Vallejo & Co., presenta una nota sobre Backstage. 18 entrevistas (y algunas notas) alrededor de la poesía contemporánea (2017), de Maurizio Medo.

 

Por Luis Enrique Mendoza

Crédito de la foto: Ed. Liliputienses

 

 

 

Sobre Backstage. 18 entrevistas (y algunas notas) alrededor

de la poesía contemporánea, de Maurizio Medo

 

 

Existen entrevistas y entrevistas. A mí me interesan las entrevistas de lo imperecedero, aquellas contiendas verbales donde la fuerza del pensamiento se impone. Es el caso, por ejemplo, de las entrevistas que realizara Brian Magee a diversos filósofos contemporáneos, o las de Oriana Fallaci a personajes políticos del siglo XX. En el terreno de la poesía, destacan las entrevistas del mexicano José Ángel Leyva y, en la escena local, las viejas entrevistas de Wolfgang Luchting a escritores peruanos del setenta. En esta nota quiero hacer referencia al reciente libro de Maurizio Medo, “Backstage. 18 entrevistas (y algunas notas) alrededor de la poesía contemporánea”.

El libro se compone de bloques verbales, fotos y poemas. Entre los entrevistados figuran José Kozer (Cuba), Tamara Kamenszain (Argentina), Eduardo Milán (Uruguay), Raúl Zurita (Chile), Charles Bernstein (Estados Unidos), Roger Santiváñez (Perú), Victoria Guerrero (Perú), Mario Arteca (Argentina), Su Xiaoxiao (España), y varios más.

La premisa del libro es la siguiente: el reseñismo de 500 palabras suele ser “ramplón” porque suele apelar a categorías que no dan cuenta de las nuevas exploraciones escriturales. Frente a esta situación, Backstage revindica el diálogo en lugar del monólogo y propone una muestra de escritores que agrietan la escritura desde la propia escritura. Extrapolando una idea de Mario Arteca, el libro busca visibilizar “…cartografías mentales y mixturas de discursos que rompen con la sincronía de una lectura tradicional de la poesía”.

 

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En el libro, la mayoría de intervenciones ponen en cuestión el marco de referencia sobre el que descansa la discusión literaria. Las nociones de “experimentación”, “neobarroco”, “yo poético”, “poesía”, “nacionalidad”, son puestas en duda a lo largo de las entrevistas, a veces para afirmar un significado clausurado y otras para cuestionarlo. Visto así, el coro de preguntas y respuestas adoptan una función pedagógica y subversiva frente a la conciencia del lector.

En conexión con las artes visuales, los encuadres de Medo sitúan la problemática de la escritura en un plano de fuga frente a los géneros literarios. Las ideas desempacadas adoptan un tono de protesta contra la sedimentación del habla convencional. Y como toda protesta, el repertorio busca hacer explícito su rechazo hacia el anquilosamiento del pensamiento. “La basura impera y hay que rechazarla”, dice José Kozer en una intervención. Backstage, esa antesala sin espectáculo, bien podría haberse titulado de esa manera. A viva voz.

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