Por: Luis Benítez

Crédito de la foto: Alejandro Moritz/

Télam

 

 

El futuro sin freno. 10 poemas de Luis Benítez

 

 

Garbo´s building

 

Suo cimitero da questa parte hanno

con Epicuro tutt´i suoi seguaci,

che l´anima col corpo morta fanno.

………………………………………

Yacen aquí los que creyeron cierto,

con Epicuro y todos sus secuaces,

que el alma muere con el cuerpo muerto.

Dante Alighieri

 

Tal vez en el Upper West Side

Y no lejos del río de la mente

Está una puerta; en el invierno

Con su pala el viejo aleja la nieve

Y en el verano con lo mismo a los rudos demonios.

 

Como todos los sirvientes se parecen al amo,

El viejo como el frente fue importado de Italia

Y debajo de su camisa de lana

-En invierno y en verano-

Está hecho de hileras de sólido ladrillo.

 

El es de Mantua –dice– y el inglés barullero

Se le cae como una piel ya estrecha

Cuando blasfema en dialecto

“Esta caldera inservible”

O “la policía otra vez ha entrado por la drogas de ése”.

 

Fiel portero de antaño,

De los que sólo servían para guardar condenados.

 

El viejo ha predicho –hace ya treinta años–

Que un día nacerá un niño maravilloso

En el maltrecho edificio.

Hay quien lo sigue esperando.

El viejo me ha dicho:

 

“Amigo, para ustedes los hispanos

No hay ningún piso especial en esta rota pocilga”

Y lo seguí mansamente a través de los montones de basura

Que nadie ha barrido nunca.

“Esto es inamovible”, dijo saltando

Ágilmente sobre una pila de huesos.

Debí rodearla, avergonzado.

“Y también esto”: un tipo agonizaba

En un camastro, a la entrada.

Ni la futura viuda ni los confusos adolescentes me miraron.

“Tampoco yo tengo remedio” dijo y llamó el ascensor,

Rascándose la caspa.

 

“Los conozco a todos y de todo

Tengo la llave. Créame: no sirve

Para nada. Además, ni nos ven.

Olvide sus cuidados. Estos no van a desterrarlo.

Ni usted ni yo les importamos un cuerno.”

 

En la luna rajada del ascensor que bajaba

Había pocas cosas: unas palabras de Husserl

Y una tarde dibujada.

Nosotros ya no estábamos.

Creo también que alguien silbaba:

 

“Viven aquí los que creyeron cierto,

Con Benny Goodman y todos sus muchachos,

Que un alma nace cuando nace un cuerpo.”

No voy a acompañarlo, Siddharta:

Yo nunca hago las cosas dos veces de la misma forma.

 

Pero no tema a nadie: como usted, así son de efímeros,

Como usted, así son de estúpidos. Como usted son crueles.

 

No vayas a ensuciarte los pantalones, mi buen Arjuna.

El noveno piso es el pent house y allí vive el peor de todos.

Ten fe en lo único que posiblemente todavía sea cierto:

“Como usted, son efímeros;

Como usted, son estúpidos. Como usted son crueles.”

 

“Hulla-ba-loo, hull-ba-loo,

lullaby, lullaby,

Osiris y Adonis y el otro niño

Juntan por las escaleras

Pedacitos de muerto”,

Se fue cantando por los corredores de una nube de polvo,

El gran sombrero erecto y el reloj en la mano.

Por qué no me prestaste entonces tu intrepidez, Alicia,

Cuando necesitaba tanto tu manita pecosa

En la Casa Negra, en la Casa Oscura,

Donde bombea noche y día la Tiniebla.

 

“Simplemente

Porque todos ustedes

Desde las vidas de papel

Nos parecen idiotas.”

 

 

 

Primer Piso: Elianne McGohan

 

Ella estuvo en Miami

Aquella noche inolvidable

En que Jim Morrison cerró las puertas

Y se subió desnuda al escenario

“The old sacred spirit is alive!”

“The ancient holy ghost is alive!”

Gritaba en brazos de la policía

Y se golpeaba el pecho hermoso y bamboleante

“Santa, santa, santa” aullaba

En vez de “miserere”

El borracho panzón desde el micrófono

Le arrojó aquel beso

Antes de que se la ocultara

La Vía Láctea que había bajado hasta el escenario

Ella hoy tiene su Ph.D.

Y él su Pére Lachaise

Ambos enseñan poco pero bueno

Tres días a la semana

Ella en el salón correctamente iluminado

El en el más oscuro rincón del baño público

Apenas los separa un muro

Y unas pequeñas, eficientes puertas:

Es una suerte para todos

–ella incluida– que conozcan

Tan bien este trabajo

Y tengan tantos años en su oficio

 

 

 

Segundo Piso: Eliot Di Nucci

 

Nadie estuvo en el pasado

Y ninguno habitará el futuro.

