Vallejo & Co. presenta una nota sobre el poemario Chiaroscuro (‘Claroscuro’, 2014) de Álvaro Torres-Calderón traducción al inglés por Victoria Mc. Card y editado por Lobo Estepario Press de Chicago, EE.UU.

 

 

De claro a oscuro.

El significado psicológico del amor apasionado

es la claridad y la oscuridad

 

 

 

Por: Soledad Cisneros

Crédito de la foto: izq. www.queleer.com.ve

der. www.labloga.blogspot.com

 

 

 

El libro de poesía de Álvaro Torres-Calderón* refleja, como mencionó alguna vez, una forma de expresión a través del color y de reflejar los estados pasionales y las emociones con dos matices. Dos matices que reflejan lo aséptico, lo puro a través del blanco,  así como lo oscuro que puede llegar a ser la mezcla de todos los colores y lo expectante con toda su riqueza; y, al mismo tiempo, quizá simplemente ese oscuro que no hace sino reflejar la frustración, la tristeza o una falta de necesidad de la satisfacción.

Yela señala que la pasión tiene dos matices y hace una distinción entre la pasión erótica (referente al deseo y atracción sexual) y la pasión romántica (referente a los deseos y a las necesidades psicológicas respecto al ser amado) en donde sólo se ve el lado positivo. Sin embargo, también cita como características compartidas la intensidad, el desorden y la falta de control que dan cabida hacia un sector menos claro.

“Mis poemas reflejan mis estados pasionales, con las cogniciones y emociones involucradas con el ímpetu, felicidad, vulnerabilidad, obsesión y sufrimiento”, dice Torres-Calderón. “El color tiene un gran valor expresivo, por lo cual va a representar un medio de expresión y, por lo tanto, es un medio conductor de sensaciones, emociones, sentimientos y deseos; es un elemento que interviene en la calidad y cualidad del ambiente de la vida humana, sea aplicado al entorno, a la indumentaria o a los productos, inclusive cabe mencionar que el color ha sido usado como un tradicional adjetivo, que interviene en la poesía y la literatura, y en la vida cotidiana”, señala el poeta.

Continuando en el ámbito afectivo–emocional, sus poemas reflejan los positivos efectos en él, en su vida cotidiana, teniendo una importante intervención en sus necesidades básicas sensoriales como el de proporcionar descanso, confort o bienestar físico, conduciendo y estimulando así las emociones positivas (debiéndose entender “emociones positivas” por aquellos procesos que generan una experiencia agradable tales como la alegría, la felicidad y el amor), y de esta forma contrarrestan de alguna manera las negativas aliviando la tensión, el estrés, la ansiedad y la depresión; así como las exigencias de la vida moderna como la competitividad, la presión y la necesidad y dificultades económicas, conduciendo así hacia la relajación y serenidad.

Gracias a sus características expresivo-comunicativas, el color interviene en sus poemas de diferentes formas para alcanzar la satisfacción de otro tipo de necesidades humanas como lo son las necesidades de protección y seguridad, de búsqueda de pertenencia, búsqueda de relacionarse, identificación y aceptación por parte de sus semejantes, búsqueda de estatus, etc.

 

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“Chiaroscuro” (2014), de Álvaro Torres-Calderón.
Publicado por El Lobo Estepario Press.
Traducción al inglés del poemario “Claroscuro”,
por Victoria Mc. Card

 

Dentro de las funciones socioculturales del color, nos parece imprescindible mencionar un elemento más que origina una necesidad psicológica en los individuos: la moda, el simbolismo, el fenómeno social que Torres-Calderón traduce con una sensación de vivir en el destierro (pues él es peruano y vive en los Estados Unidos por decisión propia). No obstante, esta lejanía va a influir en la percepción de algunos grupos especialmente sensibles a este fenómeno de las migraciones, por medio de una búsqueda de la identidad, de la aceptación y de la pertenencia.

Por otra parte, diversas investigaciones sociológicas indican que el individuo busca adaptar la propia conducta a la estructura y a los cambios sociales, se trata de un fenómeno del comportamiento humano, de una adquisición de identidad y de estatus dentro de su propia sociedad. Por ello consideramos al color como parte importante de la función simbólica y comunicativa en su poesía y, como bien señala, es una característica que no va dirigida a grupos específicos, sino a todos aquellos que se vean reflejados en esa relación del sujeto y su mundo vital.

Esta visión se remonta al Romanticismo, en donde se desarrollan dos corrientes sobre la pasión: la optimista y la pesimista, o lo claro y lo oscuro y, en este caso, lo gris. De la primera corriente tenemos, por ejemplo, a Byron, cuya ideología se basa en la noción del amor como felicidad y la consumación natural con tendencia a la perfección entre los hombres y las mujeres. La segunda corriente, la versión pesimista, cuestiona a su vez la existencia del amor feliz entre el varón y la mujer. Sostiene que el amor incluye la necesidad de herir y de ser herido, por lo que acepta el dolor y el sufrimiento como una condición ideal del amor, teniendo entre sus exponentes a Goethe, Novalis, Schopenhauer y Wagner.

Desde esta perspectiva dual, clara y oscura, de la pasión, Yela resalta que ambos tipos de pasión, la erótica y la romántica, comparten características de intensidad (como emoción muy significativa y saliente), desorden (algo emocionalmente turbador) y de falta de control (que aparece en secreto y de modo independiente a nuestra voluntad).

La presunción que los asuntos de la pasión tengan que terminar de manera triste puede sonar extraña para la modernidad; no obstante, las definiciones que han sido dictadas por quienes la han estudiado le confieren matices intensos, desbordantes, incontrolables y, a la vez, angustiantes y perturbadores. Varios teóricos incluyendo a Freud, han propuesto que la pasión y la ansiedad conforman una combinación explosiva. Cuando se está enamorado, es natural preocuparse por lo que vamos a decir o hacer para no echarlo todo a perder. Algunas veces dicha combinación produce pensamientos o emociones que afectan a la relación. Por ello, varios teóricos (como Freud o Reik) consideran que cuando las personas no están en su mejor momento psicológico pues tienen baja autoestima o estrés, ansiedad o miedo, existe mayor vulnerabilidad para enamorarse.

Teniendo presente ello, dejemos a la imaginación de los lectores que quieran aproximarse al Claroscuro de Torres-Calderón el dar rienda suelta a su imaginación.

Cabe mencionar que en los Estados Unidos este poeta peruano descubrió sus dos grandes vocaciones: el escribir poesía y la enseñanza. Abandonó el Derecho y replanteó con ello su futuro profesional. Y el cambio fue para bien, pues hoy el profesor y poeta Álvaro Torres-Calderón disfruta impartiendo clases de español en la University of North Georgia, en donde usa sus habilidades en la cocina, la música y el teatro para facilitar el aprendizaje en los niveles superiores que tienen que ver con la literatura, la cultura y los negocios.

 

 

 

 

 

*ÁlvaroTorres-Calderón. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Lima, en donde se graduó de Abogado en 1997. Posee una maestría en Lenguas Romances por la Universidad de Memphis, Tennessee, y un doctorado en Lengua y Literatura con especialidad en Literatura Latinoamericana de los siglos XIX y XX de Florida State University. Es director de Perú Study Abroad, el Modern Language Day, y es miembro del Consejo de Estudios de Género de su casa de estudios.

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