Vallejo & Co., reproduce el texto a continuación presentado por el ensayista y crítico italiano Riccardo Badini, texto presentado a manera de epílogo de su edición y traducción al italiano del poemario 5 metri di poesie (‘Cinco metros de poemas’) publicado en el año 2002, en la serie Quaderno Quarto en el libro In forma di parole, por la Universitá degli Sudi di Siena.

 

Por: Riccardo Badini

Traducción del italiano al español: Mario Pera

Crédito de la foto: Izq. www.cosmoamazzonia.wordpress.com

Der. Riccardo Badini

 

 

Epílogo a 5 metri di poesie (2002)

 

De un poeta como Carlos Oquendo de Amat queda un único y original poemario que se abre como un acordeón en la longitud de cinco metros, los extraños y dramáticos rasgos de una breve existencia y, con el paso del tiempo, la formación de un halo que atrae alrededor de su figura y del cual es difícil sustraerse.

Nacido en Puno en las riberas del lago Titicaca, en 1905, en el seno de una familia acomodada, quedó huérfano en su adolescencia falleciendo en España en la localidad de Navacerrada con solo treinta y un años, en un sanatorio para enfermedades pulmonares. Se vio en restricciones económicas en Lima, donde demoró su viaje por motivos de salud y de actividad política al interior del Perú y de Bolivia. En los años que precedieron a su muerte, la historia del poeta, ya signada por una inquietud que lo tenía siempre alejado de la búsqueda del bienestar y de las lisonjas de la tranquilidad, parecía derrumbarse: fue arrestado en Arequipa a causa de sus creencias políticas y fue encerrado en la cárcel de la isla de El Frontón, frente a la ciudad de Lima. Con la ayuda de algunos amigos obtuvo una autorización para su exilio pero, en una escala en Panamá, durante el viaje de destierro a Francia, fue arrestado nuevamente bajo la acusación de ser un comunista agitador, para finalmente ser expulsado. No llegó a Francia después de pasar por Costa Rica y México, pero sí a España, a donde llegó gravemente enfermo para curarse los pulmones, en lo que fue la última etapa de su viaje.

En las palabras pronunciadas en 1967 por Mario Vargas Llosa ?que fue el primero en romper el silencio sobre él cuando recibió el premio Rómulo Gallegos? se dibuja una personalidad febril e íntegra, dispuesta a pagar el precio de la condición de poeta y de la subversión en la vida y en el lenguaje. Y se puede ver el «mito» en el episodio de la irreverente camisa roja que usaría el día de su muerte, y la burla que el destino cometería con las bombas de la Guerra Civil española que cayeron sobre su tumba casi como presagio del olvido que por años cubrió su figura.

Los años en que vivió en Lima y en que vio la publicación en 1927 de los 5 metros de poemas, son aquellos años en los que el clima cultural peruano era sacudido por las corrientes de la Vanguardia, de las revoluciones sociales y de la reivindicación indigenista. Las revistas y los grupos literarios eran numerosos en ese periodo, y la novedad estética perdió la paternidad occidental para mezclarse con las temáticas autóctonas confluyendo en el intenso debate sobre la «identidad» americana.

La publicación limeña más activa, en particular, a propósito de la cuestión nacional, del empeño político-social y de la renovación estética y cultural fue la revista Amauta (1926-1930). Su director, José Carlos Mariátegui, había entrado en contacto con los movimientos vanguardistas y con el marxismo en su estancia europea en los años precedentes. En las intenciones, Amauta debía representar un lugar de encuentro de aquellas tendencias innovadoras, políticas y estéticas, que contribuirían a promover un Perú de inspiración socialista y así formar un concepto de nacionalidad fundado en una mayoría indígena. Mariátegui propugnaba un arte que produjera un profundo cambio en la relación del hombre con la realidad, que participara en la construcción de un mundo nuevo en el que la revolución estética y la política-social fueran aspectos de un mismo fenómeno, rechazando las actitudes vanguardistas que reducían el trabajo de los poetas a un final experimentalista en sí mismo o a la reelaboración de tendencias burguesas decadentes. Entre las varias posiciones al interior de la revista ?a las que Mariátegui daba amplio espacio juzgando falaz el criterio de la tolerancia absoluta? es significativa aquella del poeta, también peruano, César Vallejo quien en un artículo titulado “Poesía Nueva” (Amauta, noviembre 1926) niega una verdadera transformación con sensibilidad en los poetas de la Vanguardia, en los cuales la simple sustitución del vocabulario poético con los términos consagrados a la modernidad, o la nueva técnica reducida a una máquina productora de metáforas, no permitían expresar las auténticas turbaciones y mutaciones del ánimo humano.

