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Por Miguel Ángel Lescano*

Crédito de la foto (izq.) www.elciudadano.com /

(der.) Intermezzo tropical

 

 

Oración en Berlín (2011),

de Victoria Guerrero

 

 

I.

¿Por qué cuándo estamos solos invocamos a la música, a la soledad, a Dios?

 

 

II.

El año 2000 viajé a Alemania a participar de un evento cultural. Conocí la ciudad de Berlín. Recorrí sus calles de un frío insoportable. La nieve como almas eran poemas transparentes. Supe lo que era la eternidad. La soledad. Una tarde vi los cielos rosados. Recordé tus manos nacaradas. Vi grandes ríos. Naves que transportaban el mundo en cajas de colores. Una mañana en una actividad visual nos pidieron dibujar. Frente al grupo de creadores. Improvisar una imagen en vivo. Era una competencia creativa y malvada. ¿Era o no era un artista creativo? Me preguntaba. En mi interior un miedo se apoderaba y quería desaparecer como fantasma. Como aviones que se cruzan en ojos. El invierno era absoluto. Un calor desconocido surcaba mi cuerpo. Como meteorito en llamas. Mis manos temblaban al empuñar el pincel. Como locomotora de azar sucumbí. Berlín se esfumaba en mi percepción. Explotaban veladuras rosas. Como tus ojos de medusa. En primera instancia dibujé un rostro. Los rostros siempre me han perseguido. Como zombis. Como un puñal clavado. Como extraterrestre que llega a la Tierra y ve: caos, muertes, explotación del humano por el humano, desolación y hambre. Entonces dibujé un rostro aterrado. El rostro era un poema expresionista. Gritaba en silencio. En segunda instancia recordé que garabateaba versos de amor. Al coger el pincel una vez más, para herir el papel, tracé como flotando una oración. Escribí a Dios que me salve de la muerte.

 

 

III.

En el año 2011 la poeta Victoria Guerrero publicó su libro Berlín. Libro complicado de pasiones. Como juntar varios mundos en una nostalgia. Un canto a la muerte. Un canto a la vida. En su poema “Berlín” escribe: “Y ya no sé amarte/ Tu pereza hiere mis ojos”(57). La poeta avoca una perdida que la ciega. ¿Perder es ganar algo? El poema “Berlín” es un poema como hierro. Forjado en hogueras de dolor. Donde la tristeza abre zanjas. Queda una marca sin mueca. Incolora. Color negro. Es llanto y canto al amor. Prosigue en otros versos: “No llores hijo/ Esta noche no se anuncia para la tristeza/ Las mañanas pueden ser”(57). Camina en busca de algo. Berlín es Lima. En Lima la soledad embarga. Las calles están solas. Nos rencontramos con nostalgias perdidas. La poeta vestida de gladiador, lista para enfrentarse al mundo, viaja de país en país. Llega a Perú y danza una diablada a solas. Entre fuegos de dolor. Luego parte a Alemania a escuchar música industrial. Dice: “Da vueltas gira se contorsiona pero conoce su blanco”(58). Blanco cielo. Eterna lejanía. La búsqueda sigue.  Como temblor en la nieve. Como música sin música.

 

 

IV.

El año 2014 el poeta Florentino Díaz descubre Berlín. Raya la aurora con tinta de colores. Publica su libro Oda a Berlín.  El poeta, es de cabellera sin fin.  Como feroz lobo. Dulcemente hambriento. Libre como el viento. Sabe que Berlín es todo el mundo. Ciudad de fuego. El poeta escribe: “Todo Berlín es un incendio/ Una cascada de gritos”(17). Ciudad infinita. De paredes interminables. Cautivadora. A Florentino Díaz el frío no le incomoda. Es un ángel transparente que edifica hielos. Un soñador de vacíos. Por eso escribe: “Berlín es una calle/ cautivadora por el Sueño”(17). Berlín también crea la oscuridad. Extensa como la duda. Música lejana de árboles jorobados. En la plaza mayor la gente gira en sueños. Ingresan a restaurantes a tomar sopa de tomate. Díaz escribe agazapado: “Berlín me da miedo/ Berlín no me da miedo”(19). Contraste y duda. Como proyectil de plástico. El poeta está y no está en Lima. Viaja en sueños. Es un chamán de naranjas.

 

 

V.

Invocamos a Dios cuando hay dudas. Cuando la muerte se avecina. Dante Alighieri recorre tres caminos en busca de su amada. El poeta italiano versa: “y este amor nace de tres modos en nuestro frágil barro”(200). Somos tierra. Fuimos creado de tierra. Al final volvemos a ser tierra.  Somos naturaleza.  Soplo. Yerba en la pradera. 

En el libro Sonrisa Negra escribí: “¡Oh, Dios mío, me has abandonado/ En esta inmensidad donde los cielos arrojan granadas de cristal!”(77). Lima es un peligro. La pandemia es incontrolable en Lima y Nueva York. Mueren zombis. Mueren los muertos. Nadie puede soportar un día. Nadie puede sentir el dolor de las muertes. La pandemia acaba con el mundo. Con Berlín. El miedo se siente en cada esquina.  Los políticos se roban, una vez más, la alegría. Nos quedamos solos.  Con cadáveres NN. El invierno es azul. Es rosa. Como pinturas de Gauguin. La poeta Victoria Guerrero duda del amor. Teme bailar con Lou Reed. Se refugia en el museo Pergamon. Junto a Fideas. La poeta postpunk escribe: “El amor es algo que desconozco/ O que me desconoce”(59). ¿Existirá el último latido de amor? Los aviones parten con nostalgia.  Y regresan indiferentes. Nuevos latidos se inician. En Berlín se refugió David Bowie a curarse de sus heridas que le dejó el ruido de saxofones. En Berlín Florentino Díaz escucha música y canta con palomas. Canta sin voz. Escucha melodías: “Yo canto con Bach y con Dietrich”(23). Son teclados barrocos que suenan como riachuelos de piedras. Berlín es sintaxis. Toda la música está en Berlín. Florentino Díaz precisa que: “Berlín es amor/ Berlín no es amor”(25). Nada es nada. En Lima todo es más gris que tus labios. De bombas atómicas. De furia. De gritos de vendedores. De protestas. Lima es una ciudad Gótica con súper héroe rosa.

 

 

VI.

Luceros de vida. Silencio de fronteras. La música es un susurro subterráneo. La soledad un petardo encendido. Miradas trémulas de Berlín. André Breton dice: “tomo el rastro de la muerte y de la vida/ En el aire líquido”(148). ¿Oh Dios, porqué me has abandonado en Berlín?

 

 

 

Referentes

 

Alighieri, Dante. La Divina Comedia. Barcelona: Editorial Bedout. 1986.

Breton, André. Poemas. Lima: Jaime Campodónico Editor. 1993.

Díaz, Florentino. Oda a Berlín. Lima: Bardoborde Editores. 2014.

Guerrero, Victoria. Berlín. Lima: Intermezzo Tropical. 2011.

Lescano, Miguel. Sonrisa Negra. Lima: Cono Norte Editores. 2002.

Dibujo y caligrafía: Tinta sobre papel. Miguel Lescano. Berlín. 2000.

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1963). Poeta y artista plástico. Magíster en Escritura creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú). Ha publicado en poesía Ilusión Caja de Poesía (2018), Disonante. Texto & Imagen (2017), La música dibuja el cielo (2011), Sonrisa Negra (2002) y Lima Sobre Lima (1987).

 

 

 

 

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