Texto publicado por el autor en la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, año 1, N° 1, en 1975; pp. 210-213.

 

Por: Jorge Cornejo Polar*

Crédito de la foto: Archivo Mario Pera

 

 

 

Abril, Xavier: EGUREN, EL OSCURO (El Simbolismo en América)

― Córdoba (Argentina), Universidad Nacional de Córdoba, 1970.

 

 

Xavier Abril (1905) es sin duda una de las figuras principales en el proceso literario peruano del siglo veinte. Introductor temprano del surrealismo de sus colaboraciones en la revista Amauta y luego protagonista él mismo de nuestra breve pero intensa aventura surrealista con libros como Hollywood (1931) y Difícil Trabajo (1935) lo que no se opone a la participación en «un ideal clásico elegido en la tradición hispana», como señala Alberto Escobar y como se comprueba en Descubrimiento del alba (1937), Abril ha dedicado después una buena parte de su ejercicio intelectual a la tarea crítica destinada principalmente al estudio de los dos más grandes poetas peruanos, Vallejo y Eguren. Abril resulta ser así en el Perú excelente ejemplo de aquellos escritores en los que la faz creadora se da junto con la aptitud crítica sin incompatibilidades ni interferencias y en los que ―es más― esta capacidad para el análisis y el juicio aparece como reforzada e iluminada por el ejercicio mismo del poetizar. No se piense, sin embargo, que Abril es un crítico puramente intuitivo, impresionista, ajeno al rigor o a la erudición. Por el contrario, sus obras de este género revelan una amplísima cultura, una profunda seriedad en el análisis que se asienta sobre los logros de una exquisita sensibilidad mientras que un poderoso fuego ―el fuego de la pasión por la literatura, de la pasión por «su verdad» anima y envuelve el conjunto todo.

 

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El poeta peruano José María Eguren, gran Simbolista y uno de los principales, sino el iniciador de la renovación de la poesía peruana a una lírica moderna.
Foto: http://literatura.wikia.com/

 

La vocación vallejiana de Abril, bastante conocida, se ha plasmado en libros como Vallejo, ensayo de aproximación crítica (1958) y César Vallejo o la Teoría poética (1962) y en una labor permanente de difusión de la obra del poeta de Santiago de Chuco. No había ocurrido lo mismo con sus trabajos de investigación sobre la poesía de Eguren que sólo recientemente han visto la luz a través de un libro fundamental: Eguren, el oscuro al que dedicamos esta nota.

Eguren, el oscuro constituye, sin  lugar a dudas, el más vasto trabajo crítico que se haya emprendido hasta ahora sobre la obra del poeta de La canción de las figuras. Por eso mismo representa un significativo aporte a la bibliografía existente sobre el tema que es importante aunque escasa y en la que figuran sólo los sucesivos y sapientes estudios de Estuardo Núñez, (José María Eguren: Vida y obra, Lima, Villanueva, 1964), el libro valioso aunque poco sistemático de Emilio Armaza, (Eguren, Lima, Mejía Baca, 1959), a lo que debe añadirse ahora el profundo y abarcador análisis de Ricardo Silva Santisteban que figura como introducción a la edición de Obras Completas de Eguren publicada por Mosca Azul Editores (Lima, 1974).

Eguren, el obscuro se organiza en cuatro partes fundamentales dedicadas respectivamente a la poesía (la más extensa), la prosa, los símbolos y a la crítica sobre la obra egureniana. Pero el libro comprende además una antología de textos poéticos y en prosa, una bibliografía muy completa y un nutrido apéndice en el que en veinte apartados se dilucida una serie de cuestiones vinculadas a los temas centrales de la investigación. En este sentido cabe afirmar que Eguren, el obscuro puede ser considerado como una especie de «suma» o compendio del saber egureniano en el que aparte del análisis e interpretación personales del autor, se da parejamente razón crítica  de prácticamente todo cuanto se ha escrito sobre el tema y se ofrece una copiosa información. La obra de Abril resulta así una pieza de lectura indispensable para quien se interese en el estudio de Eguren y ―en la medida de la importancia de este autor― para el conocimiento general de la evolución de la poesía peruana en la presente centuria.

