Por Augusto Munaro

Crédito de la foto (izq.) la autora /

(der.) Paradiso Ed.

 

 

Invención al extremo.

Entrevista a Jimena Schere

 

 

Una antología de la literatura argentina (2018), de la escritora Jimena Schere*, es una compilación imaginaria de textos; un ingenioso desfile de géneros, registros y convenciones poéticas que pertenecen a la tracción literaria hispano-americana. En cada página asistimos a eventos y situaciones oníricas, grotescas, e inesperadas, que tejen una historia alternativa de la que todos conocemos. El tono muta así como cada personaje, desplegando su arsenal de obsesiones: Facundo Arrieta, Catalina Almafuerte, Claudio Linch, Calixto Ferro, Encolpio Gracia… la lista es cautivante. Guiños, erudición y parodia en una carrera a través de los siglos por querer apresar la siempre indecisa y huidiza lengua.

Jimena Schere sabe, conoce los pliegues de la lengua y hace con ellos una verdadera aventura narrativa. La pasión en función de la lengua hacen de este libro, una pieza única.

 

Entrevista

 

Augusto Munaro [AM]: ¿Qué te atrajo de la antología en cuanto a su estructura?, me refiero a su formato, el arte de compilar fragmentos de distintos autores, en este caso, escritores imaginarios…

Jimena Schere [JS]: Me interesaba hacer una parodia del género antología, parodiar algunas de sus convenciones, porque es una forma que tiene dos caras. Por un lado, es una labor meritoria de selección, ordenamiento, valoración de autores representativos de una literatura, una época, un género, una estética. Pero también puede significar una operación de exclusión, de estereotipia literaria, de fijación de un canon en función de cierto statu quo cultural, ideológico, político. Por esa doble faz me parece un género muy parodiable, porque el arte paródico tiene también duplicidad: por un lado, es un homenaje, un homenaje ambiguo, del modelo parodiado, y al mismo tiempo una crítica cómica. Me resultó interesante en ese sentido construir una antología imaginaria, de autores inventados, de puro capricho, que exagerara el gesto de la selección y la exclusión. También llevar la invención al extremo y reinventar nuestra historia literaria a partir de la mezcla de géneros y obras de la literatura canónica de occidente y la literatura argentina.

 

 

[AM]: Me gustaría te refieras a la lectura en cuanto ejercicio intelectual y específicamente, sobre la lectura de una antología. ¿Qué tipo de operaciones se desatan allí?

[JS]: La lectura, la lectura creativa, me parece que está en la base de la creación literaria. En definitiva, la literatura es una forma de construcción colectiva, continua, histórica, que elabora, recrea y reinventa sus propios códigos, pero siempre sobre una base de textos, formas, convenciones y motivos preexistes que el autor utiliza de manera consciente o no. Escribir literatura es seguir determinados códigos, para retomarlos o para producir una ruptura, pero esos códigos están ahí presentes de una manera u otra. La antología como género también es una propuesta de lectura que compendia una selección de textos a partir de algún elemento común. En la versión paródica que propone este libro hay un elemento temático que le da unidad a los textos: el motivo del nacimiento impedido, frustrado o postergado, que está muy presente en la mitología, la grecolatina, pero también en otras mitologías.  Así como cada literatura tiene tópicos y motivos recurrentes que la tradición retoma bajo distintas formas, esta falsa antología reúne textos imaginarios que se nuclean en torno a la temática del sojuzgamiento, el encierro, el nacimiento impedido.

 

El escritor Leónidas Lamborghini.

 

[AM]: Más allá de la cita inicial del libro, más que elocuente, por cierto. ¿Qué significa para vos Leónidas Lamborghini?

[JS]: Leónidas Lamborghini es un poeta y un parodista notable. Su obra tiene profunda calidad estética, audacia experimental, humor y también dimensión crítica y política. Todos los elementos que en lo personal a mí me cautivan en la literatura. Yo lo conocí hace años, cuando estaba en el secundario, en un curso de parodia que el daba en el Ricardo Rojas. Después, cuando escribí este libro, él lo leyó y me alentó a publicarlo en su primera edición.

 

 

[AM]: Hay mucha sátira en esta selección de textos. Comenzando por los nombres, claro. Erudición, pero ironía también. Y de la buena, me refiero a la constructiva. Hay, asimismo, mucha crítica. Una combinación que permite ¿desmitificar, únicamente, el valor sacro de la poesía?

[JS]: Sí, están presentes las distintas variedades de lo cómico: parodia, sátira, ironía. Creo que la literatura cómica permite una escritura de profunda ruptura; una escritura crítica de modelos literarios, culturales, ideológicos. Esta antología inventa una literatura argentina antigua, medieval, renacentista y, luego, entronca con nuestra literatura colonial, decimonónica, contemporánea. Juega así en clave satírica con nuestros conflictos de identidad nacional y soberanía cultural; esas “ansias de ser europeos”, en palabras de Jauretche; la relación compleja que tenemos con las metrópolis culturales, políticas, económicas.

