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Conversamos con el poeta y fotógrafo Elie Angles con la excusa de la reciente publicación de su primer poemario Antihorario (2020).

 

Por Bruno Pólack

Crédito de la foto (izq.) el autor /

(der.) Taller Cono Norte

 

“El lenguaje es un campo minado”.

Entrevista a Elie Angles

 

 

Bruno Pólack [BP]: Estimado Elie, acabas de cumplir 48 años y lo celebras con la publicación de Antihorario. No recuerdo a ningún poeta peruano que haya publicado su primer poemario a esta edad, ¿podemos decir que es el triunfo de la poesía sobre las cosas mundanas que, de algún modo, nos son impuestas?

Elie Angles [EA]: Bruno, es cierto. Antihorario llega junto con mis 48 y esa es una grata coincidencia. Siento que este libro nace en un momento de madurez y luego de un prolongado proceso. Antihorario es producto de mi recorrido creativo por diferentes ámbitos: fotografía, serigrafía y collage e implica un largo proceso reflexivo en torno a la imagen y al lenguaje.

El crítico de arte Augusto del Valle escribió en el texto de mi primera exposición fotográfica, en 2015, que mi acercamiento al arte era de una manera heterodoxa a la norma, en alusión a que vengo del mundo de la ciencia; soy químico puro. Creo que lo que Augusto escribió ese año se ajusta mucho al nacimiento de Antihorario.

Llega un momento en la vida en el cual los prejuicios mundanos, aquellos que juegan en contra de la expresión, se tornan irrelevantes; en ese sentido, entiendo a Antihorario como un triunfo de la poesía.

 

[BP]: Me contaste, alguna vez, que tu madre te hace recordar todavía que de niño tú le decías que querías ser escritor…

[EA]: El 2013 rescaté de una caja llena de papeles viejos, un cuaderno de trabajo de 1998. En esa época trabajaba en la mina Toquepala de la Southern Perú, en Tacna. Entre anotaciones domésticas y laborales encontré un breve relato de autoficción escrito por mí en ese tiempo. Cuando se lo leo a mi madre, ella me comenta que de niño escribía cuentitos y armaba historietas que luego enviaba por correo a mi abuelita con la complicidad de mi madre, es entonces que me confiesa que de pequeño le decía que de grande quería ser literato.

Ella cultivó en mí el amor por la lectura y el café. Tenía una pequeña pero nutrida biblioteca en la que la poesía ocupaba una parte muy interesante; de hecho, con el tiempo le fui robando varios de mis primeros libros a esta maestra de lengua y literatura.

 

El poeta Elie Angles

 

[BP]: Lo cierto es que tu acercamiento a la poesía es, como nos comentas, a través de la fotografía…

[EA]: Es cierto. Desde la adolescencia siempre me acompañó una cámara fotográfica de rollo. Fotografiaba las aventuras con los amigos. Veía a las fotos como una forma de inmovilizar recuerdos para tenerlos siempre visibles, siempre presentes. No había ninguna pretensión más allá de ello. Me alejo de la fotografía con la irrupción digital, allá por los 90s y hacia el 97 o 98 empiezo a escribir estos relatos cortos de autoficción que te comentaba. Quiero pensar que lo hacía sin ningún afán de publicación porque, verdaderamente, no lo recuerdo.

Luego del 2000 retomo la fotografía con un interés diferente. Empiezo a reflexionar sobre lo fotográfico a través de Sontag, Barthes, Fontcuberta y las fotocopias de los boletines del Grupo Secuencia. Una cita del libro Sobre la fotografía de Sontag, revolucionó mi modo de percibir lo fotográfico; decía algo así: “las fotos alteran y amplían nuestras nociones de lo que vale la pena mirar”. Esta cita hace mucho sentido con relación a lo que puede ser poetizado frente a lo que vale la pena ser poetizado.

Cuando en el 2013 me reencuentro con mis escritos del 98 ya no los veía como textos narrativos sino como imágenes; algo había pasado. El 2015 conozco a Miguel Lescano en la inauguración de su exposición en el ICPNA Máquina para producir dulces y, desde ese momento, somos grandes amigos. Lescano no solo es artista visual sino también poeta. Así me conecto con la poesía sin desconectarme de la fotografía, de la imagen, al fin y al cabo.

 

[BP]: A mí me ha dado la sensación de que Antihorario no deja de estar escrito (o percibido) desde un lente fotográfico, es decir, desde una mirada peculiar que a la vez nos advierte de otras perspectivas posibles…

[EA]: Antihorario es concebido en mi pensamiento como producto de aquel tiempo vivido en pausa entre mis escritos de ficción del 98 y el momento en el que me reconecto con la escritura. Ese tiempo no solo fue muy fotográfico para mí, sino de mucha reflexión filosófica, social, política, ética respecto al poder de la imagen o lo que Alejandro León Cannock denomina “el devenir imagen del mundo”. Antihorario parte de imágenes muy fotográficas, es más, el libro contiene una fotografía impresa.

