Por Bruno Pólack

Crédito de la foto Julio del Carpio

 

 

“Mi lugar es una ausencia de lugar”

Entrevista a Katherine Medina*

 

“Creo que fuera de Lima se hace poesía interesante, hay jóvenes que tienen una noción más clara de lo que debe ser la poesía, sin embargo, el centralismo no los deja ver fuera. Inclusive son tan sectarios que no alzan la vista a lo que no es mediático”

 

Bruno Pólack [BP]: Katherine, he visto en varios comentarios tuyos que eres escéptica sobre los nuevos grupos de poetas jóvenes que se han formado en nuestro país ¿Dónde te ubicas dentro de la poesía peruana?

Katherine Medina Rondón [KMR]: Como dijo el poeta Edmond Jabès, mi lugar es una ausencia de lugar o, mejor dicho, un no lugar. Me siento al margen de las nuevas tendencias, no entiendo a mis contemporáneos, ellos asumen que la juventud es un valor. Mi primera publicación (Murmullos y volantes, Editorial Aletheya) vio la luz en el 2012, entonces tenía un año menos que Oquendo de Amat al publicar 5 metros de poemas, sin embargo, no creo que publicar tempranamente otorgue un valor ni mucho menos justifique la carencia de estética o de un discurso potente, quizás por haber publicado a los 18 años se me dispense de ciertos errores que uno comete cuando recién está encontrando su voz, pero no me otorga el calificativo que ellos se adjudican como renovadores de la poesía, nadie ha descubierto el fuego.

 

 

[BP]: Muchas veces has sido crítica con la poesía que se hace en Lima actualmente…

[KMR]: Hablemos claro, con nombres y apellidos e incendiemos el gallinero. Cuando me hablas de poesía joven hecha por limeños pienso en lo sentimentalito: “Los sentimentalitos vendrían a ser los artistas peruanos más jóvenes en este momento. Nacidos en su mayoría durante los años 90s, sus intereses están enfocados en la cultura pop derivada de Internet” -cito textualmente el discurso que difundió el colectivo-.

Lo que más llama la atención de esto son las peligrosas generalidades impositivas. En lo particular yo, nacida en los 90’s, no me siento representada por su “propuesta”. Prefiero equivocarme individualmente que acertar por consigna, si este fuera el caso. No creo que la poesía contemporánea se reduzca a un grupo. Mi poesía está influenciada por poéticas diversas (entiéndase poética como todo aquello que se relaciona con la creación como rezaba Todorov en su poética estructuralista), mis influencias pasan desde compositores como Debussy, Puccini, Chopin, Sarasate, Rajmáninov hasta poetas como Safo, Shiki, Whitman, Pasolini, Sexton, Wakoski, Parker, Pizarnik, Lemebel, Moro, Eielson, hablando solo del uno por ciento de estas.

Creo que fuera de Lima se hace poesía interesante, hay jóvenes que tienen una noción más clara de lo que debe ser la poesía, sin embargo, el centralismo no los deja ver fuera. Inclusive son tan sectarios que no alzan la vista a lo que no es mediático, un claro ejemplo de esto es la poesía de Lisbeth Curay, que a pesar de ser limeña y una poeta más que correcta, no tiene el mismo alcance que los sentimentalitos.

 

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[BP]: De hecho, te adelantaste a una de mis preguntas, o yo la formulé mal confundiendo dos. Te reformulo de nuevo la primera, ¿Crees que todavía se siente que lo que sucede en Lima (llámese la poesía limeña) opaca o influye negativamente en lo que hace en otras ciudades del Perú?

