Vallejo & Co. presenta, en exclusiva, un fragmento MELTEMI + Tomas falsas (2017), del poeta Ángel Cerviño. Este texto se publicó, originalmente, como parte del libro ¿Por qué hay poemas y no más bien nada? (Amargord, 2013). La nueva edición reproduce íntegramente los contenidos de aquella publicación e incorpora una nueva sección inédita: Tomas falsas. Presenta además una nueva introducción a cargo de Eduardo Espina y un epílogo de Vicente Luis Mora.

 

 

Por Ángel Cerviño*

Crédito de la foto (Izq.) Festival Cosmopoéticas en Córdova /

(Der.) Ed. Ay del Seis

 

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Fragmento de MELTEMI (+Tomas falsas) (2017),

de Ángel Cerviño

 

 

Sin laberinto no hay rigor

José-Miguel Ullán

 

 

(1 h 21 min 32 s)

no sé / quizá la señal que se queda en la pared al descolgar un cuadro / un vacío / una carencia y / simultáneamente / una irrupción / / algo nos es negado al tiempo que un hueco estriado se delata / / el vigilante nocturno ensaya trucos de cartas sobre su mesita quemada con cigarrillos / equilibrada con un viejo naipe plegado in-cuarto bajo una de las patas / mientras / sin hacer ruido / sin forzar ninguna entrada / el lienzo resulta escamoteado / / estoy durmiendo solo en casa / de madrugada me levanto a oscuras para ir al baño / tropiezo con alguien parado en mitad del pasillo / pero todo sucede en silencio / a cámara lenta / sin aspavientos / sin gritos / sin amenazas / eso es lo terrible / los dos apartándonos / torpes / sedados / apretados contra la pared para ceder el paso / fardos de parsimonia / la extrañeza no puede con la corrección / se mantiene sorda / agazapada / para más inri ya ni siquiera se muestra / en algún lugar hiberna y oscurece / se retrae / se hace más densa / espera su momento / / y cada uno mientras tanto sigue haciendo su vida / cogido del brazo del aguacero / cavando en la dirección equivocada / silbando hasta que escampe / como si tal cosa / / y un día sueña que está muerto / solo dios sabe desde cuándo / pero debe seguir fingiendo que vive y respira / para no disgustar a su madre / sí / “estábamos muertos y podíamos respirar” / he subido un poco el énfasis en esta última frase ¿se ha dado cuenta? / para hacerle visibles las comillas / es un verso de Paul Celan / un poeta judío que acaso usted conozca / claro que él tenía buenas razones para hablar de esa forma / / sí / ya sé / me ha puesto en guardia / repetidamente / contra esta tendencia a camuflar mis / llamémosle así / dificultades / bajo un disfraz literario y retórico / creo que “magnificar” fue el término exacto que empleó / / no / no hace falta que diga nada / sus silencios cambian de tonalidad cuando desaprueba algo de lo que voy contando / tiñen mis palabras y colorean los ecos / / sé que me pierdo con demasiada facilidad / cambio de rumbo (y hasta de bando) / y no me apeo de estas ramas por las que voy rampante / pero me gustaría averiguar dónde comienza lo propio / ahí radica la cuestión / / mientras aguardaba mi turno he estado hojeando esas revistas manoseadas que tiene en la sala de espera / y resulta que / según he podido ver en un artículo de la National Geographic / la inmensa mayoría de las células que se encuentran en un cuerpo humano ni siquiera son humanas / parece ser que por cada célula propia hospedamos diez o más células de otros seres microbianos / cargamos con varios billones de microorganismos / pertenecientes a miles de especies y subespecies diferentes que / día a día / desde el instante en que comenzamos a respirar y a ingerir la leche materna / se han ido colando dentro de cada uno de nosotros / vamos por ahí como vagones de metro en hora punta / una trama de andenes con servidumbre de paso / / claro que esa no es la razón por la que uno se desmorona / se pierde de vista / o malvive escenificando respuestas emocionales / como el oficiante que se acomoda la barba postiza para la siguiente función litúrgica / / no / no / le aseguro que no estoy tratando de justificarme / / me asusté cuando pronunciaron mi nombre / eso es todo / y ahora he de atenerme a las consecuencias / soy el retén que faltó al recuento / el funámbulo que debía subir al plató después del tragasables / / cuentan que en la rueda de prensa / a la autora de un diccionario un periodista rezagado le preguntó cuánto había de autobiográfico en la obra / luego todo el mundo reía el chiste / ella también / pero a mí me parece una buena pregunta / / es igual / para el caso que nos ocupa casi todo lo que se pueda argumentar