Vallejo & Co. reproduce el siguiente texto que escribió Sebastián Miranda Brenes para la presentación de los poemarios Redondo y Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza (2019), de Vanessa Martínez Rivero*, y la entrevista que le realizaron con ocasión del Festival Internacional de Poesía Costa Rica (FIPCR), el 22 de octubre de este año.

 

Por Sebastián Miranda Brenes

Crédito de la foto: FIPCR

 

Viaje Circular:

desde el centro de la Tierra hasta el tiempo de la tristeza

 

Todo es un ciclo, hasta el tiempo tiende al círculo, así nos lo demuestran Albert Einstein e Illya Prigogine en sus teorías cuánticas. Y en este vivir en espiral nos movemos constantemente en busca de transformación, por eso cambiamos de ciudades, de nombres, de sexo, hasta de banderas, como Charlie García cantó en algún momento con los dientes apretados. En este viaje que creemos lineal, volvemos a los sitios que nos marcaron, ya sea en un plano físico o desde lo virtual, a través de la memoria. El punto es que hay una fuerza gravitatoria que nos hace volver a ese lugar o a ese instante para reencontrar el abrazo, la risa, pero más comúnmente la tristeza, que por lo general es nuestra ceniza que volvemos a juntar para arrancar de nuevo.

Así quiero introducir a una poeta que con dos libros publicados en un solo tomo, nos golpea fuertemente la cabeza, hasta colocarnos en el centro del planeta, para iniciar un recorrido intenso. El primer libro que les menciono se titula Redondo y el segundo Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza.

 

Entrevista

 

Sebastián Miranda Brenes [SMB]: ¿Nos contás un poco sobre vos? ¿De qué parte de Perú sos? ¿Cómo fue tu acercamiento a la poesía? ¿Cuál fue ese libro que marcó el inicio de tu trabajo literario?

Vanessa Martínez Rivero [VMR]: Empecé a escribir desde muy pequeña. Tuve la condición para la escritura en la educación, y para mí fue importante responder algunas preguntas o por último conversar conmigo. Primero no entendía lo que era la poesía, lo hacía instintivamente, hasta que después empecé a leerla y, evidentemente, perfeccioné un poco los temas que manejo. En un inicio fue como todo poeta empieza, hablar sobre el interior de uno, un poco hedonista, pero ya en los últimos libros hay una responsabilidad, una madurez poética. Sin embargo, no significa que no haya madurez poética en los primeros libros, si la hay respecto al lenguaje, pero en estos últimos alcanzo una madurez social, a eso me refiero. Entonces, todo se torna más político.

La poesía nos conecta, es la intensión de comunicar no solamente con la dulzura y la palabra, sino con ese trasfondo que lleva, ese misterio que no necesariamente se tiene que explicar. La poesía no se tiene que explicar, a mí parecer es lo que te toca. La poesía va madurando con uno.

 

 

[SMB]: Eso es un hecho, uno reencuentra poemas y pueden marcarte, y uno vuelve a ese lugar que es un texto y puede cambiarlo todo. Siempre puede ser completamente distinto cuando uno lo relee. Entiendo que además de escritora, fuiste vocalista de un grupo de punk. Una mezcla tal vez no extraña, pero sí particular. Así que cómo fue ese link entre las dos artes.

[VMR]: No sé, es un poco extraño. Desde chica tuve una sensibilidad particular y no tenía muchas amistades más que un grupo de amigas de mi barrio, pero cuando crecí sentí que no iba acorde a los objetivos ideales que ellas tenían. Cuando leí Siddhartha, de Herman Hesse, recuerdo, terminando el colegio, fue para mí importante porque me dije: “o estudias derecho o estudias artes dramáticas”, y evidentemente seguí el camino del río y decidí que me iba dedicar al arte.

Crecí la mitad de mi vida en Trujillo, una provincia del Perú, en donde antes había un conglomerado cultural exquisito. Tuve la suerte de rodearme de músicos, pintores, bailarines, roqueros y se creó un movimiento underground mientras, a la vez, nos colábamos en las presentaciones de los bancos (risas). Hay una parte del texto del Tercer ojo que dice:

… los tristes somos de izquierda noble
antagónicos de la real condición
destruimos las grandes fiestas

 

Eso es un recuerdo del porque tenemos que destruir las grandes fiestas como artistas, pero de lo que se trata es del poder en sí. Tenemos una vocación para comunicar y tenemos que aprovecharla para concientizar y humanizar.

Recibí todo ello que vino en una suerte de situación de mi vida en un momento que me marcó, y creo que si tú eres rock y tienes actitud de roquera, te quedas roquera. No soy una anarquista total (risas), no puedo, pero si voy a mucho a la equidad y me gusta la justicia.

