5 poemas de «Transeúntes» (2022), de Rodolfo De La Riva

 

Por Rodolfo De La Riva*

Crédito de la foto (izq.) Ed. Vallejo & Co. /

(der.) Rodrigo Maldonado Arana

 

 

5 poemas de Transeúntes (2022),

de Rodolfo De La Riva

 

 

Stray Bird

 

para Manuel, antes de volverse chamán

 

Un día de estos querrás montar un escándalo.

Querrás decirle a la familia que en realidad siempre fuiste un pájaro.

 

Que ha crecido en tu corazón una pequeña brújula

y puedes pasearte como Pedro por su casa, a cualquier latitud que se te plazca, a la hora que quieras.

 

Nadie puede evitarlo.

Tienes esa pauta real maravillosa que levanta tus pies del piso y hace que te expandas como los arcoíris.

 

Si aquel día llega y estás dudando de irte,

recuerda: el camino hacia la tierra prometida está lleno de tristeza.

 

Para sobrellevar las crisis que van surgiendo, puedes guiarte de los mapas

y seguir la aguja.

 

No te olvides de seguir contando los días de viaje. Ayudará cuando sea marzo y comience la temporada de lluvia en Lima.

 

Basta, al fin, una mirada enamorada y una suerte indecente, para seguir volando hacia adelante; y tú las tienes.

 

 

Unas palabras de aliento

 

Vengo a contar que he vuelto a tener ese sueño donde estoy herido de muerte y se seca mi boca y la panza se me llena de gusanos.

 

Todavía me asfixio un poco cuando pienso en esto.

 

Yo ya sé que la vida se volverá una orgía entre vampiros.

Yo ya sé que seremos como una gema oscureciéndose.

 

Las personas mueren como moscas y se entierran cualquier día en un jardín a la vuelta de la casa.

 

Pero tampoco quiero ser aquel sujeto que jamás se dedicó así mismo unas palabras de aliento.

 

Por favor,

enfermedad, decrepitud y muerte, que dancen como doncellas inocentes alrededor de mí, calatas, como siluetas en el piso.

 

 

 

Un gran delincuente

 

El mar es lumpen.

Derrota barcos para intercambiar hombres por pescado.

 

Su habilidad está en la partitura y la repetición.

 

Allá él, siempre haciendo el mismo truquito de la ola. Se saca el ojo y lo alza desde abajo del agua.

 

Usualmente observa desde lejos, pero a veces es más atrevido y se acerca a centímetros de la gente.

 

Es un tiburón viejo del infierno.

Es un servidor político.

El mar se maneja extraordinario en los tribunales. Sabe a quién, sabe dónde, sabe cómo robarte los milagros que te quedan.

 

Y te sigue atento.

 

Va hilvanando una historia personal contigo.

 

Y luego el viejo se despide como cretino y te jala con él.

 

El poeta Rodolfo De La Riva.
Crédito de la foto: Rodrigo Maldonado Arana

 

Soy peruano y apenas me entero de algunos misterios de la ciencia política

 

Puedo mencionar a la patria y mantener la calma al final del día.

Conjugarla con los verbos ser/ estar/ luchar.

 

Puedo invocar al fuego.

Imaginar un gato quemándose.

 

Caminar hacia él y decirle que lo quiero mucho.

 

*

 

Si no saben, les cuento…

El destino del Perú se decide en frío desde una habitación secreta en el SIN

(todo viene siendo grabado, algún día lo verán).

 

Y allí también espera este mismo gato

bañado en gasolina junto a su familia y toda la collera.

 

No piden felicidad, solo un poco menos de dolor.

 

*

 

Hay otra opción.

 

Con una adenda muy sencilla, los países pueden ser objeto de derecho.

 

Quedar unos minutos en el aire y luego caer

y luego reconstruirse como cualquier concepto orgánico.

 

La expectativa de la caída me parece que es lo más importante. Incluso más que la cantidad de errores o cualquier otra cosa.

 

La política, por ejemplo, se basa en este cálculo.

 

*

 

Quizás se acaba la historia de un país cuando se pierde la ambición.

 

*

 

Un día me crucé con un señor que me robó todo lo que quiso y luego inició una carrera como presidente de la república.

 

Yo también solía simpatizar con él.

Yo también le pedí, más de una vez, que dejara en paz al gato.

 

 

 

Naturaleza post

 

Se extinguió la mora de la morera.

 

Y al manzano que sembraste en el patio de atrás

hoy lo empezó a atacar un cuervo.

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1991). Poeta. Abogado de banco. Aspirante a presidente de la junta de vecinos de su edificio. Padre de dos gatas hermosas. A través de los años, ha publicado en varias revistas y sitios web. Transeúntes es su primer poemario.

 

 

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