Para Vallejo & Co. es un privilegio mostrar al público algunos emails, que conforman parte de la correspondencia personal, que intercambiaron los poetas Lorenzo García Vega y Reynaldo Jiménez. El intercambio epistolar fue realizado entre los meses de abril y noviembre de 1999. La presente muestra, se dará en dos entregas.

 

 

Por Lorenzo García Vega*

Crédito de la foto www.elroommate.com

 

 

Desmontaje y laberinto:

Algunos correos enviados

por Lorenzo García Vega a Reynaldo Jiménez

(Parte II)

 

 

 

Subject: acto fallido

Date: Thu, 08 Jul 1999

 

                                    playa albina, julio 99

 

Amigo reynaldo:

creo haberte enviado un email donde te digo que Vargas Llosa es tu coetáneo y no tu coterráneo. ¿Qué significará ese acto fallido?

lorenzo

 

*

 

 

Subject: Y2K

Date: Sun, 18 jul 1999

 

             Playa Albina, julio y 99

Amigo reynaldo:

 

Hay, en ciertas tardes húmedas, lo espeso sin solución, lo espeso horriblemente zonzo. Pero ¿cómo se expresa eso?, ¿cómo se expresa lo espeso sin solución de una tarde húmeda? Puesto a pensar sobre eso, apareció lo siguiente: el sonido de un hueso, algo tan extraño como el sonido de un hueso: empezó a oírse por la escena. ¡Qué raro eso! Los personajes se detienen, y empiezan a preguntarse por dónde podría venir el sonido. Esa pregunta, formulada por los personajes con un telón de fondo de tarde ventosa empieza, no se sabe bien por qué, a engendrar su poquito de miedo. Súbitamente, y más extrañamente todavía, ese poquito de miedo se envuelve en un slogan, colgado en la pared del escenario, y cuyo lema es: “la alegría que se expresa”. Pero, no se sabe cómo (el Autor de la obra es un genio), uno, el sencillo espectador, empieza a saber (de una manera inexplicable) que las cosas se complican más y más. El espectador hasta, provisto de un catalejo, llega a ver en el escenario a todo un morocho bravo a quien, Ortega y Gasset (que acaba de salir por uno de los lados), califica como un americano de faena ejemplar. Todos los espectadores del teatro, y las acomodadoras también, puestos de pie, se ponen a hablar entre sí de la acumulación de complicaciones. Pero todo sigue sin que se aclare nada. Y es entonces que resulta en el escenario una brutal y fea escena (vulgarísima, en otras palabras), donde se lleva a cabo el brindis de una cerveza de quincalleros. Estos quincalleros, como a ras del nivel de un centavo (?) ejecutan una prestidigitación increíble que parece ser (en realidad, ningún espectador acaba de saber lo que pasó), un brindis que parece tener el mismo sabor que un remiendo de vituallas.

