Por Augusto Munaro

Crédito de la foto Ignacio Fanti

 

 

“Escribir es una manera de hacer físico un pensamiento”.

Entrevista a Triana Leborans

 

 

Toma de corriente (2016), de la artista audiovisual y escritora Triana Leborans* es un libro de poemas atípico. En estos curiosos versos ―a medio camino entre la poesía y la prosa―, aborda la escritura como lugar de interrogación y experiencia. Establece una mirada donde impera esa sinuosidad tan ambigua que impone la duda, y hace de ella, su materia prima. Una porosa escritura que se piensa a sí misma a medida que se escribe, poniendo al desnudo la causalidad de los hechos.

En Toma de corriente, Leborans se encierra en sus límites individuales. La tentación de lo ilimitado no le interesa. Así, su mirar desengañado cristaliza otro grado de madurez donde la cotidianidad carece de todo aura posible. Una propuesta donde no hay lirismo. Por lo tanto, no hay sentido metafísico. Sus “proesías”, entonces, son el producto de sus operaciones.

 

"Toma de Corriente", de Triana Leborans

“Toma de Corriente”, de Triana Leborans

 

Entrevista

 

 

Augusto Munaro [AM]: ¿Cuál es la historia de Toma de corriente, las circunstancias que hicieron posible la materialización del libro?

Triana Leborans [TL]: Toma de corriente reúne una serie de poemas breves o “proesías”, como los denominó una amiga, escritos a partir del 2010, 2011 aproximadamente. Escribo poco, quizás en un año escribía dos “proesías”. En el 2015 asistí al taller de Cecilia Pavón, ella me menciona a los chicxs de Socios Fundadores que recién comenzaban con la editorial. Nos contactamos, les envío el material e inmediatamente nos ponemos a trabajar juntxs. Fue muy fácil disfrutar el proceso de edición, estábamos de acuerdo en casi todo: la selección de los poemas, el orden, la imagen de tapa. Me acuerdo que nos faltaba el título, importantísimo, entonces releíamos y releíamos el libro hasta que uno de los chicxs, creo que a Pablo Petkovsek, le gustó la palabra “Toma de corriente” que aparece en una de mis “proesías” y la encontré perfecta.

 

 

[AM]: ¿Pensás a la poesía como una toma de conciencia del lenguaje?

[TL]: Sí, puede ser una toma de conciencia, al menos escribir me aclara mucho los pensamientos. Escribir es una manera de hacer físico un pensamiento, extenderlo mas allá del plano mental. Y así comienza a existir no sólo para mí.

 

Instalación 2 de Triana Leborans.

Instalación 2 de Triana Leborans.

 

[AM]: Hay una voz que se construye a través de la duda. Vacila si debe hacer una cosa u otra. ¿Qué alumbran las palabras que lograste escribir en este libro?

[TL]: Alumbran justamente esa duda. La duda es un recorrido, voy por por acá o mejor voy por allá, pero esas posibilidades están existiendo a la vez, en simultáneo, en el plano mental. Entonces intentar poner en palabras estas direcciones es una manera de hacer algo, de tomar una decisión.

 

 

[AM]: En Toma de corriente no hay demasiado espacio para los sentimientos, ni abuso de la emoción.

[TL]: La palabra te otorga el poder de tomar lo que quieras y ya, en este preciso momento, basta con nombrarlo. Entonces, creo que sí hay sentí miento, el sentimiento de aferrarse. Estas “proesías” fueron escritas en su mayoría a la noche, antes que el día termine. Escribirlas fue una manera de tomar algo, un pensamiento, un momento de ese día que estaba por desaparecer.

 

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[AM]: Asimismo, rara vez acudís a la metáfora.

[TL]: Puede ser, la metáfora distrae, te aleja y yo, en cambio, busco la precisión. Y eso debe ser porque hablando soy todo lo contrario, muy desordenada, a veces no puedo sincronizar la velocidad del pensamiento con la velocidad del habla. Es decir, digo algo que estoy pensando y antes de terminar de decirlo ya lo terminé de pensar, entonces la frase queda dicha hasta la mitad, empiezo con otra que comienzo a pensar y así… Escribir me ayuda a ir paso por paso, detenerme.

