El escritor Leonardo Aguirre (Lima, 1975) acaba de publicar Asociación ilícita (2016) luego de seis años de silencio desde su novela Karaoke (2010). En esta larga conversación hemos intentado desentrañar, no solo las dudas sobre su más reciente libro, sino sobre su antigua y controversial labor como crítico literario y otros temas.

 

Por: Bruno Pólack

Crédito de las fotos: Bruno Pólack

 

 

«En potencia creo que todos somos criminales,

solo que no se ha dado la oportunidad de demostrarlo».

Entrevista a Leonardo Aguirre

 

 

1. Leonardo, en Asociación ilícita me parece que uno de los temas importantes es el de la autoría, sobre quién realmente es el autor de lo escrito, esto se ve en varios personajes del libro y en el libro mismo…

Sí, es un tema muy importante, que atraviesa todo el libro y que está en muchos acápites. Porque es un tema que el propio libro pone en cuestión, que se discute y se examina en el libro puesto que bien puede decirse que no soy yo el que escribe el libro, sino que convoco a mucha gente para hacerlo. También se puede decir que es un collage de voces. Que yo he armado este trabajo con la suma de muchas voces, lo que hace mi participación casi ridícula como autor. Aunque hay bastante intervención del autor eso no se nota, la idea es que no se note.

 

2. El autor en Asociación ilícita casi juega el papel de mediador…

Claro, el narrador es el moderador. No opina nunca, pero deja las opiniones en boca de otro para que acuse o denuncie, pero el narrador nunca.

 

3. Se habla de autores consagrados en el libro pero a la vez también aparecen personajes casi sin importancia, ¿cuál es la idea de ligar a gente tan disímil en el libro?

Podría decirse que quiero decir que todo el gremio de escritores adolece de los mismos problemas. Podría decirse que por el mero hecho de escribir ya pertenecen a un círculo. No importa que seas muy famoso o no, o muy talentoso o no, siempre la gente comete pecados. Igual la cagas. Ni la fama ni el talento, ni tu lugar en el canon, te inmuniza para no cagarla, al igual que lo puede hacer cualquier poetastro de un solo mal libro.

 

4. Tu libro se ha catalogado como ficción y también como no ficción. ¿Según tú por dónde crees que va el asunto del libro?

Se me hace difícil definirlo en pocas palabras. Mi intención a priori es no ficcional, una intervención que tiene mucho de edición. Aquí no se nota un estilo literario, la voz del autor se aprecia muy poco y siempre en un tono muy neutro. Ha sido una chamba invisible, pero el autor interviene bastante, haciendo las citas, las frases, incluye a fulano y a mengano, asocia a los autores. Incluso en cada párrafo citado hay un reordenamiento. Si se cotejara lo citado con la cita inicial se notaría también una intervención, sin traicionar jamás lo que quisieron decir los citados.  Entonces estoy ahí, pero es una chamba invisible, estoy ahí pero no se me tiene que notar. Eso aleja el libro del ensayo, del estudio y lo acerca más a la literatura. Además, utilizo testimonios de mucha gente que podría ser poco fiable, o que inventa cosas o que habla de oídas. Habría que ver si el hecho de tomar muchos testimonios dudosos no hace, además, totalmente ficcional el libro.

 

5. Y de los personajes que mencionas en tu libro, ¿cuál  te parece el de una vida más peculiar?

Todos tienen lo suyo, pero si habláramos sobre tipos sin importancia está Umberto Toso. Y de hecho el objetivo de este personaje es el convencernos de que es importante, esa es su lógica, lo que explica todas sus acciones. Quiere ganarse un sitial en la historia. Ahora no se sabe nada de él, ha desaparecido, hasta hace poco que tuvo una intervención en la logia de los masones. Porque parece que es Masón.

 

6. ¿Por qué empiezas el libro con Abimael Guzmán?

La idea inicial del libro era que el primero y el último sean los personajes más controversiales como personas. Al final no fue así, pero quedó el acápite de Abimael primero. Respondía a una lógica de orden del libro, no está ahí por nada realmente trascendente.

 

7. En el acápite de Abimael Guzmán también está presente el tema de la autoría, ¿es posible que los dos libros que se publican con su nombre no los haya escrito él?

