Por Augusto Munaro

Crédito de la foto www.bienal.buenosaires.gob.ar

 

 

“La poesía no puede limitarse a un ejercicio del ego”.

Entrevista a Mila Del Guercio

 

 

Una de las personas más creativas y multifacéticas de la nueva camada de artistas argentinos, Mila Del Guercio, ha sido recientemente premiada por la Bienal Arte Joven, bajo la categoría de poesía. Se acaba de publicar el libro Les poetas (2019), antología que incluye una serie interesante de poemas suyos. Una compilación ilustrativa, una excelente oportunidad para poder adentrarnos a su mundo ágil y dinámico. Poeta, traductora, música, perfórmata… Mila Del Guercio tiene una personalidad inquieta. No para de crear y cuestionar las formas de la realidad. Sus poemas, hablan por ella.

 

 

Entrevista

 

Augusto Munaro [AM]: ¿Podrías referirte a tus lecturas formativas en torno a la poesía, y a tus primeros impulsos al querer escribir en verso?

Mila Del Guercio [MDG]: Siempre tuve mucho amor fetiche por los libros y respeto que fui perdiendo a medida que me fui alejando de las instituciones. Hubo escritores que al leerlxs me maravillaron. Valoro mucho el sentido del humor y la síntesis. Juana Bignozzi, Sylvia Plath e Hilda Hilst. Los poemas de Hilda atienden tan poco a los valores y formas de la época que es imposible no amarla. A SCUM de Valerie Solanas lo leí en mi adolescencia. Me lo pasó una amiga casi como un texto de contrabando. No se hablaba sobre él y se leía con mucha culpa porque es un texto muy controversial, pero era lo único a mano de género para gente joven en esa época. Kurt Vonnegut, John Kennedy Toole, Nelson Rodrigues; Bulgakov, Copi. Algunos de ellos por su manejo de la sátira y otros por el absurdo. A Juana Bignozzi la conocí personalmente. Agrego a estos dos compositores que me enseñaron el valor de la denuncia en las formas artísticas: Gil Scott-Heron y Courtney Love. Nunca decidí ser poeta, aunque la escritura siempre estuvo presente. Siento que el academicismo obsesivo es nocivo para un escritor en formación. Dejé la carrera de Letras y eso coincidió también con que conocí a mi suegro de ese entonces Vicente Muleiro al que le ordenaba la biblioteca y él me daba algunos libros que ya quería dejar ir.

 

 

[AM]: Sin olvidar tu trabajo como traductora. Mila, ¿notás cierto nexo entre el minimalismo japonés, y la sintaxis de tu poesía, es decir, esa propensión en decir más con menos?, ¿por qué?

[MDG]: Hay algo que me enseñó Japón que es el desapego del ego y el trabajo con simbolismos. Es algo que viene directo de los ideogramas o kanjis, que hace que los vocablos dependan exclusivamente del contexto. Con esta idea jugué con recursos de trasposición. Dándole a un objeto el valor de otro. Sugiriendo una cosa con otra. Así como sucede, por ejemplo, con el teatro Noh, que es un teatro minimalista con un escenario que no cambia y los cambios de las estaciones y humores de los personajes se basan íntegramente en los homónimos y en lo no dicho.

El fotógrafo Nobuyoshi Araki también trabaja mucho el erotismo desde las formas naturales y cotidianas. Una flor que alude al sexo, algo húmedo que produce excitación. Una cañería que penetra una pared. Acá estoy de acuerdo con Juana Bignozzi que dice que no hay que darle todo servido al lector.

Lo del desapego del ego viene de algo muy elevado como el budismo y se remonta a las primeras novelas escritas por cortesanas como el Heike Monogatari o El libro de la almohada. Lo mío es mucho menos grandioso, cuando me siento a escribir pienso en no aburrir al lector y que mi vida no es tan grandiosa. No soy un piloto de la 2da G.M. y para eso está la ficción. Me gusta sacar al lector del ámbito cotidiano. La autorreferencialidad… Creo que ya dejó de ser algo disruptivo. El minimalismo es una consecuencia de todo esto y de haber estado estudiando guion los últimos tres años.

 

 

[AM]: Tu serie de poemas “Sin título” incluidos en Les poetas, son piezas intimistas, aunque siguen un pulso de corte existencial. ¿Qué tipo de acercamiento te permite la poesía a la hora de relacionarte con lo real?

