Por Aleyda Quevedo Rojas

Crédito de la foto www.elespanol.com

 

 

El buen arte de la poesía y de la amistad.

Entrevista a Yolanda Castaño

 

 

Llevo once años leyendo la poesía de la gallega Yolanda Castaño y nueve años de contar y disfrutar de su amistad. En mi biblioteca, guardan un especial lugar, tres de sus seis poemarios, todos en ediciones bilingües: gallego-castellano. Esos libros de poesía de tapas negras: Libro de la egoísta, Profundidad de campo y La segunda lengua, muestran un sostenido proceso interior de exploración y constante cambio de registros.

Esos tres libros reflejan a viva luz, una intensa actividad creadora, diversa, consistente, y siempre en ascenso. Esos tres libros, develan además, a una poeta en constante cuestionamiento al mundo, descubrimiento y goce de los idiomas, del cuerpo y de la voz o voces de las mujeres. A esos tres libros de poesía, se suman el primero que Yolanda me regaló y firmó con letras y dibujos, su premiado y reconocido poemario Vivimos no ciclo das Erofanías, que en 1998 recibió el Premio de la Crítica Española y que es todo un clásico, un poemario de culto para algunas jóvenes generaciones; y que penetra como ningún otro, en el universo del erotismo, la imaginación y la piel en permanente contradicción.

 

YOLANDA CASTAÑO POETA EN BIBLIOTECA MUNICIPAL FORUM METROPOLITANO

La poeta Yolanda Castaño. Crédito de la foto ©xurxo lobato

Yolanda es dueña de una misteriosa y conmovedora belleza física e innegable talento. Los hilos de la poesía, nos han permitido vivir nuestra amistad en varios países del mundo. La tecnología nos ha regalado un rico diálogo de más de nueve años, juntando Galicia y Quito, bajo un mismo cielo proyector de color azul nacarado.

Yolanda Castaño es una poeta que trabaja incansablemente en la traducción, edición, promoción y difusión de poetas de otras lenguas, en la realización de importantes y estables proyectos de lecturas poéticas, seminarios de traducción, talleres literarios, video poesía; escribe poesía para niños y niñas, libros para jóvenes, y al momento, es sin duda, una de las poetas más relevantes e influyentes, traducidas y difundidas de Hispanoamérica. Una poeta viajera, que lleva sus versos por el mundo, justamente, esta entrevista para Vallejo & Co., coincide con la participación de Castaño en el Festival Internacional de Poetas Mujeres, de Cereté, Colombia. Un pequeño pero magníficamente bien hecho festival, que se ha mantenido por veinticuatro años consecutivos y que ha sabido contribuir, desde la poesía escrita por mujeres, a la construcción de la paz.

¡Vamos a la entrevista!

 

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Contagiar el entusiasmo por la palabra, extender su fuerza,

mostrar su capacidad de conexión y educar el gusto poético. 

 

 

Aleyda Quevedo Rojas [AQR]: Háblame de la época en la que llegas por primera vez a descubrir la poesía. ¿Qué poema o poeta te marcaron y qué influencia familiar te llevó a la poesía?

Yolanda Castaño [YC]: Me recuerdo escribiendo poesía desde que tengo uso de razón. Era aún muy niña cuando me fasciné por aquella mágica forma de no llegar hasta el borde de la página. Libros de versos caían en mis manos desde las de mi familia o maestras y yo trataba de imitarlos igual que las niñas aprenden a hablar balbuceando lo que oyen de los demás. Me convertí en la poeta del colegio. Y aunque hoy mi poesía me lleva de viaje por todo el mundo, nunca olvidaré que el primer desplazamiento fue de la clase de tercero A a la de tercero B. Mis profesoras me llevaban para que recitase mis poemas ante el resto de compañeras. Aplausos de manitas pequeñas y mandilones a cuadros. Y siempre el apoyo y estímulo de mi familia y docentes. Por aquel entonces yo leía a Gloria Fuertes (una autora española con una obra imaginativa y fantasiosa dirigida a los más pequeños/as) y quería ser de mayor como ella (todavía lo deseo). Más tarde, adaptaciones de textos de Lorca o Machado para niños y niñas, luego Becquer y Rosalía de Castro, más tarde la Generación del 27 y algunos autores de la literatura gallega contemporánea. Yo devoraba lecturas poéticas y avanzaba a pasos largos queriendo más y más, algo que exigiese más de mí como lectora. Todo aquello nutrió mis escritos adolescentes. Hasta que con 17 años presenté a un certamen literario mi primera colección adulta y, con el premio, logré publicar mi primer libro.
 