 

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Jorge Cornejo Polar
Crédito: http://alvarosarco.blogspot.com/2010/08/el-centenario-de-alberto-hidalgo.htm

 

Abril emprende el estudio de la obra poética de Eguren premunido de un triple instrumento metodológico: 1) la investigación temática que lo lleva a recorrer con cabal conocimiento y fina intuición, las estancias básicas, las líneas fundamentales y también los matices y particularidades del mundo creado por el poeta; 2) el análisis formal gracias al que descubre y explícita los procedimientos estilísticos en que tal creación se plasma; y 3) la indagación de fuentes e influencias y el trabajo comparativo que conduces al establecimiento del cuadro general  de autores y movimientos literarios actuantes en o vinculados a la obra de Eguren. De todo ello nos atrae especialmente el finísimo tratamiento de la simbología egureniana ―las torres, las horas, los colores―, la sagaz interpretación de elementos básicos del cosmos poético estudiado ―la antigüedad caballeresca, el mundo mítico― y la clara elucidación de los rasgos fundamentales de esta poesía como el hermetismo o la vinculación con el arte musical. La descripción de las relaciones de Eguren con el Modernismo y el esfuerzo tendiente a ubicar a este poeta y a su obra en el lugar preciso que les corresponde en el proceso de la poesía en el Perú, nos parecen igualmente logrados propósitos del libro, así como el recuento y explicación de las técnicas y procedimientos estilísticos. Es evidente, sin embargo, que la tesis central del libro consiste en la proposición según la cual Eguren es el «primer simbolista de la lengua: el precursor de la poesía pura en el Perú y América». Para demostrarla Abril recurre a dos órdenes de argumentaciones: unas que brotan del análisis de los textos mismos y que concluyen en la comprobación indiscutible de la esencia simbolista de la poesía de Eguren y otras que parten de la revisión de las relaciones de nuestro poeta con escritores simbolistas europeos y especialmente con Stéphane Mallarmé. Cabe advertir a este respecto que si la filiación mallarneana de Eguren parece resultar suficientemente probada, sus vinculaciones con otros poetas simbolistas no se ven tan claramente (los hilos de la relación son en ocasiones extremadamente tenues). De aquí que esta sea la parte más discutible del libro la que por ello mismo pueda suscitar las más serias observaciones.

El capítulo referente a la crítica formulada sobre Eguren (una especie de crítica de la crítica) merece en cambio mención especial no sólo por lo completo de la información que trae (hay algunos textos, especialmente de autores extranjeros, casi totalmente desconocidos en el Perú) sino particularmente por la acabada discusión a que se someten los principales juicios traídos a colación.

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«Eguren, el oscuro. (El simbolismo en América)», de Xavier Abril.
Publicado en Córdoba, 1970.
En 1971 mereció el Premio Nacional otorgado a los ensayos literarios.

 

La parte destinada al análisis de la prosa de Eguren, finalmente, permite el acceso a una zona de la creación de este autor generalmente dejada de lado por la crítica (salvo los estudios y recopilaciones de Estuardo Núñez) y poco conocida por el público en general. Se trata de un ceñido capítulo en el que se ejercita una aguda y pertinente crítica de ideas que a la vez que esclarece las concepciones filosóficas, estéticas y literarias del escritor estudiado, sirve de complemento al capítulo destinado al problema de las fuentes e influencias.

Decíamos al comienzo que en este caso la calidad poética de Abril no sólo no interfiere sino que, al contrario, fortalece y agudiza la aptitud crítica. Y así es efectivamente: sólo un poeta, creemos, podría haber tenido la finura y delicadeza de espíritu indispensables para viajar con tanta atención por todas las estancias de un mundo tan complejo, exquisito y difícil como el de Eguren, para haber accedido de tan profunda manera a la revelación de sus secretos más íntimos, para haber logrado identificarse así, de este amoroso y total modo, con el espíritu de otro poeta. He aquí, pues, un gran libro de crítica que es a la vez un libro hermoso en todos los sentidos. Xavier Abril confirma así, una vez más, su condición de pieza clave en el cuadro de la literatura peruana contemporánea.

 

 

 

 

*(Arequipa, 1930-Lima, 2004). Profesor, crítico e investigador de la literatura y la cultura hispanoamericana. Principal estudioso del costumbrismo literario. Fue director general del Instituto Nacional de Cultura del Perú, consultor de la UNESCO, miembro fundador del Consejo Editorial de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana y miembro de la Academia Peruana de la Lengua. Publicó los ensayos Dos ensayos sobre Pardo y Aliaga (1967), Sobre Segura (1970) y Felipe Pardo y Aliaga, el inconforme (2000).

2 Responses

  1. roberto

    nadie que lea, al menos las nociones de los poetas esenciales del, peru,puede obviar a eguren
    provoca un estado obsesivo al leerlo,al igual que me paso con martin adan y blanca varela..de quien
    tomo un verso final de uno de sus poemas..»elsueño, la claridad absoluta»..precisamente cae con justicia
    este frase o verdad universal?..en jose maria eguren, no habra otro autor simbolista jamas como el
    por lo menos en el peru., a lo mejor esto suena sacrilego, pero tengo la intuicion que es asi.

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