El primer poema que lleva por título “Dos líneas RECTAS paralelas” es, en sí mismo, una fotografía. Es una fotografía del sentido. Es una carretera, por así decirlo, una carretera cuyos bordes, siempre paralelos, terminan fundidos en un solo punto del horizonte. ¿De dónde partimos y hacia dónde vamos? ¿Cómo percibimos el camino?, que equivale a decir, ¿cómo percibimos el mundo en su devenir?, y muchas otras preguntas más. Antihorario intenta generar nuevos puntos de vista, nuevas posibilidades de mirar distinto.

 

[BP]: Además, en Antihorario, nos muestras la paradoja de enfrentar las leyes de la física a una mirada poética, la cual, no por sorprendente es menos racional…

[EA]: Todo es poetizable pero, ¿de qué depende que algo se poetice? Lo que vemos en Antihorario, es el cruce e integración de mis referentes científicos y visuales trasladados a mi modo de pensar y de sentir la realidad. Hay un aspecto evanescente que coloco bajo la interpelación de las leyes de la física en términos muy metafóricos y es el de la corporeidad de las palabras. En ese sentido invito a ir más allá de la paradoja del enfrentamiento que mencionas. Todo se mueve, nada permanece estático. Las leyes de la física pueden ser predecibles en gran medida. Las palabras son impredecibles, el lenguaje es un campo minado.

 

 

[BP]: ¿La poesía, como el universo, está en constante expansión?

[EA]: Si entendemos la expansión de la poesía como su ramificación rizomática desde sí misma y en búsqueda de nuevos asideros, la poesía está en constante expansión. En un interesante texto de apenas el 2019 (“Creación y Anarquía”, publicado en el libro La obra en la época de la religión capitalista), Giorgio Agamben se pregunta algo así como “¿qué es la poesía si no una operación del lenguaje que desactiva y vuelve inoperosas sus funciones comunicativas e informativas, para abrirlas a un nuevo, posible uso?”. Entonces, me parece que la poesía se expande a través de su interacción con otras disciplinas, en su permanente búsqueda de esa ansiada apertura del lenguaje a nuevos y posibles usos aun no explorados.

 

[BP]: El diseño y la carátula los ha trabajado el artista Miguel Lescano …

[EA]: Así es. Me une una gran amistad no solo a Lescano sino a Liliana Ávalos, su esposa y artista visual también. Lescano se encargó de lo que él denomina la “construcción estética” de esta publicación y la edición salió con el sello del Taller Cono Norte, de ambos esposos, que es un taller de diseño y serigrafía artística, del cual ahora también formo parte. Lescano hizo un extraordinario trabajo, no solo desde mi punto de vista sino desde el de los amigos que ya han entrado en contacto con la publicación. Con Antihorario son cuatro las publicaciones del Taller Cono Norte y mi libro llega justo para la celebración de los 20 años de trabajo del taller. No me quiero adelantar, pero un reconocido Centro Cultural ubicado en la Av. Larco en Miraflores, casi con 28 de Julio, está preparando para diciembre una exposición en homenaje a estos 20 primeros años del Taller.

 

[BP]: Después de este primer libro, que es como la puerta de entrada, ¿qué otros proyectos tienes en mente?

[EA]: Es muy probable que mi siguiente proyecto sea fotográfico. Al finalizar el Master de Fotografía Contemporánea maldefoco 2.0 el 2016, presenté una serie de 15 fotograbados de 10 por 15 centímetros; pequeños, íntimos. La serie lleva por título “Poema N°89. Por la senda del blanco y del negro”. Lo pueden encontrar en mi Instagram @elieangles. Este trabajo ha evolucionado y está casi listo. Pienso que el 2021 será su año. Con relación a la poesía, si bien es cierto sigo escribiendo, aun no tengo claro cómo estos nuevos poemas irán tomando forma en conjunto; confío en que lo vayan haciendo en el transcurso del próximo año. Voy sin prisa.

Es inconmensurable el impacto que la Pandemia está teniendo en nuestras sensibilidades, en ese sentido pienso que, en mi caso, el impacto se dejará sentir en lo que vaya desarrollando.

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1972). Poeta y fotógrafo. Químico por la Universidad Peruana Cayetano Heredia y master en Fotografía Contemporánea por el Centro de la Imagen de Lima (Perú). Colidera el colectivo Espacio Libro Arte dedicado a la promoción de este tipo de manifestaciones creativas, forma parte del Taller Cono Norte e integra el colectivo fotográfico Marea. Ha publicado en poesía Antihorario (2020) y en artes visuales ha realizado exposiciones individuales y colectivas tanto en Perú como en EE. UU. y Japón, dentro de las cuales destacan su participación en la Bienal de Arte Latino de Manhattan (2016) y la Trienal de Arte Latino de Nueva York (2019).

 

 

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