resulta irrelevante / / las opiniones nos tienen a nosotros / y no al revés como tan a la ligera se afirma / / entonces ¿quién habla? / esa es la única respuesta que debería obsesionarnos / / en cada escondite la voz desdobla sus ecos / y uno mismo / puede ahí llegar a sentirse invulnerable / a resguardo / y sentado en su propio regazo / infantilmente almenado / pronunciar sin miedo el inaudible nombre del padre / / hundidos los pies en una niebla baja / pertinaz febrícula que acolcha los golpes y nos corona como perfecto encajador / / sin pestañear amañamos una tregua de resquemores / nos dejamos fotografiar tomados de los hombros / en pose de Caín y Abel / / hemos desarmado en secreto al enemigo / y ahora alardeamos de valor en la cima del parapeto / nadie salvo nosotros sabe que nos estamos jugando una vida de fogueo / / recuerdo haber leído en algún sitio que en 1916 / durante la Primera Guerra Mundial / el estudiante de medicina André Breton / destinado a la sección de neuropsiquiatría de un sanatorio de campaña / con la misión de atender los desarreglos emocionales de los combatientes heridos en el frente / se encontró entre sus pacientes con un soldado / al que sus superiores habían retirado de la primera línea de fuego a causa de la excesiva temeridad que mostraba durante los bombardeos / la explicación que dio a los médicos que lo trataban fue que la supuesta Guerra Mundial no era más que un descomunal simulacro / y las heridas solo maquillaje / por tanto los obuses figurados no podían hacerle daño / / al cabo de unos días admitió / ante la insistencia de los doctores / haber caminado sobre cadáveres en las trincheras / pero objetó acto seguido que bien podría tratarse de cuerpos prestados por hospitales / o cedidos por las facultades de medicina / enfermos fallecidos de muerte natural convenientemente maquillados / utilizados como atrezo para completar la puesta en escena del teatro de operaciones / o quizá no ser otra cosa que maniquís de cera de acentuado verismo / modelados por expertos artesanos al servicio de la industria bélica / / una bonita historia en medio de aquel amasijo de lodo y sangre / ¿la pezuña del diablo señalando las vías de escape? / / así se encarece nuestro arrojo / nos adornamos con gestos de indiferencia / y sonreímos a los aplausos mientras un señuelo con nuestra cara pintada recibe las punzadas / pero ¿cuál es el precio de la absolución? y / sobre todo / ¿quién va a pagar la cuenta? / ¿y los intereses de demora? / porque todavía no se administra la penitencia en cápsulas / / el puesto de observador sale carísimo / y quién está en condiciones de asegurar que / a fin de cuentas / cuando se cuadren todos los balances / la restitución no va a resultar más dolorosa que el expolio / / al principio todo parece muy sencillo / basta con mirar hacia otro lado y desentenderse de los propios deseos / se hace un hatillo con un pañuelo viejo y se les entierra en una esquina del patio / luego se sale a jugar como si no pasara nada / pero ahí se cerró la trampa / y muchos años después / los necesitas / vas a buscarlos / quieres desenterrarlos / pero han movido las marcas / ha crecido la hierba / se han roturado parcelas / incluso hay quien ha sembrado hortalizas en sus canteros / y ya no encuentras el sitio exacto en que los ocultaste / se queda el jardín lleno de socavones y / como perro que ha extraviado su hueso / duermes embarrado / pateando en el aire / cavando hoyos en sueños / / no sé / algo parecido a prender fuego al sótano para calentar la casa / de primeras parece una buena idea / y luego quién lo arregla / / imposible volver a la casilla de salida / y ya cualquier posibilidad de redención la fiamos por entero a nuestro proverbial despiste / y nos dejamos ir / sentados en la canoa desfondada de la tarde / impasibles / atiborrados de ceremonias / / como si el incendio no hubiera arrasado los parterres / obstinados en regar las malas hierbas / … /… /

 

 

 

 

 

*(Lugo-España, 1956). Es miembro del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) y, en la actualidad, dirige el TURBULENCIAS (www.turbulencias2.blogspot.com). Ha obtenido el XV Premio de Poesía Ciudad de Mérida (2009). Ha publicado en poesía Kamasutra para Hansel y Gretel (2007), El Ave Fénix solo caga canela (2009), ¿Por qué hay poemas y no más bien nada? (2013), Impersonal (2015), ¿Salpica Dios como un expresionista abstracto? (2016), Exogamia (2017) y MELTEMI + Tomas falsas (2017).

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