Hoy alumbra la RICE (Residencia para la Investigación y Creación Escénica) y durante dos semanas se expondrán las piezas cortas que nacen del resultado de un mes de exploración en el que se sumergieron cuatro directores y sus respectivos equipos. Conversamos con Pepa Duarte, adalid de este proyecto que se formula como un espacio de trabajo para que directores, actores y público dialoguen, confronten y se nutran permanentemente. El teatro en Lima se viene renovando. Aquí una muestra.

 

Por Hane Sormani

Crédito de la foto: RICE

  

Espacio de juego

 

¿Cómo hacer para que un espacio cultural alternativo no se quede en zona de tránsito sino que sea capaz de generar y sostener sus propuestas? A esta dificultad tuvo que enfrentarse la actriz Pepa Duarte con La Casa Recurso, estancia que desde hace poco menos de un lustro administra junto con su hermana Paloma. Aunque esta fue gestada con carácter autogestionario, Pepa notó que eran pocos los proyectos teatrales que se pensaban para ahí ser montados, siendo su uso principal como sala de ensayo. Esto debía cambiar.

“Creo que tiene que ver con que hay muchas personas trabajando en proyectos para teatros grandes a los que no llegan a acceder nunca, mientras que los grupos o colectivos que se juntan en pro del teatro independiente ensayan en las salas de sus casas para ahorrarse lo que cuesta alquilar un local por horas, lo que genera incomodidad y limitaciones. Sentí que La Casa Recurso se volvió solo en un espacio de paso y yo quería que la gente se nos acercara para hacer proyectos acá porque sino nuestro espacio, por más buenas intenciones que tengamos, se vuelve más una tara que un motor”, reflexiona Pepa. Es cuando la figura de la residencia (bastante utilizada en otros países y ligada más al quehacer plástico o visual) aparece. “¿Por qué no hacerlo con teatro? Así también podíamos acceder a financiamientos internacionales orientados a residencias y no perder el enfoque de la exploración, de montar cosas diferentes, probar nuevos formatos escénicos, sin presiones, de no perder la actitud de investigar lo que te provoque. Finalmente no se trata de un teatro que tengas que llenar con 400 personas”.

 

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Definiendo las reglas del juego

En este primer año la Rice funciona como un piloto, esto quiere decir que los cuatro directores fueron invitados a participar. La cuota final ha sido equitativa: dos mujeres y dos hombres. Explica Pepa que “la selección se basó en que eran colegas, conocíamos su trabajo, sabíamos de su entrega, sabíamos que podían hacerse cargo de un proyecto, que sean capaces de sacarlo adelante pues no solo cumplirán rol de director, que sea capaces de trabajar en espacios alternativos, que tuvieran disponibilidad y que ya hayan tenido experiencias similares. Lo que buscamos fueron emprendedores del teatro. La idea es que los años próximos sea una convocatoria abierta, que los directores puedan postular y que nosotros podamos ser lo más equitativos y justos al seleccionar los proyectos para nuevas residencias, tratando de dar espacio a todo el mundo. Hoy se trata de un mes de trabajo pero lo máximo que durarán las próximas serán dos meses”.

Así, cada grupo cuenta con nueve horas de ensayos a la semana más una serie de asesorías. Si bien la libertad de búsqueda es absoluta, los cuatro deben trabajar a partir de ciertas premisas: considerar como motor de creación la casa en la que se encuentran, se debe utilizar una de las ventanas sí o sí y un objeto, el cual fue seleccionado de una caja llena de chucherías. Tizas, un péndulo, un silbato y un reloj deben utilizarse de manera principal o no dentro del discurso escénico. Cada quien decidirá y sorprenderá: la creación se concibe desde el juego.

Nishme Súmar, directora de amplia y reconocida trayectoria, cuyos hermosos montajes infantiles se han escenificado en teatros como La Plaza o el Teatro de la Universidad Pacífico, es una muestra clara de que en las artes escénicas no deja nunca de aprenderse, que la necesidad de exploración es mayor y que, a veces, es mejor volver a las bases para reinventarse. “Lo que me cautivó de esta propuesta fue el hecho de ser concebida por jóvenes teatreros con ganas de generar espacios para reflexionar y para investigar lenguajes y nuevas formas de hacer teatro, de comunicar ideas, rollos, inquietudes. Me atrajo la posibilidad de compartir un proceso de creación con otros actores y directores, de intercambiar ideas, sin la presión del estreno de una gran producción. Aquí lo valioso es la exploración y el intercambio; ambas cosas, difícilmente, se conjugan en el proceso creativo de un montaje grande”. A ella se unen Alejandro Larco, Andrea Sarango y Diego Gargurevich.

 

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Sin análisis no hay acción

El intercambio tanto hacia adentro, entre los directores, como hacia afuera, con el público y asesores invitados, es la base de la Rice. Por ello los directores están obligados a asistir a por lo menos un ensayo de sus compañeros. Dice Pepa que “la idea es que se sienten a dialogar después. Como todos están trabajando en un mismo lugar, es interesante descubrir coincidencias o despertar nuevos motores en otros directores; nos interesa que ellos estén todo el tiempo en contacto”.