Claro, el primero contiene discursos suyos pero quien arma los poemas es una tal Rosa Murinache, pero puede haber sido él mismo firmando bajo seudónimo. Luego, acerca dell libro De puño y letra se dice que lo han armado Elena Iparraguirre y Alfredo Crespo y otros más. Incluso se dice que Abimael no tenía ni idea de que se estaba armando ese libro.

 

8. Luego también haces un acápite sobre la terrorista Edith Lagos. Siento como si las fuentes que tomaste han sido benévolas con ella, hasta idealizadoras ¿me equivoco?

Es verdad, aunque habría que leer completas las fuentes que utilizo porque las saco de contexto, pero sí, existe una especie de admiración soterrada, discreta. Además atenuada por la jerga académica. También está el hecho de tomar a este personaje para dedicarle artículos enteros. Creo que existe el intento de bajarle un poco los decibeles al hecho de que pertenece a una banda delincuencial y me parece que muchos intelectuales han intentado dorar la píldora en este caso. No sé si para hacerla quedar bien, pero sí para darle más importancia de la que realmente ameritaba. Según algunos testimonios mató policías, incluso alguien la vio rematar a un policía moribundo. Aunque mi investigación tampoco ha ido más allá de lo que necesitaba para esta novela.

 

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9. ¿Por qué decides incluirla entre tus personajes?

Porque escribía poesía. Quizá por eso mismo muchos se han sentido motivado a escribir artículos sobre ella. Porque de alguna manera era poeta. Eso debe haber llamado la atención. Era una senderista con cierto poder de decisión, con cierto cargo directivo y a la vez era una poeta. Por eso habrá parecido interesante el personaje para muchos.

 

10. Se ha hablado mucho de los poemas de María Emilia Cornejo, cómo lo ves, a la luz de las fuentes que has investigado.

Yo tiendo a pensar que tiene razón Rosas Ribeyro en reclamar la autoría. Claro que para eso tendríamos que creer en todo lo que él dice. Pero tiendo a creerle. Creo que él y Elqui Burgos han armado los poemas tomando frases de sus cuadernos y armaron los poemas. Porque recién cuando están armados se convierten en poemas. Ese ensamble de frases es el que crea esos poemas, las anotaciones estaban, pero recién ahí se convierte en poemas. También está Hildebrando Pérez, al que le parece que había potencial en ella y en sus apuntes. Además Hildebrando Pérez ya había creado un heterónimo y publicado un libro con el nombre de Rafael Yamasato. Entonces parece que Hildebrando Pérez vio potencial en esta chica y le dijo a Rosas Ribeyro y a Burgos que hagan la chamba. Y parece que ya habían hecho esto mismo con una  poeta llamada Águeda Castañeda. Ellos armaron la poesía de esta chica. Claro, lo que se critica es que lo haya dicho tanto tiempo después y ha quedado como no tan creíble. Pero es un poco como lo que se hizo con el libro de Abimael Guzmán, son palabras, ideas de ella, pero ensambladas como versos por estos dos señores.

 

11. ¿Y por qué aparecen en los perfiles de tu libro más poetas que narradores?

¿Hay más poetas que narradores? Es verdad, hay bastantes poetas. Pero también hay muchos narradores.  No hay ninguna intención detrás, así se fue dando el proceso del libro.

 

12. ¿Has encontrado nuevas luces sobre el asesinato de Edwin Elmore por José Santos Chocano?

Hay mucho de leyenda ahí, y una de las principales fuentes es Luis Alberto Sánchez, que tampoco es muy confiable, en realidad. La verdad no queda muy claro que pasó. Mucho de lo que se  sabe es lo que cuentan amigos y familiares de Elmore. Pero, por ejemplo, Alberto Hidalgo dice que Chocano solo se defendió. Elmore fue a agredir a Chocano y este se defendió. Claro que dicen que siempre andaba armado. Si tienes un arma en el bolsillo y viene alguien y te hace la bronca, pues creo que la ocasión se presta para usarla. Yo creo que en ese punto todos podríamos reaccionar igual. En potencia creo que todos somos criminales, solo que no se ha dado la oportunidad de demostrarlo. Además, Chocano no era el primero que usaba el argumento de que el padre de Elmore pudo ser un traidor a la patria en la guerra con Chile. Elmore ya debe haber estado harto de eso, es verdad.

 

13. ¿Y la figura de José Santos Chocano en su época?

Él era un rock star, creo que nadie ha alcanzado esos niveles de fama e importancia en vida.