Pero en realidad es Y2K. Eso es lo que es, después de que el Papa habló sobre el jubileo. Tardes con manchones de luz, y con verde. Con luz, y con verde, del año anterior, o del año anterior al anterior. Lo exterior, que como que se viste con el ropaje del milenio: perteneciente a años anteriores, se va como convirtiendo en icono de un pasado lejano, pues la proximidad lo va cubriendo todo. Diríamos un proyecto de radar, donde se grabarán las imágenes que ya quedan de los años anteriores, y esto cuando ya todo se disuelva, al llegar el mileno. Pues las imágenes que se graban son simulaciones de lo que una vez fue un todo. Por ejemplo, de una casa se ha arrancado todo: sólo queda la voz de un niño (la tarde en que fue, no muy precisa del todo), cuando parece (pero ya no se sabe), que se había oído un grito. Estoy inventando una Máquina de escribir Poesía. No me cabe duda. Esto puede ser el proyecto de radar anterior, que no es otro que un buen trozo de un muro cremita, que yo he debido atravesar durante los años anteriores a la expectativa del milenio. Yo, desde hace años, he atravesado ese muro con una ristra de imágenes que no han dejado de volverse viejas. Pero ahora, con el Y2K, el muro como que se ha trastornado un poquito. Es como si me hubieran puesto un impuesto al atravesar ese muro. Tengo que pensar algo así como un largo silogismo, mis espejuelos se cubren con las manchitas relampagueantes de un sol fuertísimo, y, sobre todo, lo que tengo que hacer constar es la diferencia conque el paisaje se va manifestando. Tengo que pagar un impuesto, pero ya no sé con cuál ristra de imágenes pagarlo. Mis sueños se han secado demasiado, ya eso no paga nada. La elipsis, por ejemplo: habrá que ver si, tal como ya la veía, se ha seguido conservando. Habrá que ver (¡me enredo!) si lo que preguntamos por ella, es ya lo mismo que lo que ahora preguntamos. Por ejemplo, irrumpió la lluvia, y habría que ver si a partir de ahí llegaremos a comprender, plenamente, que la diagonal del agua que recibimos es absolutamente distinta a la diagonal que antes percibíamos. Y que esto, ¡eso sí!, tenía que ver con tantísimos postes. Y que cambia la orientación de recordar aquella colchoneta perdida en un solar yermo, lo cual, como ya he dicho infinidad de veces, fue un punto clave para encontrar mi identidad (?). Una caja de botellas de agua mineral, habiéndose perdido los travesaños, giró como hacia una bola (o, al menos, me pareció así), por lo que, al hacerlo, hizo como que fingía que giraba la elíptica (nunca había parecido que esto pudiera parecer). Y pensar que no hace más que un tiempo, el año pasado, yo todavía me encontraba con un presente, un presente donde había un Winn Dixie (un supermercado) lleno de flores artificiales. ¡Ya no existe ese presente! Alquilaba vídeos, iba por los canales artificiales, gozaba de esa luz neón de los moteles, pero eso se ha acabado. Y hasta la musiquita del carrito de helados puede ser que, también, se acabe con el milenio.

¿Cómo está tu hija? He estado enredado con el Yahoo y no me podía comunicar, pero ya he salido de eso. Creo, entonces, que podemos seguir en comunicación. ¿No habías prometido mandar por correo algunas cosas tuyas?

 

Un abrazo.

lorenzo

 

Lorenzo García Vega y Marta Lindner, con Reynaldo y Clara Jiménez, en la plaza de San Isidro,
Buenos aires, circa 2002. Foto de Gabriela Giusti

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Subject: el abuelo geza

Date: Tue, 3 Aug 1999

 

 

                                    Playa albina, agosto y 99

Dilecto reynaldo:

 

el domingo recibí tu email argentino (¿email argentino o peruano?, ¿eres argentino o peruano? me interesa saber eso) y de inmediato me zambullí en tu cuento…, aunque…, ¿con geza[1] se trata de un cuento o de un poema? No sé… me confundo… Si es un poema no responde a tu manera (rápida, arlequinesca) de entrar en el poema.  Hay en geza una como suntuosidad, o regodeo, de meterte en un paisaje invernal, que no sé bien a qué responde. Estuve pensando, mientras leía tu geza, en aquello del grado cero de la escritura: Barthes habló de un lugar geométrico entre un dialecto de lo inefable y el código de la lengua. Me parece que a veces te escapas del lugar geométrico y vienes a caer en un delirio que viene a estar más allá de la frontera. Pero, tu cuento me gusta. Mañana se lo enviaré a un buen amigo, Carlos Victoria, quien es un novelista al que le dediqué el oficio de perder. Me interesa que conozca tu cuento. ¿Sabes si todavía existen las ediciones carlos lohlé (Casilla de corro 3097, pero de eso fue hace un buen puñado de años)? Tengo de esas ediciones el primer tomo de umbral, la novela de juan emar, y siempre he estado con la obsesión de conseguir el segundo tomo.[2] ¿Podrías averiguarme el email de carlos lohlé, dado el caso de que todavía exista? juan emar es una de mis devociones. También —¿no jodo mucho?— me gustaría me informaras de un cuento de Arlt: “el pecado que no se puede nombrar”.[3] La computadora se pone a dar chillidos. Adiós. Abrazo.                                                lorenzo

 

 

*

 

 

Subject: Tarde de domingo

Date: Sun, 8 Aug 1999

 

                                                                        Playa Albina, y agosto

Invicto Reynaldo:

No sé, soy un fantasma, pero no me parezco a un fantasma.

Nunca he sido un fantasma, pero soy un fantasma.

Empecé a soñar con un fantasma, pero es que ya yo era un fantasma.

En la noche, nunca he sido un fantasma.

En la noche, siempre, también he sido un fantasma.