Por otro lado, se apropia también de esa tradición para hacerla nuestra, así como las metrópolis se apropian de las culturas que dominan. Así lo hizo, por ejemplo, el imperio romano con Grecia, romanizando la cultura griega; así lo hace Estados Unidos absorbiendo, norteamericanizando producciones culturales ajenas o de la tradición literaria occidental, como hace Disney, por ejemplo, y globalizando sus producciones culturales. En esta antología satírica, el país periférico se apropia de la tradición occidental y la hace cómicamente suya.

 

 

[AM]: Uno de los autores que más me ha gustado de esta “antología”, fue Catalina Almafuerte… ¿Cuál fue su historia y cómo decidiste escribirla?

[JS]: Ese relato, “La marcha”, sale de la tensión que se vivía en los últimos años de los noventa. Pensá que la primera edición del libro sale en el 2000, antes de la crisis y del estallido de 2001. Era un país ahogado en todos los planos. En esa marcha imaginaria se reúnen todos los sectores. La marcha se construye con una escritura de gritos, palabras sueltas, mezcladas, de los manifestantes, fragmentos de discursos, frases incompletas, cargadas de significación histórica, que retoman nuestra historia política y cultural.

 

 

[AM]: Si bien compilás un número considerable de autores, ¿cómo lograste que se expresaran detrás de un estilo escriturario independiente (y por eso mismo, único)? Me refiero a los registros de cada uno.

[JS]: Cada texto parodia la literatura de una época y un estilo literario diferente, que sigue modelos muy diversos, por eso cada texto tiene su estilo independiente. La escritura propia se funde con escrituras ajenas. Es un libro de exploración, experimental, que rompe con la idea de autor unificado. Lleva en sí mismo la idea de que la literatura es una creación colectiva, donde cada autor dialoga con los textos del pasado y con sus contemporáneos. Es un libro coral en ese sentido.

 

 

[AM]: Imagino que para elaborar un libro de estas cualidades debiste adentrarte en la historia de la Argentina. ¿Te preocupó mucho verosimilizar el contexto de cada escritor?, me refiero al no permitir que se filtren anacronismos, ese tipo de imperfecciones.

[AM]: La historia argentina aparece ficcionalizada, en clave satírica, de manera más o menos directa, como una historia de lucha continua, de relaciones de poder asimétricas, sometimiento y sojuzgamiento, a través de un personaje sojuzgado que vive su vida sin autonomía, encerrado en otro cuerpo. Hay mucha deformación, también disparate histórico, pero es un disparate que esconde sentidos, sentidos diversos, sentidos difusos, sentidos en conflicto.

 

Presentación de libros. De izq. a der. las escritoras Jimena Schere, Magdalena Biota y Gabriela García, 2019.

 

[AM]: A medida que desarrollabas el libro, ¿cuál fue tu postura respecto a la tradición literaria?, ¿fue cambiando?, ¿por qué?

[JS]: Creo que la postura fue siempre la misma. El juego de partida era disponer en forma lúdica, con toda libertad y sin restricciones, de la tradición literaria; hacer uso sobre todo de los modelos literarios europeos y elaborar con esa herencia una versión cómica, paródica y satírica nacional. Además, hacer un uso estético y experimental de todos esos modelos y recursos. Sigue de algún modo la tradición literaria, pero la disloca de manera profunda. Propone una ruptura en varios planos. Uno de esos planos es el de los géneros literarios. La forma antología permite reunir géneros diversos; acá se compendia poesía, ensayo, prosa. En ese sentido se rompe con la estructura tradicional de la unidad de género.

 

 

[AM]: Insisto. Me asombra tu capacidad para imitar estilos. Hay pasajes que bien podrían corresponder a varios de los escritores consagrados, y a otros no tanto. ¿Hubo mucha práctica por detrás?

[JS]: Creo que hay mucha lectura, sobre todo. De la lectura atenta, crítica surge el deseo de imitar y parodiar recreando ciertos textos y autores. Y después está el trabajo de la escritura que implica un laboratorio experimental de mucho esfuerzo de corrección, reescritura, selección y descarte.

 

 

 

[AM]: Te confieso que el “Manual de usos cotidianos”, de Rubén Leopoldo Valessi, además de desconcertante me resultó muy gracioso. Bueno, algo similar podría decir de Calixto Ferro, y sus sonetos descompuestos… ¿Cómo lograste dar con ese equilibrio?, ¿quedaron otros autores fuera del tintero?

[JS]: Los sonetos descompuestos retoman los propios sonetos de estructura convencional que están parodiados en la literatura argentina del Siglo de Oro; esos primeros sonetos siguen a Lope de Vega y a los sonetistas del Renacimiento. Los sonetos descompuestos, en su versión contemporánea, parodian un estilo vanguardista; son sonetos truncados. Es parodia y autoparodia. “El manual de usos cotidianos” tiene resonancias de Cortázar, Historia de Cronopios y de famas y parodia el discurso procedimental, también de autoayuda. En este caso se sugiere que son instrucciones y consejos para gente de nacimientos tardíos, la historia de base. Sí quedaron muchos autores o proyecto de parodia afuera.

