El don de ausencia. 5 poemas de Valeria Melchiorre

 

 

Por Valeria Melchiorre*

Crédito de la foto archivo de la autora

 

 

El don de ausencia.

5 poemas de Valeria Melchiorre

 

 

(en Los papeles, “La materia del tiempo”, una fantaseada relación entre Louise Bourgeois y Richard Serra, fragmento número IV)

 

 

Louise abrió paraguas anchos como techos                     

 

cintas rojas de caireles sobre el pelo

 

se adornó con ristras de ajo 

 

los pezones

 

floridos de ruda macho

 

donde el pecho         

 

invocó a los especímenes del látex               

 

a las sombras barruntadas de los lobos                    

 

al gualicho de los francos sus ancestros

 

esos sátiros hipócritas y sucios

 

al espíritu del útero                a la urdimbre

 

de mágicas telarañas

 

o endometrios

 

 

a la previa de tensiones premenstruales

 

a las lánguidas falenas que sintió entre los isquiones

 

a la pócima que pende de los coitos

 

y se esparce

 

entre vírgenes y monjas

 

de visones subterráneas y migrañas

 

 

los engendros que lubrican a las momias

 

a los virus arbitrarios de la carne

 

que devastan a pacatos y prudentes

 

al dolor estomacal en el espasmo

 

los excesos musculares

 

sus penurias

 

 

a los hijos que se atrofian en la noche de los sexos

 

y serán una aventura sin agallas

 

un romance desdentado

 

una calumnia

 

y flotando silbarán entre las tumbas

 

sus rencores de no estar entre los muertos

 

de no haber sufrido el rapto de los siglos

 

el estrago parturiento de una madre

 

de no ser con el Big Bang

 

un arrebato

 

un redoble del temblor

 

una apariencia

 

y no estar ni aquí ni allá

 

ni en la memoria

 

ni en el radio atiborrado de los odios

 

que precisa de sal gruesa

 

ojo de tigre

 

sin tener reputación ni cercanía

 

ni conciencia de implorar

 

el don de ausencia

 

 

le rezó            

 

 

a la antropofagia

 

a sus óptimas virtudes en la cura de la tirria

 

a la sacra eucaristía y a su ejército de jueces

 

a la espuria providencia de los dioses

 

que reposan con pereza en los laureles

 

al prestigio alicaído de los ángeles fugaces

 

a las frágiles criaturas de banales argumentos

 

que se nutren de hablar pestes en los pozos

 

a las lenguas angurrientas de los barrios

 

relamiéndose del asco entre los chismes

 

a las sabias raspaduras en los libros

 

que en las marcas bambolean sus fragmentos

 

 

 

al néctar de la cordura

 

a su llegar cansino tras

 

las arduas estaciones de tormentos

 

tras frustradas experiencias

 

con sociópatas pegotes

 

y machuques de psicópatas violentos

 

 

con los zombis de patillas rectilíneas

 

y los nudos que en la glotis atragantan

 

si no pujan por cuajar en los rodajes

 

 

por airearse en los poemarios

 

y en las perfos

 

o codearse

 

entre pasteles y con óleos

 

 

sabroso y agridulce

 

es este elixir

 

que viene cuando menos lo esperamos

 

 

el paso largo del forajido cerca

 

 

e hizo tripas el dormido corazón

 

(de Trilogía del temblor, 2019)

 

 

(en La piel)

 

 

 

Que se llene tu zoológico de fieras

que lo infecten garrapatas y yaguares

que den coces los lagartos

y patadas

entre ramos de magnolias los coatíes

 

tus urracas al albur no le respondan

con el canto timorato de los cisnes

:se le cuezan los graznidos amarillos

como cuervos retozando

entre trigales

 

críen cuervos

 

zafarranchos

abedules

 

catapultas que se incrusten y revienten

contra el muro de tus venas

poblaciones

 

de zancudos y otras patas cimarronas

moscardones abejorros cascabeles

 

que tus bestias si escasean

los pimientos

 

si las sales se les vuelan a los soles

 

recuperen la modestia de los bichos

:su humildad de pico y pala

su veneno

 

que no mengüen en tus tripas las orugas

por si acaso le suceden

mariposas

 

y las parvas de ratones se aglomeren

 

enfiestadas trajinando con tus genes

 

que despiertes al ardor

bien magullado

 

y sea yo quien apaciente

a tus verdugos

 