[MDG]: ¡Algunos tienen título ahora! (risas). Creo que algunos poemas son preguntas que lanzo al lector y a mí misma sobre la vida moderna y el sistema de valores que nos impone. Somos valiosos en cuanto consumimos. La bohemia entonces sería una rendija en el sistema y también un guiño al mundo antiguo. Y también un guiño al blues por qué no. Esos poemas todavía me gustan y elegí enviarlos porque no entraban dentro de la línea de “Vida Madama”.

 

 

[AM]: “El porno protege”, “300 voltios”; tus poemas a menudo se desarrollan, verso a verso, a través de cierto pulso narrativo. ¿Es importante el “contar” por encima de la “musicalidad” de las palabras y sus posibles efectos poéticos?

[MDG]: Cada poema tiene su propio código cerrado. Creo que esos dos poemas funcionaban bien a nivel narrativo. Hay otros con estructuras más parecidas a canciones.

 

 

[AM]: ¿Solés escribir poemas inspirados en relatos que te hicieron otros?

[MDG]: Por ahora no. Pero si me contás algo divertido tal vez empiece…

 

 

[AM]: Comparto un fragmento de “Salir a flote”: “Puede ella lamerle los párpados/ Durante mediodías extáticos/ Besarle el vientre/ Una vez que su cuerpo/ se vuelva/ del mismo espesor que el agua”. Más allá de lo obvio, ¿cuándo y por qué surge el sentimiento en tu decir?

[MDG]: Surge de la simbiosis y del temor literal de perder al otrx. Del temor de la muerte del otrx. Este poema lo siento casi como necrófilo como si la asfixia fueran dos caimanes. Una pareja, que se consume lentamente entre sí. Tiene un significado puntual la última línea del último verso que habla del cuerpo de uno de ellxs disolviéndose. Su cuerpo se hace uno con el agua, se simbiotiza con la materia, pierde su forma. Como cuando esparcimos las cenizas en el mar de un ser querido que ya no está. O como en el comienzo de una relación que abandonamos algo de nosotrxs. Es parte de “Vida Madama”.

 

 

[AM]: Lo sentimental, el “imperativo emocional” en un poema, ¿qué lugar juega en la construcción de tu poética? ¿cuál es la relación que se gesta entre tu “yo lírico” y el mundo externo?

[MDG]: Intento no personalizar mis poemas. Surge de plasmar una sensación a veces, otras, como bien dijiste, un relato. Tuve la suerte de conocer a Juana Bignozzi y después tuve suerte de nuevo porque me dio un consejo me dijo “no escribas cuando sientas”. Lo entendí muchos años después.

 

 

[AM]: Las obsesiones, unas pocas, constituyen la obra de un escritor. No te pregunto por la más intensa sino por la más constante que te haya acompañado. 

[MDG]: Últimamente es el poder. Estoy escribiendo mucho sobre eso en poesía e intentando hacer algo raro que es hablar de erotismo desde un lugar impersonal y frío como lo son las máquinas.

 

 

[AM]: Por cierto, me gustaría te refieras a tu experiencia al participar en las antologías bilingües de artistas femeninas contemporáneas Leda y Medea en prosa respectivamente.

[MDG]: Los textos en el primer número Leda (2011) eran en inglés y en el segundo Medea (2013) fueron bilingües. Publiqué un cuento más naturalista en la primera “The Queen of the Flowers”. En la segunda, algo con un tono más combativo, más Virgenie Despentes con menciones al film noir, “Italia es la cuna de los íconos sexuales”.

La idea de ambas antologías era hacer un cruce entre Argentina y el mundo angloparlante y ver cómo se articulaban las voces de escritoras contemporáneas de lugares disímiles. Antes del Ni Una Menos, se cuestionaba mucho por qué éramos solo mujeres, nos llegaron a preguntar si éramos hembristas. Tuve que dar muchas explicaciones que fueron muy aburridas. Les fue bien en Brasil y en Estados Unidos. En Brasil, estuvo en la Feira Plana en el Museu de Imagem e Som.

 

 

[AM]: Pasemos a otro rubro, al menos por un par de preguntas que encuentro muy interesantes también. En música, se te conoce por tu proyecto Venu7, además colaborás en trabajos de otros artistas. ¿Podrías comentarnos sobre el proyecto?