 

14. ¿Ni Valdelomar?

Ni siquiera Valderomar, me parece. La biografía de Chocano es única. Nadie ha tenido tampoco tanto poder.  Era muy cercano al poder, lo buscó y lo encontró. Lo que tampoco queda claro es como murió, por ejemplo. Se dice que lo mató un loquito con quien se había asociado para buscar tesoros en el subsuelo en Santiago de Chile, debajo de las iglesias. Dicen que Chocano le había jugado chueco, y que lo apuñaló dentro de un tranvía. Pero eso también es muy difícil de comprobar.

 

15. ¿Cómo respondes a los que dicen que es un libro lleno de chismes? Porque se ha vendido así el libro, ¿no?

Hay gente que lo ha dicho sí. Yo creo que es un error de los que buscan una salida sencilla para clasificar el libro. No se les ocurre otra cosa inmediata. Han leído poco, o no han leído el libro. El primero que soltó esa frase fue Víctor Coral, y no había leído el libro porque todavía no había salido publicado. Se dijo igual en una crítica del blog Limagris y resulta que el libro todavía no había salido de imprenta. Luego lo dice por tercera vez la periodista Espinoza en La República, y yo creo que ella tampoco tuvo mucho tiempo para leer el libro. Entonces  me parece que, por un lado, faltan referentes, y por el otro,no han leído mi libro enteramente.

Ahora, yo no puedo estar 100% seguro de las fuentes del libro, ni siquiera puedo confiar en Luis Alberto Sánchez como decía. Claro que el objetivo no era es llegar a la verdad en ningún caso. Ni era hacer las biografías definitivas de nadie. Es, como me dijo Fernando Ampuero, la historia de los rumores en la literatura peruana. Una historia del chismorreo, de la maledicencia, de la calumnia, del insulto.

Por ejemplo vi en una entrada de Facebook que alguien había puesto que mi libro no era una joya de la literatura peruana pero que le había divertido como la puta madre. Y Rodolfo Hinostroza puso un comentario diciendo “Sí claro, la chismografía siempre vende”, ¡pero qué conchudo Hinostroza!, si de hecho yo lo cito bastante en este libro porque muchos de los chismes proceden de él. Si ha hecho un libro justamente con puros chismes. Y muchas cosas que solamente él sabe y nadie más y no se pueden contrastar, un montón de cosas y muy graves y gruesas y quedan como ciertas. Ha despotricado de Heraud, de Scorza, por poner dos ejemplos. De Scorza dijo que había muerto abrazado a un maletín de dinero, y que a él se lo contó alguien que ya había muerto al momento que lo reveló. Entonces pues, es complicado de contrastar. Además es obvio que no había leído mi libro.

 

16. ¿De Javier Heraud qué dice?

Que le hacían bulling, le metían la mano, lo trataban mal. No tiene como saberlo en realidad. Se ha tomado muchas libertades para componer esos malévolos recuerdos de sus contemporáneos. Hinostroza pudo haber estado tranquilamente como personaje de este libro. Hay varios temas suyos que me interesan, el tema ocultista, por ejemplo. Pero hay tantos pies de página de él que es casi un personaje del libro.

 

17. ¿Para ti cual es la justificación de tal cantidad de pies de página?

Primero porque era necesario establecer la fuente de cada cosa. Para darle la apariencia de verosimilitud a la obra. Y luego para hacer conexiones con otros personajes, para hacer posibles caminos de lectura y para hacer uniones caprichosas. Para subrayar la idea de que todos están conectados, de que todos forman una gran asociación ilícita a través de todas las épocas, que todos somos una gran familia de delincuentes.

 

 

18. ¿Y por qué no está Vallejo?

No está Vallejo por nada particular, pero pudo haber estado. Varios pudieron haber entrado, pero los integrantes del libro también forman una asociación aleatoria. Varios entraban perfectamente. También por eso hago mención a un supuesto Volumen I que no existe, para que el lector se dé cuenta de que hay elementos de ficción y no crea que está leyendo un libro de historia. Y por eso hay varios detalles y pistas que te llevan fácilmente a saber que sigue siendo una obra literaria. No podía ser de otra manera, tenía que ser así, excesivo, mostrenco, desmesurado, con esa cantidad de pies de página. Así lo pensé.

 

19. Algo interesante es que la voz del autor puede identificarse más en los pies de página que en el texto en sí mismo, ¿El libro se puede ver como dos novelas paralelas que se van cruzando?

