Por Luis Francisco Palomino

Crédito de la foto Kadir Kevin

 

 

La poesía es el artefacto más incómodo

y cuestionador para el sistema.

Entrevista a Katherine Medina Rondón

 

 

Luis Francisco Palomino [LFP]: ¿Cuál fue tu primera lectura, novela, poesía, cuento?

Katherine Medina Rondón [KMR]: Es difícil definirlo con exactitud. Mi primer recuerdo de niña es el de mis padres leyéndome los Cuentos escogidos de los Hermanos Grimm en una bella edición ilustrada con grabados, tal vez lo curioso de este libro (que aún conservo en mi biblioteca personal) es que la fecha de edición corresponde al año en que yo nací. El primer libro que leí sola fue El príncipe feliz de Wilde, tenía ocho años entonces. La poesía llegó mucho después con Poeta en Nueva York y posteriormente con Hojas de hierba, estas lecturas las abracé en la pubertad. Hace un par de años pude conseguir una buena edición de Leaves of Grass, leerlo en el idioma original es una experiencia única que la recomiendo a cualquier persona que pretende escribir o escribe poesía.

 

 

[LFP]: ¿Cómo te animaste a escribir? ¿Por qué hacerlo en un país con tan pocos lectores?

[KMR]: Escribir es una experiencia intimista. Cuando empecé a hacerlo no pensaba en publicar o en los lectores. Hoy me preocupa igual de poco mis libros después de publicados; sin embargo, antes de publicados siento cierta ansiedad de arrojarlos al mundo, deshacerme de ellos. Al hacerlo dejan de pertenecerme, las palabras dejan de quemarme.

 

 

[LFP]: ¿Cuán importante es tu ciudad dentro de tu obra?

[KMR]: En mi primer libro, Murmullos y Volantes, mi ciudad se presenta como un animal enfermo y maquillado por sus pobladores para ser visto desde afuera como un pequeño oasis. Arequipa es, actualmente, un monstruo con un pie amputado por la enfermedad del chovinismo, del racismo e inclusive de la resignación, y de esta pata se ha colgado nuestro actual gobernador pretendiendo restituir este miembro amputado cuando es solo un bálsamo que genera gangrena. Como dijo el poeta Edmond Jabès, mi lugar es una ausencia de lugar o, mejor dicho, un no lugar. Mi poesía se sitúa al margen de todo basamento regionalista. Y mi única patria es el corazón humano; sin embargo, no puedo negarme a contemplar mi pueblo desde la mirada de un placer estético, caminar a las 4 a.m. por el centro de mi ciudad, me conmueve la belleza del paisaje urbano solitario.

 

La poeta Katherine Medina.
Crédito de la foto Tatiana Asto.

 

[LFP]: ¿Es posible pensar en una carrera literaria desde Arequipa? ¿Se puede vivir de la poesía?

[KMR]: Me interesa la poética, en términos de Todorov, como todo acto de creación humana. Me interesa hacer literatura, no hacer una carrera literaria. Muchos escritores contemporáneos se toman muy en serio a ellos mismos y no toman en serio su poética, creo que eso es un problema.

No sé si se pueda vivir de la poesía, yo vivo de mi trabajo como docente y artista visual, lo cual me parece mucho más noble y honesto.

 

 

[LFP]: ¿Cuál es tu vínculo con escritores o editoriales de la capital?

[KMR]: Me siento cercana a escritores como Marina Irkalla, Karina Valcárcel, Laura Rosales, Diego Sánchez, Luis Cruz, Bruno Polack, Mario Pera, etc. No por su relevancia en el medio cultural sino por su corazón.

Respecto a las editoriales, mi vinculo es escaso.

 

 

[LFP]: ¿Qué medidas crees que debería tomar el ministerio de Cultura para promocionar los textos de escritores jóvenes que no viven en Lima?

[KMR]: ¿Qué medidas debe tomar el ministerio de Cultura? Pues este es un problema tan arraigado que debe solucionarse desde la matriz, empezando por reconocer que somos un país pluricultural y diverso y que Lima no es el Perú. Posteriormente hablar de educación, promoción de lectura y fondos para publicar a jóvenes de diferentes regiones, y no hablo solo de narrativa, hablo de otros géneros que no se someten al sistema capitalista contable. La poesía por dar un ejemplo, no está asimilada al sistema, no genera un record en ventas, es perse un acto de resistencia, es el artefacto más incómodo y cuestionador para el sistema y es un género que, al igual que el ensayo, se debe potenciar y depurar en un país tan falto como el nuestro.

 

La poeta Katherine Medina leyendo.

 

[LFP]: ¿Por qué dices que es un acto subversivo, anticapitalista? ¿Por qué crees que, con una rica tradición de poetas, se lee tan poco en el Perú?

[KMR]: La actitud del artista ante la sociedad debe ser cuestionadora. El escritor debe establecer un pacto con el lector o el receptor de su obra para que esta contribuya al despertar de la conciencia de las personas.

Se lee poco por falta de hábito, por la escasa inversión en planes y estrategias educativas, por los costos excesivos de los libros y por la imagen que se crean en la niñez y adolescencia respecto a la lectura. En el Perú la lectura es una forma de castigo y se ve como una cuestión negativa, si no haces la tarea o has realizado mal las labores te dicen anda a leer tal libro a la biblioteca y has un resumen para mañana, entonces más adelante se crea una aversión y no conciben la idea de que leer puede ser un acto fructífero y recreativo.

 

 

[LFP]: ¿Crees que la poesía es más inclusiva, considerando que hay varias poetas y poetas LGTB en el Perú?

[KMR]: El género es una construcción social, las diferencias se crean a causa de los diferentes papeles que la sociedad les asigna. Claro que es un cliché lo del poeta, pintor o diseñador LGTB; es la publicidad que nos ha generado estereotipos no solo de cómo debemos vivir nuestra femineidad o masculinidad, inclusive de cómo debemos ser gays, intentando fijar a las personas en diferentes modelos y mostrando rechazo a todo lo que no encaje en ellos.

Lemebel nos da catedra de manera magistral con el poema manifiesto:

No soy Pasolini pidiendo explicaciones/ No soy Ginsberg expulsado de Cuba/ No soy un marica disfrazado de poeta/ No necesito disfraz/ Aquí está mi cara/ Hablo por mi diferencia/ Defiendo lo que soy/ Y no soy tan raro/ Me apesta la injusticia/ Y sospecho de esta cueca democrática/ Pero no me hable del proletariado/ Porque ser pobre y maricón es peor.

 

No creo que el arte tenga género o patria.

 

 

 

 

 

*(Arequipa-Perú, 1994). Poeta y artista visual. En la actualidad, se desempeña como redactora de la sección cultural del semanario Vista Libre. Ha publicado en poesía Murmullos y volantes (2012), Amor en cuatro actos y otros cortejos (2013), Mínima celeste (2016) y Disidencia (2018), y ha sido incluida en la muestra dinámica de poesía latinoamericana Tea Party III (2014), Antología XXII Enero en la palabra (2018), Memorias del 28° Festival Internacional de Poesía de Medellín (2018) y Antología 5° Festival Caravana de Poesía (2018). Como artista plástica ha presentado la muestra pictórica bipersonal Comisura en el Centro Cultural Casa Blanca (2016) y participado en diversas muestras artísticas colectivas.

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