La lengua ocultada. Una respuesta a Vargas Llosa

 

Vallejo & Co. presenta esta nota, a manera de respuesta del autor, al artículo de opinión titulado “La lengua oculta” que publicó el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, el pasado 06.12.2020 en el diario El País.

 

Por Jordi Valls*

Crédito de la foto (izq.) www.larepublica.pe /

(der.) www.infograma.cat

 

 

La lengua ocultada

 

 

Estimado Mario, me permito tutearte porque soy lector de tu obra literaria y casi, sin darme cuenta he intimado con tu literatura de forma que formas parte de mi realidad cotidiana casi como los personajes que leía Quijano y que derivaron en los compañeros imaginarios de Quijote. El motivo de esta carta es que he leído con atención tu artículo “La lengua oculta” que se publicó el domingo día 6 de diciembre en el País, y quería decirte que lo he leído con interés y estupefacción, pues de un plumazo has tratado un tema tan controvertido como la aportación más importante de España a Hispanoamérica, que para ti es la lengua castellana.

Porque sí, esas también fueron aportaciones inevitables, bajo tu punto de vista males menores, para un beneficio superior, ya adviertes desde una fe ideológica (que no es el cristianismo) sino la lengua castellana. Los pueblos indígenas vivían como una especie de caos conformado por miles de lenguas, según tus palabras, el castellano “reemplazó a las mil quinientas (que algunos lingüistas extienden hasta cuatro o cinco mil) lenguas, dialectos y vocabularios que hablaban en América del Sur las tribus, pueblos e imperios. Como no se entendían, vivieron muchos siglos entregados al pasatiempo de entrematarse.” Ni afirmo ni niego que el castellano sea una ventaja para Hispanoamérica, y por ese motivo respeto que sean los hispanoamericanos quienes opinen ante esta aportación de la conquista española.

Pero entonces arremetes con la idea de la potencia del castellano en el mundo, cosa que me parece evidente y fácil de demostrar. Entonces afirmas que “Una lengua no es sólo un medio de comunicación; es una cultura, una historia, una literatura, unas creencias y experiencias acumuladas, que fueron impregnando las palabras que la componen y llenándolas de ideas, de imágenes, de costumbres, y, por supuesto, de logros científicos. La implantación del español nos trajo a los hispanoamericanos, Grecia y Roma, Cervantes, Shakespeare, Molière, Goethe, Dante, y las instituciones que a lo largo de su trayectoria crearon Europa Occidental. Ahora son tan nuestras como de España.” Brillante observación, aunque incompleta, te dejas a Ramon Llull o, peor aún, a tu admirado Joanot Martorell que a su vez también admiró a Miguel de Cervantes. Los obvias quizás porque escribieron en lengua catalana, pero me parece honrado comentar que también conforman la base de ese crisol cultural que pretendes defender.

 

 

El poeta, crítico literario y traductor Jordi Valls

 

 

Luego aportas la cantidad ingente de autores latinoamericanos, aquí permíteme que te incluya, sin tu literatura ese conjunto de escritores portentosos sería incompleta.

No entraré a valorar tu posicionamiento político ante la nueva ley de Educación española, la conocida como ley Celaá, no dejaría de ser una opinión y en este caso lo que debería ser importante no son las opiniones ideológicas de una u otra índole, sino los datos que hablan por sí solos. En el caso catalán, el conocimiento de la lengua castellana es incluso superior que en muchas comunidades monolingües, fenómeno que debería advertir de los beneficios del conocimiento de ambas lenguas y cómo estimula las conexiones del cerebro, que en el caso de Cataluña serían tres si incluimos el inglés y en la Vall d’Aran cuatro con la lengua aranesa (occitano). Recomiendo que visites las escuelas de las comunidades bilingües que existen en España. Aquí no existe ninguna campaña contra la lengua de Cervantes, eso es una falsedad, al contrario, se potencia su conocimiento.

Afirmas al final del artículo “el español es la lengua de España y nadie la va a enterrar.” Descuida, nadie tiene esa intención aunque es lamentable observar que bajo ese victimismo de “la lengua oculta” (así titulaste el artículo de El País) se pretenda que no se visualicen las lenguas ocultadas desde las diferentes formas de gobierno español hasta tiempos actuales: el catalán, el vasco, el gallego, el aragonés, el aranés (occitano), asturleonés, y toda la diversidad dialectal; un tesoro incalculable que en toda esta variedad expresa riqueza y potenciarlas en sus comunidades de origen significa dar oportunidades a todos los hablantes, no solo a sus capacidades lingüísticas sino también económicas y de bienestar social.

No entiendo esa animadversión que sientes por las lenguas peninsulares y sinceramente me gustaría comprenderla, no desde la esgrima del discurso político sino desde los impulsos del corazón y los razonamientos de la mente. Cuando te apetezca vuelve a Barcelona y nos tomamos un café. Me permito la libertad de desearte una feliz Navidad.

 

 

 

 

 

*(Barcelona-España, 1970). Poeta. Presidió la Associació de Joves Escriptors en Llengua Catalana (entre 1994-1996) y, en la actualidad, es miembro de la Associació de Escriptors en Llengua Catalana. Fue el primer poeta en ostentar el título de Poeta de la Ciutat de Barcelona. Obtuvo los premios Martí Dot de Sant Feliu de Llobregat (1994), Gorgos de poesía (2003), Jocs Florals de Barcelona (2006), Cadaqués a Rosa Leveroni (2014), V.A. Estellés. Premis Octubre (2020), entre otros. Ha publicado en poesía D’on neixen les penombres? (1995), Natura morta (1998), Oratori (2000), La mel d’Aristeu (2003), La mà de batre (2005), Violència gratuïta (2006), Última oda a Barcelona (con Lluís Calvo i Guardiola, 2008), Felix Orbe (2010), Ni un pam de net al tancat dels ànecs (2011), Mal (2013), L’ illa misteriosa (2015), Guillem Tell (2016), Pollo (2019) y Penumbras (2019).

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