Claro, sí, la idea es que uno no salga del libro nunca. Pero no sé si eso se termine logrando, no sé si los lectores terminen siguiendo el orden que propongo. También hay otra cosa interesante, todo el libro despliega una red de conexiones que además, en buena cuenta, se ampara en internet, que es otra red de conexiones. El lector ideal, el que va a internet a buscar las citas y luego regresa, efectivamente no saldría del libro nunca.

 

20. También el tema del plagio, como el de la autoría, es central.

Ese también es un tema central. Esta es una gran obra del plagio. Y yo soy el que está plagiando, además, porque construyo el libro con cosas ya publicadas. Claro que las cito, eso sí. Mi voz casi no existe, pero hago que los citados digan lo que yo quiero decir. No sigo para nada las normas académicas para citar ni nada, porque esa no era la idea. No es un trabajo académico, ni periodístico. Muchas veces reordeno las citas, para que el texto en su totalidad tenga sentido y tengo más gracia. Un reordenamiento de la fuente original, lo dicen como yo quiero que lo digan.

 

21. ¿Pero trastocas lo que quieren decir las personas que citas?

No, nunca cambiando el sentido de lo citado. Además con sus propias palabras. Nunca traiciono la fuente. Pero se ve desde la tapa, la imagen te da una idea de la forma.

 

22. Pero eres consciente de que este es un libro limitado, en el sentido de que solo le puede interesar a un público peruano y que además tenga conocimiento del tema literario. ¿Me equivoco?

Sí, es cierto. Pero también es cierto las anécdotas y las aventuras y las historias pueden ser autónomas. Una reseña interesante que hizo Hernán Migoya dice que puede ser leída como cualquier novela, sin saber quiénes son los personajes hasta que la lees. Podrías no conocer a ninguno, ni haber leído a ninguno, pero disfrutar la lectura como si se tratara de personajes literarios inexistentes.  Me parece que sí, que se podría leer de esta manera.

 

23. Y la anécdota que cuentas de la pelea en la Plaza Francia entre César Calvo y Javier Heraud ¿de dónde la tomas?

Sí, esa anécdota hasta donde sé solo la cuenta o la documenta Juan Gargurevich, no he visto otra fuente que reafirme esa anécdota.  Además el mismo dice que “cuentan las chicas de la Católica que sucedió esto”. Pero no sí se será cierto, como mucha de la información que vemos en el libro, no se puede saber si es o no cierta, puede provenir de una fuente dudosa, pero son cosas que se dicen y alguien se ha tomado el trabajo de publicarlas en algún lado. Por eso yo sigo diciendo que esta es una novela.  Es pues un género híbrido. Más dosis de un género o de otro no la hace menos novela.

 

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24. ¿Pero hay un fuerte trabajo de investigación, o no?

Pero el tema de investigación no es un tema que yo resaltaría la verdad. Porque no hay pretensiones académicas, ni de escribir la biografía definitiva de nadie. He juntado tanto fuentes confiables como fuentes dudosas. Cosas de libros confiables y de blogs. Hay una aparente irresponsabilidad, un aparente desorden.  No puede pues ser una tesis ni un trabajo de investigación, sería descalificada de arranque.  Claro que hay un trabajo de investigación pero no le doy demasiada importancia a ese asunto. Lo veo como una novela.

 

25. ¿Nunca has tenido heterónimos para ofender o calumniar a otra persona?

No, no. Todo lo he hecho con mi nombre.

 

26. ¿En serio?

Puede que haya comentado en Puerto el hueco para joder a otras personas, sin nombre.  Eso lo ha hecho todo el mundo.

 

27. ¿Nadie te ha denunciado o amenazado por algo que no le haya gustado del libro?

Nadie ha hecho nada. El único que amenazaba era Coral, pero salió el libro y no hizo nada. Sospecho que lo leyó y se dio cuenta de que no era para tanto. Quizá esperaban que fuera más cochino o más lleno de datos sin confirmar. O que abundara en cosas que yo sé, pero que no están contrastadas. Pero nada. Al final la aparición del mismo Coral es divertida, graciosa. Y es el caso de muchos personajes del libro, creo que los he tratado con delicadeza. Porque para mí todos son héroes en ese libro. El mismo Coral.

 

28. ¿Antihéroes?

