En completa exclusiva para Vallejo & Co. les presentamos el aún inédito poema número 10 mil del reconocido poeta cubano José Kozer. «Nupcial», un poema dedicado a su esposa, con quien comparte más de 40 años de matrimonio.

 
 

Por: José Kozer
Crédito de la foto:  © Gesi Schilling, 2014
http://www.omiami.org/poets/

 
 

«NUPCIAL»

 

 

Celebramos

cuarenta años bailando desnudos, las ventanas

       de casa abiertas de

       par en par

 

a la desnudez

de los peces juntando sus opérculos, branquias,

       un golpe con la aleta

       dorsal posterior, y

 

a desovar.

 

Ajados, nos manoseamos.

 

Las aves, al atisbar por las ventanas abiertas,

       se sobresaltan,

       aparean por la

       cola, el pico,

       empollan (ahora

       somos

 

nosotros quienes

nos sobresaltamos): arrugados, cola depuesta,

       pico caído, la flecha

       de Cupido avanza

       menos que en

 

la aporía de

Zenón de Elea: celebramos dando más

       vueltas (despelotados)

       Afrodita no rige, no rige

       Artemisa, aquí manda

       Perséfone, nos hacen

 

coro las Moiras.

Rompe filas Pandora, la caja se estrella, el

       hecho se ha de considerar

       accidental, en nosotros el

       instinto

 

suicida no opera,

es más, acabamos de comprobar (apretujándonos)

       (desapretándonos) que en

       la caja no había nada; ni

       presagios, ni voces. La

 

corneja no llegó

por la izquierda, bajó como nuestros ancestros

       del norte: el pez martillo

       pasó de largo, la lamprea

 

en vez de

quitarnos la respiración, nos imita bailando (amor

       epiceno) unida por el ano

       al dios de la

 

vegetación submarina.

 

El día termina, los dioses en sus contubernios

       se repliegan. Guadalupe

       y yo nos vestimos, no

       sea que aves y peces y

 

otras criaturas

nos cojan con las manos en la masa, nos tilden

       de desvergonzados, a

       nosotros, seres

 

morigerados: Guadalupe de trenzas, cara de

       sueño, noche de bodas,

       sale del baño, fulge

       (refulge) en su pijama

 

rojo.

 

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