Por Juan de la Fuente*

Crédito de la foto Mario Pera /

(de izq. a der. Juan de la Fuente, Vanessa Martínez

y Violeta Barrientos)

 

 

Sobre Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza (2018),

de Vanessa Martínez

La tristeza puede volverse inconmensurable, tanto que para llorar no son suficientes nuestros dos ojos: hace falta un tercer ojo, ni tuyo ni mío sino nuestro, una especie de tercer corazón. Entre el yo y el tú hay un sueño que ha quedado atrás, un sueño roto por una terrible explosión interna, que ha lanzado al vacío exterior los retazos de un encuentro abolido por la realidad.

El nuevo libro de Vanessa Martínez es el viaje de quien busca recobrar las piezas de un mundo del cual forma parte y que ha sido dividido, separado, apartado de su integridad original y cuyos límites son heridas, son dolor. Un dolor que interroga y se interroga: “¿Podré perderme entre las razas sin dejar derramar mi luz? / ¿Podré cantar yo, olvidada voz, la desmemoriada letanía que nos incendia?”.

 

Presentación del poemario, de izq. a der. Juan de la Fuente, Vanessa Martínez y Violeta Barrientos. Lima, 2018

Presentación del poemario, de izq. a der. Juan de la Fuente, Vanessa Martínez y Violeta Barrientos.
Lima, 2018

 

En una reciente entrevista, Vanessa ha dicho que “Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza”: “es un “río”, pero de sangres que confluyen y se hacen una voz, al unísono, en letanía.” Sangres que también son gritos, añadiría yo, gritos que intentan ser escuchados desde el otro lado de la tierra, pues han sido condenados al exilio o al pasado perpetuo. “Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza” nos remite a ese momento en que el orden se rompió por sus propias leyes y debe reconstruir una forma, encontrar un cauce, un destino para recuperar la estructura que contiene a la vida. Los gritos, las voces, los silencios van hilvanando un tejido compuesto de palabras en busca de su significado primigenio. Significado que ha sido olvidado en el destierro del lenguaje. Buscar, perder, reencontrar, reencontrarse dentro y fuera de uno es, entonces, el viaje emprendido por la poeta para reconocerse en el mundo “… como un grano apacible de arena que rueda / y se va alejando / por el impulso de su derecho  a huir / para ser más roca / Para ser más piedra vagabunda / Más memoria de las calles hasta ser tocadas / por la lluvia que invocamos”.

Hace años en un recital de Barranco escuché estos versos: “Roma / Roma que es igual al amor invertido / Se nos incendia”. Esta Roma, que se perdió dos veces para que Vanessa pudiera alcanzar el poema definitivo y que después ha tenido que recobrar a través de fragmentos y recuerdos; esta Roma es, precisamente, la que sostiene su voz a lo largo del viaje de regreso a ella. Roma y Dios; Roma y Vallejo, a quien al inicio del poema le pregunta: “¡Oh Padre César!, ¿por qué no me has abandonado?”. Un padre con el que se fusiona para hallar una tercera voz, un diálogo de uno, un monólogo de varias voces que se integran en un solo y único río que los gobierna: porque “queremos olvidar / e inevitablemente / volvemos a escribir”.

 

 

3 ojo

 

Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza es un poema que se escribe, incluso, más allá de la voluntad de la autora. Es un poema que de alguna o de varias maneras la va escribiendo a ella, como si cada una de sus palabras fueran pasos, saltos, caídas… Y levantarse de nuevo y despertar y volver al lugar donde siempre tenía que estar. Palabras como “ejercicios de sobrevivencia” que alguien nos enseña, y que nos devuelven al origen, a la madre: “la madre muchas veces / como el primer símbolo / y como la primera mano del perdón / para nuestra ambición / que crece minúscula desde / nuestro paraíso que se torna infierno”.

 

Presentación del poemario,con lectura dramatizada del actor Juan Manuel Ochoa. Lima, 2018.

Presentación del poemario,con lectura dramatizada del actor Juan Manuel Ochoa.
Lima, 2018.

 

Libro fuerte, áspero, rotundo como el filo que corta en pedazos la realidad y el amor: “Los amantes se parten en actos de 5, 4, 3, 2, 1 / hasta terminar descuartizados / Si ves el vacío de sus lomos / encontrarás una región capilar / frondosa y perfumada / Para sopesar sus caídas / en la soledad del olor / y escucharlos aullar”. Se trata de un libro en el que la reflexión atraviesa con fuerza el poema, sin llegar a ser filosofía; en el que la crítica social irrumpe severamente en las palabras sin llegar a ser política; un libro, en el que la mujer recobra para sí misma y para el mundo la unidad y la trascendencia de lo humano. En fin, Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza es un libro que cuando te has abandonado plenamente a la autoridad de su lenguaje, se detiene, te despierta, te dice que ha llegado el momento, que ya es hora de que empieces a caminar tú solo.

 

 

 

 

 

*(Lima-Perú). Poeta, escritor y periodista. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde siguió además la carrera de Literatura. Tiene estudios de posgrado en Comunicación Corporativa y Comunicación Digital. Ha ganado el Concurso de la Municipalidad de Lima (1981), el Concurso Manuel González Prada (1985) y el Concurso El Poeta Joven del Perú (1985). Tiene más de treinta años de experiencia en periodismo, veinte de los cuales ha dedicado al periodismo corporativo. Fue editor de La Revista Cultural del diario El Peruano y de la revista cultural Fin de Siglo; además de trabajar y colaborar en diversos medios escritos como el diario Gestión y el diario El Comercio. Ha publicado en poesía Declaración de Ausencia (1999), Las barcas que se despiden del sol (2008), La belleza no es un lugar (2010) y Puentes para atravesar la noche (2016).

 

 

 

**(Lima-Perú, 1979). Poeta y cantante. Ha sido vocalista de la banda de punk-rock Tsunamikill. Es parte de la organización del Festival de poesía de Lima. Ha sido invitada a diversos festivales de poesía y colaborado con numerosas revistas del extranjero. Ha publicado en poesía La hija del carnicero (2007; 2014), Coraza (2009), Carne (2012), Redondo (2015) y Un tercer ojo para el tiempo de la tristeza (2018). Una antología de su obra fue publicada en Guayaquil en el año 2012 con el nombre de Cartografías de la carne.

Deja un comentario