[MDG]: Me entusiasma mucho este proyecto porque es algo que quiero hacer hace mucho tiempo. Es el primer EP con canciones íntegramente mías. Con Venu7, acuñamos el término neorockabilly, que nos dijeron en salas de ensayo para describir nuestro sonido. Me gustan los grandes vocalistas del rock de los años 50s como Wanda Jackson, Charlie Rich, Elvis. También usamos sintetizadores, percusiones africanas y slides. Tiene algo de moderno y viejo. Me gusta empujar los límites de los géneros.

Cuando mi banda anterior se separó, los Baby Hookers, compuse algunas canciones. Después viajé a Brasil, me invitaron a colaborar los Bang Bang Babies en su disco Let’s Talk about Loss, que fue de las colaboraciones que más me gustaron y salió por casette. Compuse algunas canciones más mientras estaba en Curitiba, quedando en lo de amigos y Chucrobillyman (monobanda) hizo unos arreglos para uno de mis temas. Cuando volví, vine con mucha energía y libertad lúdica que siento siempre que voy a Brasil y quise reunir todo eso en un disco. Conocí a David Gutiérrez de Cristos y todo comenzó a tener sentido. Me gusta mucho estar en el estudio y ver cómo la canción evoluciona hacia lugares inesperados. Venu7 somos David y yo.

 

 

[AM]: Tu experiencia como reseñista en un importante diario porteño como Perfil, ¿te ayuda a ser más autocrítica con tu propia producción?

[MDG]: Siempre fui autocrítica con mi producción. Creo que por eso elegí ser primero traductora.

 

 

[AM]: Ganaste el Bienal Arte Joven. Más allá de lo obvio, y desde entonces, ¿cómo sentís que esa distinción te ayudó a la hora de escribir y difundir tu arte?

[MDG]: La Bienal me ayudó en muchos sentidos. El más importante fue a validar mi obra y a mí como artista. El segundo fue a establecer una continuidad. Los tiempos de un festival son rápidos y hay que saber foguearse. Tuve que acostumbrarme a la etiqueta de escritora y a cumplir con una agenda con plazos reales. También me habilitó una plataforma de difusión que hubiese sido posible, pero en un futuro mucho más distante. Es la primera vez que me lee tanta gente y con tanta atención. Me conmovió que se acercara una de las juradas Roberta Iannamico a hablarme sobre mis poemas y las citas que hizo concienzudamente de ellos en el prólogo del libro.

Martín Kohan que estuvo a cargo de las clínicas me hizo también devoluciones que valoré mucho. A la lectura en vivo, la acompañé con un live set. Disfruté de compartir tiempo con colegas. El festival es un inicio, un umbral que se traspasa. Voy a repetir este formato en el Festival de Lobos en noviembre.

 

La poeta Mila Del Guercio. Crédito de la foto: Fer Cenzabella

 

[AM]: ¿Te han invitado a participar allí también con lecturas de tus poemas?

[MDG]: Sí, voy a presentarme con el formato que hice en el Recoleta. Leo con bases. Me acompaña David Gutiérrez, mi compañero en Venu7, en sintetizadores. Gracias a Ale Jorge por la invitación.

 

 

[AM]: También estás produciendo un single. Sin lugar a dudas, te encontrás atravesando una etapa particularmente creativa en tu vida… ¿cuál es tu fuente de energía?

[MDG]: A los 25 me di cuenta que si quería hacer obra nadie la iba a hacer por mí. Tuve que cambiar un par de cosas. Hasta ese entonces, me dediqué casi exclusivamente a viajar y vivir entre países. El impulso de irme siempre está. La energía surge de mantenerme fiel a mis deseos en gran parte y de estar soltera. Recalco esto último. My Little Room, de Virginia Woolf. Ese mensaje de la mujer teniendo derecho a tener su propio espacio creo que todavía no se entendió. Se tiene que pedir ese espacio. Si sos madre peor. Por eso creo que es una lectura relevante hoy por hoy. A mí, el retorno de Saturno o cumplir 30, como quieras llamarle, me pegó por ahí. Me lo puse como meta para cumplir con mis deseos internos.

 

 

[AM]: Entiendo que te encontrás trabajando en un poemario. ¿Podrías adelantarnos algo sobre él?

[MDG]: Sí, se llama Vida Madama y sale por editorial Triana. Es un libro que se divide en dos partes. Dos voces predominantes que son las dos caras del poder. La potencia y la carencia. Desde ahí, quise jugar un poco con esta idea de trasposición que te comenté. Y entonces vas a ver muchas máquinas penetrando, empapando, succionando. Me guie por los movimientos de los engranajes y lo que me sugerían y cómo generar un vínculo con el sexo. Un poco steampunk, siempre erótico. Después hay otros de corte más realista.

