Por Karina Cartaginese*

Crédito de la foto (izq.) www.lak-berna.blogspot.com /

(der.) Ed. Modesto Rimba

 

 

5 poemas de fuga de buey (2018),

de Karina Cartaginese

 

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Romper el blanco romper el hielo astillar la luz del farol estrellar estrellas nuevas esperar el paisaje de la rama nevada como quien espera el primer helado del verano y la cereza en la punta más alta que la lengua pueda alcanzar.

 

 

 

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en una ciudad galopada de amapolas, una estrella de macramé, muralina los males de ojos y se arroja a si misma hacia seis puntos cardinales. los puños se abren, son mapas de un guerrero expandido. en la noche del salto el misterio es cintura ninya para desaparecer. donde nadie sabe. es preciso ahí

ahora la oscuridad es tu doble de riesgo. tu doble sisal de sierpe. la pregunta donde te balanceas escucha pasos en el techo felino infrarrojo donde ves todo lo que ves no viendo. ceguera a cielo abierto a campo suelto tomás la forma del animal que te suelta en la frontera de una selva. otra selva desbocada en la ciudad galopada de amapolas

 

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Mu

 

La neblina destiñe el sueño de las vacas huesos de la dalia de Dalí ganados en las apuestas clandestinas de los ojos el truco fuera de foco y el mago desaparece dentro de las fauces oscuras de un león de luz o del flash de una cámara que quiso fotografiar los fantasmas de la sopa madrugada en el desayuno de las letras la leche es una mezcla de anilinas arcoíris y colibríes por el pasto ruedan cascabeles hechos con cráneos diminutos entreteniendo el insomnio de los gatos que escriben por las noches solo quedan algunas manchas en blanco y negro y la papa de una dalia para plantar en un jardín.

 

 

 

Fuga de buey

 

Ramificaciones fluorescentes de flores parpadean la pradera de un sol girando en sentido contrario brota un rayo hacia la tierra y germina latidos en una distorsión del camino sonidos de sexo electromagnético descampan lo carcomido en el caracú de un  hueso xilofón un pájaro hace nido en las ramas luminosas clarividentes de la veracidad voraz del silencio que se verifica nómade de sentido y alterna el altar para despuntar la puntería rizomática se bifurca en la fruta y en la flor libada por el ojo manso.

 

 

La poeta Cartaginese

La poeta Karina Cartaginese

 

Acanelada

 

Acanelada el hada acarrea sueños de manzanas deliciosas que invitan a hincar el diente que astilla el azúcar y endulza la grieta atoneladas las alas se le desprenden de los cuerpos sembrando terrones en lo terreno rebotando agitando en las paredes de los lados dados acá y allá anhelan la rama del aroma canela donde brotan los hojaldres de los ojos llenos de ojalá.

Aladas lenguas acaramelan el aroma que corre atravesando el olfato espolvoreados de canela los ángeles se visten de hojaldre para los casamientos y los gallos madrugan en la tinta que acarrea el sueño a toneladas la tierra se duerme los pájaros guardan sus alas por estos lados se abren las hadas en las bocas manzanas para morder ojalás.

El hada amamantó al ternero del primer diente con leche acanelada mientras acarreaba las alas de los ángeles que se desprendieron en delicias hojaldradas en los ojalás del casamiento del ojal saldrá salitre caramelo cazado por los querubes para la urgencia del sexo de la luna dulce de los amantes.

Los gallos cantan los ecos de los primeros orgasmos engarzados entre los dedos y de las piernas de los amantes se desprenden perlas o diminutos huevos confitados de los que se alimentan para la multiplicidad de las mariposas que aletean en las pestañas de los ojos del sexo hojaldrado de mil pieles corridas por los canales del deseo que se despluma hada ángel gallo.

Alado el eco acuenca en el canal del caracol donde brota la flor las voces enmudecieron por parir las veces que los amantes despluman los astros y guardan su primer brote de pluma la primera vocal siempre virgen de la voz y el amor y el diente primero para la manzana mitad cielo mitad tierra.

El ternero hojaldrado entre las sábanas amamanta la cría de los orgasmos que rondan a las hadas los ángeles y las mariposas que rondan a los amantes de mil pieles lenguas.

Los ecos del canto de los gallos propagan las voces del goce donde el cuerpo de la noche es campo madrugado acarreando toneladas de cielo tierra y sueño.

 

 

 

 

 

*(1971). Bailarina y poeta. En la actualidad vive en Buenos Aires (Argentina). Varios de sus poemas fueron hechos canciones por Valeria Pagola y Maxi Silva. Publicó los poemarios Ellas (2013) y Nos comenzamos (2016); así como las plaquetas de poesía Dedicados (2017) y Brevas (2017).

 

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