Claro, no héroes en el sentido moral. Sino en el sentido de grandes personajes con biografías muy entretenidas, no existe ese tono acusatorio, al contrario.

 

29. Pero también es cierto que al tomar todas tus historias de citas, no dices nada nuevo, ni nada que no se sepa.

Sí pues, es curioso que se arañen por algo si ya todo está dicho y publicado.

 

30. ¿Entonces cuál es el mérito del libro?

Sistematizar, ordenar, aglutinar, vincular y asociar. Y crear a partir de todo eso una narrativa interesante con todo este material disperso. De entrevistas, de webs, de blogs, de libros. Y sobre todo aquí en el Perú que no se practica casi nada el género de la biografía.

 

31. ¿Dónde te sitúas entonces en tu propia obra?

Como el editor, como el mediador, como el moderador. Pero no más que eso. Para nada soy juez de los personajes, al contrario. Los veo con cierta curiosidad y cierta admiración.

 

32. ¿Por qué te atraen estos personajes y su lado morboso o casi delincuencial?

Porque yo creo que soy de alguna manera parte de este grupo. Solo que aún no se dan cuenta (risas).

 

33. Muchos ya se han dado cuenta, ¿pero tú has cometido algún ilícito?

He cometido mis ilícitos, pero no se pueden contar ahora. Eso lo reservo para el siguiente libro, en el que quiero confesar algunas cosas.

 

34. ¿Crees que mucha gente te tiene poca simpatía  desde tu etapa de crítico literario, tienes algún mea culpa al respecto?

Mucha gente se ha quedado resentida, sí, totalmente. A ver, si tengo algún mea culpa sería formal, estilístico. Quizá me iba en cacha. Pero todos los libros que fueron objetados merecieron ser objetados. Todos. Eran malos libros de plano, de ninguna reseña me arrepiento. Pero sí, quizá, muchas reseñas que hice eran demasiado cachosas. Pero hay que tener en cuenta el  contexto en que se hicieron. En ese momento se hacían reseñas meramente informativas o elogiosas, por eso creo que mis reseñas llamaron más la atención de lo que debían. Eso dice mucho más del contexto o de la prensa cultural en general que de mi propio talento. Además estas críticas salían en un blog en el que tenía mucha libertad para escribir, nadie me editaba. Ni tampoco pensaba que sería tan leído la verdad, entonces escribía un poco lo que me salía del forro. Quizá por eso había cierta cuota, no de irresponsabilidad, pero sí de desfachatez de mi parte.

 

35. ¿Entonces, por qué piensas que ya no sigues haciendo reseñas?

Comencé haciéndolas por algo casual, un amigo me dijo que las hiciera para una web que tenía y las comencé a hacer. Pero como yo sentía que lo mío sobre todo era crear y no criticar lo que hacen otros, dejé de hacerlas y me he dedicado a escribir mis cosas. Me he concentrado en mi trabajo literario, digamos. Ahora, si las tuviera que volver a hacer las haría igual. No me arrepiento de ninguna, siempre creí ser justo, pero mi estilo sacaba ronchas, directo, punzante. Pero no me desdigo de nada, los libros que critiqué siguen siendo malos hasta ahora.

 

36. ¿Cómo tomaste la reseña negativa hacia tu libro de José Carlos Yrigoyen en Perú21?

No puedo decir nada, es su lectura. No estoy de acuerdo con ella, pero en fin, cada uno puede decir lo que quiera. No hay mucho que decir al respecto, es una opinión entre varias y punto. Alguna vez tenía que haber alguna reseña de ese tipo. De hecho, pensándolo bien, es la primera vez que me hacen una reseña así desde que empecé a publicar, entonces ya me tocaba, ¿no?

Ahora bien, por la naturaleza del libro había que esperar esas reacciones también, o bien iban a ser muy entusiastas o bien totalmente descalificadoras, por el tipo de libro que es, por los temas que abordo. Como hay tantos personajes metidos en mi libro, siempre hay alguien que es amigo de alguien, entonces no se sabe bien con los amigos de cuál crítico me he metido, por lo que me esperaba ese tipo de reacciones, tanto la de Coral como la de Yrigoyen. Es una opinión más.

 

37. ¿Tú escribías el blog Puerto el hueco?

