Sobre «El desencanto» (2021), de Roxana Artal

 

Por María Malusardi*

Crédito de la foto (izq.) www.escuchara.com.ar /

(der.) Ed. En Danza

 

 

Sobre El desencanto (2021),

de Roxana Artal**

 

 

Imposible ―inevitable, agregaría― no empezar por el título, El desencanto, y la imagen de tapa, una pintura de la enorme Remedios Varo. Ambos (el título y la pintura, titulada Papilla estelar) construyen una escena de empático y fervoroso desencuentro. ¿Podríamos hablar de un oxímoron entre la imagen visual y la palabra? ¿Podríamos decir que dialogan a contracorriente y encienden en la tirantez un espacio donde extasiarse?

No siempre sucede esto. No siempre el arte del objeto libro y su título preludian lo que encontraremos dentro, con tanta convicción y audacia. Y es uno de esos atípicos casos en los que ese primer impacto incita a la lectura y nos advierte de la profundidad en la que caeremos. (Porque lo profundo es caer sin más, sin destino).

A medida que leemos ―o caemos―, confirmamos que el desencanto, como el desasosiego, es un estado de gracia ―y un estado de alerta― y un camino leal hacia el poema. Hacia su calidad de incandescencia, en palabras de Aldo Pellegrini.

Pura incandescencia cada poema de Roxana Artal. Puro nutrirse del barro azul de las estrellas.

 

 

El desencanto es la conspiración del gesto poético: se escribe sobre las espinas derramadas. Se escribe con rabia sobre la punta de la espina sin nombrar el dolor.

Una cuna de fuego no

una cuna de agua hirviendo

donde mecer el desarraigo

 

donde acunar

la noche insobornable

 

no con el canto del sol

no con el de la carne

 

no una cuna de fuego

una cuna de agua hirviendo

donde arrojar el deseo

reducirlo a imperceptible vapor

rocío, acaso nada.

 

El primer poema ―y el único que lleva título― anuncia de algún modo que leeremos partes, esas partes que son pedazos de la vida en el poema. O pedazos del poema en el lenguaje. O pedazos del lenguaje en el espacio. O pedazos del espacio en el lenguaje desnutrido del tiempo.

las partes son sólo partes/ no hay más que pedacitos/ sueltos/ dejan de soltarse/ cuando saltan

 

Pedazos: partes: huellas. Sólo las huellas nos hacen soñar, dice René Char. Y aquí nos quedamos en otro aspecto fundamental que propone este libro.

Podemos leer estos poemas ―acaso debemos leerlos así― como piezas oníricas. La materia de los sueños es inalcanzable, pero podemos, sí, apoyarnos en su lógica desgajada para hacer de lo roto un poema compacto y persuasivo.

Ceder la palabra

a un mar blanco

que ahoga el paso

de lo indecible.

 

La poeta Roxana Artal

 

Estos poemas le dan de comer a la luna.

Estos poemas son la luz del desencanto.

Cansada de tartamudear

se echó a dormir,

cansada de dormir

despierta en sueños.

 

Dice el final de otro poema:

Son tantas las maneras/ de haber nacido afuera

 

Si la vida, como quería Novalis, es una enfermedad del espíritu, los poemas reunidos en El desencanto de Roxana Artal, no sólo corroboran y exaltan esta experiencia, sino que la resignifican en un cierre desesperado: un balbuceo que atraganta y ahoga el sentido último.

Es demorarse durante el hundimiento cantando los sueños que el futuro nos dejó.

Un cuerpo se abre sobre la mesa.

 

Dentro hay un cangrejo

que se abre

y deja ver un pichón

que se abre.

Dentro hay un escarabajo

que se abre

pero no

es pura piel

entumecida no esconde

ningún corazón roto.

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1966). Escritora, periodista y docente. Obtuvo una Mención especial del Premio de Literatura Casa de las Américas (Cuba, 2015) y el Segundo Premio Municipal de Poesía 2018-2019. Recibió, en 2018, la beca del Fondo Nacional de las Artes para escribir Asamblea permanente. Diálogos para una hermenéutica, ensayo sobre la obra y vida del poeta Alberto Szpunberg. Editó e hizo el estudio preliminar sobre la poesía de Raúl Gustavo Aguirre en Obra poética (2015) y del ensayo Las poéticas del siglo XX (2016). Ha publicado en poesía Una madre es un piano triste (2021), Artista del hambre (2019), El descenso de jacqueline du pré y otros poemas (2018), El desvío y el daño (2023, 2017), El sastre (2015), Artista del trapecio (2014), La música (2013), El orfanato (2010), Trilogía de la tristeza (2009), Museo de postales (2008), Diálogo con pescadores (2007), Variaciones en la niebla (2005), La carta de Vermeer (2002) y El accidente (2001). Publicará, próximamente, Nadie sabe qué hacer con los poetas, que reúne sus escritos sobre poesía, publicados e inéditos.

 

 

 

**(Buenos Aires-Argentina). Licenciada y profesora en Letras en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Escribe poesía, literatura infantil, y se dedica también al teatro. Es cofundadora del portal Evaristo cultural y, fundadora, junto a Damián Vives, de Evaristo Editorial, que actualmente dirige. Obtuvo el concurso de dramaturgia de Teatro x la identidad (2007) y recibió la Beca a la Creación del Fondo Nacional de las Artes (2019) por el proyecto Poéticas de la percepción. Entrevistas sobre poesía. Ha colaborado en Revista Crítica de la Universidad Autónoma de Puebla (México), Agulha Revista de Cultura (Brasil), Hablar de Poesía (Argentina), Touroum Bouroum (Francia), entre otras). Es parte del equipo de Gestión y políticas culturales de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, donde coordina el Coliseo de Poesía. Ha publicado en poesía El desencanto (2021).