Por Bruno Pólack

Crédito de la foto (Izq. www.festivalpoesianicaragua.com)/

(Der. FIPLima)

 

 

Renato Sandoval y el FipLima:

3 meses después de la denuncia, por Bruno Pólack

 

 

Han pasado tres meses desde que se hizo pública la denuncia en la revista Caretas contra Renato Sandoval y Javier Llaxacóndor por malos manejos económicos en el Festival Internacional de Poesía de Lima (FipLima) y me parecen necesarias algunas consideraciones:

 

(Uno)

Lo más penoso de todo, sin duda, ha sido que Renato Sandoval, en su calidad de director del festival, no ha podido esclarecer absolutamente nada de lo consignado en la denuncia. Los que han podido leerla sabrán que consta de siete puntos donde, de manera detallada, se pone en evidencia los dudosos manejos por parte de Sandoval y Javier Llaxacóndor (en su calidad de tesorero) y que, lamentablemente, ni uno solo de estos puntos ha sido explicado ni desmentido. Pasados varios meses, y con tiempo más que suficiente para demostrar con pruebas de que la denuncia era falsa, no han podido, ni intentado, hacerlo. Nunca más cierto como en este caso que el que calla, otorga.

 

(Dos)

Lo que sí hizo Renato Sandoval fue enviar dos cartas al director de la revista Caretas mostrando su fastidio por la denuncia hecha pública en ese semanario y además, como era de esperar, descalificando a los denunciantes (a Luis Enrique Mendoza y a mí): como personas, como poetas, como fundadores del FipLima, y un largo etc. Por supuesto que en ningún momento respondimos a ninguna de las ofensas porque hubiera desvirtuado la denuncia y nos hubiera alejado de lo que buscábamos y de lo que todo el mundo esperaba: que intente demostrar que la denuncia era falsa, que mentíamos. Que intente responder a la denuncia punto por punto. Que intente, de alguna manera, limpiar la imagen del Festival que ha manchado con sus actos. Pero nada.

 

(Tres)

Hay un solo punto que me gustaría desmentir de lo dicho por Renato Sandoval puesto que se refiere directamente a nuestra participación como fundadores y como organizadores del FipLima. Sandoval miente cuando dice que nos despidió de la organización del festival. ¿Cómo lo pruebo? Con los correos de renuncia que le enviamos, con copia a todo el equipo de fundadores, cuando tuvimos pruebas fehacientes de sus pillerías apañadas por Llaxacóndor. De los 7 integrantes en ese momento, renunciamos 4, y las cartas de todos así como las respuestas de asombro de Sandoval por las renuncias están como pruebas (las que puedo enviar a cualquier persona que me lo solicite).

 

FipLima2012-afiche

 

(Cuatro)

Otra hecho penoso fue la manera como Renato Sandoval utilizó y se escudó tras la imagen del FipLima diciendo que era una denuncia y un ataque contra el festival mismo, lo cual es totalmente falso y tendencioso. La denuncia fue exclusivamente contra él y contra Javier Llaxacóndor por sus dudosos manejos económicos. Por lo que, si Sandoval aprecia en algo el festival que fundamos, sería bueno que deje de dañarlo y responda la denuncia a nombre propio, porque quien está mancillando el FipLima es exclusivamente él, exponiéndolo junto a su alicaída imagen.

 

(Cinco)

Renato Sandoval envió a la revista Caretas a manera de descargo, junto a su primera carta, una nueva “Rendición de cuentas FipLima 2012” hecha al paso, 5 años después por el mismo tesorero Javier Llaxacóndor para tratar de desvirtuar su primera Rendición de cuentas FipLima2012 (que entregaron cuando terminó el festival y en la que se basa la denuncia). Este ha sido, quizá, su peor error. Tres cosas: primero, ¿tratan de enmendarse la plana ellos mismos con un nuevo documento de “Rendición de cuentas”? ¿Es una manera de admitir que la primera Rendición de cuentas que entregaron tenía serias irregularidades? Segundo, Sandoval dice ahora que la primera rendición de cuentas era solo una “proyección”, pero ¿una proyección 5 meses después de terminado el festival y que lleve por nombre Rendición de cuentas FipLima 2012? Y tercero y aún más vergonzoso, revisamos la novísima rendición de cuentas para ver si por fin, 5 años después, ya cuadraban los números, pero increíblemente encontramos varias y nuevas irregularidades. Solo dos ejemplos, Se consigna un préstamo de Roxana Peramás (novia de Sandoval) a favor del FipLima por S/. 3,120 y luego se consigna el pago a Peramás, pero por la suma de S/. 6,625. Luego, se consignan  S/. 1,500 para la realización de los recitales y S/ 500 como pago a los voluntarios, cosa que los propios voluntarios desmienten, no se les dio ni un sol para armar los recitales donde incurrieron en gastos (pagados de su propio bolsillo) y menos se les dio algún tipo de pago por su valioso trabajo.

