Este texto es una exclusiva para Vallejo & Co., y forma parte de un proyecto mayor dedicado a la experiencia intersubjetiva.

 

 

Eielson: nudos y lecciones para el siglo XXI

 

 

Por: Alethia Alfonso*

Crédito de la foto:

 

 

Como varios artículos lo han adelantado, la obra de Eielson es diversa. Abarca poemas, novelas, pintura, instalaciones, performance, ensamblajes, incluso obras de teatro y fotografías. Ante el homenaje a Eielson quedan al aire al menos dos preguntas: ¿por qué admirar la obra de Eielson, si parece tan diversa—y a la diversidad solemos verla con sospecha cuando enfrentamos autores contemporáneos?, y ¿qué lecciones da su obra para el siglo XXI?

 

 

Nudos

Para responder habría que tomar un elemento dentro de la obra de Eielson y explicar qué lo hace funcionar y sobre todo, qué importancia tiene en el siglo XXI. El elemento elegido es el nudo. Con él, Eielson rinde homenaje a la cultura andina precolombina.

El uso del nudo en Eielson se remonta a la XXXVI Bienal de Venecia. En ella, Eielson exhibe piezas —la mayor parte de ellas pinturas— a las cuales llama Quipus y tensiones. El texto introductorio de la exhibición es un fragmento de la novela El cuerpo Giulia-no, del fragmento solamente cito una parte:

Lenguaje y lengua puras, generadores del mito. De fabulosos teoremas verbales que la experiencia cuotidiana no es capaz de contener sino en fragmentos. Miserables migajas del festín celeste. Luego si algo había de quedar […] los escribas del templo, los kipucamayos inmovilizaban en uno o varios gestos manuales la entidad del argumento. Nacían así sistemas de cuerdas y nudos de colores, originalmente utilitarios. […] Sólo más tarde apareció el poema, entre los dedos del escriba y los del sacerdote del Sol“. (435)

Es de notar que si bien la novela y el fragmento tienen el dejo de ficción propia de una creación literaria, en tiempos reciente investigadores como Denise Arnold y Juan de Dios Yapita han comprobado que los quipus efectivamente servían no sólo como sistema de cuentas, también dieron pie a otras prácticas entre las que destacan danza, pintura, oratoria y cantos. De modo que el fragmento de la novela no erraba al nombrar el poema como parte de los gestos (tardíos) del kipucamayo.

La homologación entre el lenguaje y su capacidad para crear ficción con el quipu o nudo sucede de facto en la novela, al grado de provocar el colapso de la misma narración y terminar con presentación de personajes en su última parte. Sucede también en el contenido de la narración, cuando al personaje principal se le acusa de ser brujo porque manipula con destreza hilos con las manos y palabras con la lengua.

La equivalencia no termina en la novela, Eielson lleva al performance la capacidad intermedial del nudo con El cuerpo de Giulia-no—performance homónimo, donde envuelve con una tela el cuerpo de una modelo.

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[Fig 1] Venice 1. “Eielson 1”. Nudos y otros fragmentos del universo: obra visual (literaria y plástica) de Jorge Eduardo Eielson. Luis Rebaza editor. CD ROM. London: Kings College, 1997. 56. PDF.

Paradójicamente a la inmovilidad a la que somete el cuerpo de la mujer, el nudo comienza a mostrar mayor libertad. Primeramente deja las especulaciones arqueológicas para conformar una novela y después transmuta de la novela al performance. Y el camino del nudo tampoco se queda sólo en el performance. Variable en dimensiones y en niveles de protagonismo, a partir de la Bienal el nudo o quipu acompaña las obras de Eielson de una forma u otra. Toma la forma de instalaciones, como el Nodo lunare (2001), de retrato como en Cabeza de chamán V (1985), puede ser parte notoria de una exhibición dedicada a otro artista como Codice sul volo degli uccelli e sugli annodamenti di Leonardo (1996) e incluso aparece como punto de tensión en Disco terrestre (1993).

 

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[Fig. 2] Nodo lunare; Codice sul volo degli uccelli e sugli annodamenti di Leonardo; Disco terrestre: Jorge Eduardo Eielson. Arte come nodo/nodo come dono. Firenze: Centro Studi Jorge Eielson-Gli Ogli, 2008. pp. 75-6.

Zen & Hua-yen

Entonces, ¿el nudo es lo único que une la obra de Eielson? Sí y no. A primera vista parece que uso de anudamientos unifica su obra. Sin embargo no es el nudo mismo, ni siquiera el nudo como concepto el unificador de su obra. ¿Qué le otorga importancia a la obra de Eielson y la hace digna de admirarse? El nudo como práctica, jamás como concepto exclusivamente.

La explicación requiere un recordatorio: Eielson confiesa ser budista—al menos en una entrevista hecha con Martha Canfield, El diálogo infinito. El Budismo tiene varias vertientes y cada cual sus consecuencias. El Budismo Zen por ejemplo, de acuerdo a Suzuki, es una lucha contra el vijnana (conciencia) y por lo tanto contra la creación de conceptos. Suzuki afirma “Zen is not necessarily against words, but it is well aware of the fact that they are always liable to detach themselves from realities and turn into conceptions. And this conceptualization is what Zen is against” (5). Decía que el nudo es más una práctica que un concepto, lo mismo que el Budismo Zen, existen ideas básicas sobre la práctica del Budismo, pero lo que realmente hace al practicante es el ejercicio constante, no la acumulación de ideas ni conceptos.

 

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[Fig. 3] Cabeza de chaman V: Jorge Eduardo Eielson. Pinturas y ensamblajes. Galería. Jorge Eduardo Eielson 22/25.

