Por José Antonio Santano*

Crédito de la foto (Izq.) Ed. Vitruvio /

(Der.) Autor

 

 

 

Sobre No eres nadie hasta que te disparan (2016),

de Rafael Soler**

 

Hay libros que dejan una huella imborrable. Los hay conmovedores, entrañables, de una inmensa belleza, ingeniosos, extravagantes, sublimes, etc., etc. Creo no equivocarme si afirmo que confluyen en “Mortal y rosa”, de Francisco Umbral todos esos calificativos y más, tal vez, su mejor libro desde mi punto de vista. Umbral dejó escrito en ese libro: «Si no hay transparencia no hay escritura […] El escritor tiene que dejar pasar la luz del mundo sobre la cuartilla, el sol de la escritura. […] La prosa es prosa porque tiene sombra, la sombra del tío que está encima. Si no tiene sombras es poesía». Hoy, dicho libro me sirve de pórtico y modelo para hablar de otro bien distinto, sin sombras, y, consecuentemente, de poesía: No eres nadie hasta que te disparan, del poeta Rafael Soler (Valencia, 1947).

 

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Este es el cuarto que el sello editorial Vitruvio publica, anteriores fueron Maneras de volver, Las cartas que debía y Ácido almíbar, que ya tuve ocasión de comentar en este misma sección hace unos meses. Si en aquella ocasión escribía: «Soler interioriza todo lo que le rodea, ya sean objetos o pensamientos, de tal manera que una vez dentro nos revela lo hallado, es decir, lo trascendido. En esa interiorización de la verdad –su verdad- el poeta se abstrae hasta el límite, creando un universo propio donde la palabra se hace luz y vida» -transparencia-, ahora no puedo sino destacar su singularísima voz, tan distinta y distinguible a la vez, que nos envuelve hasta levitar en el espacio y sus silencios. La voz de un poeta que no se achica ante nada, para el cual el reto mismo de la vida produce en sus versos esa tensión necesaria para expresar, plenamente, la originalidad, los detalles, aunando narrativa y lírica, fondo y forma en un estilo único que hace de él uno de los poetas españoles más destacados.

Rafael Soler nos conduce en esta obra a los “asombros”, en esa pretensión de abismarse en el misterio de las cosas, de su sencillez hasta trascenderla, para casi desaparecer, que vendrá a explicar en sí mismo el título  de este arriesgado y original texto, “No eres nadie hasta que te disparan”, que estructurado en seis partes independientes u autóctonas (,Cuaderno de Elvira, Cuadernos de Martín, Cuaderno de Abel, De cuanto pudo acontecer y no sucede, El cine, en el cine y Epílogo, y no), conforman un solo objeto poético, una voz armónica y luminosa, que no se deja influenciar por ninguna moda y que busca en la infinita soledad todos los silencios existentes, la vida misma. Esta es la razón de ser del poeta, la savia recogida durante este tiempo de madurez que lo agita hasta alcanzar la plenitud toda del lenguaje, de la palabra que vuela como un pájaro por los confines celestes de la poesía verdadera, esa que suena muy adentro de la nada para convertirse en alma luz de un tiempo tan extraño como deshumanizado.

 

El poeta Rafael Soler.

El poeta Rafael Soler.

 

El poeta, harto de tanta mediocridad, y bastándose de la palabra no ha dudado un momento para crear un espacio y un tiempo nuevo, una forma distinta de temblor, de luz que alumbre el camino habitado por tan devastadoras sombras. Como ejemplo de lo dicho hasta ahora cabría seleccionar cualquier poema de los contenidos en “No eres nadie hasta que te disparan”, cualquiera, pero uno solo sería suficiente para ilustrarlo, porque verdaderamente Elvira, Martín y Abel, son personajes corrientes de un guión, de una acción, nombres escritos sobre el papel y un argumento sólido y suficiente; diría más, unos versos solo resumirían la verdad que persigue el poeta, que devuelve la poesía a su estado puro, a la raíz del ser, a la olvidada locura cervantina como única verdad capaz de transformar el mundo. Sabe Rafael Soler de ese empeño y así lo escribe en el poema “La falsa pulcritud de los escombros: «De espalda a la pared / los locos crónicos son de natural pacífico / y muy conservadores […] // un loco crónico alza sus brazos para llamar al sol / y aunque viva perseguido de invisibles  amenazas / enquistado tenaz en su rutina / puede sorprenderte con un don inesperado / multiplicar digamos mil quinientos doce / por tu matrícula de coche / y salir indemne del empeño / aunque lleve en el bolsillo una pinza de colgar…».

Una vez más la personalísima voz de Soler, esa forma tan suya de construir metáforas, los variados matices sintácticos y semánticos no hacen sino constatar la existencia de una poesía viva, capaz de alterarnos, por encontrar en ella una fuerza especial, una verdadera eclosión poética que no puede dejar pasar ningún lector que se precie. Sin duda alguna, “No eres nadie hasta que te disparan” sitúa a Soler en un lugar preeminente dentro del actual panorama poético español.

 

 

 

 

 

*(Baena-España, 1957). Graduado Social por la Universidad de Granada (España), técnico superior en Relaciones industriales por la Universidad de Alcalá de Henares (España) y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Almería (España). Ha publicado Canción Popular en la Villa de Baena (1986), Profecía de Otoño (1994), Grafías de Pasión. Prosa y poesía sobre la Semana Santa de Baena (1998), Exilio en Caridemo (1998), Íntima heredad (1998), La piedra escrita (2000), Árbol de bendición. Antología literaria al olivo (2001), Suerte de alquimia (2003), Las edades de arcilla (2005), Il vollo degla anni (Antología poetica personale) (Italia, 2007), La cortaera (artículos periodísticos 2001-2004) (2007), Caleidoscopio (2010), Estación Sur (Aforismos, 2012), Tiempo gris de cosmos (2014), Memorial de silencios (2014), Los silencios de La Cava (2015), entre varios otros.

 

 

 

*(Valencia-España, 1947). Estudió ingeniería y sociología. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica. Ha publicado en poesía Los sitios interiores (sonata urgente) (1980), Maneras de volver (2009), Las cartas que debía (2011), La vida en un puño (2012), Pie de página (2012) y Ácido almíbar (2014) y No eres nadie hasta que te disparan (2016); y en narrativa El grito (1979), Cuentos de ahora mismo (1980), El corazón del lobo (1981), El Mirador (1981), El sueño de Torba (1983) y Barranco (1985). Ha sido merecedor de los premios Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2015, el Premio Cáceres 1982, Premio Ateneo de La Laguna 1980, Premio Primera Bienal Ámbito Literario 1978, entre otros.

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