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Por Luis Cruz Álvarez*

Crédito de la foto (izq.) www.respirandoelverano.wixsite.com /

(der.) Eds. Baluarte

 

 

Una lectura ¿fake?, de Fake Love (2021),

de Julia Wong**

 

 

I

Muchas cosas me vienen a la mente a priori al leer el título del nuevo poemario de Julia y las historias alrededor de cómo se creó.

Una de las primeras cosas fueron las primeras salas de chat que se pusieron de moda allá por finales de los noventas y principios de los 2000 en dónde todos podíamos ser se la persona que deseáramos ser, inventarnos una vida y que ese personaje construido hablara por nosotros con otra persona que a la vez sospechábamos que era un personaje, pero queríamos creer que era real.

Este juego tiene larga data en la poesía sino pensemos en los heterónimos de Pessoa, un autor que es caro para Julia y que este año ha sido en especial homenajeado y vuelto a estudiar y releer.

Es más, pensemos en el concepto griego de las máscaras y el teatro para encontrar el origen de estos juegos y entonces preguntarnos ¿no éramos actores de nuestras propias historias en dichas conversaciones en MIRC, Messenger, Hi5 y redes que hoy usamos? ¿Seremos actores y jugamos todo el tiempo en nuestras mismas vidas diarias? Recuerden esta pregunta hasta el final porque creo es en parte la esencia que Julia nos presenta en este libro.

“Casi al anochecer, pateo mi propia sombra de hielo”/ “Mi sombra y yo, nos pateamos mutuamente, jugamos una suerte de ginkana popular”.

 

Luego de leer estos versos casi iniciales, presiento que Julia nos puede estar dando muchas respuestas alrededor de la cuestión sobre qué somos diariamente y en esa respuesta encuentro la palabra que juega. Sí, desde el primero poema de su Fake Love juega con su imaginación, una imaginación estimulada por el sexo, la pantalla, Matrix, sus orígenes y los perfiles de Instagram de un Sir Keanu Reeves.

Pero si pensamos que estos juegos sólo los puede hacer la autora, pregunto ¿no jugábamos a estos roles de viajar más allá de nuestra realidad al leer 20000 leguas de viaje submarino o ver las películas de Star Wars?

 

 

II

“El ser no tiene sexo, El über Ser menos.

La elegancia de lo incomprensible tampoco”

 

Julia nos plantea que en estos juegos de la imaginación hasta las barreras de la sexualidad se borran y que solo queda un gran misterio cuando dos personas se conectan en la red ¿qué imagen estamos viendo de aquel que nos contacta por alguna red?

La pregunta sobre lo incomprensible, vestido ya sea de hombre o mujer en todo el sentido de la palabra, es tan antigua como el planteamiento de las sombras de Platón y la cosa en sí kantiana. No en vano la autora decide escribir el título del poema en alemán (Die über Frau) lenguaje de una de las tradiciones que más tratado sobre este punto.

“La noche en su forma más luminosa: La mujer que ha cesado de ser mujer”

 

 

III

“¿Hablaría alguien de la mujer rapada, vistiendo un polo rojo con la cara de Keanu Reeves?

Pero ella puedo haber dicho Raquel, Alabama o Jacinta y no hubiera importado”

 

En el juego al que entra Julia, se incluyen el tiempo y las memorias y sobre todo cómo la miran otros. Ella que ahora hace de una mujer rapada, de polo rojo, con la cara de Sir Keanu Reeves, madre en Barranco buscando a su hija un primer día de escuela. Ese primer día donde todos tenemos que actuar y en el que incluso heredamos ese juego a nuestros hijos.

Sobre la identidad ya han hablado mucho los filósofos posmodernos como algo líquido, maleable y que nunca terminará de ser, como lo planteara Bauman o también como lo propone Alberto Royo que nos dice que somos identidades gaseosas y que como moléculas de gas nos vamos identificando en el choque con el otro. Julia no es extraña a este dilema y en sus versos posteriores lo escribe:

“Ella intuyó de qué se trataba esa escuela, por eso palideció. Sabía que nadie le creería o que pensarían que, por ser extranjera, no entendía las penurias del barrio, es decir, que ella era de quienes miran sin mirar”

Si seguimos la propuesta de Royo, en todo juego por la identidad debe existir un personaje principal que para la autora es Sir Keanu Reeve. Pero para mí, es la mente de la poeta que hace de este personaje un ente moldeado a imagen y semejanza de su deseo. Keanu es su Golem:

“Te deseo dentro de mí Keanu, como Robert Mapplethorpe deseaba a Ken Moody”

“Sí, Tu voz existe, aquí, en el húmedo jardín de los valles inalámbricos”

“Encendemos el gramófono y pagamos para verte llorar”

 

Para Julia el juego también se lleva por la representación que hacen los otros sobre sus orígenes chinos. En el poema Chifa-Nación nos muestra esa dinámica en la que todos entramos al ingresar a los espacios que son “propios de su comunidad”:

“Esos andamios nos sitúan en la categoría de ciudadanos; ahí,

coexistimos con la acusación de come-perros. Ahí no hay etiqueta ni orden de cubiertos

para el disfrute de las papilas gustativas porque en la boca,

comienza donde, todo lo demás, termina”

 

Y es que al final todos somos permisivos con el gran juego, el gran fake de decir qué eres tú o qué soy yo, proceso tan “dudoso” como un perfil de red social o incluso como cuando intentamos agradar a alguien por primera vez.

