Por: Juan Arabia*

Crédito de la foto: Izq. www.huesosdejibia.blogspot.com

Der. Buenos Aires Poetry

 

 

Más Máscaras, de M. G. Burello**.

La urbanización de la conciencia

 

 

A través de invectivas maliciosas, mágicas reencarnaciones, erudición nociva —ya casi peligrosa para un autor que reconoce, desde las primeras páginas, estar jugando a corroer «la frecuente confusión del yo lírico con el autor real»[1]— M. G. Burello intenta recomponer, o bien reescribir, el estado actual de las modulaciones que controlan lo existente. Pero antes del diluvio [lluvia de fuego, úteros rasgados (…) y animales heridos] la primera flor después de la inundación: el rescate de Andrew Marvell, apropiado de esta forma:

Ante nosotros se extienden, en el más allá,

Los páramos de la colosal eternidad[2]

 

Esta nostalgia, inagotable perdida… No intenta arrancar, o bien explicar, la raíz del remordimiento. Más bien inspira la tarea suprema: lejos del Creador, desde oscuro cielo de la venganza… Hop-Frog de las heridas abiertas [recuerdo a cada despojo humano que me agravió[3]].

La modulación existe, incluye atmósferas cotidianas, específicas:

idiotas que pasean perros, colegas nacionalistas, encumbrados puestos intelectuales, [todo un ejército de lelos y miserables / que dio un paso adelante y quedó fuera de juego[4]].

Pero aquí no interesa sólo levantar la antigua muralla de huesos contra una nueva pared, como en la narrativa de Poe. Son atavíos, máscaras, porque el mundo sigue… Y seguimos en él. Formamos parte del ensayo general sin auditorio, que proclama el autor… [Y aquellos que habrían de cambiar el mundo… no lo están cambiando[5]].

 

MASK-01

 

La eternidad, que se extiende en más allá (Rimbaud sentenció su exilio, Blake la cuantificó para nombrar al pájaro), queda investida en estos nuevos versos, en estas nuevas imágenes, que nos ayudan y aproximan a los tiempos venideros…

Abren nuevos horizontes:

De atavíos adecuados no hay final,

Y las serpientes mudan siempre de piel

Sólo para dejar ver lo mismo:

Una tediosa perseverancia

En el desierto y la jungla[6].

Por los bulevares que trazó la urbanización de la conciencia

Desfilan, sangrientos, nuestros remordimientos[7].

 

 

De forma paradójica, otra de las reencarnaciones que incluye este volumen —y que por cierto, podría explicar la causa o fundamento de la desidia humana— es La destrucción, de Charles Baudelaire, que —y trabajando como un equipo, junto al Demonio— abrazó y celebró la selvática ciudad:

A mis lados, sin cesar, el Demonio se agita;

nada a mi entorno cual un aire impalpable.

Lo inhalo y siento que a mi pulmón irrita,

y le imbuye un deseo eterno y culpable.

 

A veces asume, dado mi amor por el arte,

la forma de la más seductora mujer,

y bajo especiosos pretextos de cobarde

acostumbra mis labios a su filtro infiel.

 

Y así me lleva, entonces, lejos del Creador,

jadeante y rendido de fatiga, por

las planicies del Tedio, hondas y desiertas,

 

y arroja ante mis ojos, llenos de confusión,

atuendos inmundos, heridas abiertas,

¡y el sangriento aparato de la Destrucción![8]

 

 

 

 

 

* (Buenos Aires, 1983) es poeta, traductor y crítico literario. Es director de la revista y editorial Buenos Aires Poetry, en la que participaron escritores como John Ashbery, Dan Fante, Robert Darnton, Mark Ford, entre otros. Es autor del poemario Canciones del Gólgota, el ensayo John Fante. Entre la niebla y el polvo y PosData a la Generación Beat, un libro que presenta ensayos sobre ese movimiento.
** (Haedo, 1969) es doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Realizó traducciones de Friedrich Schiller, Charles Baudelaire y H. P. Lovecraft. Es autor del poemario Liturgia privada y de libros dedicados al estudio del mundo artístico como Panorama de la literatura alemana contemporánea y Autonomía del arte y autonomía estética. Una genealogía.


[1] M.G. BURELLO, “Nota”, en Más Máscaras. Buenos Aires, Buenos Aires Poetry, 2015, p. 9.

[2] M.G. BURELLO, “A su recatada amante, de Andrew Marvell (reencarnación)”, op. cit., p. 18.

[3] M.G. BURELLO, “Especialistas”, op. cit., p. 17.

[4] M.G. BURELLO, “Fuera de contexto”, op. cit., p. 42.

[5] M.G. BURELLO, “A la espera”, op. cit., p. 35.

[6] M.G. BURELLO, “Atavíos”, op. cit., p. 32.

[7] M.G. BURELLO, “Nuestras culpas”, op. cit., p. 38.

[8] M.G. BURELLO, “La destrucción, de Charles Baudelaire (reencarnación)”, op. cit., p. 28.

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