Hagamos un paréntesis pues cabe resaltar que Pepa no trabaja sola, forma parte del colectivo multidisciplinario Imaginario, creado recientemente por bailarines, músicos, artistas visuales, payasos, improvisadores y, por supuesto, actores. No se definen ni como productora ni como grupo de teatro sino como una conjunción de talentos, capaces de llevar adelante cualquier proyecto artístico. Actualmente no solo gestionan la Rice, también la obra Asfixia para Microteatro, la nueva temporada de Memorias, Orquesta de Soundpainting (que se repondrá en la Alianza Francesa) y produciendo el primer disco de Mary Ann Eyzaguirre. Incansables.

 

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Ya que se trata de un grupo de disciplinas diversas, ofrecen a los directores de la Rice asesoramientos en dirección de arte, movimiento e improvisación. Ellos pueden elegir no tomarlos aunque el de dirección de arte es obligatorio. Si necesitasen orientación en algo específico, como música o voz, basta con solicitarlo. El asunto se intensifica hacia la segunda semana de trabajo, fecha en la que ya deben tener elaborada la premisa desde la que trabajarán. Esta labor de aterrizaje recae sobre otras dos mujeres de teatro: Claudia Tangoa y Lorena Peña. Si bien ellas no han sido partícipes de las exploraciones, deben guiar la forma en que las hipótesis escénicas se vienen planteando, ayudarlos a dirigir el camino así como el lenguaje sobre el que indagaron en la primera etapa.

Finalmente, en la cuarta semana, última de ensayos, se invitó a Fernando Castro (de la Compañía de Teatro Físico) y a Rodrigo Benza “para que concretizaran los proyectos tras ver los avances –señala Pepa- porque como es una investigación necesitan demostrar que las hipótesis funcionan en la práctica. El feedback es fundamental por eso también haremos desmontajes abiertos al público, presididos por directores invitados. Además les hemos ofrecido una lista de escenografía, utilería y vestuario disponible más una plataforma en la que pueden compartir lo que ellos. La idea es reducir sus preocupaciones y que solo se concentren en trabajar y crear”.

 

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Adelantamos que el equipo de Nishme, conformado por Lita Baluarte y Anita Chung, ha tomado como punto de partida el poemario Noche Oscura del cuerpo de Jorge Eduardo Eielson. “Representa para mí una especie de viaje iniciático, una peregrinación al interior del cuerpo: un verdadero viaje de búsqueda, reconocimiento y reconciliación”, señala la directora. Por su parte, Diego Gargurevich, junto con dos acróbatas, explora sobre la dicotomía de la contradicción, de las situaciones repentinas que se suceden y que nos hacen reaccionar sin previo aviso, provocando cambios constantemente. Alejandro Larco centra su mirada en el teatro mismo, intentando junto a sus actores  desentrañar el quehacer artístico, buscando los “para qué” y “por qué” del espacio escénico. Finalmente, Andrea Sarango propone una pieza performática de la mano del bailarín Alonso Núñez y la artista Ale Wendorff.

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Ganar-ganar

¿De qué hablamos cuando hablamos de teatro independiente? “Para mí tiene que ver con la necesidad propia de llevar a cabo un proyecto más allá de cómo lo voy a conseguir, no esperar que haya un dinero externo, un auspiciador, sino emprendiendo, más allá de cualquier apoyo que tengas. Aquí nadie trabaja pensando a qué hora llega mi productora o cuánta plata tengo para realizar la escenografía sino resolviendo desde los recursos que se tienen pero sabiendo que se va a montar sí o sí, que no estamos solos sino formando comunidad”, enfatiza Duarte.

Sin embargo, aclara que esta residencia es un proyecto caro que se ha tratado de subvencionar lo más posible, siendo la pauta primigenia que los directores no gasten absolutamente nada. Así, se consiguió un auspicio con la PUCP. “La Casa Recurso sí recibe un pago por parte del proyecto general que es inferior a nuestros costos originales, además de otras reducciones desde nuestro lado: no ganar como gestores, no cobrar ensayos generales, no cobramos funciones, nos cobramos asesorías, hay gente apoyando con las gráficas y visuales. Si bien los directores y su equipo no tienen un ingreso significativo (porque la taquilla se divide entre todos los involucrados), se llevan un proyecto listo que pueden presentar donde quieran y sobre el cual seguir trabajando. La idea es que con el tiempo podamos conseguir más financiamiento”.

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CRONOGRAMA RICE

Casa Recurso: Jr. San Antonio 203, Barranco
Del 5 al 15 de noviembre, 20:00 (menos el 5/11, a las 19:00)
Entrada s/.16

Proyecto

Fecha

Cuerpo transparente

Jueves 5 (desmontaje con Sergio Llusera) y viernes 6

Escalera a la esquina

Sábado 7 (desmontaje con Diego La Hoz) y domingo 8

Va i ven

Jueves 12 (desmontaje) y viernes 13

Viva muerte

Sábado 14 (desmontaje con Mónica Silva) y domingo 15

 

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