Trilce XXII, por Vladimir Herrera

 

Vallejo & Co. presenta el siguiente texto como anticipo a la futura aparición de Sien en Trilce, publicación de homenaje por los 100 años del poemario Trilce (1922) de César Vallejo, que será publicado próximamente por la revista Mar con soroche (Santiago / La Paz) y Vallejo sin fronteras Instituto (Lima), con la colaboración de Caesura Magazine y Vallejo & Co.

 

 

Por Vladimir Herrera*

Crédito de la foto (izq.) Rev. Mar con soroche /

(der.) www.latorredelasparadojas.blogspot.com

 

 

Trilce XXII

[Vladimir Herrera (Perú)]

 

Testar las islas que van quedando.

C.V.

 

Cuál es la risa

EAW

 

Versos para la inolvidable Juanita

Vals

 

 

1

 

Las cercanías a Vallejo, las tempranías de Vallejo, el modo glotal en que sus versos se pronuncian hacia el orbe, se celebran como fabricados, hechos a medida del apocalipsis de Larrea, para mi gusto quien mejor comprendió la medida y profundidad de la obra de aquel varón nacido pequeñito en Santiago de Chuco. Poeta él mismo y de grandísima estatura, Juan Larrea comprendió que aquel abismo de entreguerras y desgracia humana de Europa prefiguraba otro más grande entrevisto y presentido por el peruano su amigo en las buenas y en las malas. Supo Larrea que Trilce era la alegría del porvenir frente a tanto desastre.

 

No lo dice, pero creo que intuye en Trilce la totalidad proliferante de la obra del de Santiago de Chuco. Digamos que Trilce fuera para él de Cantabria, el punto de partida de su obra mayor en el que el juego del idioma son la piedra de futuro lanzada hacia Poemas Humanos; más dolorosos, es cierto, y desconsolados, pero forma y fondo del porvenir que decía René Char. Y liberadores como que estaban hechos por un verdadero comunista.

 

Porque Trilce no es la preparación para una obra mayor como sostienen algunos, sino la grandeza de la misma poesía en el momento justo en que el juego o la pasión triunfan. Por tanto, ya son parte de la obra mayor.

 

 

2

 

Siempre me ha intrigado la naturaleza de la relación de Vallejo con Larrea, más allá de que tuvieran el mismo signo zodiacal. Piscis, el signo oficial del cristianismo. La lumbre cristiana de ambos. El uno perteneciente a una solida burguesía cántabra y el otro venido de un pueblito peruano del Perú. Pero con abuelos que fueron curas. Por lo que sostengo que de allí venían sus latines. Como que en mi caso también todo lustre e ilustración viene de mi bisabuelo cura de Lampa y de mi abuela doña Justina, india criada en el convento de Santa Catalina de Arequipa. Porque no veo otra explicación para la cercanía a los latines de algunos poetas en el Perú de los Andes. Hablemos de los cusqueños Américo Yabar pariente del Chantre Figueroa y Raúl Brózovich Mendoza, por Mendoza emparentado al Chantre de Dean de la Catedral de Cusco. Tío suyo a quien provocaba meando a los feligreses desde el campanario de la María Angola. O yo niño besando en la calle Palacio la mano esquifosa del mi tío abuelo el arzobispo Hermoza que saludaba a sus parientes desde su traje de cola púrpura de cinco metros.

Materia de peso para la sociología de la Literatura es lo que digo. Cuando ya no hace falta la superchería de algún sicoanálisis benigno.

 

 

3

 

Y Trilce ahí incólume que se ha convertido en nombre de mujer, conozco a varias. Tan ahíta, sugiriendo que dulce viene del dos y trilce del tres. En todo caso un paso delante de la poesía misma, que si el año 22 se hubiera presentado en Cusco, la habrían quemado en el Wajaypata, como quemaron los libros de Clorinda Matto de Turner y del poeta Herman Baush. Que no todo son rositas en esta parte del Perú.

 

Ranhuaylla 10 de enero de 2021

 

 

 

 

 

*(Puno-Perú, 1950). Poeta. Fue fundador de la editorial Auqui y codirector de las revistas Trafalgar Square y Celos. Ha publicado Mate de cedrón (1974), Del verano inculto (1980), Almanaque (1990) y Poemas incorregibles (2000).

 

 

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