ENCUENTRO DE MACKIE EL NAVAJA

CON PEDRO, UN MATÓN DE ESQUINA

 

 

Por: Juan Manuel Roca

Crédito de las fotos: www.youtube.com

 

 

El 28 de febero de 2013 a las 11 en punto de la noche, Mackie y Pedro Navajas se tropiezan e intercambian recetas para esconder un puñal. Un parroquiano regresa a casa, tararea un tango de lunas muertas o el triste adiós a Lili Marlén. Al doblar una esquina, ¡zas!: Mackie el Navaja, como quien ejecuta un paso de ballet, le enseña cómo aligerar a alguien de su pesado equipaje. Es diestro en ayudar a pasar a un parroquiano al otro mundo, como algunos ayudan a un ciego a cruzar una calle. Sabe cómo liberarlo del peso de unos peniques en la bolsa, del puñado de monedas que le impide a las almas emigrar. Pedro sonríe, deja ver en su boca una esquirla de oro que titila como un candil de  socavón y acaricia en la pequeña noche del bolsillo su revólver. Una rata encandilada al paso de una ambulancia se desliza entre jeringas desechadas y periódicos de ayer. La lejanía, ¡ah!, la huidiza lejanía desciende de un barco en el viejo muelle de los olvidos y el silencio se pasea en la cubierta de un velero sin capitán. En la penumbra de un pequeño teatro, Bertold Brecht sigue la acción desde un cartel descolorido, y la noche, la asmática noche, se enfunda en su gabán.

 

Panamá, febrero 28 de 2013

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