Sólo existe este departamento,

La ventana que da a Central Park,

El tedio infinito de mis piernas inválidas,

El reloj que indica que dentro de dos horas

Vendrá la enfermera profesional

No sabe todavía lo que dice.

Mi vida no importa:

Una sola cosa late entre estas desiertas paredes

Y hace mucho que no es mi corazón.

En alguna parte, en algún cajón, una Beretta 40

Recuerda que vengué a mis piernas con ella,

Un día improbable, indefinido, de 1964,

Desde esta misma silla de ruedas,

Vaciándole el cargador a Moe “Ametralladora” Carrick,

No lejos de aquí, en una esquina que he olvidado.

Debajo de la pistola un viejo diario amarillento

Da todos los detalles de mi asunto.

 

 

 

Tercer Piso: Fiona Lara Fredericksen

 

Las tapas de la mitad de las revistas de la Tierra

Ofrecen mi retrato y buena parte de ellas

Se apilan hasta el techo en este piso

Y en esta vida donde sonrío a solas.

 

 

 

Cuarto Piso: Maurice y Miriam Podolski

 

Las antigüedades no tienen lugar

En nuestro piso, son sólo para vender,

De 8 AM a 8 PM ocupan nuestras vidas

Y luego, al abordar el metro tomados de la mano,

Como lo hacemos desde hace 45 años,

Las olvidamos en el negocio cerrado.

En la casa postales de nuestros hijos,

Venidas de Israel, de Missouri y de Idaho,

De Venezuela, de Salt Lake City y de Baviera,

Desplazan a las lámparas firmadas,

Los camafeos, las espadas y los jarrones.

Todas las noches, después de cenar,

Solos en la sala, contemplamos

Esas cartulinas resquebrajadas,

donde la tinta ya se desdibuja,

donde las palabras se transforman,

como lo hicimos la primera vez,

Cuando todavía alguna de ellas

Era echada por debajo de la puerta.

La vida es algo que siempre

Hay que cuidar de las polillas.

 

 

 

Quinto Piso: Mohamed, Zacharias, Richard, Aldous “Crazy Horse”, Buzzy y, ocasionalmente, algunas chicas sin nombre de la B Avenue

 

Qué cuidado ponemos a pesar de las tantas veces que alguien se ha dado cuenta & han entrado en este piso los cerdos una vez derribaron la puerta & el asunto hasta salió en los diarios aunque buzzy dice que nadie ya lo recuerda de todos modos ¿qué estoy diciendo? & quién es nadie para saber de nosotros si tienes cautela hombre & si depositas cada mes cien dólares en la corte el desgraciado del dueño no logrará echarte a la calle con todos tus amigos es una ley de 1953 la que nos protege además somos veteranos

Recuerdo que richard que ahora no puede mover el brazo derecho por la heroína era el más alto del grupo & el más loco & el primero que dijo “metamos a la perra en la tina” esa vez que interrogábamos fuera de las reglas en ¿dónde? ¿a quién le importa? Algo sucedió en 1965 éramos tan jóvenes & metimos a la mujer en la tina & trajimos los bidones de napalm & un fósforo éramos tan jóvenes & estaba tan lejos la vergüenza de hanoi

Tiño mis canas como todos los demás, como hace aldous crazy horse aunque ya era calvo al entrar al servicio & le da miedo asomarse al espejo

¿Alguien se enteró? soy un negro desmemoriado pero estos cuatro blancos son todo lo que queda del pelotón & desde entonces estuvimos siempre juntos y no recuerdo si era buzzy o zacharias quien tenía el alquiler del piso ellos tampoco lo recuerdan nadie recuerda nada eso es lo bueno de este país & si tenés tacto amigo nadie te tocará el hombro & dirá ves esta placa & te leerá tus derechos

Son mi familia & regulamos el paso cada viernes sólo cada martes & viernes usamos las hipodérmicas o cuando creemos que es viernes & uno solo de nosotros sale cada tanto a buscar comida tenemos las pensiones & tenemos cuidado al andar por los pasillos o al tomar el ascensor como si el viejo charlie estuviera a las nueve & aquí ya no podemos usar los fusiles de asalto las granadas los morteros aunque cada tanto oímos los helicópteros y nos arrojamos todos cuerpo a tierra por las ráfagas en el gran salón donde no queda ya un solo mueble aunque yo guardo en alguna parte “la browing” ah zacharías que fue a la universidad la llama el poeta lakista dice estupideces dice que “la browing” es la reencarnación de un poeta inglés

Hace 27 años que nadie se da por enterado de que seguimos aquí y eso es bueno

Traemos putas para fotografiar

 

 

 

Sexto Piso: Frances Gobernor-Coleman

 

Yo, la única hija de Algernon Gobernor-Coleman,

Que conocí el esplendor de este país

Antes de que llegaran los italianos, los irlandeses

Y los musulmanes, antes de que desembarcaran

Con sus hijos en el vientre los hispanos

Y los armenios y los judíos que huían de los zares,

Duermo mi sueño eterno detrás de una falsa pared

Del baño, inyectada de formol, emparedada

Por mi esposo para quedarse con toda mi fortuna.