En un momento había pensado que podría hacer varios volúmenes o ampliar indefinidamente el mismo libro. Pero después me pareció que el libro ganaba con la construcción de un friso dinámico, fragmentario, de diversos estilos, que avanza en el tiempo y va recorriendo las etapas históricas con cierta velocidad.  Me pareció que demorarme con muchos textos en cada período rompía el juego diacrónico y la transformación progresiva de ese mismo núcleo ficcional que se retoma y se transforma en el tiempo bajo diferentes estilos.

 

 

[AM]: ¿Recordás el nacimiento de alguno de los personajes aquí compilados?

[JS]: Muchos nacen de la propia literatura. El héroe “mítico”, antiheroico, de la literatura argentina antigua, Claudio, surge en parte de los mitos grecolatinos de nacimiento impedido y de los mitos de filicidio, que relatan el intento de asesinar al hijo o sucesor del reino. El protagonista de la literatura argentina medieval se basa en los héroes idealizados de la literatura de caballería y de su versión paródica, El Quijote. También se parodian los parlamentos del personaje cautivo de Segismundo, de La vida es sueño. Aparece el hijo mayor de Martín Fierro, que pasa su vida en la cárcel; Anastasio “el pollo” de Estanislao del Campo, del Fausto criollo; la Antígona Vélez de Marechal, para Claudio Vélez. Cada texto propone recreaciones del mismo personaje, Claudio, con variantes, que a su vez son parodias y rescrituras de personajes literarios. Es un personaje fallido, frustrado, disminuido en sus capacidades motrices, producto de su nacimiento postergado, que entronca también con nuestra literatura artleania del fracasado, el excluido.

 

 

 

[AM]: Una antología de la literatura argentina contiene extractos de una novela caballeresca…  Me refiero a la deslumbrante Aventuras del caballero Claudio Díaz Malagüero. Y su gramática, claro, muy atinada a los tiempos anteriores al diccionario de Nebrija. Me pareció una genialidad jugar hasta con el código lexical de la lengua misma, ¿no? Cambiar la j por x; supresión de la h… ¿Te hubiese gustado mucho que Argentina tuviera su novela caballeresca?

[JS]: Sí, es una versión paródica de varios textos de literatura medieval como Cárcel de amor y de la literatura de caballería. A su vez retoma la tradición del Quijote, parodia de la novela de caballería. El protagonista Claudio Díaz Malagüero es un antihéroe, como el propio Quijote, un tardonacido de dudoso heroísmo, que vuelve a caer en el encierro devorado por una bruja. Este texto está escrito en un pseudo español medieval que permite revivir la lengua castellana hacia el pasado. Parece un castellano nuevo, renovado, una escritura de vanguardia y en realidad es un español antiguo. Cada texto, de cada etapa, retoma una fase histórica del castellano. En ese sentido, se recrea una historia cómica de nuestra lengua. Desde un castellano alatinado, en escritura continua, como los textos de la Antigüedad, pasando por ese castellano medievalizado de la literatura de caballería; luego aparecen otras variedades locales, como las formas lexicales de la gauchesca en la literatura decimonónica. Así la transformación del personaje se acompaña con la metamorfosis de la lengua; una forma particular de escritura y una forma particular de lengua.

 

 

[AM]: ¿Te gustaría que este libro “dialogue” con alguna otra obra en particular de la literatura argentina?, ¿por qué?

[JS]: Se podrían haber incluido en la antología cantidad de parodias que me pasaron por la cabeza, pero hice una selección, como te decía. No estaría de más una parodia de Los siete locos, más explícita, del personaje de Erdosain. Aunque está presente de manera indirecta en el personaje principal, frustrado, impedido, fracasado de manera continua. Ese personaje se retoma de manera en la novela Gorgona como protagonista, que es un texto tragicómico, no paródico, pero que también dialoga con nuestra literatura y está plagado de alusiones.

 

 

[AM]: Jimena, ¿te encontrás escribiendo un nuevo libro?

[JS]: Estoy escribiendo cuentos, pero escribo poco y por plazos muy acotados sobre todo por razones de tiempo y por diversidad de actividades e intereses. Mi trabajo principal de escritura en los últimos años es el trabajo de investigación en literatura. Docencia e investigación. Me divido entre la UBA, la Jauretche y el CONICET. La escritura de ficción, que se produce y circula por fuera de los productos literarios mercantilizados, se hace en los márgenes del tiempo laboral, del trabajo formal, de las exigencias del mercado literario y, en ese sentido también, aunque cuesta mucho hacerse el tiempo, se puede hacer con total libertad y autonomía. También con el criterio de que no hay motivo para publicar mucho, ni rápido, ni todo lo que uno escribe, salvo que pueda aportar algo.

 

 

 

 

 

*(Argentina). Narradora y traductora. Licenciada y profesora en Letras y doctora en Letras Clásicas. Es docente universitaria (UBA y UNAJ) e investigadora de CONICET (Argentina). Ha publicado en novela Gorgona (2016); en antología Una antología de la literatura argentina (2018); en traducción la obra de Sófocles (2008), además del libro El par cómico. Un estudio sobre la persuasión cómica en la comedia temprana de Aristófanes (2018).

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