No, para nada. Yo creo que me vinculan justamente porque podía tener el mismo ánimo de mis críticas, el mismo espíritu. Se fijaron además en el blog que tenía por esa época, en el año 2005. También en los comentarios de mi blog entraba de todo y yo dejaba pasar de todo. No tenía filtro, ni prohibía nada. Me insultaban a mí mismo, y yo no censuré nada. Creo que esa era la misma lógica de Puerto el hueco y por eso entonces se me vinculaba. Además mi nombre salía mucho en ese blog.

 

38. Ya, entonces, si no eras tú el que lo escribía ¿quién crees que lo hacía?

A mí me parece que es Coral, porque también su blog tenía esa lógica. Además, siempre ha tenido esa costumbre de crearse personalidades alternas, y hacer las cosas a escondidas, nunca hablar con su nombre. De frente él no hacía mucho, o muy poco. O sino se la pasaba de sutil, de sibilino. Es muy parecido a Iparraguirre, la misma vaina. Nunca dicen nada directamente, nunca sueltan un nombre. Siempre insinuando cosas, pero nunca diciendo las cosas de frente.

 

39. Ya que no vas a contar nada grave, dinos al menos el ilícito más pequeño…

A ver, me robé una frase completa de Josep Pla y la utilicé en un cuento, con el que gané un concurso incluso. La frase era “una morena de curvas turgentes y atuendo sumario”, me gustaba mucho esa frase y me la pelé totalmente.

 

40. ¿Crees que existe realmente este nuevo Boom de la literatura peruana?

No. Pero tampoco es una farsa. Lo que hay son ciertas coincidencias. No creo que existan autores más importantes o con mejores libros que hace diez años, el nivel es el mismo. Pueden sí suceder otras cosas distintas no necesariamente literarias. Hay nuevas editoriales internacionales. Pero no significa que la gente esté empezando a escribir mejor. Hay más publicidad y hay más posibilidades de que un autor joven publique en una gran editorial, pero no es que haya más nivel que hace diez años.

 

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41. ¿Lees poesía?

No para nada. Solo para este libro he leído a César Calvo, a Blanca Varela. También a Luis Hernández, que no me gustó, creo que está sobrevalorado.

 

42. ¿Y algún narrador sobrevalorado?

Prefiero hablar de narradores minusvalorados. Por ejemplo, Carlos Gallardo: con su novela Espuma del 2004; me pareció muy buena y nadie le paró pelota. Nadie ha leído esa novela, creo. Ernesto Ferrini, que, incluso ha publicado en Planeta, pero aquí poca gente lo conoce. Tiene dos novelas con bastante humor.

 

43. En el acápite de Thorndike pones un epígrafe que puede ser tranquilamente el epígrafe del libro (“Hay algunas personas que creen yo invento diálogos, no es así, los diálogos salen de cartas de opiniones vertidas, de relatos que hace la gente de la época”).

Sí, claro. Podría ser un epígrafe del libro. Pero sobre todo de ese capítulo. Cualquiera podría pensar que me he inventado todo, pero no, el diálogo completo es tomado de fuentes. Siempre de la manera que he querido para todo el libro. No estrictamente académica, pero tampoco inventada. Claro, Thorndike sí inventaba. Mi intervención en imaginar que fulano conversa con mengano, crear un diálogo pero todo lo que se dice consta en algún texto. Y así se ve en todo el libro.

 

44. ¿Cómo ves la figura de Thorndike como periodista?

Es el extremo del periodista vendido al poder. El caso más flagrante del periodista que alquila la pluma. Es uno de los casos más bravos del libro.

 

45. ¿Por qué incluyes a Blanca Varela? Cuál sería su aporte delictivo, no lo entiendo

Bueno, Varela se contradice todo el tiempo. Era una mujer que decía todo con mucha franqueza y con mucha frescura.

 

46. Claro, ¿pero delictivo?

No, delictivo no. Claro, no todos los personajes del libro son delincuentes. pero, eso sí, todos tienen su pendejada. Varela encarna digamos al limeño típico. Rajona, mala leche. Pero creo que es el personaje que más se acerca al lector común, al lector promedio. En el cual el lector se puede reconocer.

 

 

 

 

*(Lima-Perú). Estudió Comunicaciones en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Firmó crónicas en “El Dominical” del diario El Comercio, una columna de opinión en La República y una sección de crítica en la revista Dedomedio. Es autor de los libros Manual para cazar plumíferos (2005), La musa travestida (2007), El Conde de San Germán (2008) y Karaoke (2010).

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