El presente texto fue originalmente publicado en la revista Página12 y forma parte del artículo «La Vanguardia es así», publicado el 28 de marzo de 2010. Página web: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/subnotas/3769-368-2010-03-28.html

 

Por: Página12

Crédito de la foto: Archivo MP

 

Xavier Abril y la errancia

 

Nació en Lima en 1905 y falleció en Montevideo, Uruguay, el 1º de enero de 1990.

Según cuentan muchos biógrafos, fue sonámbulo de chico. Su obra más destacada es, sin lugar a dudas, Hollywood, gran poema en prosa en el que aprovecha hasta las últimas consecuencias la naturaleza híbrida y proteica de esa especie de antigénero, que va mechando cimas líricas con pequeñas postales narrativas, y que le resulta de gran utilidad para dar cuenta de la compleja y múltiple sensibilidad urbana y moderna de Lima.

Hollywood es algo así como un libro de viajes, en ese sentido está muy próximo a Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), de Girondo. Un dinámico, elástico y frenético peregrinaje por escenarios tan cosmopolitas y exóticos como sensuales y sexuales; en el que el poeta devenido vagabundo se fascina no tanto con la modernidad sino más bien con las posibilidades que la modernidad le podría haber ofrecido al hombre: “El bulevar pasea tu elegancia en los automóviles. La cola de tu traje la lleva la muchedumbre. Te abanica el aire. Y aroman la curiosidad las notas de tus senos.

 

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Entre los más anónimos de los hombres hay uno que sabe de tu carne de melocotón en primavera. ¡Oh, bulevar, en que las mujeres fallecen de histerismo en las mejores tardes del placer y del lujo! Yo te canto, mujer de todos los hombres, porque toda la ciudad rueda hacia ti”. Aunque a partir de 1928 se declara surrealista, su obra abreva también en las greguerías de Ramón Gómez de la Serna y el ultraísmo.

En 1941 viajó hacia Chile, donde se hizo muy amigo de Huidobro, y después permaneció más de un año en Buenos Aires, donde frecuentó a Girondo, Molinari y Sabato. En 1948 volvería a nuestro país durante tres años, en los cuales recorrió íntegramente Argentina dando conferencias. En 1952 se radicó definitivamente en Uruguay, trabajando como agregado cultural en la embajada peruana.

Entre 1965 y 1967 residió en Florencia, donde se hizo también muy amigo de Jorge Guillén. Aunque ganó en 1979 el Premio Nacional de ensayo y en 1986 el Premio Nacional de Literatura, su obra es poco conocida incluso en Perú, a tal punto que muchos de sus poemas y textos permanecen inéditos.

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