Es en este clima que Oquendo de Amat publica sus primeros poemas, en primer lugar, en Amauta y también en otras revistas innovadoras como La Sierra del Cuzco, el Boletín Titikaka de Puno y rascacielos de Lima. Y será quizá el frecuentar estos ambientes intelectuales y, en particular, su amistad con Mariátegui, lo que lo conducirá a una precisa toma de conciencia.

En uno de los pocos poemas fuera del poemario, uno de título “El ángel y la rosa”, publicado en la revista Amauta en marzo de 1929, se lee la dedicatoria «A José María Eguren, claro y sencillo». La poesía es un ejemplo original de estilo imitativo. Eguren representa en Perú la poesía pura que trasciende ya sea a los problemas sociales, ya sea algunas situaciones mundanas. Comparado de modo frecuente a los simbolistas franceses, Mariátegui lo define como un poeta que interpreta el misterio con la inocencia de un niño alucinado y visionario, muy listo en la creación de imágenes que parecen no desconocer lazos de filiación o complicidad con la tradición literaria pasada o contemporánea. En sus poemas, el desinterés por los aspectos contingentes de la realidad se convierte en una fuerza, el rechazo de cualquier rol celebrativo en el arte, la extrañeza a la cultura nativa y a las cuestiones nacionales pero, también, a las trampas de la cultura hegemónica de proveniencia europea.

“El ángel y la rosa” es una «traducción» en su lenguaje de la poética de Eguren y aparece como la búsqueda de una pertenencia. En los versos «el niño cree que la cebra es una animal / la cebra es un jabón vegetal / y la rosa es un botón e nácar / o una golondrina pintada en el mar del ángel solo», hay maravilla frente a la perspectiva que los niños tienen de la libertad del “creer”, con la potencialidad y sencillez de la mirada, y que son capaces de proyectar en la arbitrariedad de la realidad y hacernos acoger una multitud de nuevas relaciones. Este es el aspecto que en “poema del manicomio” nos conduce en un viaje visionario como fuera de sí mismo: «Tuve miedo / y me regresé de la locura / Tuve miedo de ser / una rueda / un color / un paso / PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS»; o en el poema “jardín” que es el fresco sustento al surgir de la luna: «Un niño echa el agua de su mirada / y en un rincón / LA LUNA CRECERÁ COMO UNA PLANTA».

 

5 metros itaano

Edición italiana bilingüe de «5 metros de poesía» de Carlos Oquendo de Amat en italiano y español.
«5 metri di poesie» (2012)

 

En cuanto al modo de vivir la modernidad, Mariátegui afirma que Eguren percibe en el avión y en el submarino el juego fantástico creado por el hombre, y sólo en este juego está orientada su admiración. La misma actitud lúdica, desprovista de una intención apologética, está presente en las metáforas cinematográficas o en las visiones metropolitanas del autor de 5 metros de poemas, donde el elemento humano predomina, capaz de leer una carta de amor en las líneas trazadas por el tráfico de New York o de reelaborar en modo visionario los símbolos del progreso. La novedad de Carlos Oquendo de Amat es aquella del sueño, de un deslumbrante lenguaje poético, cercano a una sensibilidad que desde Rimbaud nos conduce al Surrealismo manteniéndose ajena a las imitaciones. Una revolución en el uso de la palabra y en la deconstrucción física, de una casi increíble artesanalidad del libro poético.

En 5 metros de poemas las innovaciones vanguardistas, tal como la disposición tipográfica elegida como elemento significante, no se reducen a un mero experimentalismo sino enfatizan finamente los pasajes poéticos o aflojan la tensión con una habilidad lúdica; en “poema del manicomio”, la locura se representa como una caída, un descenso visionario y, al mismo tiempo, infantil hacia la encarnación en una rueda, en un color, en un paso al cual corresponde un desfase visual de la escritura en un progreso gradual, así como el retorno al estado normal de las cosas está configurado por una mirada adulta en la obediencia misma a las convenciones tipográficas.

Puede asombrar que con el poema “réclame” la explicación de los cinco metros de poemas se dirija hacia la luna, aquella luna que pocos versos antes fue representada como la platea de un cine desde el que se observa la Tierra. La técnica se funde con la sensibilidad visionaria, sin respeto de la originalidad y del calco de los modelos europeos, mostrando la complejidad de aquel fenómeno que es la Vanguardia latinoamericana. Y, al interior de este movimiento y del permanente conflicto entre el arte puro y el arte comprometido, Oquendo de Amat, incluso en su breve paso vital, reivindica la autenticidad de una búsqueda y de un lenguaje siempre dispuesto a exceder y a cruzar los límites, que tienen los márgenes de las páginas o las convenciones de un mundo oprimido por la oligarquía.

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