Me gusta, enormemente, oír cuando se acaba de caer un copa de cristal.

Tengo una cara de fantasma que no cree en nadie.

Nadie sabe que tengo una cara de fantasma.

Porque salgo y camino (un paseo al que me obliga el cardiólogo), ahí termino siendo un fantasma.

Pero, cuando regreso a casa, también vuelvo a ser un fantasma.

Pues lo bueno que tiene todo esto es que, ya, no hay motivo para desesperarse por nada.

Un abrazo, saludos de marta.

lorenzo

 

*

 

 

Subject: oficio de perder

Date: Thu, 2 Sep 1999

 

 

                                           Playa albina, septiembre y 99

 

Querido amigo:

 

¿Cómo anda el Tze? Espero que ya esté al salir. Yo he estado aquí esperando noticias del manuscrito de “El oficio de perder”. Hoy me enteré, por El País madrileño, que en el concurso a que fue enviado desde México, resultó perdedor: el jurado le dio el premio a un libro de entrevistas de un gallego hijo de Panero. En fin, que ahora tendré que averiguar qué es lo que va a pasar con mi libro en Tusquets. Te confieso que me siento cansado. Todas las cosas me cuestan mucho trabajo, y no creo merecer eso.

Ahora por tu patria anda el jolgorio de Borges. Me gustaría saber tu opinión. Yo no soy muy borgiano, prefiero a Roberto Arlt, pero… También me he enterado de la muerte de Olga Orozco. Nunca he podido acercarme mucho a ella. Me aturde su romanticismo y su avalancha de metáforas con pretensiones de ser como fórmulas del oráculo del Delfos. Es que, amigo Reynaldo, no resisto la insoportable pretensión romántica del poeta como legislador del universo. Ya tuve en la revista Orígenes, y junto con Lezama, demasiada pretensión de que el poeta está en un trono. ¿Qué trono es ese? No me explico. Pues me ha sucedido, y creo que a ti también te habrá pasado, que cada vez que encuentro a un poeta, lo menos que veo en él es la espiritualidad de que tanto cacarean los hombres de letras.

Me ha disgustado lo que me has dicho sobre el segundo tomo de Emar. Es una gran injusticia la que se ha hecho con él. Quisiera hacerle algunas preguntas a Cippolini sobre Xul Solar.[4] Quizá le envíe un email. Estoy un poco deshilachado. Espero no deprimirme.

Abrazo

logar8

 

 

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Subject: vuelta a la adolescencia

Date: Fri, 3 Sep 1999

 

 

             Playa Albina, 1999

Amigo Rey:

 

Me ha apenado enviarte email como el de ayer. Ha sido un feo, indelicado, email. Me excuso, y me vuelvo a excusar. ¿Por qué me mostré con tal idiotez? No tuve en cuenta que tenemos una amistad sin habernos visto, ni oído. Una amistad sin telón de fondo, donde lo que se dice no tiene, detrás, toda una circunstancia de convivencia. ¿Por qué me mostré con un rostro tan idiota e inmaduro? Pocos instantes después de haber enviado el email, me di cuenta de lo estúpido e indelicado que había sido, por mi parte, hablarte de manera precipitada sobre mi borgismo, o sobre la pretensión de los poetas o, lo que es más lamentable, sobre Olga Orozco (no sé si era tu amiga, no sé el respeto que puedas sentir por ella).

Me excuso, de veras. Un viejo no debe ser adolescentario, no hay nada que justifique eso, y ayer me mostré adolescentario.

 

¿Cómo está tu hija?

Un abrazo.

lorenzo

 

Lorenzo García Vega en el tren Retiro-Tigre de la línea Bartolomé Mitre, Buenos Aires, probablemente 2002. Foto de Reynaldo Jiménez

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Subject: Homenaje a Duchamp

Date: Tue, 7 Sep 1999

 

                                                Playa Albina, septiembre y 99

Amigo Rey:

 

envíame tu dirección, para mandarte mi Palíndromo,[5] que ya me llegó. Siento no poder hacerte llegar nada que un ejemplar, pues tengo muy pocos. Contéstame con la rapidez de un mensajero homérico.

logar8

 

 

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Subject: Duchamp en email

      Date: Sat, 18 Sep 1999

 

 

                                            Playa Albina, septiembre 18

 

 

Amigo Rey:

¿qué está pasando con tu argentino email? Recibí el anterior, el que mandaste hablándome de la llegada de Duchamp.