 

(Seis)

Un paso más allá de la denuncia: algo que debemos aprender (pero sobre todo aceptar) los que de alguna manera formamos parte del campo de las industrias culturales en el Perú, es que no estamos exentos de controles ni de auditorías. El hecho de que se pidan cuentas claras en determinado proyecto cultural no debe ofender absolutamente a nadie. Todo lo contrario, debemos hacer lo posible por demostrar que lo que hacemos en pos de la cultura lo hacemos de una manera transparente y eficiente. No solo por nuestra reputación, sino porque de eso depende que un sector tan difícil para atraer inversores como es el cultural, sea visto como una opción atractiva pero, sobre todo, para no minar el terreno a otros proyectos que se verían afectados si existiera una mala reputación de este sector. Esto lo debemos entenderlo todos en general, y Renato Sandoval en particular.

 

(Siete)

Otro tema importante a tener en cuenta es que debemos crear proyectos culturales ordenados, que incluyan una constitución legal, un grupo de trabajo y cargos delegables. En el caso del FipLima varios fundadores bregamos desde el principio para crear un proyecto responsable y llegamos a fundar la asociación Fórnix-Poesía, con la idea principal de que el festival tenga una base sólida y perdure en el tiempo, más allá de caudillos o figuras personales. No solo la constituimos en Registros Públicos sino que, entre otras cosas, abrimos una cuenta de banco para que todo el dinero que ingrese sea visible y adecuadamente manejado; cosa que Renato Sandoval ignoró por completo, disolviendo luego la asociación y no permitiendo que ni un sol entrara a la cuenta del festival (como él mismo ha admitido). Entonces, es únicamente nuestra responsabilidad profesionalizar las industrias culturales y saber que, si bien es difícil que las empresas privadas y el estado apoyen e inviertan en estos proyectos, el crearlos y sostenerlos en el tiempo es absolutamente posible; cada vez más se está visibilizando y entendiendo el rol de la cultura como una herramienta social de cambio y de identidad, así como de aporte importante a la economía. Es posible cambiar el paradigma.

 

(Ocho)

¿Hasta qué punto el manejo irresponsable y las prebendas son cosa normal entre los festivales de poesía? ¿Hasta qué punto estos se han banalizado y convertido en un escenario donde solo se asiste para beber, juerguear, pasear y crear grupos de poder, muy lejos de la exposición de ideas, del debate y de la poesía en sí mismo? Expuesta públicamente la denuncia contra Sandoval y Llaxacóndor he tenido la oportunidad de conversar con varios poetas de cierta experiencia en participación en festivales internacionales y coincidían en eso: el manejo habitual en la organización de los festivales, en muchos casos, conlleva un manejo turbio de los recursos por parte de un director omnipotente, sumado a que entre ellos (directores) y poetas allegados se suelen favorecer entre sí. Basta darse el trabajo de ver las listas de los invitados a diversos festivales (Colombia, México, Lima, Nicaragua, etc.) para ver como los nombres se repiten incansablemente.

 

El poeta y director del FIPLima, Renato Sandoval Bacigalupo

El poeta y director del FIPLima, Renato Sandoval Bacigalupo

 

(Nueve)

Ahora, la pregunta se cae de madura ¿por qué muchos poetas, muy valientes para denunciar temas políticos o sociales, rebeldes empedernidos, se quedan absolutamente callados ante denuncias de corrupción en un tema que los afecta directamente? ¿Tienen miedo de no ser invitados, con todo pagado,  y viajar a las diversas ciudades donde se realizan los festivales? Para nadie es un secreto que Renato Sandoval es parte de la Red internacional de festivales de poesía y que denunciarlo o apoyar una denuncia puede cerrar muchas puertas. Pero entonces, ¿uno de los fines de los poetas, por lo que pueden llegar a sentirse realizados y consagrados, es ser invitados y viajar a festivales en diversos países y codearse con la “comunidad poética” internacional? ¿Tan mediocres podemos ser? ¿Por qué si muchos saben de los malos manejos y de la ordinariez dentro de los festivales siguen viajando y asistiendo? (esta última pregunta es para los poetas con los que he conversado y prefieren callar). Claro que podemos entrar a la antigua discusión sobre el papel social y político de un poeta frente a su tiempo, pero quizá este no es el espacio adecuado. Particularmente prefiero no asistir a ningún festival antes de comportarme de una manera tan indigna.

 

(Diez)

Creo que el Ministerio de Cultura, si bien está haciendo un trabajo excepcional con gente bastante capacitada, ha cometido un error apoyando de manera nominal la siguiente edición del FipLima. Se le debió pedir al director Renato Sandoval que aclare debidamente las denuncias  de malos manejos económicos en su contra. Claro que un festival de poesía como el FipLima es muy necesario, pero si no somos capaces de hacerlo de una manera honrada y transparente, si el director no puede responder a las graves acusaciones, entonces no lo merecemos.

 

(Once)

Por último, considero incluso más necesario que el día en que se presentó la denuncia, que Renato Sandoval y Javier Llaxacóndor pidan disculpas por los demostrados actos de malos e indignos manejos en la organización del FipLima. Considero también que debe existir una decisión genuina de cambiar el rumbo económico y administrativo del festival para hacerlo sostenible y que no dependa de los caprichos y egos de una sola persona. Solo de esa manera podremos estar a la altura de nuestra tradición poética.

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