Por: Maricela Guerrero

Jorge Posada nació en la ciudad de México en 1980, casi nadie lo llama Jorge, para sus conocidos y amigos de facebook, es Costa, Costa sin mar, así se llama su primer libro. La belleza son los aeropuertos vacíos es un poemario que publicó Ediciones Liliputienses. Cuenta Costa cómo llegaron sus poemas a la editorial de Cáceres:

Por azar y por la inquietud y generosidad de José María Cumbreño. La historia es así: Frank Báez me pidió algunos textos para la revista Ping Pong. Los envié pero Ping Pong dejó de salir durante meses. Báez me solicitó otros textos que sí se publicaron. Dos semanas después recibí un correo de Cumbreño: preguntaba si tenía algún material. Le mandé Costa sin mar y Adiós a Croacia que estaba por publicarse. Era 2012. José respondió que le interesaba publicar Costa en Liliputienses. Revisé el catálogo y era una locura. Estaba muy emocionado. Fui a hablar con el editor del Costa, Bernardo Ruíz que se negó. Le dije a Cumbreño que me diera dos meses para terminar Los aeropuertos. Luego de mandarlos, me informó que los publicaría en marzo de 2013. Llegó enero de ese año y no hubo más correspondencia, hasta que Cumbreño me mandó la portada del libro y después la pruebas. En marzo, a miles de kilómetros había en una imprenta algunas personas cuidando que el volumen estuviera bien. El libro es un regalo, salió el día en que nació la compañera de Cumbreño, Chose, él no sabía que uno de mis grandes amigos se llama Chozz.

El autor de Adiós a Croacia expone que escribe mientras camina y que eso le provoca perder el rumbo: me despista. Pierdo la orientación porque muchos textos surgen cuando estoy en la calle. No tengo un lugar fijo para escribir. Las líneas pueden surgir mientras camino, en la oficina, al cenar. Aunque me gusta mucho escribir en las salas de cine, casi a ciegas.

Corte y confección

 

La Belleza son los aeropuertos vacíos es un poemario que no lleva títulos ni usa mayúsculas, pasa de un poema a otro sin ninguna marca que anuncie al lector que ya cambió de poema; es sólo la atmósfera diferente lo que señala que ya se pasó a otra cosa. Al preguntarle al autor sobre esa vocación de ‘desjeraquía’ responde que se trata de una respuesta y una lucha contra las relaciones de poder. Estoy por lo horizontal. Es una reacción contra esos autores que pactan con el orden—por lo general dividen sus poemarios en tres secciones—. El discurso es un continuo. Los textos de los Aeropuertos los escribí bajo un mismo impulso. Pablo Natale dice que mis libros están construidos como películas. Creo que tiene razón. Para mí es muy importante el trabajo de edición, la manera en que se ensamblan los textos, la búsqueda de la estructura. Me interesa el proceso que sigue a la escritura, ese punto donde comienzo a entender cómo ciertas líneas se comunican y crean otras escenas, otros significados.

En los Aeropuertos hay nombres y referencias a autores varios que suponen una reescritura de otros autores, no sólo poetas: el cartonista Liniers –un poema donde acontece una anécdota con Gelman y Roca– Basquiat, Tarkovski, Wislava Zymborska. El caso más explícito es el remix de Claudio Bertoni. ¿Cuáles son tus mecanismos?

Reescritura y apropiación. Cada reescritura es particular. En el caso de Liniers ocurrió primero la anécdota. Asistí a una lectura de Gelman y Roca. Fui al baño de la librería, mientras orinaba Juan entró. Era un servicio diminuto. Me puse muy nervioso y me pegué en la cabeza con el despachador de papel. Una escena de cómic. Una anécdota que podría narrar Liniers en la serie: Cosas que te pasan si estás vivo. A Basquiat lo admiro, pero lo que dio pie al poema fue un documental sobre su obra y la manera en que la producía. Lo de Tarkovski es más complicado. La primera parte de mi texto es una paráfrasis de lo que se puede encontrar en el prólogo de cualquier antología de poesía rusa respecto a la vocación de Arseni. La parte siguiente, donde aparecen los caballos es una evocación a Andrei Tarkovski. Al final aparecen insectos. En mi infancia soñaba que mi cuarto se llenaba de insectos. Desde hace tiempo escribo remixes. Nacen de un deslumbramiento formal. Trabajo y estudio la estructura del texto. La variante es temática. Bertoni habla sobre su hermana (el texto se titula A sister is a sister), yo sobre mi padre. Estructuralmente sigo a Bertoni pero desarrollo por mi cuenta el tema.

Al preguntarle por Octavio Paz, el autor responde:

Paz es una de esas personas que saludas en un elevador. Conoces el piso al que se dirige, percibes que mira con insistencia botones, también sabes que nunca tendrán intimidad.

 

Aeropuertos durante la madrugada

 

Dibuja un sillón.

Trazo una línea del punto 1 al 2. Sigo hasta el número 34. Después ilumino el respaldo de color azul y el asiento de carmín. Al terminar confirmo soy daltónico.

 

 

a father is a father

 

remix de claudio bertoni

tengo ganas

de que regreses

a los 30

¿por qué

no supe de niño

cómo te quería?

¿por qué

no salimos

en vez

de mirar

las paredes?

¿por qué

no podemos dormir

los cuatro juntos

mami

hermana

y yo

como cuando

había películas?

¿por qué

no vamos

a beber

una cerveza

y solo

hablamos

cuando

una canción

nos guste?

 

La belleza son los aeropuertos vacíos, se presentó en La Habana, en febrero. En la ciudad de México y  áreas circunvecinas aún no hay fechas confirmadas.

 

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