5+1 poemas de «Mapamundi» (2021), de María del Rosario Andrada

 

Por María del Rosario Andrada*

Selección por María Mascheroni

Crédito de la foto (izq.) Eds. En danza /

(der.) www.excentrica.ar

 

 

5+1 poemas de Mapamundi (2021),

de María del Rosario Andrada

 

 

De cómo encontramos el primer mapa

 

Una noche     abrió los cajones

el misterio

se desplegó

el primer mapa

de Waldseemüller

el Universalis Cosmographia 

 

pedazos de fina madera

cayeron al suelo

eran           grabados

pintados 

 

me arrodillé 

quise unir los retazos

encontrar la fórmula

para desatar el universo

juntar nuestros cuerpos

en un sólo planisferio

 

 

 

Estación Primera

 

Recostada en el umbral

mordía el viento

acariciaba con su mano

los puntos cardinales

 

el pulso del cosmos se fragmentaba

en la profética estación 

de un mundo

 

La poeta María del Rosario Andrada

 

Hemisferio sur

 

Como 

víboras 

nacidas de un sonido atroz

los refucilos 

desatan   

 las tormentas  

 

el fango envolvió

los cuerpos

éramos arcilla tibia

vientre

hambre

tallos agitándose

en el hemisferio

sur 

 

 

 

Al oeste el chimango grita

 

Ahí donde el aguacero

cae

sobre la estaca de la muerte

filamentos de colores    vapores olorientos   

mezclados en la yerba              

caballos bárbaros  

saciando el hambre

campo abierto

en lo que alguna vez

fue una toldería

indias amaneciéndose 

en la tienda del capitán Basavilbaso de la Serna

 

al oeste            el chimango grita

en la llanura 

 

unidas en el dolor se santiguan

sin hablar siquiera su lengua 

 

 

Llegamos a Utopía

 

Llegamos a Utopía

no hay dolor

tampoco tempestad

no hay sudor 

el frio no congela

los días tienen otro nombre

 

no hay reino

ni consejeros

no hay escudos

ni casas de gobierno

no hay jueces

fiscales

sólo un cortejo fúnebre

y un cementerio hecho

a la medida de la sombra  

 

 

 

De la perpetua lágrima

 

 I

Alguien anda santiguándose

en las alturas

porque el soplo 

escapó de las tormentas

rumbea hacia el valle

como un torrente

embravecido 

 

los pájaros abandonan sus crías

la rana sale del cauce

para perderse en la yunga 

 

 

 II

Hay que atar el soplo

con tientos

en el árbol de la perpetua lágrima

y esperar que aplaque

su furia

no vaya a ser

que arrastre a los muertos

hasta el callejón de la vida

 

 

 

 

 

*(Catamarca-Argentina, 1954). Poeta y narradora. Se desempeña como reseñista literaria para el diario El Ancasti. Ha publicado en poesía Uvas del invierno (1978), Casa olvidada (1982), Tatuaron los pájaros (1988), Anuin y los senderos del fuego (1992), Los cánticos de Otmerón (1998), Profanación en las alturas (2004), El último resplandor (2007), Los señores del jaguar (2011), Huayrapuca, la madre del viento (2014), Suri patitas largas (2015), Wanaku (2017); y en cuento Las tres caras de la herejía.