 

 

[AM]: Nombrás la impronta realista de ciertas zonas de tu poética, de tu decir. No puedo evitar preguntarte por la poesía beatnik. ¿Te sentís atraída por ella?

[MDG]: A Ferlinghetti lo respeto mucho y al movimiento contemporáneo del Black Arts Movement. El primero tuvo su merecido reconocimiento. Allen Ginsberg me fascina y traduje algo de Gregory Corso. Si sos joven, no pueden faltar los beatniks en tu biblioteca. Igual no te guíes tanto por lo que digo, escribo más de lo que leo.

 

 

[AM]: Mila, te conocemos también como traductora. ¿Cómo y cuándo surge la posibilidad de traducir Kotto? Tengo entendido que Lafcadio Hearn es un autor que te acompaña desde chica.

[MDG]: Kotto fue un proyecto que empecé por iniciativa propia en el 2013. Traduje 8 historias en ese momento y después lo dejé. En 2017, me llega por medio de Guille Piro que una editorial buscaba editar a este autor. Fue todo bastante rápido. Tuve una o dos reuniones y se firmó contrato con la Compañía. Ya para cuando se editó hubo un boom de japonismo en Buenos Aires. Fue el momento y el lugar indicado para publicar.

A Lafcadio Hearn lo conocí hace diez años casi. A los 21 años por medio de la editorial Satori. Compré el libro El Japón fantasmal. En ese momento, eran libros especializados y difíciles de conseguir porque eran importados. Un día voy a la casa de una amiga y me cuenta que su hermano había vuelto de Japón y le había dejado libros. Tenía una edición de 1923 de Kotto editada por MacMillan. Me lo dio. Lo tomé como un buen augurio.

 

 

[AM]: ¿Qué premisas pensás que debe encarar una buena traducción de un texto?, ¿existe la traducción definitiva?

[MDG]: Voy a ser muy abstracta. Para hacer una buena traducción hay que entender la sensibilidad del autor y lo que su voz quiere transmitir. Es como una especie de posesión.

 

 

[AM]: ¿Cuál fue tu postura frente a un elemento específico de la escritura de Hearn como la elipsis? Pienso en una pieza tan compleja y etérea como “Luciérnagas”…

[MDG]: Ah, ese es un simbolismo hermoso. Las luciérnagas se asocian al mundo espiritual o de los muertos en la cultura asiática porque les gusta estar cerca de los sauces. Tu comentario es muy cierto. Este ensayo fue uno de los textos que más demoré en traducir. Tuve como puntapié inicial esta noción y el lugar desde donde escribía el autor, como académico y creyente. También me guie por las marcas mismas que el texto daba, separación de capítulos, tipografía. Los párrafos sobre biología fueron más una corroboración técnica. Los poemas constituyeron el mayor desafío porque eran muy cortos y resultaba difícil condensar el significado, la métrica y la rima de manera que respete el original. Pero no digo nada nuevo. Traducir poesía es de lo más difícil.

 

 

[AM]: ¿Cuál creés que sea el lugar que ocupa hoy por hoy Kotto en la historia de la literatura japonesa?

[MDG]: No me canso de decirlo: Japón tiene la novela más antigua escrita en la historia de la humanidad el Genji Monogatari (1008), mucho antes que el Quijote y que la Divina Comedia. No sé qué nivel de relevancia se puede llegar a tener en una cultura que viene produciendo libros hace un siglo. Sé que es muy querido por haber puesto un filtro positivo en los ojos del mundo occidental. Hasta ese momento había libros de militares o comerciantes que cruzaban las fronteras o ilegales o como excepción y tenían una mirada muy xenófoba sobre Japón. Hearn fue el primer occidental en amar las costumbres japonesas y transmitió ese sentimiento a los lectores occidentales además de difundir la cultura.

 

 

[AM]: ¿Qué relato de todos más te gustó personalmente?

[MDG]: Me gusta mucho las reflexiones budistas. “En una gota de rocío” es uno de mis favoritos.

 

 

[AM]: Hearn murió relativamente joven, a los 54 años. Realmente se trató de un hombre fuera de serie. Un nexo clave entre dos culturas notablemente distantes entre sí. ¿Qué fue lo que más te atrajo de su personalidad?, ¿por qué?