En cuanto a mi foto: yo soy un viejo más lindo de como aparezco en ella, sólo que he puesto cara de amargado para que la gente me vaya cogiendo miedo.

López Ortega[6] me envió 7 ejemplares del Duchamp, y piensa enviar 4 a Cuba. Me da pena pedirle más. ¿No podrías tú, al enviarle el nuevo tsetsé, y alegando que me vas a publicar en próximo número, pedirle dos o tres ejemplares?

Marta te saluda.

Seguiremos. Hasta la derrota siempre.

logar8

 

P.D. Supongo tendrás el email de López Ortega. El de su casa.

 

*

 

 

Subject: reaparición

Date: Wed, 24 Nov 1999

 

Playa Albina, noviembre 24, 99

 

Querido Reynaldo:

 

no he desaparecido, no estoy tampoco en aquello que decía Lezama sobre “en su seno se esconde y se divierte”. No estoy dentro de ningún seno, ni tampoco estoy en diversión. Lo que ha pasado, sencillamente, es que he estado en New York. Estuve allí, me pasé unos días, para recordar el tiempo en que viví en ese lugar. Hace veinte años que me tuve que ir de New York, para irme para Venezuela.

He tenido, con el viaje, una buena experiencia. Me alegró, enormemente, conocer personalmente a León Félix:[7] nos vimos dos veces y fueron buenísimos encuentros.

¿Cómo está el Cippolini? Ahora sí pienso contestar su email, que he retrasado tanto.

Sigo con mis contactos para publicación de “oficio de perder”. Estoy haciendo todas las gestiones que pueda, entre ellas Monte Ávila, pero le temo a este Monte, que siempre demora demasiado, y que siempre es inseguro. Te agradezco enormemente tu ofrecimiento de editorial tsé-tsé, pero creo que como mi libro es ya Testamento de 350 páginas debo buscarle un editor que me lo pueda distribuir bien, y que me pague la edición. Otra cosa no me conviene, ni creo que le convenga al libro.

¿Cómo está tu hija, tu esposa? Marta les manda un saludo.

Abrazo,

lorenzo

 

 

 

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[1] “Geza” es el título de un texto, escrito como recuerdo de mi abuelo, que saldría publicado en algún número de la revista Crítica de Puebla, México.

[2] No hubo segundo tomo del Umbral de Juan Emar por la editorial Lohlé. Esta obra se puede descargar en el blog Memoria chilena de la Biblioteca Nacional de Chile: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-7663.html#documentos

[3] Gran admirador de Roberto Arlt, Lorenzo me pidió que lo acompañara a hacer un recorrido por una de las líneas de tren suburbano porteño que él identificaba con el autor de Los siete locos, y que le tomara una fotografía a manera de gesto performático en su homenaje. Es la misma foto que acompaña esta muestra de cartas, y que ha sido reproducida alguna vez con mención errónea del crédito.

[4]  Se refiere al escritor Rafael Cippolini, por entonces parte del Consejo Editor de tsé-tsé.

[5] El libro llegó con la dedicatoria: “Para Reynaldo Jiménez, compañero en los saltos email. Lorenzo el perdedor, Playa Albina, septiembre 99”.

[6] El escritor venezolano Antonio López Ortega, a quien tsé-tsé también publicó en sus páginas.

[7] El poeta dominicano León Félix Batista. Ambos realizarían una inolvidable lectura en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, que organicé, con participación de Cippolini, el 19 de abril de 2000, con motivo de la presentación del libro Crónico de Batista, editado por tsé-tsé.

 

 

 

 

 

 

*(Matanzas-Cuba, 1926 – Miami-EE.UU., 2012). Poeta, narrador y ensayista. Abogado por la Universidad de La Haba (Cuba) y doctor en Filosofía y letras Representante de grupo Orígenes. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Cuba (1952). Publicó Suite para la espera (1948), Espirales del Cuje (1952), Ritmos acribillados (1972), Los años de Orígenes (1979), Poemas para penúltima vez (1948-1989) (1991), Collages de un notario (1992), Variaciones a como veredicto para sol de otras dudas (1993), Vilis (1998), Palíndromo en otra cerradura (1999), No mueras sin laberinto (2005), Cuerdas para Aleister (2005), Devastación del Hotel San Luis (2007), entre otros.

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