No es que Suzuki prefiriera monjes incapaces de conceptualizar, la crítica del Budismo contra la conceptualización yace en la consecuencia de conceptualizar. Quienes hayan leído a Mallarmé y su esperanza moderna de contener todo en un libro, podrían tomar ese gran libro como alegoría contraria a los postulados de Suzuki y el nudo de Eielson. Los conceptos son necesarios, pero congelados y sin modificación—como podría estar en El Libro mallarmeano—se alejan de la realidad y por tanto de la práctica. De ahí que Suzuki se rebele contra la conceptualización. De ahí también que sostenga que el nudo en Eielson es más práctica que concepto. La capacidad de adaptar el nudo a diferentes medios lo salva de ser un concepto congelado, aplicado una sola técnica, un solo medio.

También Budista es la escuela Hua-yen y ésta postula que la toma de conciencia del sunyata (vacío o nada) “evolved to include two additional constructs. The first was that all things coexist in a dynamic interdependence with all other things […] The second was that all things are endlessly in flux” (Austin 384-385). ¿Cómo se relaciona esto con Eielson y sus nudos tomados como práctica? Se relaciona con Eielson porque desmiente un malentendido común entre los no-budistas: creer que el Budismo ayuda a alcanzar la conciencia del sunyata y se queda ahí. Con la obra de Eielson (y de varios autores con influencia budista) solemos creer que sus obras permiten experimentar el vacío y nos quedamos en un marasmo confundido con goce estético.

Como dicta la cita de Austin, el sunyata sí es parte de la práctica budista, pero el camino de regreso al todo o a uno mismo también conforma la práctica—en un flujo continuo. Así que por un lado, el goce estético puede paralizarnos, pero la inmovilidad y el vacío no hacen la experiencia sino la capacidad del autor y los espectadores para conseguir una experiencia estética que posiblemente inviten a la contemplación del sunyata y lleven a ese mismo espectador de regreso al desorden-lleno que llamamos vida—para hacer conciencia de que esa ha sido una experiencia estética.

Continuando con el postulado: todo está en interdependencia dinámica, el nudo mismo no se escapa. Ciertamente el nudo se origina como concepto con el cual Eielson trabaja. Afortunadamente el autor retoma la práctica tanto de los kipucamayos como de los budistas practicantes. Lo anterior evita que el nudo se congele en una sola forma y le ayuda a que los nudos sean textos y textualidades diversas.

 

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[Fig. 4] Nodo lunare; Codice sul volo degli uccelli e sugli annodamenti di Leonardo; Disco terrestre: Jorge Eduardo Eielson. Arte come nodo/nodo come dono. Firenze: Centro Studi Jorge Eielson-Gli Ogli, 2008. pp. 75-6.

De vuelta al XXI

Justamente esa capacidad para adoptar varios medios hacen dignos de admiración al nudo y a Eielson. En cuanto a la lección para el siglo XXI: ¿de qué lección hablo?

La primera sería para los artistas. Eielson demuestra que un autor puede ser diverso, si y sólo si tiene delante de sí la fuerza y determinación para consolidar una práctica. Si y sólo si usa, como Eielson, un elemento que haga las veces de lenguaje sin serlo porque ya dudó del lenguaje escrito antes—aunque luego vuelva a emplearlo.

 

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[Fig. 5] Nodo lunare; Codice sul volo degli uccelli e sugli annodamenti di Leonardo; Disco terrestre: Jorge Eduardo Eielson. Arte come nodo/nodo come dono. Firenze: Centro Studi Jorge Eielson-Gli Ogli, 2008. pp. 75-6.

La segunda lección para el siglo XXI va para los críticos: la obra de Eielson demuestra la relevancia del público. Si la posible experiencia estética se da, no termina en nuestros análisis, sino en los espectadores y en los lectores. Es probablemente tiempo de re-unir fuerzas con antropólogos, neurocientíficos y psicólogos para ampliar los resultados de nuestros análisis y probar nuestras certezas de papel. Después de todo una de las lecciones de la segunda mitad del siglo XX, en voz de sus autores experimentales, ha sido bajar del pedestal al autor y ver en el público al co-creador de la obra. Quizá sea hora también de bajarnos del pedestal y comenzar a reunir datos sobre las consecuencias del arte de 1960 a la fecha en el espectador.

 

 

Referencias

Arnold, Denise y Juan de Dios Yapita. The Metamorphosis of Heads: Textual Struggle, Education and Land in The Andes. Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 2006. Impreso.

Austin, James H. Zen-Brain Reflections: Reviewing Recent Developments in Meditation and States of Consciousness. Cambridge, MA: MIT Press, 2010. Impreso

Eielson, Jorge Eduardo. El diálogo infinito: una conversación con Martha L. Canfield. México: UIA, 1995. Impreso.

—, El cuerpo de Giulia-no, Arte poética. Lima: Ediciones del Rectorado, 2004. Impreso

Suzuki, Daisetz Teitaro. Zen and Japanese Culture. Princeton: Princeton University Press-Bollingen Foundation, 1970. Impreso

 

 

 

*Alethia Alfonso (Ph. D. Birkbeck College, University of London) se desempeña como docente en la Universidad Iberoamericana. Ha publicado artículos y dictado conferencias en Reino Unido, Estados Unidos, España, Chile. Está próxima a publicar un libro sobre estética empírica y la influencia del pensamiento oriental en algunos autores latinoamericanos. Es la única latinoamericana en la International Association of Empirical Aesthetics.

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