El tema es que yo me volví cantante de punk-rock (risas), nunca anarca, nunca tan anarco-punk, pero si me gusta la música, la música buena, lo que sea pero buena y la disfruto porque maduré con eso.

 

 

[SMB]: De hecho, tenía la intención de que nos cantarás algo. ¿Te animarías a cantarnos alguna rolita (no precisamente de punk)?

[VMR]: (canta un fragmento de una canción de Lucha Reyes). Como dice Vallejo: “perdonen la tristeza”.

 

 

 

[SMB]: Antes de meternos con los dos libros que aquí vamos a presentar, hablemos un poco de los libros anteriores, donde se ve un poco de esa anarco-punk que llevás dentro, pues uno de los libros se llama: La hija del carnicero, así que quería que nos contarás un poquito sobre estos.

[VMR]: La hija del carnicero es la versión 2.0 de Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza, que es 5.0 (risas). Habla [La hija del carnicero] del victimario y la víctima social, porque la idea es de un sujeto que es consumido por la sociedad, por su padre, por su familia, por todo. Es un sujeto poético consumido que también es un victimario. Es súper fuerte, súper rock. Y agradezco mucho que este libro se siga editando, a la gente le gusta mucho.

Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza, en cambio, es mucho más político. Ya no hablo desde mí, ni de la víctima, sino que hablo de lo general, es una crítica. Pero tiene un lenguaje lírico fuerte. Y también hay mucho juego del lenguaje.

Mi segundo libro Coraza, es un libro de viajes. Es una mujer que viaja, que es autónoma de su cuerpo y al viajar lo hace con una geografía particular y decide que parte de su cuerpo puede ser explorada, es todo un descubrimiento, una exploración de la geografía. El texto habla de una mujer que viaja sola y sin miedo.

 

 

[SMB]: Para meternos en los libros que estás presentando acá, escribí lo siguiente:

“El centro del planeta es un corazón que escucha voces que lo atormentan. Voces fundidas que se precipitan a vacíos, a veces oscuros, otras iluminadas, pero sin ninguna conciencia de lo que sostiene capas arriba. Qué pasa si invertimos lo dicho y pronunciamos que nuestro corazón es el centro de un planeta, con las mismas voces que hacen eco hasta en nuestra corteza, o nuestra atmósfera que es nuestro aliento, cruzando el magma del manto, que es nuestra saliva.

Pues, en resumidas cuentas, Redondo, este primer libro, es lo que siento que nos plantea, un viaje subterráneo en nosotros, en el sistema complejo que habitamos, a través de las capas de un planeta que parece estar quedando en ruinas. ¿Contános cómo surge este libro?

[VMR]: Es un libro ecofriendly (risas), un libro de amor. Creo que parte de la misión de este hermoso festival, que alberga a 20 poetas de diferentes naciones, es entrar en esta temática [la ambiental], y este ha sido uno de los pocos festivales en que he podido encontrar una temática tan sensible e importante. Creo que los grandes podemos mejorar pero no cambiar; sin embargo, los chicos sí. Son los futuros ciudadanos de este país, y creo que hay que traerlos a escuchar poesía, queremos ciudadanos comprometidos con la poesía, con la política y, sobre todo, con cuidar la ecodiversidad.

Las privatizaciones nos están chocando en todo Latinoamérica y repercute. Está llegando acá con el tema de las universidades [protestas en la UNA de Costa Rica]. Disculpen si me pongo un poco política, pero no puedo ser una persona que pasa por alto ello en un país del que somos hermanos, esto es política ecosocial y la juventud y los niños son los que tienen que mantener y mejorar esto, porque es su futuro.

Redondo trata sobre eso. Es un libro que habla del planeta Tierra. Está dividido en cinco secciones, las capas más importantes de la Tierra. Y como el amor es iniciar como un niño a la edad que sea, es la misma forma en que el libro se desarrolló. Es una visión paralela de cómo se crea una relación, se destruye y cierras un círculo. La forma en que se destruye la relación amorosa es la misma del cómo se destruye el mundo porque ignoramos al otro. Somos egoístas, no pensamos en el futuro. Pasa lo mismo con la Tierra, entonces, tiene un lenguaje que es ecoterrestre, ecogeográfico, así que tanto como se muere la tierra apocalípticamente, vas a encontrar la muerte de la relación.

