5 poemas de «Música imprecisa» (2025), de Néstor Mux

 

Por Néstor Mux*

Crédito de la foto (izq.) archivo del editor /

(der.) Ed. Volcán de agua 

 

 

5 poemas de Música imprecisa (2025),

de Néstor Mux

 

 

Perros atados

 

Es posible que ese perro atado ladre

a estrellas que lo aturden con señales

o aúlle a quienes lo dejaron vigilando,

para nadie, una casa abandonada.

 

Los vecinos se quejan porque no pueden dormir,

escuchar la radio o lustrar sus automóviles.

 

Mientras tanto yo le adivino colmillos azules

como el amor o la muerte y lo imagino altivo

como algunos hombres o como muchos perros.

 

Porque su sonido tiene algo de delicada insensatez

o de agonía, y ese sonido me acompaña y me persigue.

Porque su ladrido se impone por sobre las voces

desafinadas y rancias de la gente

mezcladas como al fondo de una olla.

 

Y porque es posible que yo esté atado también,

pero sin su convicción para ladrar y aullar

ahora que siento finalmente que me han dejado solo

vigilando una luz casi deshabitada.

 

Presentación de libro «Música imprecisa».
Crédito de la foto: Juan Pablo Eijo

 

Remolques y memorias

 

Con el cascajo llevábamos

a los chicos a la escuela;

hacíamos las compras y las mudanzas

o cargábamos las hortensias desde el río.

 

Un día echó un humo desinflado

y se agotó provisoriamente en las afueras.

Con su automóvil, mi padre

lo traía con una cuerda

que no dejaba de cortarse

y yo insultaba a dios y al aire.

Él manejaba con el silencio natural que lo rodeaba

ya que sentía cumplir un deber más

de todos los que cumplía.

 

Me aseguran que el cascajo todavía recorre

los itinerarios modestos que le imponen.

Mi padre, cada tanto, me recorre

la memoria con su ausencia

y la cuerda apagada de otros días

con la que dejó de remolcarme.

 

 

 

Nadie le pide que escriba

 

Nunca llegará hasta la casa

en la que no es esperado.

 

No habla si no le piden opinión

porque entiende que la palabra

no modifica la historia

y en algunos casos puede ser

invasión al otro,

como de intruso que atropella la puerta.

 

Tampoco, nadie le pide que escriba.

No obstante, cuando nadie lo ve,

cuando todos están lejos

—con su confusión y sus convicciones,

con su sombra y sus jardines—

él coloca en la máquina el papel en blanco

como una forma de desobediencia,

de alivio o de revancha.

 

El poeta Néstor Mux

 

Almuerzo

 

Las voces queridas me llegan

desde muy lejos, confundidas.

 

Debajo de un álamo borroso

los amigos comemos, bebemos y reímos.

 

Uno de gorra o sombrero, me dice:

 

«¿Cómo estás entre nosotros

si todavía no te has muerto?»

 

 

Disculpas del irascible

 

En intimidad el irascible

entrega y recibe amor.

Afuera, en la realidad,

el irascible, como un derrotado,

grita contra el mundo.

Es posible que sangre por la herida.

Es posible que el amor

salve al irascible.

 

 

 

 

 

*(La Plata-Argentina, 1945). Poeta. Ha publicado en poesía La patria y el invierno (1965), Nosotros en la tierra (1968), Cartas íntimas para todos (1974), Como quiera que sea (1978), Perros atados (1982), Poemas (1985), Poesía reunida (2000), Papeles a consideración (2004), Disculpas del irascible (2009), Nadie le pide que escriba (2019) y Música imprecisa (2025).

 

 

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