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Por Arturo Borra*

Crédito de la foto (izq.) www.bestialectora.com /

(der.) Eolas Eds.

 

 

 

9+1 poemas de Desde lejos (2020),

de Arturo Borra

 

 

 

[Sabiduría 1]  

 

yo no sé quién sabe qué

qué yo/ quién

decime vos que vas preguntando

sin voz

 

vos con tu no saber

qué podrías decir

tu no yo

nadiando

sin nadie

en la pregunta

 

tanto vos/ tanto yo

para urdir una respuesta

rompiéndose

en cada silencio

sin saber

cómo

 

tanto no

y no sabemos

y yo no sé

y vos no sabés

quién sabe

 

VIVIR

 

 

 

[Condiciones]

 

la condición es callar

tapiar los labios

coser la boca

cortarse la lengua

 

la condición es no mirar

mirar sin ver

cerrar los ojos

celebrar la ceguera

 

no tocar

que el tacto no se moje

que las manos no se abran

(los dedos quietos)

 

taparse las fosas nasales

entregarse a la fragancia

de los cementerios

 

alzar la sordera

sacrificar el ruido

aislar la casa

de los incineradores de la historia

 

luego decís algo

mirás un rincón

palpás la noche

olés la furia

escuchás el ruido

de un llanto ronco

 

y te vas

tan lejos

como te deja

tu esperanza

arrodillada

 

 

 

[Rompesueños]

 

también sos parte de la fábrica que tritura los cuerpos/ daña el aire/ rompesueños/ traga oxígeno mientras los sumideros se secan sin más promesa que el agua fluyendo (extintos los ríos donde nos bañábamos)

 

¿rendirse a este abrazo de musgo/ a esta vida en el subsuelo: ser una mariposa en el basural/ un amante que se entrega al amor de los perros/ templo nocturno que mantiene su semblante?

 

después vas a llamar al plomero vas a ir a dar una vuelta al mundo en ochenta segundos vas a cantar (con qué lengua vas a cantar) y saludar al más prosaico de los anfibios al insecto más célibe dirás “ya no queda nadie” antes de preguntarte cuándo hubo alguien/ cuándo tus huesos fueron algo más que un arrebato para la muerte

 

dirás no hay más que esta distancia/ cuán lejos estás/ en esta ironía cósmica que te arroja más alto para caer mejor/ en un suburbio que se incendia de silencio

 

pondrás en suspenso tu lengua/ esquivando el blanco inmaculado de los monasterios/ antes de volver a la lujuria de la soledad/ la fiesta del deseo/ mientras vas despidiéndote de los que no quisieron ver/ en medio del agua/ las huellas lacerantes que fueron dejando nuestros pasos

 

 

[Expulsión]

 

expulsado de la infancia

vivir fue deslizarse

por arboledas secas

buscando

una copa verde

que no desaparezca

junto al hacha

que otros llaman

«mundo»

 

 

 

[Verdad]

 

¿qué es verdad sino este vacío

-su roce inaudito o su textura intacta?

 

verdad que se deshace en el cuerpo

-su deseo fundando ciudades del hambre

la colmena abandonada a la que regresamos

como una oración nocturna

que sigue resonando de lejos

cuando ya partimos

 

 

 

[Poética 2]

 

jugar

como si alguna huella

valiera más que el silencio

o la risa

 

aunque sea un juego grave

una forma de vivir de morir

aliento para respirar

aterrizaje en la pérdida

desde la que volver a soñar

un mundo ingrávido

que apostamos

en cada partida

 

 

 

[Arriba]

 

la cuchilla te corta la cara te rompe

los ojos

daña el aire

la piel

cuerpo arriba

        

 

la sangre mancha el alambre

 

dentro sueño roto

rompiente de mar

ahogando

el cuerpo hambriento

de una esperanza

 

lastima las manos

y no grita

para que no venga nadie

y la noche disimule

 

a pesar del brillo rojo

que la luz nocturna refleja

arriba

 

 

 

[Lengua común]

 

desayuno con mi dolor, le digo buenos días, me despido antes del laburo con una sonrisa forzada para que no se le ocurra acompañarme, intento tenderle una manta, hacerle más llevaderas las horas, poner algún incienso en la estantería (a falta de altar); aunque no pueda curarlo le hablo a mi dolor, haz algo le ordeno mientras lo acurruco en mi vientre; no me atrevo a invitarlo pero tampoco lo expulso, le hago espacio en la cocina, enciendo una fogata en el suelo o una hornalla para que pase la madrugada, le dejo dos pedazos de pan o un poco de menta para que respire mejor o se le vaya la congestión de sus ojos abyectos

 

ni por asomo le digo ya pasará ni le miento con otro cielo; no insinúo su redención y no se me ocurre insultarlo cuando se marcha apretando los dientes o cuando regresa lleno de niebla

 

le hago hueco a este dolor que tampoco es mío, lo invito a mi mesa, ceno con él; digno hasta para contener su hambre o romper las farolas de una calle desierta, yo le pregunto y él agradece dos veces, haciéndome saber que no es peor que todas esas fiestas ciegas que mira por la ventana cuando se queda solo con sus sobras farfullando no sé qué paraíso

 

se hace pesado me dice este dolor aunque no protesta ni pide nada para sí mismo, se brinda casi con entusiasmo, se pone a hacer garabatos con su tristeza, me mira como queriéndome decir algo mientras yo lo abrazo y le pido que me cuente una historia mientras él ríe, sueña, sigue masticando su historia, dice buenas noches y promete no dejarme a solas

 

El poeta Arturo Borra

 

[Abajo]

 

Aquí abajo

algo solo

se rompe

 

algo de nadie

inventándose

en la rompiente

entre las piedras años

que fueron

algo a pesar de todo

 

alguien rompiéndose

abajo

 

donde siempre

 

 

 

[Infravida]

 

VIVIR

nunca fue más

que infravida empecinada

en hurgar los rinconcitos

donde aprendimos la intemperie

de amar

 

 

 

[Reparación]

 

El gesto sepultado

tras la corteza del óxido

o el musgo del muro

que nos arrincona:

 

solo ahí

en lo enterrado

la simiente crece

como el latido de la noche

que subleva las estatuas.

 

La insurrección horada esta superficie dócil

-la transparencia del desastre.

 

Solo en ese incendio

que invoca la promesa de la lluvia

crece una grieta

donde respiro.

 

 

 

 

 

*(Argentina, 1972). Poeta y ensayista. Reside en Valencia (España). Licenciado en comunicación social por la UNER y doctor en estudios interdisciplinarios de la comunicación por la Universidad de Valencia. Colabora en diferentes revistas hispanoamericanas y dirige el blog www.arturoborra.blogspot.com. Ha publicado el libro de prosa Anotaciones en el margen (2008 y 2014) y El azar de la historia (2020); las plaquettes Cielo partido (2009), La vigilia del deseo (2013) y Esplendor saqueado (2015) y los poemarios Umbrales del naufragio (2010), Figuras de la asfixia. El libro de los otros (2012 y 2014), Para trazar lo (im)posible (2013), todo tanto (2016) y Desde lejos (2020); y ensayos Poesía como exilio. En los límites de la comunicación (2017).

 

 

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