 

 

[SMB]: Ya Vanessa se adelantó un poco, pues tenía una pregunta que iba hacerle, si realmente vivíamos en el Tiempo de la tristeza, que es un tipo de cuestionamiento que podemos hacernos al ver todo lo que pasa por redes sociales y televisión. Latinoamérica está pasando por un tiempo de tristeza profunda por todas nuestras circunstancias. Y bueno para ir cerrando está parte, mencioné inicialmente a Prigogine e Einstein, pues son dos representantes esenciales de la física cuántica. Y en el libro Redondo percibo eso, saltos cuánticos entre una capa a otra, como si el planeta que somos o habitamos fuera un átomo. Denso y complejo en su centro, pero conforme vamos saliendo de él, no pierde complejidad pero si se vuelve más etéreo. Es lo que se plantea en Redondo, ir dando pasos por las diferentes capas.

Quisiera destacar una pregunta muy importante, que me marcó cuando leí el libro que dice: “¿quiénes somos nosotros en el ilusionismo de los planetas?”. Creo que esa pregunta puede cambiarle la vida a cualquiera. Pues nos confronta con nosotros mismos desde ese viaje interior y otro salto cuántico que encontramos en este tomo, es la transición de un libro a otro. Poemas de aliento medio, o sea, no tan extensos, a un libro que es un poema de largo aliento, titulado Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza. Considero que entre ambos libros hay una atmósfera, literalmente que los conecta, pues el final de Redondo nos sublima y nos hace parte del aire que cargamos, garantizándonos un efecto invernadero para lo que nos queda asegurándonos la calidez en un abrazo gaseoso que nos habitarán los ojos como tristes cartas, y así el olor de la soledad de una muerte lenta se extiende por los residuos de nuestra memoria y nos deposita en otra dimensión: en el centro del tiempo de la tristeza.

Considero que sos una poeta que recorrés kilómetros desde el papel. En este caso, andás por las ruinas de los abandonos, por los escombros de una patria y las sombras de una religión que alimenta el fuego con el que arden ciudades enteras, como Roma, Lima, ¿Guácimo? Hago esta metáfora, porque el fuego, algo tan simbólico para nosotros, en este libro es la luz que va proyectando las imágenes sobre las paredes y nos permiten ir cavando nuevamente hacia nuestro núcleo, o sea nuestro corazón.

Vanessa, ¿nos regala una lectura final de estos libros?

[VMR]: Voy a leer un poema final para los chicos que están acá.

 

La cocodrilo

 

La cocodrilo bajo el agua,

cuenta anfibios para meditar,

seduce pirañas

que rascan su lomo

y en bocanadas, irritable, las devora.

Realmente

no pierde el tiempo.

Te espera.

 

Y otro chiquitico:

 

Efecto invernadero

 

Ser de ti tarde de oropel,

flama ansiosa muerta por el amor de los hombres

que embriaga sus dichas censuradas.

La omisión, una silvestre carnívora enredándose

en el busto

hasta desflorarlo.

Abrazo sensual y feroz hospital de mariposas,

quimera en pánico dejando el vocablo

al hilo de las detonaciones.

Tú y todas las patrullas

(la expiración del hábitat alado)

escarnecen su trinar enloquecido.

¿Quiénes somos nosotros en el ilusionismo

de los planetas?

¿El efecto invernadero de nuestro último clima?

 

La poeta Vanessa Martínez en el Festival Internacional de Poesía de Costa Rica 2019

 

[SMB]: Excelente, Vane. Nos queda un espacio pequeñito para hacer un juego. Voy ir diciéndote una palabra y vos me respondés de inmediato lo que se te viene a la mente.

[VMR]: ok.

[SMB]: ¿Un libro?

[VMR]: Los heraldos negros.

[SMB]: ¿Una autora?

[VMR]: Blanca Varela.

[SMB]: ¿Un Autor?

[VMR]: Vallejo.

[SMB]: ¿Un poema?

[VMR]: de acuerdo al ánimo (risas).

[SMB]: ¿Perú?

[VMR]: No, el mundo.

[SMB]: ¿Costa Rica?

[VMR]: Ahora sí (risas).

[SMB]: ¿Esta noche?

[VMR]: por su puesto (risas a carcajadas).

 

 

 

 

*(Lima-Perú, 1979). Poeta y cantante. Ha sido vocalista de la banda de punk-rock Tsunamikill. Es autora de los poemarios La hija del carnicero (2007), Coraza (2009), Carne (2012), Redondo (2015) y Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza (2018), estos últimos reeditados este 2019. Una antología de su obra fue publicada en Guayaquil en el año 2012 con el nombre de Cartografías de la carne por la editoral La one hit wonder. Su poemario La hija del carnicero fue reeditado el año 2014 en Ciudad de México por la editorial La rueda cartonera. Ha sido invitada a diversos festivales de poesía y colaborado con numerosas revistas del extranjero. Es parte de la organización del Festival de poesía de Lima.

Deja un comentario