[KMR]: Sí, y este es un problema que viene desde la colonia. Lima es un mal necesario, si no publicas o no presentas tu libro en Lima no existes para el Perú, porque lamentablemente las provincias son excluidas no solo en temas culturales si no en temas tan básicos como la salud, y este centralismo es un claro enemigo del desarrollo. Si te das cuenta todos los países desarrollados son descentralizados. El Perú es un país con un modelo primario y explotador, frente a un panorama así son pocas las opciones para buscar soluciones capaces de resolver el problema de la desigualdad productiva, económica y educativa, ya que la educación universitaria es fundamental, siendo la institución encargada de proveer profesionales calificados. A pesar de todas las dificultades existen escritores que le dan una bofetada al centralismo, recuerda que mi paisano Antonio Cornejo Polar estudió en mi alma mater y puso en circulación la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, que hasta el día de hoy es sinónimo de academicismo e innovación.

 

 

[BP]: Me hablaste de Lizbeth Curay, que otras voces jóvenes encuentras que no están siendo valoradas o están siendo opacadas por los poetas mediáticos.

[KMR]: Algo que me parece graciosísimo es que pongan a Álvaro Cortes Montufar en la lista de poetas sentimentalitos cuando su opera prima, Apurímac radio poder, es ajena a los “valores” que mencionan estos muchachos. Conozco a Álvaro desde hace muchos años (desde que éramos guagüitos) y su poesía va por buen camino en cuanto al discurso; su libro es un homenaje al departamento donde creció y a la periferia. Gian Pierre Codarlupo también me parece que va por buena senda, sabe hacia dónde debe ir la poesía. Otra voz que considero importante rescatar es la de Marianna Espezua, su poemario Pólux tiene un evidente trabajo del lenguaje desde la enunciación femenina al igual que la piurana Erika Aquino Ordinola.

 

La poeta Katherine Medina. Crédito de la foto Kadir Kevin.

La poeta Katherine Medina.
Crédito de la foto Kadir Kevin.

 

[BP]: Pero además de este grupo armado sin tener los conceptos claros y con necesidad de atención, ¿quieres decir que los nuevos poetas son voces absolutamente insulares y muchas veces desconocidas?

[KMR]: Sí, así es como lo veo desde mi perspectiva claro está. Quizá me equivoque, eso dejémoslo al tiempo. También existen poetas limeños que han tenido presencia en los medios no por su necesidad de atención, si no por su pericia y su habilidad escritural como Laura Rosales que con sus 29 años muestra una madurez poética que mínimamente duplica su edad.

 

 

[BP]: ¿Dónde encuentras más poesía en el lápiz o en el pincel?

[KMR]: He experimentado varios tipos de arte, desde los más esforzados y nobles como la orfebrería hasta los más delicados como la acuarela. Te confieso que mi deleite está en crear, y si tengo una tiza pastel entre manos el deleite es más profundo y lo puedo prolongar días, sin descanso ni la necesidad de salir de mi pieza o taller. La poesía es solo un medio más, es el canal, tal vez el más inmediato, ya que el lenguaje nos parece la forma más sencilla de comunicarnos porque es la que adquirimos más temprano.

 

 

[BP]: Sobre Disidencia…

[KMR]: Disidencia es un libro que abandoné durante tres años y retomé mientras escribía en paralelo Mínima Celeste.

Disidencia es una actitud que no necesariamente está dirigida contra algo, sino que más bien implica un desacuerdo o una distancia tomada con algo. No entra forzosamente en conflicto directo, sino que se aleja, busca otras vías o espacios de legitimidad.

Las expresiones «vivir en disidencia» o «entrar a disidencia» remiten a una filosofía de vida, a un compromiso total de un individuo que asume las consecuencias materiales y espirituales de sus elecciones.

Por tanto, este libro es autoreflexivo, en él me reconcilio con mi pasado y asumo las consecuencias de este. Tal vez, quienes han podido leerlo podrán decir que he construido un personaje para este libro y que me he mimetizado en él. Sin embargo, no lo siento así, recuerdo una entrevista de Ana Rossetti, donde decía que el poeta debe dejar que el lenguaje hable en él. Y eso es lo que siento que pasa conmigo, no solo con este libro, sino en toda mi poética.

 

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3 + 1 poemas de Katherine Medina

 

 

También fuiste el sueño de mamá

 

Recuerdo la primera vez que vi a Harrison Ford en la Tv

tenía once años e incluso entonces comprendí

que él ni nadie sabría cómo amarme jamás.