:los amores que matan nunca mueren

 

(de Fuego amigo, 2020)

 

 

-I-

 

Cuando la caza de brujas comienza

se tensan los arcos sus torcidas

intenciones la pica de incongruencias

 

consta en cada baluarte una balada

de injurias                  

remates puntudos

hay una pantalla de encendido abrupto

y un botón de pausa

una delgada línea en esto

de tirar al blanco

 

son elásticos                los matices

uno el flanco               una la ponzoña

 

somos incendiarios

reciclamos cada flecha para no sentirnos solos

forjamos una herencia de bastiones  

 

lo nuestro no es el escarmiento

hacemos de esta escena un retorno eterno

en loop una historia de cada prurito             

un escupitajo

 

hoy compré a mi hija

un manual de cetrería precoz

 

La poeta Valeria Melchiorre

 

-III-

 

sobresale su altura en los pajonales

dorada la cola del tigre

           

sus goznes oscuros las rayas

dice el proverbio         el tamaño

si es nimio lo que se ve se intuye

 

blande su cola sinuosa nuestro animal

su torso

demorado en la espesura

casi inhabitable de invisible

aguanta la misión de ocultarse

 

cómo tolerar lo que se vapulea

esa felpa hamacándose enhiesta

el ser desconocido que subyace

 

y nosotras erráticas                

sin estrategia

 

no hay que aterrarse hija

nuestra casa es una jungla igual de espesa

 

(de Carne molida, 2021)

 

 

ARS GAETICA (una de las varias)

 

ojo por ojo

liebre por liebre

puja este pinche destino

garra asesina métele al cuello

sáltale a la vena hinchada

ve                                degüella

luego pisa

esta ratonera

 

carne molida sácale de provecho

teje de a bufandas con sus tripas

cuando hierva tu paladar ataca

nuevamente

sé al descuello

lo que el dedo es a la llaga

llega siempre más profundo

 

elimina esos tapujos

de achacosa lora o dama

lacónica y atildada

pon acentos en el plato

date de a porrazos en la nata

no le hagas asco a la crema

de la crema sé lo espeso

si se asienta

párate a esperar en la vereda

 

relojeando el ápice

con el rabillo

posa de calandria

de vieja comadreja

verás del rival un arsenal

de jugarretas               tapa

tu matufia con algún trapo

removiendo el avispero

haz que le pique

el spleen de la calaña

su pusilánime pócima

hasta que encuentre

un molde

una secta acorde

o un destierro

 

trunca deja la retórica apocada

agárrate fuerte de tus agallas

no vale ser módico el precio

es adiposo

 

hay que creer o reventar

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1970). Poeta y ensayista. Doctora en Letras por la Universidad de París 8 (Francia). Fue docente de literatura argentina e investigadora. Dirige desde 2019 la página web/revista cultural Zancada (www.zancada.com.ar), destinada a difundir obra y a tejer redes entre prácticas diversas y artistas de variadas disciplinas. Tuvo a su cargo la edición y el prólogo de Poesía completa de Amelia Biagioni (2009). Ha traducido poesía del inglés al español como la obra de Carol Ann Duffy, Alice Oswald, del francés al español a Jacques Prévert, Anne Portugal; y junto con Ricardo Herrera: Pierre-Jean Jouve, De Las bodas a Tiniebla. Antología poética 1925- 1966 (2016). Ha publicado en ensayo Amelia Biagioni: la “ex -centricidad” como trayecto (2014) y La suerte del poema (2017); y en poesía Los dictados de la moda, El hombre que soy yo en un cuadro de Francis Bacon y La cita (volumen junto a otros tres poetas), Trilogía del temblor (2019), Fuego Amigo (2020) y Carne Molida (2021).

 

 

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