Homenaje a Georg Trakl

(a 100 años de su partida)

 
 

Nota introductoria y traducción: Juan Carlos Villavicencio

 
 

Georg Trakl fue un poeta expresionista que nació el 3 de febrero de 1887 en Salzburgo, Austria. De naturaleza silenciosa y poco materialista, fue un hombre ensimismado, pero ciertamente humano y bondadoso con cualquier persona –particularmente con niños– independiente de su clase social. Mantuvo desde temprana edad una relación incestuosa con su hermana Gretl, y se hizo adicto a diversas drogas y al alcohol, todos hechos que marcaron intensamente su vida. En 1910 se tituló de Magister Pharmaciae y en 1913 publicó su primer libro, Gedichte (Poemas), siendo el único que vería publicado en vida, ya que Sebastian im Traum (Sebastián en el sueño) fue publicado póstumamente.

En 1914 estalla la Gran Guerra, por lo que Trakl parte al frente y sufre una crisis nerviosa tras atender a los heridos de la batalla de Grodek. Días más tarde se suicida en el psiquiátrico en el que se encontraba recluido, en Cracovia, el 3 de noviembre de 1914. Conmemorando los cien años de su muerte, Descontexto Editores ha publicado esta antología llamada Grodek.

 

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Retrato en óleo de Georg Trakl.
Casa del poeta en Salzburgo, Austria.
Crédito de la foto: Mario Pera

 

 Poemas de Georg Trakl

 

 

Al niño Elis

 

Elis, cuando el mirlo llama en el oscuro bosque,
ese es tu ocaso.
Tus labios beben la frescura de la azul fuente
               del roquerío.

Deja que tu frente sangre levemente
antiguas leyendas
y la oscura interpretación del vuelo de los pájaros.

Aunque caminas con suaves pasos en la noche,
que cuelga repleta de púrpuras uvas
y mueves de manera más hermosa tus brazos
               en lo azul.

Un espino resuena
donde están tus ojos de luna.
Oh, hace cuánto, Elis, que estás muerto.

Tu cuerpo es un jacinto
en el que un monje sumerge sus dedos de cera.
Una oscura caverna es nuestro silencio,

de ella se asoma a ratos un tierno animal,
y lento baja los párpados pesados.
Sobre tus sienes gotea negro rocío,
 
el último oro de derruidas estrellas.

 

 

 

Día de muertos

 

Pequeños hombres y mujeres, tristes camaradas,
esparcen hoy azules y rojas flores
sobre sus tumbas, temerosamente iluminadas.
Actúan como pobres muñecos ante la muerte.

¡Oh!, cómo lucen aquí llenos de miedo y humildad,
como sombras paradas tras negros arbustos.
En el viento del otoño los lamentos de los que
               no han nacido,
también luces yendo a la deriva.

El suspiro de los amantes es respirado en el ramaje
y ahí se pudren la madre con el niño.
Parece irreal la danza de los vivos
y raramente dispersa en el viento del anochecer.

Su vida es tan confusa, llena de turbias plagas.
Apiádate, Dios, del infierno y tormento de las mujeres
y de esos lamentos de muerte sin esperanza.
Solitarios deambulan en silencio por el salón
               de las estrellas.

 

 

 

Canción de Kaspar Hauser

 

                                             para Bessie Loos
 
Ciertamente él amaba el sol, que púrpura descendía
               la colina,
los senderos del bosque, el negro pájaro cantante
y la alegría de lo verde.

Serio fue su habitar a la sombra del árbol
y puro su rostro.
Dios habló con una dulce llama a su corazón:
¡Oh, hombre!

Silente su paso encontró la ciudad al anochecer;
el oscuro lamento de su boca:
yo quiero ser jinete.

Pero lo siguieron animal y arbusto,
casa y jardín crepuscular de hombres blancos
y su asesino lo buscaba.

Primavera y verano y hermoso el otoño
del justo, su tenue paso
en los oscuros cuartos de los soñadores.
Por la noche se quedaba solo con su estrella;

vio la nieve caer en el desnudo ramaje
y la sombra del asesino en el vestíbulo crepuscular.
 
Plateada caía la cabeza de aquel que no nació.

 

 

 

Crepúsculo del espíritu

 

Silencioso en el borde del bosque se encuentra
un oscuro ciervo;
tenue acaba en la colina el viento del anochecer,

enmudece el lamento del mirlo,
y las suaves flautas del otoño
callan entre los juncos.

Sobre una nube negra
recorres ebrio de amapolas
el estanque nocturno,

el firmamento.
Siempre resuena la voz de luna de la hermana
a través de la noche espiritual.

 

 

 

Transfiguración 

 

Cuando va cayendo la noche,
te abandona leve un rostro azul.
Un pequeño pájaro canta en el tamarindo.

Un apacible monje
pliega las manos muertas.
Un ángel blanco visita a María.

Una corona nocturna
de violetas, maíz y uvas color púrpura
es el año del que contempla.

A tus pies
se abren las tumbas de los muertos,
cuando posas la frente en las plateadas manos.

Silenciosa habita
la luna otoñal en tu boca,
ebrio de jugo de amapola el canto más oscuro;
 
flor azul,
que tenue resuena en la amarillenta roca.

 

 

Lamento

 

Sueño y muerte, las sombrías águilas
pasan murmurando toda la noche por esta cabeza:
el dorado retrato del hombre
devorado por el gélido oleaje
de la eternidad. Contra espantosos arrecifes
el púrpura cuerpo se estrella
y se lamenta la oscura voz
sobre el mar.
Hermana de tormentosa tristeza
mira una barca de angustia se hunde
bajo las estrellas,
bajo el silente rostro de la noche.

 

 

 

Grodek

 

Al atardecer resuenan los bosques otoñales
de mortíferas armas, las doradas llanuras
y lagos azules, arriba rueda
más lúgubre el sol; la noche abraza
a los guerreros moribundos, el salvaje lamento
de sus destrozadas bocas.
Pero silente se recoge en los prados
una nube roja, donde un furioso dios habita
la sangre derramada, frescura lunar;
todas las calles desembocan en una negra podredumbre.
Bajo el dorado ramaje de la noche y las estrellas
oscila la sombra de la hermana a través
               de la arboleda silenciosa,
para saludar al espíritu de los héroes,
               a las sangrantes cabezas;
y suaves resuenan en el junco las oscuras flautas
               del otoño.
¡Oh, el más soberbio luto! Ustedes altares de bronce,
la ardiente llama del espíritu se nutre hoy
               de un tremendo dolor,
aquellos nietos que no han nacido.

 

 

 

* Crédito de la foto: Izq. http://descontexto.blogspot.com/

Der. http://melvillehouse.tumblr.com/post/62741879417/its-mid-august-and-georg-trakl-is-walking

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