 

 

[AM]: Sobre la expresión, y la intensidad de la expresión en la que te detenés. ¿Te importa la claridad?, ¿te preocupa el estilo?

[TL]: Claro que la claridad me importa, una claridad conmigo misma. Y el estilo, difícil hablar de estilo, porque es algo acabado, cerrado, no se si podría escribir pensando en “un estilo”.

 

La poeta Triana Leborans

La poeta Triana Leborans

 

[AM]: Algunas piezas favorecen el juego de palabras. Leo un fragmento: “Fin a los fines de año, ése es decididamente mi fin y además ellos persiguen un fin infinito: que finalmente todos nos concentremos en los fines de un año que si aún no tiene ni siquiera un principio menos todavía tiene un fin”. ¿Qué zonas de tu escritura te permiten explorar lo lúdico?

[TL]: Ay, me encantaría saberlo… Este fragmento comenzó con un juego de palabras y después fueron apareciendo muchos más, quizás el sonido de las palabras, me gusta escuchar el sonido mientras las escribo, cómo suenan una al lado de la otra, pronunciarlas en voz alta.

 

 

[AM]: ¿Podríamos encontrar en tu modo de escribir cierto impulso performático?

[TL]: Sí, muchas veces digo en voz alta aquello que estoy escribiendo, como en un intento de retener esa oralidad por escrito y que luego, al ser leído, se pueda escuchar mi voz diciéndolo. Y también adopto diferentes maneras de decirlo, voz alta, voz baja,  cambios de ritmo…

 

Performance de Triana Leborans

Performance de Triana Leborans

 

[AM]: Has asistido a talleres de escritores como Pablo Katchadjian, Cecilia Pavón y Ezequiel Alemian. A pesar de ello, conservás una mirada personal. ¿Sólo se llega a ser uno mismo mediante el rechazo de las influencias?

[TL]: Y también Gabriela Bejerman y Marina Mariasch. Rechazo no, porque las influencias existen, están, en todos lados y de todo tipo. Y creo que ayudan mucho, es por admiración a otrxs escritores o artistas que escribo o hago algún tipo de obra. Asistí a los talleres de estxs escritores que mencionas porque me parece interesante su trabajo y cada unx me aportó algo distinto y muy valioso. Además descubrí a otros escritores gracias a ellxs, que nunca hubiese llegado a conocer.

 

 

[AM]: Si tuvieras que nombrar un par de autores que ganaron tu admiración, ¿quiénes serían y por qué?

[TL]: Justamente pensaba en eso hace poco, en quienes eran mis autores preferidos. Y todos los que venían a mi mente eran músicos, las letras de Daniel Melero, por ejemplo, tiene unas frases hermosas, que quedan grabadísimas de por vida, o Victoria Mil,  sus letras elevan aspectos de la vida cotidiana a un nivel casi sagrado. En un momento tuve que dejar de escuchar sus canciones porque se había convertido en una adicción. Y también las letras de Diosque, Virus, entre otrxs. Escuchando estas canciones comprendí que la poesía con música es mucho mejor. Puedo escuchar mil veces una canción que me gusta, pasa el tiempo y la vuelvo a escuchar, en cambio rara vez releí un libro, creo que nunca. Ahora estoy trabajando en un compilado de letras que pueden existir sin música (a mi criterio, obviamente).
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[AM]: Sos escritora y artista visual. Es decir, recurrís a la creación a través de la imagen y la escritura, ahora bien, ¿cómo pensás que ese legado fotográfico aflora en tu pulso escritural?

