Por Rocío Cerón

Selección Mario Pera

Crédito de la foto (izq.) www.rocioceron.com /

(der.) Ibíd.

 

 

5 poemas de Observante*,

de Rocío Cerón**

 

 

I.

Cruzados hilos de metal inciden sobre tierra. Volcánica coraza de piedra, canto que desemboca en lodo. Turbiedad. Entretanto las noticias calaban, las noticias de esos cuerpos. Los cuerpos. Contrapeso, gravedad del bloque, liviana presencia ante multitud. Grava. Seco paso de pies sobre miles de recuerdos. Sucedía que las cifras habían obtenido nombres propios. Nomenclatura de piel y memoria. Tronco. Construcción piramidal para albergar bóveda celeste. Apisonado y fragua. Colgante viga. Estabilidad del conjunto. Se decía, entonces, que el nombre de ella era robusto y frágil, como la muerte.

 

 

II.

Ensayar límites de esfuerzo y resistencia: Desanudaciones de agua en el estanque; pereza y lucidez enredadas; imantación de fuerzas jalan hacia orillas distintas; cuerpo sobre otro de distendidos músculos y lenguas: mano izquierda que empuña un filo; piedras de lodo seco sobre hojas que penden entre materia y viento; un niño trepa por un árbol de inclinación casi galáctica, abisal; silbido, gorjeo, ambos desafiantes ante el ruido opaco de los autos.

 

 

III.

Cinco párrafos emiten coordenadas en las copas de los árboles. Paisaje envolvente. Entre tezontles te veas. Hacia un lado o al otro, como maquinaria de pistones sin cese. Camuflaje puro de vida, como queriendo asirse a temblores, montañas, marejadas y un volcán que aún, sobrevive.

 

 

IV.

Hombros. Formas sobre otras. Dientes, caderas, frente. El reflejo constituye una caja infinita. Matrushka. Destrucción o restablecimiento. Al trote del animal, darle oído, ojos. Maleza. Jardín a la mirada, fondo tornasol donde perviven -se miran- verde heliógeno, verde abedul, verde fieltro, verde cardenillo, verde tilo, verde fronda, verde moho, verde cromo, verde reseda, verde musgo, verde jungla, verde bronce, verde hiel, verde savia, verde cadmio, verde ópalo, verde loden, umbro verde, verde victoria, verde veneno.

 

 

 

V.

Santiguarse entre piedras y cardenales. Escritura de canto primero donde se escucha el tiempo. Levedad basáltica. Minutos vueltos segundos, segundos al paso, al paso. La soledad del viento; luz baja que recuerda sobre fontanela cerrada la marea de lava. La imagen arde en el lenguaje. Centésimas de instante camufladas por gritos de niños a la salida del colegio. Se prolonga el arco del minutero en el torrente bajo -a presión- del silencio.

 

 

 

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*Esta serie de poemas pertenecen a OBSERVANTE, proyecto de residencia escritural de nueve meses en la Casa Estudio Luis Barragán.

 

 

   

**(Ciudad de México-México, 1972). Poeta, ensayista y editora. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Su obra puede leerse/verse/escucharse en www.rocioceron.com En 2015 recibió el Best Translated Book Award por su libro Diorama, en traducción de Anna Rosenwong. Ha publicado Borealis (2016), La rebelión (2016), Anatomía del nudo. Obra reunida (2002-2015) (2015), Nudo vortex (2015) y Diorama (2013), entre otros.

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