[MDG]: Siento que tengo muchos intereses en común con Lafcadio. Además de Japón, como comento en el posfacio del libro, fue una personalidad vital para consolidar a Nueva Orleans como la capital del vudú. Vivió por doce años y se dedicó a difundir en diarios los rituales y los platos como el gumbo, que hasta ese momento eran desconocidos para el resto del país. Más que nada, difundir la noción de que Nueva Orleans no era como ninguna otra ciudad en Estados Unidos.

Comparto su entusiasmo por Nola. Él no llegó a conocer su música, pero estoy segura de que le hubiese encantado el New Orleans Jazz. Estuve ahí en el 2016 y me contaron como hay melómanos (muchos japoneses) que viajan exclusivamente para ver un show en Tiptina’s o comprar un disco. El nicho cultural que se creó gracias a la confluencia de sangre amerindia, española, africana y francesa generó cosas irrepetibles. Dr John, Professor Longhair existen solo y porque era Nueva Orleans. Con Japón y las Antillas francesas sucedió algo similar. Me sentí arrastrada por este enamoramiento que tiene el autor por las culturas y esa necesidad de querer contarlo. Un ímpetu similar al del traductor, que cimenta puentes entre dos culturas alejadas.

 

 

[AM]: Impresiona su capacidad por reinventarse. Vos lo decís muy bien en el posfacio “se despojó de su identidad anterior como quien abandona un abrigo”… Se transformó prácticamente en un japonés más…

[MDG]: Sí, para casarse tuvo que convertirse al budismo y para eso lo bautizaron Koizumi Yakumo.

 

 

[AM]: Luego de esta traducción, ¿tu interés hacia Japón y su cultura, cambió de alguna forma? ¿se intensificó, tal vez?

[MDG]: Siempre me dio mucha curiosidad Japón. De chica compraba mucho manga. Después de más grande, esa puerta se abrió hacia otras disciplinas. Tomé cursos de suminagashi, que es un arte precursor del marmolado europeo donde se deja caer tinta sobre agua y se imprime sobre papel. Los sintoístas lo usaban como método adivinatorio. También estudié los kanjis.

 

 

[AM]: ¿Autores japoneses que te gusten y puedas de algún modo vincularlos con la sensibilidad de Hearn? Pienso en Akutagawa, en Tanizaki…. Pero cada uno tiene un modo muy particular de escribir. Tal vez sea un error querer relacionarlos…

[MDG]: ¿Te puedo mencionar artistas japoneses?

 

La poeta Mila Del Guercio

 

[AM]: Sí, claro.

[MDG]: El fotógrafo Nobuyoshi Araki, la actriz Meiko Kaji y la mangaka Rumiko Takahashi, que admiro mucho por su dominio del humor. El film Funeral Parade of Roses que es una versión de Edipo Rey reinventada por la nouvelle vague nipona y con personajes que son chicas trans, muy adelantado para la época (1969). Nobuyoshi Araki juega mucho con elementos del ukiyo-e, pero en papel. Meiko Kaji es una actriz del género pinku que retrata sukeban o pandillas juveniles. De Meiko, me gusta mucho la trilogía Scorpion donde ella hace varios intentos por escapar de la cárcel —una especie de precuela de lo que fue Orange Is the New Black y también Kill Bill.

 

 

 [AM]: Para cerrar, Mila. El poeta Horacio Castillo solía repetir la frase de Alain Bosquet: “El poeta es el poema”, que recuerda un poco la cita de Nietzsche en El origen de la tragedia: “Hacer de la vida un hecho estético”. ¿La biografía de un verdadero poeta son sus versos?, ¿por qué?

[MDG]: La poesía no puede limitarse a un ejercicio del ego. Tiene que ser algo extraordinario, que conmueva e interese.

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1990). Poeta, guionista, traductora y música. Su obra se difundió por Argentina, Estados Unidos de América y Brasil. Ha participado en las antologías bilingües de artistas femeninas contemporáneas Leda y Medea en prosa. En poesía en las antologías Les Poetas (2019) y Cien poemas para que se vaya Larreta, próxima a publicarse. Como traductora, publicó Kotto. Curiosidades del Japón revestidas de telarañas. En música, se la conoce por su proyecto Venu7 y colaboraciones con otrxs artistxs. En 2019, ganó Bienal Arte Joven. Actualmente prepara su primer poemario y escribe para diario Perfil.

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