Texto de presentación del poeta Rodolfo Häsler para el poemario Carcaj: Vislumbres, de la poeta argentina Mercedes Roffé, publicado este año por la editorial Vaso Roto.

 
 

Por: Rodolfo Häsler

 
 

Sobre CARCAJ: VISLUMBRES,

de Mercedes Roffé

 

 

Esta nueva publicación de la reconocida poeta Mercedes Roffé, Carcaj: Vislumbres, recién publicado por Vaso Roto, de Madrid-México, conforma, ante todo, un paisaje. En esta ocasión, tras tantos celebrados y destacables libros de poesía, podríamos añadir que se trata de un paisaje muy contemporáneo que en realidad esconde muchos otros paisajes. La fuerza de persuasión de estos poemas, que tienen la característica, por primera vez en su obra, de leerse de un impulso, como si la respiración no contase y predominara una urgencia acuciante por mencionar, como dicho, esa fuerza tremenda de persuasión que recibimos mientras se lee incide sobre el cuerpo.

El cuerpo es aquí casi fuente de escritura. Motivo y hasta sostén. Si en la obra anterior de Mercedes Roffé cualquier tentativa de presentación siempre iba a quedar incompleta por la diversidad y el alcance de su dimensión, su universo creativo, eso sí, está marcado por una notable homogeneidad. Aquí, Carcaj: Vislumbres, rompe el molde y se convierte con toda seguridad en un inicio, o en una obra solitaria, marcada por la extrañeza. Lazos evidentes con el paisaje urbano, a veces también el paisaje natural, externos, internos, íntimos: partiendo a veces de una experiencia figurativa se alcanza esa transformación que eleva la poesía a categoría de arte, y es que aquí se alcanza la plena abstracción, o podríamos decir sublimación, permitiendo así que esa experiencia tan suya, y tan reposada, esa mirada hacia fuera tan entrenada, pueda permitir el contraste que recibe el lector, y de ese choque alcanzar la universalidad. Pero siempre, y de manera evidente muchas veces, en otras casi oculto, pero bien patente, hay una actitud jocosa, es decir: la escritura poética mediante el recurso de la jocosidad toma una distancia que calificaría aquí de liberadora. La transformación que deja en el lector llega por una esquina casi misteriosa, pero tremendamente eficaz, acompañando el momento de una hermosa sensación de alivio. En una entrevista publicada en el volumen conjunto Versos comunicantes, editado en México en 2002, Mercedes Roffé dice: “ en algún momento mencioné a Catulo, que es un poeta que siempre me acompaña. Creo que sobre todo en la época en que escribí Cámara baja, mi espíritu estaba muy cerca de esa jocosidad alejandrina. Cámara baja es uno de los libros que yo pienso como mi ars Amandi – el otro es La noche y las palabras – , y si bien sé que en los dos se transmite una intensidad que no intenta nunca desdecirse, también es cierto que la intensidad siempre deja un espacio para la ironía, la sonrisa, la pirueta, si se quiere, del dandy”.

La poesía de Mercedes Roffé, como se ha dicho en ocasiones, nace de un sujeto escindido entre mundos, lenguas, culturas, y desde esa privilegiada atalaya, nos señala, es decir, nos obliga a ver todo aquello que el peso de la inmediatez no nos deja ver en su totalidad. Como si se tratase de una adivina, una profetisa, dialogando con la incómoda y certera figura de Cassandra. Y es que se trata, cómo no, de una figura y una postura inmensamente necesarias y que le proporciona hondura a su escritura.

Vemos que esa evidente urgencia por descubrir, esa presente e incesante curiosidad, van de un significante que brota a medida que escribe, para llegar a un significado que es un corpus vivo, un nuevo tránsito, pasaje, movimiento, sobre la cartografía de la vida. Mercedes Roffé es una poeta exigente, eso lo sabemos sus lectores y amigos, para quien la poesía ha de conseguir ese deslumbramiento que acaba por cerrarnos los ojos, y al abrirlos más tarde, sentir la exigencia de una nueva situación. Y si no es así qué sentido tiene la escritura, si no va unida a la vida, si no crece con la autora, si no nos pasea sin pedir permiso entre el dolor y el gozo.

Carcaj: Vislumbres rompe toda aproximación convencional. El cuerpo está, y desde ese contingente se habla con lengua de navaja. Vemos en un fragmento que dice:

despacio / muy despacio / como leer / como los dedos / como / el desplazarse / de la memoria en el tiempo // como tantea siempre el pie / extranjero / en su pregunta / juicioso y parco y precavido / siempre / prudente / despacioso

Esa tentativa presente, y la duda y el vaivén en la mente. A mayor conocimiento más zozobra. La poesía como una necesidad que solo se descubre parcialmente, colocada de lado, de costado. Se va avanzando en lo que se dice, pero a cada respiro se siente su contradicción, ese lugar indefinido donde bulle la fuente de la palabra, que puede ser y no ser, deslumbrar o negar, cerrar o abrir. Se escribe aquí desde un afuera, a partir de una situación de contemplación, que permite dejarse empapar por lo que vibra alrededor y que obliga al acto de escribir. Se trata en todo momento de una construcción absolutamente expresiva, que recuerda a la obra de algunos pintores alemanes, de repente pienso en Kirchner y esas vistas desde un punto fijo, y en donde el fluir urbano trascurre aparte, sigue su ritmo, sin percatarse de la atenta mirada que lo atenaza, sólo cambia el estado de ánimo una fuerte alteración de los colores, rostros verdes, pelo morado, abrigos verde esmeralda.

Azul intenso parecería ser el color de este nuevo libro de Mercedes Roffé, un azul que proviene del pensamiento, de la reflexión, pero una reflexión permeada de emoción que es lo que nos la hace imprescindible. La palabra reclama su rebeldía contra tiempos de uniformidad, es una lumbre que señala un vértice, una mutación entre semejanza y diferencia, una voz que reclama un instante de existencia, una postrera bocanada de aire, mientras el cuerpo desciende y se esconde en un lugar incierto, cerca de la garganta, buscando la esperanza, silbando un retazo de luz, aquella que solo los poetas dotados de misterio saben prender.

Es un privilegio tener a Mercedes Roffé hoy en el Laboratorio, escucharla nos va a transformar.

 

 

 

Presentación llevada a cabo en el Laboratorio de Escritura, en la ciudad de Barcelona – España, el 15 de mayo de 2014.

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