Los días iban pasando a media ración, sin importancia,

porque el olor a durazno tocaba la casa con sus alegres ojos verdes

y el tiempo no era, como hoy, una debilidad numerada,

siempre de paso, agotada, fugaz.

 

Pienso en Harrison Ford como un fornido carpintero

o un vendedor de marihuana

al que le tengo que enseñar las bragas

porque en este país no se fía, todo cuesta,

incluso el amor que engendra 500 versos inútiles.

Ahora entiendo como

empecé a cavar mi propio agujero,

suspirando como un fuelle,

cediendo, hasta que otro hombre

abandona tu cama

y aprendes a omitir

“te quiero” y “no te vayas”.

Pero hay cosas peores en la vida que lo que uno deja atrás,

el presente, por ejemplo,

atrapada en una humilde habitación

cuando la burla de la madre es un poema

que empieza a caerse desde el primer verso.

 

(inédito)

 

 

 

Diáspora

 

¿Existes? ¿Existo yo?

¿No seremos la misma persona?

¿La propia vida hablando consigo misma?

un enfoque independiente y apartado,

un ser espejado que respira aprisa

arrojándose el pensamiento solitario,

la sombra de la muerte disfrazada

que acompaña cada registro de mi vida,

el exotismo en el humano ruedo

como una planta de la misma semilla

que florece en dos extremos diferentes de la Tierra,

un diente de león que al soplarlo se dispersa

hacia direcciones inesperadas,

una rama que se extiende bajo las escaleras

y que debe ser cortada porque en ella

la realidad se derrama.

 

Disidencia

 

Imagen capturada en movimiento

 

Dance me through the curtains that our kisses have outworn

Raise a tent of shelter now, though every thread is torn…

-Leonard Cohen-

 

Danza sobre mis pliegues

un espejismo dilatado

incapaz de disiparse.

Puedo olerlo, sumergirlo en una larga ducha

llevarlo conmigo a tomar una copa

para que los comensales de la mesa contigua

atestigüen con envidia

que mi vida

no es solo una larga pesadilla,

que ha sido agujereada por un germen de dicha.

No importa la noche que acabó mal,

ni sus ganas de partir.

Su imagen no es más suya

como tampoco es mío el miedo de sentirla cerca,

recibir la respuesta de aquella carta que no llega,

que posiblemente no llegará a mis manos viva

o que se incendia mientras busco otro cerillo.

Yo sigo siendo yo, pero su imagen

ahora es papel, para siempre fría.

 

 

 

Murciélagos

 

Ha llegado el tiempo de los murciélagos

y la ancestral incomprensión

de que mi cuerpo es solo un cuerpo,

y nadie se muda en él;

solo asienta un nuevo inquilino,

cuyo abrazo ciñe mi nicho cual oruga

y se envuelve de balas verdes y amarillas,

tan rancias y desgastadas

que se evaporan con el sudor del esfuerzo

de haberme abierto las piernas

como a una virgen hacendosa.

Y me pregunta si nos veremos de nuevo.

¿Cómo negarle la muerte a un suicida?

No me atrevo siquiera a tocarlo,

a respirar cerca de su cuello,

ni pasar mi afilada lengua

sobre el azul de su mirada abatida.

Y creo que es enorme

por superar los rencores

de haber sido traído a este mundo

sin consulta previa,

y a pesar de todo,

al escribir estas líneas,

he tenido que asesinarlo.

 

(de Disidencia)

 

 

 

 

 

*(Arequipa-Perú, 1994). Poeta y artista visual. Ha presentado la muestra pictórica bipersonal “Comisura” en el Centro Cultural Casa Blanca (Arequipa, 2016) y participado en diversas muestras artísticas colectivas. En la actualidad, se desempeña como redactora de la sección cultural del semanario Vista Libre. Ha publicado en poesía Murmullos y volantes (2012), Amor en cuatro actos y otros cortejos (2013), Mínima celeste (2016) y Disidencia (2018).

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