Hace casi cien años que me pudro

Discretamente, sin olores ni gusanos,

Sin prisa, en este piso olvidado

Por albaceas, abogados y jueces.

Yo que conocí el suave contacto de la seda

Y la caricia del satén, el mimo de la piel de marta,

El aroma de la menta salvaje en la hacienda de Virginia,

Desde hace un siglo sólo rasco helados ladrillos

Colocados en apresuradas hileras frente a mi nariz

Y luego el sudor del cemento cuando hace calor en Manhattan.

Inmóvil pero todavía de pie,

Separada para siempre de un mundo

Que hicieron los míos

Pero que ya no se me parece.

 

 

 

Séptimo Piso: Leonard Barryman

 

Vine de Minnesota con mi título y mis libros

A conquistar las universidades del Este,

A imponerme a los deseos del mundo

Demostrando que en un mismo tiempo

Viven Epicuro y Alcestes, Jorge Washington y Lincoln.

Creí que todo era posible en base a una férrea voluntad,

Como me enseñaron la iglesia metodista,

Mis otras lecturas y mi abuelo que era capaz,

A sus ochenta y un años, de doblar una herradura

Con la fuerza de sus dedos vueltos rojos y blancos.

Agonizo en una burocracia que ya tenía otros gustos,

Y mi clase está compuesta por muchachos burlones,

Que no saben ni estiman lo que representó Napoleón.

Cada noche, temo a los drogadictos al bajar del autobús

Y me escurro entre las sombras, una sombra yo mismo,

Creyendo que en mi oscuro centro aún brilla

Algún canon, que soy esa leve luz complacida de sí misma,

Aunque todo demuestre que la nieve la cubrió

Y el calor la derritió. Soy el que soy, repito

Al dejar el ascensor y desde el fondo de la penumbra

Que envuelve los pasillos mi vida entera se ríe

Y me arroja cada palabra que dije como un escupitajo.

Cuando cierro la puerta, esa risa persiste.

 

 

 

Octavo Piso: Fernando Medina y Guimaraes

 

Vivo en el piso que fue de mis padres:

Lejos quedaron sus sudores y sus pesares.

Podría vivir muy bien en otra parte,

Pero me complace recordar,

Entre estas cosas y muebles conocidos,

Que me elevé de entre los míos

Como un dios en una máquina.

Vivo en el piso que fue de mis padres:

Aquí avarientamente juntaron cada dólar

Para educarme, cuando este era un barrio despreciable

Y ellos la hez del planeta arrojada a esta playa

Todavía con vida como para engendrarme.

Y crecí como un monstruo, como algo notable.

Soy el futuro sin freno y ya nadie podrá pararme.

 

Vivo en el piso que ya fue de mis padres.

 

 

 

Noveno Piso: Pent house

 

La puerta, las paredes, el empapelado, las formas. Las cortinas, las alfombras, los ceniceros, las cómodas. Los armarios, las mesas, las sillas, los sillones. Las ventanas, los atardeceres, las madrugadas, las noches, los amaneceres. La cocina, los enseres, los utensilios, los manteles. Los pasillos, las sombras, el aire a encierro, una puerta entreabierta, la humedad, la ceniza. El polvo, las telarañas, los ruidos de la calle. El baño, las goteras, los mosaicos, el espejo, la ducha, las rajaduras, el óxido. Los insectos muertos, la mugre, las colillas, los enchufes. El dormitorio, las sábanas, los libros, las luces apagadas, las almohadas. El televisor, la radio, los cables, las revistas. El salón de estar, el techo, la biblioteca, el par de sillones, la mesa baja, los periódicos, la lámpara de pie, el aparato de aire acondicionado. El balcón, las plantas de tiesto y el vacío.

 

 

 

 

 

*(Buenos Aires, 1956). Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, (EE.UU.) con sede en la Columbia University, de la World Poetry Society (EE.UU.); de World Poets (Grecia), del Advisory Board de Poetry Press (La India) y del PEN Club. Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina (SEA) y de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA). Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por su obra literaria, entre ellos el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); la Mención de Honor del Concurso Municipal de Literatura (Poesía, Buenos Aires, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); el Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996); el Primo Premio Tuscolorum Di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); el Tercer Premio Eduardo Mallea de Narrativa (Buenos Aires, período 1995-1997); el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003); el Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003) y el Primer Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2008). Sus 36 libros de poesía, ensayo, narrativa y teatro han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.

Deja un comentario