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Por Miguel Ángel Lescano*

Crédito de la foto (izq.) Amotape Libros /

(der.) www.lenguajeperu.pe

 

 

El pecado de amar en

Hostias del mal (2015),

de Christian Rivera

 

 

I.

Tener una hostia divina en la boca, equivale a ser perdonado de pecados terrenales. Cuando se ingiere la hostia el perdón se torna en silencio. La poesía salva a los humanos de ir al infierno. El poeta hace un peregrinaje religioso de por vida en el mundo terrenal. Recorre sueños y predican sus cantos. Es búsqueda demencial contra el mal. ¿Pero qué es el mal en el 2020? Robar un pan para sobrevivir. Los políticos se roban la comida y la vida del pueblo peruano. Los guerreros mueren de sed. Mueren infectados de males que Dios no provee. Ser poeta es hacer un peregrinaje religioso. Poeta es ser divino que busca revelarse de su destino.

 

 

II.

El poeta Christian Rivera a escrito el libro Hostias del Mal. En el prólogo el poeta Miguel Ildefonso aclara que: “encontramos en esta poesía una mirada atenta y segura no solo de los aspectos sentimentales del poeta, sino también (y que bien puede articularlos entre textos) de esas moradas ignotas y escabrosas de la animalidad del desintegrado ser humano”(13). ¿Amar es un pecado? Un viejo vals limeño lo canta: “amar no es un delito, porque hasta dios amó”. El poeta Christian Rivera es atrevido. En su primer poema lo encontramos con su amada: “mientras acariciaba tus senos con mis labios/ flotando como astronautas sobre la luna”(19). En la tierra el poeta dijere la hostia. Levita como un ángel. Es su fe, que lo vuelve volátil. Es el amor que le da alas para viajar por la ciudad paraíso: “cerca de la eternidad del mundo”(19). Es Lima Gótica. Un sueño sobre sueño.

 

 

 

III.

La ciudad es un campo de batalla. La poesía resiste en barricadas invisibles de amor. El poeta Roger Santiváñez lo afirma cuando dice: “Una lluvia de granadas en el cielo de Lima” (36). El conflicto es divino. Jesucristo hecha a latigazos a invasores del templo de su padre. El poeta Rivera susurra: “Mis granadas telarán tus mejillas”(22). Romanticismo puro en historietas sobre superhéroes que no existen. El amor se esparce. Como el amor de Dalí por su musa Gala. El amor se transforma en metafísica. René Magritte engaña al tiempo. El poeta Christian Rivera es un alquimista de la rebelión. Escribe entre cordilleras: “Solo los dos sabemos cómo engañar al tiempo”(22). El tiempo es un soplo de cielos infinitos.

 

 

IV.

La ciudad. Las grandes metrópolis se derrumban y desaparecen. Es ley histórica. En estos días es que la pandemia borra ciudades. Miles de muertos. El cielo se contamina. Prolifera la depredación forestal y animal. Aspectos que destruyen a la humanidad. Dios dijo amaos los unos a los otros. Y salir a poblar la tierra con sus hermanos. El poeta Rivera puntualiza: “El poeta debe ser la voz de los sueños que planifican las conspiraciones del universo”(23). Todo está en los ojos. En tu memoria. En el cáliz. En la oración de luz. La misa se inicia. El poeta rebelde sale a peregrinar a las calles del centro de Lima. En Lima está el paraíso desde su creación. En Caquetá está el mercado de frutas. Donde venden las manzanas que pronto trasladarán al paraíso. Adán compra un kilo de manzanas. En ese radio de terrenos plagados de gentes mueren miles de vendedores infectados por el virus. Creación del hombre. El mundo es un peligro. El poeta señala con el dedo índice: “Los dioses caminan con formas humanas”(28). ¿Fue Dios que creó al hombre? o ¿el hombre que creó a Dios? El soplo deshace ejercicios. Amar enloquecidamente en la ciudad de las turbulencias, es enfrentar rayos celestiales. Luces cuadradas. Música de citaras. Pero tambores ruidosos atacan la ciudad: “Tengo que pensar en mi salud, dejar de escribir en tu piel mientras la noche incendia la ciudad”(29). Poner fin a tu encanto. Muerte en la ciudad.

 

 

El poeta Christian Rivera

 

 

V.

Los poetas surrealistas escribieron sobre los sueños y las pesadillas. Paul Eluard escribe: “El sueño ha apresado la huella/ Y el color de tus ojos”(28). La reunión de los colores genera el color negro. El color de la muerte. Como esta ciudad en cuarentena. Con disparos de metrallas contra trabajadores informales. El poeta de “Hostias del mal” manifiesta su descontento. De falsas promesas de nuestro gobierno hambreador y corrupto. Dice: “No puedo cerrar los ojos/ por miedo a quedarme si sueños”(30). Nos refugiamos en una iglesia del barrio. Escuchamos la misa de amor y paz. Sueño sobre sueño. Promesa sobre promesa. Solo el amor transformará el mundo de pecados, robos, violencia e injusticia. En algo nuevo: cielos preciosos, aves de cristal y abrigos para los desvalidos. Rivera lo sabe y dice: “Puedo sentir las formas del amor/ encendiendo mi pecho como/ faros cerca de los puertos”(35). Christian Rivera sube a la nave que lo trasladará a otro mundo. A vivir con alienígenas que supieron escuchar la voz de Dios que nos recordaba amaos los unos con los otros.

 

 

VI.

Las ciudades. Una más crecen y se multiplican. Buenos Aires, Berlín, Tokio, ejemplos puntuales. El poeta Rivera no puede construir más ciudades en su fantasía. El amor muere. Como en una película de ciencia ficción. Las músicas se extinguen. En el silencio absoluto el poeta escribe: “No puedo resistir los manicomios de Nueva York/ lleno de gente como nosotros”(41). Todos los humanos somos iguales. Todos merecemos vivir dignamente. El poeta se rebela una vez más. Constata peligros. Levanta la mirada y declara la guerra a invasores. Con crédulos ojos y su voz infinita Rivera se traga la hostia. Rivera renace una vez más del Holocausto, a pesar que: “La ciudad aplastó/ nuestras sombras/ hasta desaparecernos(48). Willian Blake entra a la iglesia a dibujar santos de mármoles. Y ofrece el último sermón. Levanta los brazos. Mira al cielo celestial: “Entonces el ángel dijo: “Me has impuesto tu fantasía(18).

 

 

Referentes

 

Rivera, Christian. Hostias del mal. Lima: Amotape Editor. 2015.

Santiváñez. Roger. Dolores Morales de Santiváñez. Lima: Hipocampo Editores & Asaltoalcielo. 2006.

Eluard, Paul. El amor y la poesía. Madrid: Visor Ed. 1981.

Blake, William. Bodas del Cielo y el Infierno. México: Ed. Letras Vivas. Sin fecha.

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1963). Poeta y artista plástico. Magíster en Escritura creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú). Ha publicado en poesía Ilusión Caja de Poesía (2018), Disonante. Texto & Imagen (2017), La música dibuja el cielo (2011), Sonrisa Negra (2002) y Lima Sobre Lima (1987).

 

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