es «Pulsaciones de Josefina», en el que la voz poética se desdobla para narrar la frustración y el anhelo femenino desde una mirada desgarrada pero lúcida:

Josefina y su corazón laten en fiesta ajena y exótica./ Anhelan su propia voz y una pasión imperecedera por mí, por ti, por ellos, nosotros./ Su corazón es desairado, sin toallas, sin almohadas, sin amaneceres junto al que nació en jueves, sin dedos, sin timidez, sin libertades.

 

Josefina muere en soledad, en “Gigantes”, y su despedida encuentra eco en “Nadie”, un poema elegíaco que asume la rabia de vivir.

Entre los poemas de tono erótico destacan “Apego”, “Libre” y “Remojo”, donde el cuerpo femenino se vuelve territorio de placer, de violencia, de redención. La sexualidad aparece como un campo de batalla donde el yo lírico experimenta, se somete y finalmente se libera. En “Atributo”, hay un vuelco hacia una crítica antimaternal, que enriquece la complejidad simbólica del texto.

Coincido con la poeta y crítica literaria Mary Soto, quien en la presentación realizada en el Campo Ferial Amazonas (Centro de Lima) señaló que Confesor se inscribe en una tradición de introspección femenina. En este poemario, Francisca Huamaní construye un sujeto lírico que se desdobla, se expone y se interroga. Su escritura dialoga con voces como las de Carmen Ollé, Malena Cornejo o Giovanna Pollarolo, en una continuidad de un feminismo lírico, frontal y sin concesiones, donde el erotismo deja de ser ornamento para convertirse en un vehículo de autoafirmación y denuncia.

Si este es un inicio —como intuyo que lo es—, auguro a Francisca un porvenir lírico profundo y desafiante. En este país mundano, donde muchas veces el arte es relegado, la publicación de Confesor no solo es un logro estético, sino también un acto de resistencia, de coraje y de fe en el poder transformador de la palabra.

 

 

 

 

 

*(Perú). Licenciado en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), con grado de doctor en Literatura de la misma casa. Se desempeña como docente académico.

 

 

 

***(Perú). Periodista por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), con estudios de maestría de escritura creativa de la misma universidad. Trabajó en el Diario Oficial El Peruano y Expreso. En la actualidad, es coordinadora de publicaciones en la Asociación de Exportadores (ADEX). Ha participado en antologías como Perlas de la Charca (Argentina-España) y Bosques de letras (UNMSM). Ha publicado en poesía Confesor (2024).

 

 

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