 
[AQR]: ¿Cuál es tu búsqueda a través de la poesía; y qué importancia le concedes a la poesía en estos tiempos de crisis, globalización, individualismo, guerras y una Europa que cierra las puertas a los refugiados?

[YC]: Es la palabra la que crea el mundo tanto en cuanto verbalmente lo visibiliza. La poesía proporciona un lenguaje alternativo a ese mundo, alternativo al lenguaje del poder, de los medios de comunicación, a los gastados idiomas cotidianos. Funda nuevas relaciones, nuevas asociaciones de ideas, abre camino a un pensamiento distinto en el que se me hace más libre y dulce respirar. La poesía da otra oportunidad al mundo. También otro asidero. Lo que no se puede decir, lo que no alcanzan las palabras ordinarias; aquello que no podría pronunciarse de otro modo, cuenta siempre con la poesía.
 

 
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[AQR]: Cultivas la poesía, la traducción, la gestión cultural, la literatura infantil. Pero, ¿qué te da la poesía que las otras artes no te dan; y qué lugar le concedes a cada una?

[YC]: La poesía es para mí la raíz y motor de todo cuanto hago; pues de ella parten todos esos otros brazos que mencionas y que quieren ponerse en relación con otras áreas, aunque siempre partiendo de aquella. Amo tanto la poesía que disfruto y creo profundamente en todo cuanto pueda hacer a su alrededor: divulgarla, traducirla, enseñarla, mezclarla con el mundo, hermosamente contaminarla. No se trata de que todos deban adorarla a la fuerza, pero sería triste no descubrírsela al que la desconoce, o no tratar de romper los muchos estereotipos y lugares comunes que aún hay sobre ella. Contagiar el entusiasmo por la palabra, extender su fuerza, mostrar su capacidad de conexión y educar el gusto poético.
También es cierto que no me siento dotada para otros géneros literarios y que mi compromiso con este género ha sido siempre sólido, apasionado e irreversible. Moverme todo el tiempo en estos terrenos alimenta además mi propia escritura. Poder dedicarme a lo que más amo es un auténtico privilegio.
 

 
[AQR]: ¿Cuáles son los poetas que estás leyendo en este tiempo; y qué estás escribiendo ahora mismo?

[YC]: Ahora mismo encima de mi mesilla están dos poetas españoles de mi generación: Miriam Reyes y Rafael Espejo, ambos fantásticos, minuciosos en su búsqueda de la palabra. Evocador él, a veces gélidamente desgarrada ella. También leo al gallego Gonzalo Hermo, maravilloso Premio Nacional de Poesía Joven en España, y a una poeta mexicano-escocesa que ha sido todo un descubrimiento: Juana Adcok. Mientras sigo maravillándome con los textos de Margaret Atwood, a quien conocí en persona hace dos meses.
Por mi parte, además de algún que otro poema suelto que muy espaciada y demoradamente voy escribiendo para adultos, estoy abordando una serie de textos dirigidos a un público muy muy joven. No se trata ya tanto de primeros lectores/as (para este público llevo publicados ya cinco libros) sino de una etapa educativa algo superior. Son poemas que utilizan el verso rimado y las formas clásicas, con los que es divertido jugar y educar. Resulta estimulante probar nuevas formas y explorar otras poetas dentro de la poeta que se es.

 

 

 

 

*(Santiago de Compostela-España, 1977). Poeta y crítica literaria. Licenciada en Filología hispánica por la Universidad de La Coruña. Se desempeñó como codirectora de la revista Valdeleite y dirigió el programa cultural Mercuria. Actualmente, desarrolla una multitud de proyectos que fusionan la poesía con otros lenguajes creativos como la música, plástica, audiovisual, arquitectura… y hasta la cocina. Ha obtenido el Premio Atlántida (1993), el Premio Francisco Fernández del Riego, el III Premio Fermín Bouza Brey (1994), el II Premio de Poesía Johan Carballeira (1997), el Premio de la Crítica de poesía gallega (1998), el Premio de Poesía Espiral Maior (2007) y el Premio El Ojo Crítico RNE (2009). A su vez, ha recibido el Premio a la Mejor Videocreación en el Festival Compostela Curtocircuito (2004) y el Premio Mestre Mateo al Mejor Comunicador/a de TV (2005). Ha publicado en poesía Elevar as pálpebras (1995), Delicia (1998; 2006), Vivimos no ciclo das erofanías (1998; 2000), O libro da egoísta (2003; 2004; 2006), Profundidade de campo (2007; 2009), Erofanía (2009) y A segunda lingua (2014).

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