“-Keanu, my love, have you ever tried Chinese peruvian food?”

 

Como colofón, la imaginación de la autora la convierte en una versión de Virgilio que lleva a su Sir Keanu Reeves a través de infiernos que no son subterráneos sino parajes acalorados de un Hawái cinematográfico o de un desierto límite entre México y EE.UU. en road trip y en un giro parecido al de Cesar Moro con su Antonio la poeta le canta al amado:

“Fue en Hawaii, estabas desnudo, como vegetación en su primer estado,

recuerdo tu piel de fuego prestada del volcán en Maui.

Keanu Reeves era el dueño de la industria cinematográfica”

 

La poeta Julia Wong

 

IV

Llegar al punto central del poemario Fake Love es volver a empezar el poemario por la fuerza de uno de los versos más contundentes de la autora:

“Tú nunca has peleado con los cerros”.

Y con ese inicio, Julia nos lleva en un viaje y juego psicodélicos junto con su personaje-amado. Por momentos este road trip es como un idilio entre la película Matrix y su propia vivencia como viajera y migrante. Como guiño a todo este caleidoscopio no es gratuito que nombre en el poema a Allen Gingsberg como un santo de viaje.

Y ese viaje, gracias al lenguaje de la autora, nos hace sentir que estamos frente a algo “real”, más que las historias que nos quieren contar por todos los medios y canales de streaming:

“Cada ficción coqueta de Netflix explora una arista sobre la falsedad del amor

¡Despierta ya!”.

 

 

V

En los poemas venideros, la poeta nunca dejará de cuestionarnos sobre lo “fake” y engañoso en cada casi todos los aspectos de la vida a tal punto que este mismo ejercicio de “hermenéutica” o “lectura” que estoy haciendo se cuestiona:

“El vómito iconoclasta de la hermenéutica aparente, recurso fácil que los poetas malgastamos y

reutilizamos en reciclaje,

para volvernos un miércoles de ceniza, soledades de parientes muertos”

 

El poemario, en su mitad final, convierte al personaje de Sir Keanu Reeves en una visión obsesiva, versos dulces y amargos giran alrededor de él. En este juego la autora se acerca y aleja de él, lo ve acercarse en grandes motos, lo ve venir desde campos en Siberia, pero también lo ve alejarse entre mujeres, puestas de sol, sueños y demás imágenes que estremecen por su belleza:

 “Keanu Reeves desaparece entre un dos de bastos y un As de Diamantes”

 

Y finalmente, en “Confucio goes to Hollywood” la poeta nos mete de nuevo en sus “recuerdos” de todas aquellas actrices, mujeres ideales, a las cuales ella aspira para poder tener esa cercanía a Sir Keanu Reeves y hasta crearle una película o Un motorcycle diaries invertido donde ambos puedan encontrar el alma.

¿Pero hasta donde podemos llegar con lo fake? Siempre hay un límite para todo y como reflexión final pongo los propios versos de Julia luego de darse cuenta que la cuenta que dice ser de Keanu Reeves la ha bloqueado:

“-Pero no puede ser -pienso con una frustración tan grande que me duele la panza, si ya éramos amigos, yo que estoy segurísima de que las estrellas saben que una es la fan indicada, entonces caigo en la cuenta que ni siquiera he visto todas sus películas”

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1981). Poeta. Ingeniero Industrial por la Universidad de Lima. Administrador del blog cultural Fundador de Supernovas (www.luiscruzalvarez.blogspot.pe). Ha pubicado en poesía Tetrameron (2003), Lumen, Trilogía del Espíritu (2007), Radio Futura (2008), Osario de Criaturas Perplejas (2014), La Música del Hielo (2015), Hombre Fractal (2018), etc.

 

 

 

**(Chepén-Perú, 1965). Poeta, narradora y gestora cultural. Hija de padre chino y madre tusán. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Lima (Perú) y de Literatura y Humanidades en la Pontificia Universidad Católica del Perú. También estudió Romanística en la Universidad de Stuttgart (Alemania). Obtuvo los Juegos Florales de la Universidad de Lima con Confesiones de mi tierra caliente. Se mudó a Macao con su padre, apoyándolo en organización de la Fundación Wong Yeng Kuan, la que fomenta la lectura y cultura a través de bibliotecas públicas. Coorganizó el Festival de Poesía en Chepén Chepén (entre 2010 y 2019). Ha sido curadora de dos exposiciones fotográficas sobre la migración China en Perú y México (en 2012 y 2017, respectivamente). Colabora con el proyecto Tusanaje y Chinaarte. Plataformas y espacios para artistas sino-peruanos, sino-latinos. Ha publicado Historia de una gorda (1992), Los últimos blues de Buddha (2002), La desmineralización de los árboles (2013), Un vaso de leche fría para el rapsoda (2014), Mongolia (2015), Tequilaprayers (2015) y Pessoa por Wong (2017), Fake Love (2021), entre otros.

 

 

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