[TL]: Aflora a modo de instante y síntesis, como una imagen. Muchos poemas empezaron con una palabra o una frase que me daba vueltas en la cabeza y bajándola a papel o a Word algo se ordenaba. Como dije anteriormente, escribir me permite ver con más claridad, descubrir, apropiarme de algo que está por desaparecer y, ahora que lo pienso, todo esto se vincula con las imágenes de mi muestra Estudio en el Rojas. Son una serie de fotografías que realicé entre el 2011 y 2015. Recorría y fotografiaba espacios televisivos en proceso de armado en canal 7, Tv Pública, lugar donde trabajaba. Las formas eran siempre capturadas en un momento de transición, no eran resultado ni poseían un uso especifico aún. Quería capturar un estado que era sólo un antes o un después, no iba a ser televisado, como hacer pasar al frente un detrás de escena.

 

 

[AM]: El año pasado fue particularmente activo para vos. Pienso en la antología Van llegando, y a su vez, la exhibición Una unidad indivisible… También Mover sin tocar… Por cierto Triana, ¿cuál y cómo fue tu experiencia en torno a “Estudio”, exhibida en el Centro Cultural Rojas?

[TL]: Sí, se concretaron algunas cosas. En cuanto a Estudio, en el 2013 mostré una parte de ese trabajo en el taller de edición que coordinaba Rosana Schoijett, me acuerdo que cuando ella conoció mi trabajo me dijo: estas fotos tienen que exhibirse en la fotogalería del Rojas y yo quise que ahí sea. Realicé talleres del Rojas, vi muestras inolvidables en ese espacio y en el Rojas, de casualidad, justo pasaba por ahí, vi mi primera obra de teatro, al menos la primera que me dejó alucinada, fue Bizarra de Rafael Spregelburd en el 2003, una telenovela teatral presentada por episodios, todos los días, una locura, tenía merchandising propio, remeras, un álbum de figuritas. Volviendo a Estudio, no pudimos hacer la muestra en ese momento, sino un par de años después, gracias a ella que presentó el proyecto.

 

Instalación 1 de Triana Leborans.

Instalación 1 de Triana Leborans.

 

[AM]: Asimismo, fuiste recientemente seleccionada en el Concurso de Artes Visuales 2017 del Fondo Nacional de las Artes. Más allá de lo obvio, ¿qué significan para vos este tipo de reconocimientos?

[TL]: Es una posibilidad de conocer trabajos de artistas visuales que no conocía, cada concurso tiene lo suyo. En este concurso particularmente me gustó el catálogo que se hizo de la muestra, es como un librito. Y siendo sincera, algo que me pasa en casi todos los concurso es que tengo la ilusión, las ganas mejor dicho, de ganar alguno de los premios, al menos un premio estímulo, algo de dinero. Entonces aunque sepa que seguro que no, igualmente voy a la inauguración con esa ilusión y pienso que haré con el dinero, que ese dinero me dará una tranquilidad al menos por un tiempo, etc. Particularmente en este concurso pensé que lo primero que haría si ganaba un premio era ir a cenar comida peruana luego de la inauguración, no gané pero fui igual con mi novio y comí un plato delicioso, nunca lo había probado pero le tenía ganas hace mucho, un pescado con tomates y cebollas, muy colorido.

 

 

[AM]: Por último una frase cliché, pero que algo de verdad tiene. Según tu criterio Triana, ¿una imagen realmente vale más que mil palabras?…

[TL]: Mmm…. vaya una a saber, puede ser… Recién conté la cantidad de palabras escritas hasta el momento y eran mas de 1000. Si hablamos de valor, en este momento desearía que una imagen de mi autoría tenga un alto valor en moneda. Si hablamos de imagen, hablamos con palabras.

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires-Argentina, 1984). Estudió Imagen y Sonido en la FADU-UBA (Argentina). Obtuvo la primera mención del Premio Itaú de artes visuales (2012-13), la Bienal de Arte Joven Literatura (2017), el Proyecto Pac Foto (2017), el Premio Fundación Andreani (2017), el Concurso Artes Visuales fotografía 2017 Fondo Nacional de las Artes. Ha publicado Toma de corriente (2016) y la antología de poesía Van llegando (2017).

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